Tuesday, January 29, 2008

MUNDOS ETERNOS


Tenía pocos minutos. La gente esperaba en la puerta, tras esa madera de dos metros cuarenta de alto por noventa centímetros de ancho. Madera color madera y esos ganchos de bronce que me da escalofríos cuando lo toco. Me hubiera gustado no haber escrito jamás, pero ahora ya es tarde, toda la gente espera mi nueva canción, la música que llene sus almas de dicha o éxtasis, o algo por el estilo. Todo empezó cuando quise ser alguien en la vida. Fui a un teatro y vi un hombre vestido de negro que con una guitarra, cantaba y danzaba como nadie. Quise ser como él y al final del espectáculo le dije lo que sentía. Debió parecerle chistoso ver a un muchachito de quince años querer ser algo como él. Me sonrió y no me dijo nada. Le vi salir de aquel lugar, que era una carpa armada por una especie de gitanos que iban como nómadas de norte a sur, y así… el hombre entró a una cabaña armada de manera de carpa y me dio ganas de verle. Me le acerqué y cuando pegué un ojo por una pequeña abertura del coso, le vi quitarse la ropa y ver a un hombre viejo, flaco, sin cabello y con la cara totalmente amarilla… me asusté, pero cuando estaba por irme, el viejo cogió su guitarra y volvió a cantar. Y lo que cantó fue la vida de un hombrecito que se ha cansado de tanto luchar contra las bestias en un medio salvaje y alejado de los seres humanos… Fue una hermosa canción que no olvidé jamás. Luego, cuando terminó de cantar, le vi dejar la guitarra y echarse a descansar. Ya iba a dormir cuando le vi cogerse el corazón, y luego, morderse los labios y echar una espuma roja y blanca por la boca, para caer como un globo sin aire al suelo… Me asusté, pero no me moví. Siempre fui un chico aventado, y esta vez lo fui también. Abrí la carpa y entré. Le puse un vidrio en su nariz y no respiraba. Estaba muerto. Nunca había visto a un hombre muerto y menos morir, así que, ya estaba por irme cuando el muerto me llamó por mi nombre. Iba a correr del miedo pero mis pasos estaban pegados al suelo. No temas, me dijo el muerto. Me sentí mas calmo, y no me moví. Coge la guitarra y ve, ve con ella a cantar a todos los muertos vivos como yo, agregó. Cogí la guitarra y salí con ella afuera del campamento de los gitanos… Ya en mi casa volví a escuchar al muerto, pero esta vez a través de la guitarra. Me enseñó las notas y el sentimiento con que debía tocar. Aprendí.

Los años han pasado y hoy soy un artista. ¿La guitarra? La dejé en mi casa, una vez que escapé de ella para no volver nunca mas. Viajé mucho y en cada pueblo cantaba siempre, y lo que decía era acerca del amor, los muertos y los vivos… La gente escuchaba porque lo hacía sin ningún instrumento. Me hice popular, y, para no olvidar las canciones, las escribía en un cuadernillo negro. La gente me amaba. ¡Dios! ¡Cómo que quería! Pero, cuando la fuente de eso que no sé qué es, se acaba, se tiene que repetir, y eso hice por años y años, hasta llegar al día de hoy en que la gente me busca hasta en mi oficina a escuchar otra canción. Por supuesto que parece una pesadilla, pero, piensen ustedes… ¿No es peligroso cuando los sueños se hacen realidad?, y, ¿Cuándo las realidad se hace sueños y sueños, no es peor…? No puedo dejar de cantar, y de escribir las letras para la gente que se llena de locura cuando compongo y les canto.

Conocí a tanta gente, pero, de todos ellos, prefiero la soledad. Pero ella, no siempre viene a mi vida. Huye tras la sombra de la gente. He visto tanto pero ahora ya me he cansado y en ese momento de total agotamiento, he vuelto a escuchar al muerto… Lo extraño fue que lo escuché dentro de mi, dentro de esa negrura de mi inconciencia. Le escuché y me puse a llorar, y allí, volví a escucharlo cantar… Fui muy feliz… Lo extraño es que no he vuelto a cantar ni a salir de este mundo interior de total oscuridad pero que lo siento mas real que cuando podía abrir los ojos cada mañana y ver el alborear, la luz, esa luz que venía a mí como un ave libre y llena de amor… Pero, este mundo de los muertos, es diferente y es, como todo aquello que no está en el tiempo ni espacio, eterno…


San isidro, enero del 2008

Monday, January 28, 2008

Prem Rawat



mientras escucho a Prem Rawat siento que él sabe tanto acerca de la respiración que me digo, o pregunto, la vida sin el saber o no respirar depende toda nuestra paz interior. mucha gente no le conoce, yo, le he visto pocas veces en mi vida, a pesar de seguirle por mas de treinta años. las cosas de la paz interior no tienen que ver con las personas ni con los aciertos o errores que cometemos, la paz es algo interior y algo que siempre ha estado dentro de cada uno de nosotros. es bueno escuchar a Prem hablar con tanta maestría, diciendo quizá siempre lo mismo pero, por alguna razón del corazón, parece siempre ser un mensaje nuevo y fresco que llena todas mis esperanzas allí, cuando todo es cuesta arriba y me parece que el mundo es mas real que aquella respiración... espero que mi vida termine tal como empezó, llorando de dolor por llegar a un mundo en donde la luz quemaba mis párpados y la separación era inenarrable. espero que mi vida cuando despierte un día mas pueda estar mejor y lleno de aquella paz interior que proviene de aquella respiración. espero que Prem vuelva a contarme aquel cuento de un ser que vino y se fue, pero que no se fue con las manos vacías, sino, con las manos llenas de paz interior... sí, ese es mi mas grande anhelo hoy, quizá mañana, quizá el resto de mis días y noches...




san isidro, enero del 2008

Thursday, January 24, 2008

un cuento desconocido


siempre le gustó hacer todo bien, pero siempre lo hacía mal... sin embargo, siempre sentía que hacía lo correcto porque miraba los ojos de la gente a quien servía y cada mirada decía lo mismo... "qué buen chico que es". sonreía y iba hacia otra casa a limpiar las ventanas, o barrer la entrada de las casas, cuidar a los perros, cosas que no eran importante pero que él, haciéndolas, se sentía tan útil y contento. por supuesto que no cobraba, tan solo extendía la mano y le llovían monedas que le alcanzaba para comer y entrar en su casa de latas a descansar y dormir...

nuestro amigo era así. venía con la mañana antes del alba y desparecía con la noche, una vez que las calles se llenaban de sombras y silencio. la gente, como ustedes piensan, sabía que era un tonto, un jovencito de veinte años tonto, pero demasiado bueno para un mundo lleno de eso que cada día vemos, como envidia, dolor, celos, etc...

nuestro amigo no tenía padres. el pueblo había matado a su padre una noche en que por error pensaron que era un brujo, ladrón, o algo feo, como a un animal salvaje. dicen que trabajaba en un circo y que hacía de payaso. todo ocurrió cuando vieron que uno de los caballos del pueblo se perdió, y luego de buscarlo por todos lados, lo encontraron muerto en la orilla de un lago... al lado estaba nuestro amigo el payaso, comiendo los restos del payaso, y, vestido todo de rojo y negro, embadurnado de verde y amarillo. sí, todos pensaron que era un animal y como tal lo trataron... la madre nunca se supo mucho, solo que criaba a su hijo dentro de una cabaña de lata y que salía a las calles de pueblo casi desnuda o llena de barro. no usaba zapatos ni nada elegante. una noche la encontraron desnuda, violada y con el cuello partido... todos pensaron que fueron gente de otro pueblo vecino. sin embargo, al saberse culpables de la muerte del padre de nuestro joven amigo, la enterraron y una anciana se encargó del crío...

la anciana murió y nuestro muchachito, que en esos tiempos contaba con ocho años se dedicó a limpiar la calles... era un chico muy hermoso. alto, fuerte, rubio, ojos azules, cara sonriente. lo mas lindo de aquel muchacho eran sus manos... rosadas y suaves. dedos largos y fuertes pero sin muchos nudillos, parecían haber sido tallados por un artista. en fin, así era nuestro chico hasta que una tarde limpiando el techo de una casa se cayó, golpeándose la cabeza. desde aquel día, hablaba cosas incoherentes y en una lengua extraña. nadie se le acercaba mucho porque no gustaba que lo toquen, pero siempre extendía su bella mano y siempre recogía la culpabilidad de un pueblo inconciente...

una noche en que nuestro joven de veinte años se iba a su casucha, un lobo se le presentó y empezó aullar... al poco rato llegaron mas lobos y todos empezaron a mirarlo como un bocado. nuestro chico se detuvo y con un palo empezó a lanzarlo de un lado a otro. los lobos se le acercaba cada vez mas, mostrando sus afilados dientes y gruñendo todo el infierno que llevaban dentro. de pronto, nuestro amigo vio en uno de los lobos los ojos que viera desde niño... eran los ojos de su madre, sentía. ¡maaaaaa...!, dijo, y el lobo calló, luego, todos callaron. ¡maaaa...!, volvió a gemir. los lobos dejaron de encrespar sus lomos y empezaron a acercarse como si fueran a lamer agua de la orilla del río. y cuando estuvieron al lado del joven, empezaron a lamerle las bellas manos. el chico hizo lo mismo con todos los lobos. los acarició una y otra vez, luego se puso a quitarle los bichos en sus cuerpos. los lobos se dejaban estar, y así pasó toda la noche...

a la mañana siguiente, los lobos habían desaparecido y nuestro chico volvió al pueblo a seguir laborando. aquella vez entró a un Bar y vio que las sillas estaban sucias. un hombre estaba echado, borracho, y cuando el chico estaba ordenando el Bar, el borracho despertó, y lo primero que hizo fue coger una botella y tirársela al joven que justo le cayó sobre su cabeza. felizmente no pedió la razón, pero pudo ver las manos del borracho y le recordó a su padre cuando jugaba con él siendo aún un bebé, y lo que hizo fue gemir: ¡paaaaaaaaaaa...! todos callaron y todos recordaron aquella muerte de aquel pobre payaso. le miraron y vieron su cabeza llena de sangre. el joven se acercó al borracho y con sus bellas manos lo ayudó a caminar hasta llevarlo al río para bañarlo y despertarlo. todo el pueblo lo veía y cuando el borracho recobró la conciencia vio al bello joven ayudándolo a limpiarse. este sonrió y le dijo gracias. se paró y siguió su camino hacia el siguiente pueblo...

todo siguió igual en el pueblo, menos nuestro joven amigo que al haber recordado las fuentes de afecto, lo primero que hizo fue correr por todos lados y con las bellas manos extendidas gritar: ¡maaaaaa...!, ¡paaaaaaaaaaaaaaa...!

el pueblo callaba, bajaba la cabeza y ante tanta pasada vergüenza, todos, todos, entraron a sus casas, dejando al joven gritando hasta que se hizo de noche. una luz se hizo en el bosque y al ver esto el muchacho, corrió hasta llegar a su fuente. y cuando llegó vio que era el bosque que se estaba quemando... sin dudar un instante fue corriendo hasta coger un pequeño balde para llenando de agua y tratar de apagar el incendio... fue inútil. todo se quemó, incluso el pobre muchacho... lo único que quedó fue un cuerpo casi carbonizado, quedando tan solo un par de manos que aún se movían... estaba aún con vida, y el pueblo al ver esto, cogieron los resto del joven y lo sepultaron casi completo. lo único que guardaron bajo una caja de cristal fueron sus bellas manos rosadas que una que otra vez se movían como pidieron unas cuantas monedas...


san isidro, enero del 2008

Sunday, January 20, 2008

Obsesiones


Pudo bajar de un sopetón a la calle, pero eran nueve pisos, nueve no ocho ni seis... No siguió pensando en su deprimente idea y miró hacia otro lado del cuarto y vio a su gato arrinconado en una esquina. Aún tenía el ave en la boca, muerta, y este lo miraba a los ojos como diciéndole: "salta de una vez..." Lanzó un bostezo, volteó y siguió mirando por la ventana a la calle y vio frente a su ventana a un anciano mirándole tal cual el gato, y sintió que pensaba lo mismo que este, sí es que piensan… Lo saludó con un gesto en la cabeza y una sonrisa ladeada y forzada. El viejo bajó la mirada y entró a su pieza cerrando la ventana. Volvió a sonreír y siguió pensando en saltar, en pensar en el número de pisos en que vivía. Miró hacia abajo y observó que la gente iba de un lado hacia otro, apurados pero a la misma velocidad e inercia, como hormigas sobre caliente sartén. Autos que pasaban como juguetes de un gigante. No quiso nada, ni desear ni pensar nada, nada... Entró a su pieza y encendió la TV. El gato dejó la esquina en que estaba y se puso en su regazo. Lo acarició y este se puso a ronronear… No daban nada interesante en la TV pero siguió mirando, pensando en si debía saltar los nueve pisos o no, morir o vivir, decisión importante, aunque eso de morir es nada, saltas y otra puerta se abre… Vivir era difícil pero aún estaba allí, ronroneando como el gato por las manos del tiempo y el espacio. Apagó la TV y abrió la ventana. Cogió al gato y con delicadeza lo tiró por la ventana desde los nueves pisos en que estaba. Este cayó sobre un árbol, tal cual un mono, y empezó a mirarlo sorprendido, mudo ante lo inesperado de los hombres. Cerró la ventana y empezó a vestirse. Ya era medio día y no había asistido al trabajo. Los asuntos lo esperaban pero, no tenía ganas de nada, más que saltar por la ventana… La volvió a abrir y vio al gato parado en su borde. Lo cogió con ternura pero este le arañó las manos para irse a un rincón de la casa. Sonrió de todo lo pasado y pensado y cerró la ventana… Abrió la puerta y con su maleta de trabajo se dispuso a salir, bajando los nueve pisos en que estaba… Llamó desde su móvil a la oficina de que ya llegaba. Está bien, le dijo su jefe. Llegó y volvió a la rutina diaria… Todo igual menos ese sentimiento de saltar por la ventana del edificio en donde laboraba, pero, ¿eran cuatro o cinco pisos?, no, mejor seguía pensando en qué hacer mas tarde. Quizá salir con la novia, comer helados con amigos, tomarse una copa solo en un Bar, pensar en todos los edificios de nueve pisos del mundo, mientras manejaba sin rumbo fijo… Sí, había tantas cosas para embadurnar su obsesión de acabar con su vida que entendió que algo mas grande que él se preocuparía por ello… sí, eso entendió y esbozó una sonrisa, pensando que tenía un problema menos en qué pensar…


San isidro, enero del 2008

Friday, January 18, 2008

vacío colmado


acababa de bañarme y por la primera vez me sentí limpio, limpio de eso que tanto daño le hace al corazón. miles de voces selladas durante el día, textos de libros, pensamientos impotentes, sentimientos abortados... tantas cosas se llena de uno que es imposible que aquello interno se indigeste. es como una boca amante del vacío, de eso que es subjetivo e irreal y que mantiene vivo a tanta gente alimentándola durante el resto de su vida... me dije que no era cierto, que mi vida era como las notas que toco en un viejo piano por la noche y sin mas luz que ese fuego que llena de corazón de amor... ese amor es todo lo que quiero, y por la primera vez sé que estoy lleno de ello...

había sido un día generoso, bueno, puse todo en su lugar. primero ese corazón anhelante de tanto afecto. le escuché y me puse a meditar y así, salí a la calle. ya era medio día y todo estaba atrasado, pero, para este corazón hambriento de amor no, todo estaba en su lugar natal... tomé el auto y supe que era feliz, sentía todo, estaba vivo, respiraba, escuchaba música bella, miraba a gente de todos los credos y niveles sociales, y sentía que todo estaba en su lugar. vi a un niño, le acaricié y cuando le pregunté su nombre, pronunció el mío... sonreí y supe que todo estaba en su lugar, todo, todo... seguí en mi camino hasta llegar al taller. vi rostros adustos, esperando por horas mi llegada. no dije nada, tan solo sonreí y ellos siguieron sus trabajos.

ya era medio día, luego, la noche y mientras escribía un poema supe que todo iba a ser perfecto... cerré el taller y cuando la noche mojaba mi momento, abrí el corazón salió un ave roja, cantando, volando libre... era mi libertad, mi corazón que se iba y venía como el hálito que pasa a través de mi ser y me da vida día a día, noche a noche, con tanta bondad y humildad que me puse a llorar sin derramar una sola lágrima... era feliz en una noche perfecta y llena de amor, amor por la vida misma...

ya en mi casa el vacío esperaba con la boca negra y muda. abrí mi pecho y volvió mi ave roja... brilló y todo se hizo verde claro, luego, amarillo, violeta, naranja, todo se volvió tantos colores y sonidos que supe que estaba lleno de vida y magia, sí, todo estaba en su lugar, todo, incluso este instante en que escribo...



san isidro, enero del 2008

Thursday, January 17, 2008

una historia de amor


estaba mirando la TV cuando vi el final de una historia de amor. todos terminaban besándose, amándose, juntos por el resto de la vida en la pantalla de TV. iba apagarla pero decidí seguir con ella prendida, pues, ya no escuchaba, escribía una historia de amor... una en que el personaje era yo y la otra parte, ella, aún no existía. debe ser porque soy una sombra de carne y hueso que habla y, sobre todo, escribe sin parar.

todo empezó cuando vi una mujer hermosa como una flor, o esas mujeres con quien vivirías el resto de tu vida. allí estaba. me le acerqué y le hablé. le dije que era el ser mas bello que he visto en mi vida. ella abrió los ojos verdes grandes y llenos de sorpresa y dijo algo que nunca olvidaré: te escucharía el resto de mi vida... la miré y supe que era verdad cuanto decía. la cogí de la mano y caminamos hasta salir del lugar en donde estábamos que era el centro del campo universitario. tomamos un auto y sin hablar, tan solo mirarnos, le pedimos al chofer que nos llevara a una playa, a un bosque, a un hotel pequeño y alejado de la ciudad. no podía creer lo que vivía y por un segundo cerré los ojos y así, desperté... estaba echado en el campo universitario con una chica mirándome, esperándome, pidiéndome que la llevara a donde quisiera... la solté y no dije una sola palabra. nunca mas la volví a ver ni nunca mas volví al mismos lugar, pero infinitas veces recuerdo esos ojos verdes y llenos de sorpresa y mis manos atadas a las suyas, amándola con toda mi alma... seguí caminando hasta llegar a un auto y le dije al chofer que me llevara a cualquier lugar. partí y llegué a una calle en las afueras de la ciudad...

pagué y caminé rumbo hacia mi casa. llegué y en la puerta estaba un auto desconocido. pensé en la chica pero no, era un amigo. lo saludé y le conté mi historia de amor. me dijo loco. sí, respondí, le temo al amor para toda la vida... cambiamos de tema y entramos a mi casa para decidir qué hacer al día siguiente. le conté mis planes de viaje, de buscar algo mas, el amor verdadero, la paz eterna, la vida verdadera, todo... mi amigo me miró a los ojos y dijo nuevamente loco. sí respondí, deseo ser feliz, al menos mientras respire.

al día siguiente poco antes que amaneciera dejé una carta a mis padres y hermanos en donde decía que nunca mas volvería a casa. tomé un auto y le pedí que me llevara a las afuera de la ciudad. llegué y tomé un bus que me llevaba a otro país. han pasado muchos años y he vuelto. he ido a buscar a mis padres y no los he encontrado. he visitado a mis tíos y me han dicho que mi familia entera ha viajado a otro país. les he agradecido todo y he salido en busca de una historia de amor, unas mas que contar... la encontré sentado en una silla, escribiendo un cuento de amor, sí, allí estaba, esperándome y con los ojos mas hermosos que he visto en mi vida, eran negros como la noche y miles de luminosidades me miraban como dioses amables y alegres de saberse apreciados...


san isidro, enero del 2008

Wednesday, January 16, 2008

residencias ajenas


estoy en casa de mi madre, hace ya mas de veinte años y no sé por qué no me voy, quizá sea porque ella es una anciana y yo no soy bueno mas que para dormir y joderme la salud... debe de ser así, pero no me conformo, me gustaría ser diferente, ser famoso, lleno de dinero y mucha salud y tiempo, mucho tiempo para realizar todos mis anhelos, pero, ya sé que todo no es mas que un sueño moribundo, un sueño de un hombre que ha vivido a medias, es decir, jamás terminó lo que comenzaba. perdonen mi sinceridad pero a estas alturas de la vida qué importa decir lo que se siente y lo que se es, no importa mas que a mí mismo... ya lo sé, pueden dejar de leer esto que me parece algo tan tonto como la imagen que tengo cuando me miro al espejo cada mañana cuando salgo rumbo hacia el trabajo.

la otra vez un compañero de trabajo llegó al taller y vino por lo menos con 10 kilos menos de peso, canoso, y enfermo de todo. le pregunté qué le pasaba. me contó que su madre había muerto y que eso era lo único en el mundo que tenía y ya no estaba mas, y que su vida era un abismo terrible... pero, si sigues así ¡hasta tu madre va a venir a zarandearte para que te cuides!. asintió y dijo que se iba a cuidar. trabajamos todo el día y a eso del medio día, lo vi tan mal, gimiendo, saliendo al baño, mirando al vacío, poniéndose las manos en la cara y lanzando un grito mudo que escuchaba desde el fondo de sus retinas... iba a abrazarle pero no pude, no podía hacer algo que ni siquiera en sueños lo haría. me paré y lo dejé solo. al rato hablé con el dueño del taller y le conté lo sucedido con mi compañero. lo llamó y le dijo que se fuera a descansar. le vi salir y sentí que era un muerto siendo arrastrado por dos patas que eran como ramas secas, una escoba, crujiendo y a punto de quebrarse... seguí laborando hasta que terminó el día, quedándome un feo sentimiento de mi vida y la de los demás...

salí rumbo a casa y entré. vi a mi madre y le iba a contar todo lo de aquel muchacho pero no pude, mejor la dejé cenando y hablando no sé con quién... le besé la frente y le di las buenas noches. la dejé sentada y subí hacia mi cuarto. entré y no sabía qué hacer, si seguir en la misma cotidianidad, es decir, pensar en algo diferente, mirar la TV, limpiar el cuarto, mirar los libros, leer, etc., etc.,… o cambiarlo todo por algo que en mi vida valga la pena, pero qué, qué, qué... vi mi cama y supe que podía escapar de todo. apagué las luces y me tiré en la cama. dormí como siempre y tuve sueños, fui un hombre feliz de a pocos y un poco libre porque escogía el camino sin consultar con nada ni nadie.... sabía que así, jamás podría saber ni entender mas de lo que no sabía en un futuro lleno de sombras, esperándome, susurrándome que hiciera algo diferente, pero, yo sabía que cada día, segundo, instante, ya era diferente...



san isidro, enero del 2007

Monday, January 14, 2008

manías amorales


después de lamentarme durante un par de minutos, no me sentí culpable. allí estaba el esperma, chorreando por mis dedos y mis ojos inyectados de culpabilidad, azotes morales, corona de espinas en el miembro... así estaba por estar, hasta que una nube bajó hasta mi conciencia y me dijo: lávate las manos y ven... le hice caso y le seguí hasta llegar a una casa toda de color blanco. entramos. yo tras de aquella nube... la puerta se cerró tras de mí y me vi en un pasado, nuevamente en esa cola inmensa de niños de doce años, en calzoncillos, esperando ser revisados por un médico. llegó mi turno y reviví la vergüenza por no haberme lavado mis partes. la voz fuerte y apocalíptica del doctor, resonó durante el resto de mi vida. estaba sucio, no me había lavado mis partes y un frío allanaba mi temor, volviéndome un alma errante y avergonzada, echada de aquel paraíso por haber masticado la ignorancia roja de mi dejadez. luego, todo volvió a como estaba. mis manos estaban gomosas de semen, y un perro olisqueaba mis partes. comenzó a lamérmelo y le hice un grito. el perro se fue y quedé solo en una casa que reconocí, era mía, en la parte de la cocina en donde sólo la empleada entraba durante el día. sentí el mismo frío y fui hacia el baño. ya limpio decidí darme un buen baño completo, luego, me eché a dormir. tuve dos sueños. uno de ellos trataba de una vaca que donaba sus ubres para emanar mucha leche por mi partes. el otro sueño trataba de un niño vestido de blanco que subía y bajaba escaleras. le seguía y seguía y le gritaba hacia dónde se dirigía. no respondió hasta que llegamos a un salón en donde había cientos de niños y todos desnudos y sin sus partes genitales. les pregunté si eran ángeles, pero dijeron que eran contra-tenores, y que habían sido castrados por ser mejores, ser mejores tenores... les grité que no deseaba ser eso, tan solo quería una mujer, solo una mujer que me aguante, ame, todas las noches... todos rieron, burlándose de mi idea. es un sueño, ten cuidado, dijo uno de ellos... luego desperté con el sonido fuerte de la puerta. era la empleada y estaba diferente, interesante y provocatica, con una sonrisa tentadora y seductora. la cogí a la fuerza, la tumbé y le abrí el calzón. le introduje mi miembro pero no pude eyacular, no pude pues le vi los ojos y supe que no era para mi, que no era para mí, pues, yo era un ángel sin alas pero con un bello miembro... la dejé con las piernas abiertas y ya solo, volví a deleitarme... me sentí mejor, pero, mas solo que nunca...



san isidro, enero del 2008

Sunday, January 13, 2008

hijo


me hubiese gustado tanto encontrar alguien con quien hablar, escuchar, amar... pero, las cosas en mi larga vida no se dan como uno espera. tengo cerca de noventa años y sólo tengo a mi lado a una vieja empleada, una hija loca que trabaja y sale y viene de la calle cuando le da la gana pues no avisa nunca nada de nada, dejándome solo y sin mas afecto que el de la pobre vieja empleada, pero, no es lo mismo. así es mi vida desde que murió mi esposa hace ya mas de cinco años. hace poco fui a ver a uno de mis hijos que vive en la otra parte del mundo. lo vi feliz con su esposa e hijos, me llevaron de un lado a otro como un extraterrestre, y, para que fuera alegre y suave mi pronta muerte, eso fue lo que sentí, un bolso de carne viejo que ellos llevaban con cierto fastidio o pesar. al cabo de unas semanas volví a mi casa con mi hija loca y con la vieja empleada que es con quien mas compañía me da, aunque es como si fuera un cuadro surrealista pues habla cosas que no entiendo ni comprendo, tan solo veo sus gestos y ese sonido y esa risa que tiene la gente marginal de este mundo, pero eso todo lo que tengo. la otra noche llamó por teléfono un hombre que decía ser mi hijo. debe de serlo porque he tenido muchas mujeres y quién sabe si por allí germinó algo así como un hombre, un hijo, carne de mi carne, alma de mi alma, una fotocopia de la historia de mi pasado... es fin, llamó y, al final de toda su perorata, dijo algo que tanto anhelaba escuchar: te quiero papá... me puse a llorar y casi le rogué que viniese a mi casa. ¡ven, hijo, ven por favor!, le dije. sin embargo, nunca vino a casa... lo esperé y esperé pero nadie llegó aquella noche, a no ser por mi pobre hija loca que entra como esos gatos a la media noche, preguntándome siempre si me siento bien... le miento y respondo que sí, que estoy muy bien… hace poco volví a recibir una llamada igual, pero esta vez colgué, no deseaba volver a sufrir, es duro creer en el amor y chocar con los vidrios rotos de la ilusión... mas ahora, a pesar que le he colgado, le espero. siempre uno espera al amor, alguien que llene su corazón, su alma, para escuchar eso que tanto necesita, como: te quiero, te quiero... ver esos ojos que nunca han visto los míos y sentir la magia de ser amado y amar…

san isidro, enero del 2007

esperanzas


viendo los niños, gente de otros mundo. viendo tanto y sintiendo amor por todos lados, debo decir que mi vida es mágica... podría decir que hay problemas día a día, pero, también podría decir que hay soluciones día a día...

salgo a la calle y veo a tanta gente y todos con los ojos brillando y buscando aquello que está dentro de ellos, y es hermoso ver aquella gema que emana luz a través de sus ojos... los cierro y siento todo el amor del universo dentro de mí...

he caminado hasta llegar a una casa. entro y no conozco a nadie... saludo a una y otra persona, luego, me siento frente a cada uno de ellos y todos se rien de mí... loco, dicen. sonrío y sigo riendo de mí. cierro los ojos y todo es tan bello, el universo encendido por las velas del gran hacedor... los abro y veo estrellas en los ojos de gente que se ríe de mí... loco, me dicen, pero yo sigo riendo con ellos y les beso los pies...

silencio se hace para luego escuchar gritos de toda la gente en aquella casa. loco, me dicen y sus manos me cogen hasta echarme a la calle. la puerta se cierra y yo estoy en medio de la calle. medio mundo me observa y yo miro el cielo y cierro los ojos, y noto que todo está en su correcto lugar, todo, todo...


san isidro, enero del 2008

Friday, January 11, 2008

alucinados


quería contarte algo pero vino mi hermano y me dijo que no escribiera mas, que era ya demasiado. dejé de escribir y bajé junto a mi hermano hacia la calle. hacía mas de dos meses que no salía a la calle, era hermoso ver de nuevo la gente, sentir el aire mas cerca, ver el trinar de las aves, los niños que reían o que intentaban correr en un parque rodeado de verde, como un paraíso. pensé que el paraíso estaría lleno de niños que corren o que juegan sin parar... con un ángel que los cuida y le dice que descansen. sonreí por mis ideas y seguí caminando con mi hermano. miré la cara de este y le vi con los ojos rojos y con gesto en la boca como si quisiera llorar. ¿qué te pasa?, pregunté. me miró y dijo que ya era hora de descansar y que lloraba porque no había terminado de escribir mi obra. le dije que no importaba, luego, recordé que mi hermano había muerto de niño... y su rostro era la del hermano que siempre quise tener cerca de mí, y que tanto le pedí a Dios. ten cuidado con los sueños, pueden hacerse realidad, dijo mi hermano muerto desde niño. le pregunté el porqué me había dejado. dijo que nunca lo había hecho, y que siempre estaba a mi lado, como una sombra, siempre, como ese aire cálido cuando uno se siente en su lugar, así como el Sol, la Luna.... ¿eres poeta?, pregunté. dijo que es un sueño... dejó de mostrar su cara triste y sonrió. vamos corriendo, le dije. vamos, respondió. corrimos y mientras lo hacíamos sentí estar de nuevo en esos momentos en que jugábamos en un parque, a los ojos de nuestros padres y con mi hermano mayor cargándome porque era mas fuerte y mas grande... yo reía y veía que el sudaba a chorros hasta que hubo un momento en que se cayó y todo se hizo negro, así como el sueño muerto... abrí los ojos y estaba sentado en mi mesa de escribir, con un retrato en mis manos... era mi hermano de niño, era él y parecía sonreírme, como siempre.... en ese instante supe que debía dejar de escribir y empezar a correr por la calle luego de mas de dos meses de estar metido en mi cuarto. salí y entré en el paraíso, y en él, estaba todo aquello que tanto amaba... sí, estaba eso que quería contarte, y estaba mi hermano contándome la historia de un sueño...


san isidro, enero del 2008

Sunday, January 06, 2008

CAMINOS ERRADOS



siempre esos pasos
ese aliento que flota lejos y cerca
como nubes que tocan nuestro cielo...

sé y falla
porque así se hace nuevos senderos
y se rompe el miedo
que muchos sueñan bajo catre

y en tu cuarto
aquel amigo sobre hombros de yeso;
allí respira la vida
como esas hojas sueltas
bajo árboles de un paraíso corrido…

sé y vive este ahora
como un niño que cae
bajo brazos amados,
bajo ojos amorosos,
bajo todo cuanto amamos...


aunque el camino
tengan huellas
y esas
sean tuyas
solo tuyas
aunque sean erradas...


san isidro, enero del 2007

Saturday, January 05, 2008

decisión


tenía mas de doscientos años y aún no se decidía a morir. echado en la cama veía pasar todo: el tiempo, la gente, todo... una tarde vino la muerte, aunque no era la primera que venía a verle, y le dijo si ya podían irse. el anciano sonrió con las pocas fuerzas que tenía y volvió a jalar ese hilo invisible de la respiración, respondiendo que aún no se decidía. la muerte soltó su manto y como una sombra se esfumó entre el día que llegaba como una paloma. el sueño llegaba al anciano que aún no decidía morir, diciéndole que era mejor que descansara... aún no, respondió el anciano al sueño. abrió los ojos y notó que una parte de su cuerpo se podría, con las pocas fuerzas que aún le llegaba miró de qué se trataba y vio que una montaña de gusanos estaban pegoteados en todas partes de sus cuerpo como si fuera una manguera en movimiento... pensó en morir, y el dolor le dijo si ya se había decidido. este vio otro aliento que flotaba en su eternidad y la llamó. el aliento volvió nuevamente y nuestro anciano siguió viviendo... ya su ser era un excremento, pero algo de belleza encontraba en todo cuanto sentía. miró hacia el cielo y notó que sus ojos estaban dejando de ver la luz del cielo, todo era nubloso u oscuridad. la muerte entró en aquella oscuridad y le dijo que ya era el momento. el anciano vio que dentro de su ser había un bosque lleno de animales y gente sana y rosada... sonrió y entró en aquel sueño hermoso y decidió no volver mas. mientras caminaba en aquel sueño vio un aliento mas de vida rondando por todo el sueño... iba a llamarle pero decidió seguir en su sueño y así, durmió para siempre...




san isidro, enero del 2008

Friday, January 04, 2008

noche a noche


algo así como esa palabra me ocurrió. tenía tantos proyectos y nada, todo se hizo humo. las cosas en el mundo son manejadas de una sola manera, de acuerdo a intereses, lo entiendo pero no comparto. tenía tanta ilusión pero ya nada es verdad, todo se fue por donde vino, a la nada. mis cosas tengo que dejarlas porque me había empeñado hasta el cuelo, y hasta mis amigos estaban involucrados. ya nos imaginábamos sentados en un café de París, pidiendo un croissant, un café y ver tantas cosas llenas de encantos, acordeones, canciones de Piaf, pero ahora ya no queda mas que el sueño. todo se fue al tacho. le había dado mi dinero y el hombre ya no está, ha desaparecido, así como esta ilusión... me defiendo de todo para que esta angustia no me mate, por eso es que he salido de casa y he llegado al borde de la playa, por la noche, escuchando las olas una y otra vez, esperándome... y yo, dejando derramar mi ilusión con una sonrisa mientras desnudo mi cuerpo, entro en la mar y nado sin parar hasta el final, hasta el final de este ensueño que mutila todos mis sueños, todos menos el de este sentimiento por llegar a otro puerto... sin embargo, mis fuerzas se van y mis manos pesan cada brazada mas y mas, y tengo que admitirlo, me hundo, me muero, me muero... de pronto veo una luz y grito con todas mis fuerzas. es un bote con un farol. vienen por mí y me recogen. salto a la barca y noto que está lleno de hombres viejos, casi desnudos, pero fuertes, son pescadores... les pido ayudarles. asienten. desde esa fecha, nunca mas he vuelto a salir de la mar, con la barca, navegando de noche y durante el día, duermo para encontrarme con la otra noche, esa que disuelve todo mi pasado, dejándome limpio, así como las nubes, el cielo y este sentimiento que tengo que libertad y que me limpia cuando salgo a la mar por la otra noche...


san isidro, enero del 2008

Thursday, January 03, 2008

yo no sé


había caminado tanto tiempo que tuve que detenerme. vi un tronco seco al lado de un río y sentí ganas de sentarme y descansar sobre él. ya echado, escuché una voz cerca de mí. abrí los ojos y era un hombre idéntico a mí. ¿quién eres?, preguntó. callé, no supe qué decir, es mas, no podía articular una palabra por obvias razones. el tipo idéntico a mí dijo que no podía creer lo que veía, así que cogió un báculo y me lo tiró por la cabeza una y otra vez hasta dejarme totalmente muerto o inconciente. fue raro, pues aún podía decidir si deseaba vivir o no; decidí vivir, y cuando hice esto, todos los dolores del mundo penetraron en todas partes de mi cuerpo. iba a abrir los ojos pero no los tenía. mi cuerpo era un amasijo de sangre y carne, pero podía respirar, así que respiré con fuerza, cada vez mas fuerte hasta que junté fuerzas imposibles de creer. no sé cómo me paré porque mis piernas estaban rotas, pero allí estaba y, aunque sin ojos, sentí que el hombre idéntico a mí estaba lleno de horror y terror. ¡¿quién eres?!, volvió a decir... y fue allí que le dije algo que nunca olvidaré: yo no sé... luego, decidí morir, y morí aunque esto de morir es tan especial, pues es como quien se quita todos los dolores y se mete en un viaje de caídas y subidas sin final ni inicio... todo es así hasta que uno llega a una especie de luminosidad y cuando se está frente a frente a ella, escucha: eres luz, no lo olvides, y ve, y vuelve, y tráeme recuerdos de amor y bellos momentos... uno dice que sí y vuelve, y despierta en forma de una rama, una hoja, un silbido de ave, un pedazo de nieve, una gota de río, una uña de perro... en tantas cosas se vuelve, y no se recuerda nada hasta que llega la mano imaginaria de un sueño y te zamarrea hasta dejarte sobre el sueño de un ser creado de sueños, y allí navegas como un pez, con los ojos viendo la eternidad del instante, del todo encerrado en la nada, y allí, es tan hermoso...


san isidro, enero del 2007

Tuesday, January 01, 2008

camino


estaba tan contento que salí de mi cuarto para saludar a medio mundo. todos me miraron medio raro, como un loco, pero seguí saludándoles, era feliz y ellos lo sabían... llegué a un parque y vi un árbol lleno de hojas verdes, lo abracé y me puse a llorar de felicidad, como un niño frente a su madre perdida..., luego, lo dejé y seguí mi camino hacia la nada, hacia el principio y el final... nunca llegaré, sentía, pero siempre seguía este aliento de dicha que no cesaba mientras respirara; eso es lo que sentía mientras la luna acompañaba mis pasos, y mi sombra seguía como a un hermano, como a un descanso... le dije a la luna, al sol, a la noche, al día, a todo que es hermoso vivir, y todos me miraron como un loco, pero no lo soy, no lo soy... simplemente, estoy feliz mientras este aliento brilla dentro de mí...


san isidro, enero del 2008

sentimientos


dulce como este ahora
bello como la luz
libre como el sueño
así me siento hoy
en que la noche despierta
y choca cara a cara con el día...

no soy un ángel
ni poeta ni loco
tan sólo soy
sentimientos
que nacen
que mueren
día tras día
noche tras noche
cantando entre ambos
durante toda la vida,
todo este aliento...

así es la vida
un largo y bello aliento
como este sentimiento…


san isidro, enero del 2008

Sunday, December 30, 2007

dedos rotos


me rompi los dedos, todos. lloré mucho, sobre todo por mi padre que lloraba por mi suerte, sentado a mi lado, con noventa años sobre el hombro y sin saber cómo ayudar. es que, el viejo estaba cojo y sordo, roto como mis dedos... llamé a un niño que vi a lo lejos. vino y le dije que llevara a mi padre a casa. ya, respondió, y les vi irse lejos. y cuando el dolor volvió a mi alma, corrí al hospital. me enyesaron los dedos, pero aún así, no pude volver a escribir... pero sí vivir, siempre vivir, eso aún no se rompió...


san isidro, diciembre del 2007

poder


estar siempre bien
romper la línea cotidiana
sentir cada aliento
salir desnudo y sin pensamientos
comprar sin dinero
ganarlo todo y perderlo al mismo tiempo
saber poco y sentirse pequeño...

algo así sentí hoy
mientras las hojas del árbol caían sobre mi rostro
en medio de un parque lleno de gente y niños y ángeles invisibles...

alcé mi alma
y canté
con todo mi corazón

vino un hombre,
una mujer,
muchos niños
y Dios mismo vino...

seguí cantando
hasta que llegó la noche
y subió la cortina del día...

ya ciego
corrí sin parar
con mi canto en la oscuridad
y vi las estrellas bailar,
cantar a mi lado
como hermanos...

llegué al templo de carne
y supe todo…

el poder de vida
estaba aún en mí...



san isidro, diciembre del 2007

la importancia del sexo


salía de la casa de ella. sexo loco, mucho, quizá excesivo, no sé, pero allí estaba, saliendo de aquella casa a altas horas de la noche y con un hambre natural, mortal. es gracioso, muchas veces había tenido sexo con ella, pero esta vez fue diferente. sus besos emanaban corriente que hacían vibrar todo mi ser, sus ojos despedían un brillo abismal y su cuerpo tenía la fuerza y flexibilidad de una bestia salvaje... aún quedaban las huellas de sus dientes por todo mi pecho, cuello y brazos... había cambiado, y tan solo contaba con veinticuatro años, quién lo diría después de verla crecer desde los nueve. conocía a sus padres y hermanos. sabía que estudiaba y que tenía novio y amigos en cantidad afortunada. era una chica de gracia y talento natural, pero, quizá sólo conmigo, era una bestia, un hermoso y salvaje animal porque jamás hacía lo que yo deseaba, sino, lo que ella pedía. era como un esclavo... aún recuerdo la primera vez que lo hicimos, fue en su casa, en la cocina de sus padres mientras todos cantaban la navidad, y abrían sus regalos. yo salí de esos momentos que detestaba y fui a mirar a través de la ventana todos esos fuegos artificiales, y el cielo amplio y negro, rodeado de casas iluminadas, falderas, con chicos y chicas jugando, corriendo con sus cuerpos llenos de vida y fervor. pensé que mi vida iba a seguir en la misma soledad para siempre hasta que sentí una mano en mi espalda y una voz deseándome feliz navidad. le agradecí, era ella, y cuando quedamos mirándonos, paralizados, supe que algo mágico iba a ocurrir. ella se acercó hasta tocar mis labios con los suyos. cerró los ojos mientras pegaba su bello cuerpo al mío. estaba paralizado por todo cuando sentí hasta que una de sus manos tocó mi sexo, debajo de mi pantalón... luego, no supe lo que hacía... simplemente lo hicimos como dos sedientos de placer. cuando terminamos, ella me pidió ir a mi casa al día siguiente. le di mi dirección y fue... así estuvimos por años, hasta que ella se casó. estuve en su matrimonio y mientras el novio la besaba, ella me miraba sonriente, cómplice con los míos. sentí ganas de reír, pero sonreí porque sabía que iba a verla muy pronto. efectivamente, salieron de luna de miel y al cabo de quince días volvió y llamó a mi casa por teléfono. le dije que viniera pero no quiso. ven a la mía, mi esposo es agente viajero, pero, entras por la puerta posterior. así fue como seguí con ella, año tras año... día tras día. una tarde en que iba hacia su casa, vi que otro auto paraba en la entrada de su casa, me detuve y esperé. era su esposo. escuché ruidos, gritos, el sonido de un arma de fuego. llamé a la policía. llegaron y cuando entraron, vieron el cuerpo inerte de su esposo, con los ojos abiertos y un hueco negro en mitad de la cara, chorreando sangre coagulada… y ella, a un lado, con las manos abiertas, ensangrentadas, con un corte en la cara de lado a lado, y el pecho abierto de un tajazo, y el vientre desnudo mostraba partes de sus intestinos y mierda... agonizaba. llamaron a la ambulancia y cuando llegaron, aún respiraba. me acerqué a su lado, no sentía nada extraño, y cuando ella puso sus ojos en los míos, supe que no volvería a verla mas. efectivamente, nunca mas la volví a ver, pero siempre que voy al campo santo a dejarle flores y a rezarle, la siento tanto o mas que cuando teníamos sexo. es extraño, a pesar que no he vuelto con ni una mujer, siento que no es necesario, que el sexo tiene algo de espiritual, algo que no tiene nombre compuesto y que pertenece a quien ama mas allá de la vida y de la muerte. quizá por eso es que no me he casado, y escribo estas notas y notas sin sentido; quizá sea así el amor, no lo sé ni me importa, pero, cuando la recuerdo, no lloro ni me pongo triste, no, al revés, río sin parar, como un loco, un loco extraordinario; quizá sea eso la felicidad, un estado de contento fuera de la vida y quizá de la muerte... no lo sé ni me importa... vivo por ahora y en el ahora, y espero que la muerte sea como es mi vida, una hermosa escena de amor sin condiciones ni respeto por nada mas que para el amor sin tiempo ni espacio…


san isidro, diciembre del 2007

Saturday, December 29, 2007

comidas


nunca me habían pedido escribir por encargo, pero, eran mucho dinero, algo que por las circunstancias, necesitaba... hicimos el contrato y cual fue mi sorpresa cuando leí lo que deseaban que escribiera. por naturaleza he sido poeta, cuentista, novelista, ensayista, retratita y algo mas... pero, escribir acerca de comida, era algo fuera de mi imaginación, especialmente si soy una persona que no tiene gusto al paladar. recuerdo a mis padres preguntándome qué tal me había parecido este o esto; mi respuesta era siempre la misma: me hes indiferente, como y lleno la barriga y ya. han pasado los años y mi alimento es siempre lo mismo: un te con tostadas y mermelada; un plato de tallarines con champiñones al almuerzo; y, un plato de carne a la plancha con ensalada en la comida. esto es algo de años y años... y allí estaba, frente a una hoja en blanco, esperando escribir acerca de comidas, diferentes comidas en diferentes platos de países sin nombre conocido. me levanté y me fui a dar una vuelta. al rato entré a un restaurante y vi a un hombre grasoso y gordísimo. pensé rápido y le dije si podía ayudarme. dijo que sí, así que salimos de lugar y entramos en mi casa. nos sentamos y le escuché por horas y horas. fue increíble, este hombre había viajado por tantos pueblos y había comido hasta mierda, y de ello, había encontrado sabores nuevos que usaba en su restaurante. me dio varias recetas, pero lo que mas me cautivó fue algo que dijo: sólo siente que lo que haces te sale de las tripas y ya... ¿cual tripas?, pregunté. sonrió y con un cuchillo que brillaba se lo puso en el pecho, en el centro. entendí y le agradecí. lo acompañé hasta la puerta, le pagué y luego, me puse a escribir acerca de las tripas de mi ser. recordé una tarde en que una tía cocinaba sin zapatos y con las manos cayosas, cocinaba en medio de una mesa llena de grasa, cortando la cabeza de un pato, mientras en una olla, hervía verduras para una sopa. de pronto, cuando me acercaba, me dijo que no entrara, pero, por un hueco de la casa vi que mi tía sacaba de un frasco un ungüento marrón, poniéndolo en la olla en que hervía la verdura. toda la familia quedaba satisfecha. una tarde, en que no estaba mi tía, subí por el estante y me fijé qué contenía ese frasco marrón. lo abrí y vi que algo se movía... eran gusanos vivos. lo cerré y no volví a comer la comida de mi tía. todo esto puse en mi ensayo, y algo mas acerca de cómo se mataban a los toros, para luego, juntar su sangre coagulada, envolverla en una tripa seca y llevarla a la congeladora. el pobre toro era masacrado con un cuchillo mas grande que mi tamaño. claro que era un niño de nueve años, pero, imagínense una de esas cosas en mi lomo... machacada una y otra vez sobre el pobre cuello de la bestia. recuerdo ver los ojos del toro asustado, sorprendido, sin entender qué le sucedía... tan solo aguantaba parado hasta caer de cansancio, muerto... nunca volví a comer carne, y cuando una de mis tías llevaba un cabrito o un carnero, lo dejaba escapar de la casa. claro que me castigaban, pero, eso era mejor que ver al pobre animalillo en mi plato de comida... todo esto puse y para terminar dije que lo mejor era comer poco y bien, es decir, frutas, verduras, agua y siempre quedarse con un poco de hambre... presenté mi ensayo, y claro, no lo aceptaron, pero, me pagaron por mi originalidad y atrevimiento... luego me contaron que lo publicaron como broma en una revista y que causó mucha gracia entre los lectores... en fin, pude entender que una realidad es una broma y una cosa seria, y una realidad es una verdad llena de desgracia y sangre...


san isidro, diciembre del 2007

Friday, December 28, 2007

cumplidos


me había prometido no hablar con nadie. tuve que encerrarme en mi trabajo y luego ir directo a mi casa. pude lograrlo por cerca de una semana pues una noche alguien tocó la puerta. era un perro, un bello animal, pequeño, casi del tamaño de mi mano. lo levanté y empecé a acariciarlo. este movía la cola como limpia parabrisas. nos hicimos amigos hasta que sin darme cuenta volví hablar con medio mundo. les contaba de mi perrito y de mi vida que estaba llena de fantasía. todos me miraban absortos de mi alegría, parecía que no le creyesen pero sí que lo deseaban creer. una noche llegué a casa y no encontré a mi perrito. lo busqué por todas partes pero no lo hallé. volvía a encerrarme en mi silencio, aunque dentro de mí estaba lleno de recuerdos y anhelos y esas cosas que alegran esta vida por instantes. así pasaba mi vida hasta que una noche regresó el perrito. estaba igualito. le pregunté en dónde había estado. no respondió y noté que no movía la cola ni siquiera pestañeaba, nada. entró y se puso a comer de todo. le miraba pero era diferente. salía de mi casa y trabajaba y hablaba, pero mi hablar era triste y melancólico. una tarde entré en mi casa y el perrito había vuelto a desparecer. esta vez, lo tomé diferente. las cosas había cambiado, quizá era yo. salí de casa al día siguiente y veía en cada persona los ojos del perrito, y sus manos se movían así como su cola... la alegría era como mi Sol, y así estuve hasta que en cada sombra notaba que mi perrito estaba atrás. me puse hablar con cada una de las sombras de la noche y una de ellas me contó la verdadera historia del perrito. me dijo que todos los perros eran hijos de la mierda de los hombres, y que la alegría que yo veía era mi alegría escondida dentro de mi vida. muchas cosas mas me dijo y cuando volvía a casa, la sombra se había esfumado. al día siguiente vi a mi perrito y cuando le miré los ojos, vi la sombra que me hablase la noche anterior. saludos, le dije, y el perrito empezó a aullar como un lobo frente a la luna... seguí caminando hasta que perdí la conciencia. cuando volví en sí, estaba en una cama y noté que cada palabra que salía por mi boca era un ladrido, y en los ojos de la gente veía la sombra que me hablase una noche en que buscaba a mi perrito... me gustó estar así, y me puse a dormir hasta el día siguiente en que quizá los ojos de las personas me hablasen de esos que tanto me gustaba, como la alegría y la soledad...


san isidro, diciembre del 2007

bellas manchas


siento

gozo

sonrío

respiro mucho...

me encanta lo último

es como ver un ave

parado sobre una rama de un árbol...



cuando niño

gustaba correr sin parar

era un avión sin motor

mis labios y brazos

elevaban eso tan sensible

mi alma

mi imaginación

y todo cuanto viví

fue real en el ayer...



veo tanto en estos días

gente que va y viene

que compra y vende su tiempo

por la sonrisa del amado...



veo tanto y siento tanto...



espero que todo cuanto siento

sea una lágrima de lluvia

que cae

sobre la semilla del ahora



veo

corro

respiro

y muchas veces lo olvido

aunque este

no me olvida

hasta el instante

en que la noche

borra mi conciencia...





san isidro, diciembre del 2007

dicen por allí


que la noche canta
que los niños rien
que mis manos escriben
que todo es hermoso
que mis sueños son reales
que todo cuanto miro es mentira..

eso dicen por alli
a las seis de la tarde
cuando el Sol se hace gris
y la gente guarda el cuerpo
y los sueños arañan la conciencia

me pongo una bufanda
y salgo a caminar
entre ríos y sombras,
entre tanto silencio
que amo ese canto
que sabe a pura soledad

dicen por allí
pero sólo dicen
mas no viven este instante
de genuina paz y soledad...



san isidro, diciembre del 2007

Wednesday, December 26, 2007

peligro


me hubiera gustado estudiar idiomas, literatura, historia, artes plásticas, pero no, no pude. quizá porque no veía en esos tiempos y ahora que el tiempo me arrastra así como la mar a las arenas de una playa, me siento que todo cuanto hice tenía un sentido, uno solo, el que pueda sentirme bien conmigo mismo, y que no deje de escribir todos los días, aunque tan solo encuentre un pedazo de papel. la vida en uno tiene eso de hermoso, jamás sucede cuanto soñamos o deseamos, todo es sorpresa, aunque no nos guste. pensaba que una tarde saliera de mi laboro y toda la gente se sintiera contenta al verme porque les amaba porque sí. eso es lo que sentía, aunque sea tan solo un largo sueño sin cola no patas, tan solo etéreo, sueño sin nombre ni lugar de nacimiento, ni carnet de identidad, nada. podría empezar hoy a estudiar idiomas, pero, no hay tiempo para uno que ama escribir y leer; no hay esos momentos en que se pude mirar hacia el Sol y sentir tanta inspiración, no, no hay nada de ello... tuve que volver a la cruda y ensangrentada realidad y soñé que estaba en un centro de labores con mucha gente a mi lado, y todos me llamaban jefe, señor, etc. esa era mi realidad, rodeado de tanta forma hueca, sonidos sin alcance al corazón, embriones de sonrisa que no encuentran el útero del artista... nada. era el jefe, pero no era nada, tan solo un cuerpo humano y muchos sueños que dejan de vagar por la inmensidad del universo interior. me levanté de aquella realidad y con mis alas les dije adiós. nadie dijo nada, ni siquiera se fijaron que me iba volando a través de la ventana, rumbo hacia el Sol, dejándolos secos como piedras del desierto. viajé y viajé y mientras mas me acercaba al Sol, supe lo que era el amor verdadero y eterno... sí, todo era luz y yo... un trozo de ello... si.


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, December 25, 2007

mis manos...


amo
soy eso
amo
una lápida blanca y sin letras hundidas
amo
amo, eso es lo que hago con gusto

y cuando despierto
y veo esos ojos secos
amo
aun así
amo esta locura sin permiso de conducirme...

respeto cuando escribo
amo
Dios
amo esta vida,
estas letras sin destino
amo porque sí,
porque sin amor no hay respiración...

dos niños se amaron lejos
y sin tocarse uno al otro
soñaban despiertos
hasta que vino uno al lado del otro
y los muertos se tocaron
muriendo sus sueños y anhelos,
dejando esas huellas sobre la arena del ayer...

amo
lo juro que amo,
y eso es lo mejor que hago,
al menos hoy
que vivo
y aún no muero...


lince, diciembre del 2007

un día


salí despacio a la calle. estaba desnudo y con tan solo el corazón de mi lado. encontré mucha gente frente a mí. les dije que amaba, con toda el alma. nadie respondió, nadie me miró, todos siguieron sus caminos, dejándome solo con mi corazón. sentí pena y soledad por mi vida cuando un calor invadió toda mi existencia. alcé mis ojos y vi dos árboles moviendo sus brazos, escuché el baile de un ave por mis cabellos, el Sol brillaba, dorando mi cuerpo desnudo, cuando dejé de sentir pena por mi vida... me paré y corrí hasta llegar a la bella naturaleza y cuando me abracé a uno de los árboles, todo el universo apagó sus luces, dejándome como una estrella en el firmamento. miré dónde estaba y un ser de luz vino hasta mi existencia, rociándome de algo sin palabras... gracias, le dije. de nada, escuché... y cuando quería seguirle toda aquella brillante oscuridad se encendió. allí estaba yo. desnudo, durmiendo al borde de un viejo árbol, y, desde el otro lado, estaba mi corazón... siempre pegado junto a mí...



san isidro, diciembre del 2007

Sunday, December 23, 2007

esos momentos


despacio, escuché decir. detuve mi marcha y me fijé de quién era aquella voz tan dura y posesiva. frente a mis ojos estaba un gato color negro. miau, le dije al gato, y este me dijo que no maullara, que no tenía tiempo y que lo llevara al centro comercial para comprar los regalos de navidad. está bien, respondí. proseguí mi marcha y entré al centro comercial. estaba repleto de gente. era víspera de navidad. un hombre iba a coger al gato, pero le detuve y le dije que este iba conmigo. señor, me dijo, está prohibida la entrada de animales al centro. está bien, dijo el gato ante el asombro del hombre encargado de la vigilancia del centro comercial. nos dimos la vuelta y vimos como toda una ruma de gente nos miraba en silencio total. salimos y vimos que todos nos miraban a través de las ventanas de aquel coso. seguimos y nos alejamos de aquella visión. ¿adónde vamos?, le pregunté. a tu casa, respondió. caminamos hasta llegar a mi casa. entramos y nos sentamos a tomar un lonche. le serví un poco de leche fría. saltó sobre la mesa y empezó a lamerla hasta terminarla. le miraba cuando este me inquirió si nunca había visto tomar leche. bajé la miraba hasta terminar mi vaso de leche, luego, me levanté y me puse a leer un libro. de pronto, sentí el ronronear del gato y le vi saltar como una sombra hasta ponerse en mi hombro. ¿qué lees?, preguntó. le conté que leía a Sebald. ¡ah!, respondió, ya lo leí. saltó de mi hombro hasta el borde de mi cama. y... qué te pareció, le pregunté. muy inseguro, aunque erudito en lo que expresa... dicen que es original, lo creo, pero quién no lo es... le di la razón y cerré el libro. le iba a preguntar si conocía mi obra, pero antes de que abra la boca ya me había leído la mente. me dijo que yo era un buen hombre pero muy lúdico en todos mis textos y que me aconsejaba que leyera a los griegos porque era una cultura que aún sobrevive en las esferas dominantes del este viejo mundo. aquella noche conversamos de autores y de vidas de gatos. le pregunté el milagro de su voz. me dijo que era un don, un regalo de los dioses y que él mismo no se lo explicaba, y que desde muchos años atrás leía y sabía de sus vidas pasadas, y que siempre había sido un gran gato... así seguí hasta pedirle permiso para irme a dormir. anda, respondió. me tumbé en la cama y dormí profundamente. a la mañana siguiente le levanté y fui a buscar a mi gato. no lo encontré y aún lo estoy buscando cada noche que salgo a caminar, y cuando voy a los mismos lugares que he caminado a su lado, le pregunto a la gente si lo ha visto. nadie sabe nada de él y estos me miran como un loco, pero yo sigo buscándolo, pueda ser que lo encuentre y me diga que tal están mis textos y mis lecturas... sí, pero, nunca mas lo he visto y menos hablado, porque cuando me cruzo con uno, le hablo pero nada, tan solo dicen lo mismo: miau, miau, miau...


san isidro, diciembre del 2007

Wednesday, December 19, 2007

dejé de escribir


tenía tanto sueño, pero, también, tenía tanto amor reprimido que sufrí por el resto del día hasta que la noche apagó todo dolor encendido. no quise hablar con nadie de esto ni siquiera pensarlo, nada, tan solo quería amar a escondidas, y ser uno con ello, pero, al amor no se le escoge, al revés, viene y se lleva todos tus sueños y uno se queda respirando aires mas puros, con el alma saciada de aquello que tanto se busca y que no cuesta mas que perderse a uno mismo...

dejé de escribir y cuando volví hacerlo, estaba el amor, con sus mismos ojos y labios, sus manos iguales y ese aroma que tienen los niños... en verdad, dejé de escribir y cuando volví, volví a respirarte...


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, December 18, 2007

escritos lúdicos


antes de acostarme tuve ganas de escribir y así lo hice. me fijaba en la pantalla de la computadora y esta parecía esperar una genialidad, una idea original o algo por el estilo, pero, nada se me ocurría y puse una letra, luego una palabra, una oración, una imagen, una raya de lado a lado, y al final le puse mi firma. me sentí mejor e imprimí el texto, luego, lo puse en la web con el título de: "costas originales". me gustó el título y pensé muy dentro de mí que era una escritor genial, original cuando escuché una voces internas, seguidas de risas, gritos burlones, presencias malolientes... miré lo que había escrito y lo borré. me sentí peor, pero ahora ya nada podía hacer, así que me senté durante horas frente a la pantalla hasta quedarme dormido. tuve varios sueños. en uno de ellos veía a una mujer con el cuerpo muy grande, vestida toda de rojo con sus cabellos dorados y unos zapatitos encharolados... era una mujer muy especial que comenzó a acercarse hasta tocarme con una de sus uñas pintadas de oro pero que quemaba, ardía mientras la colocaba en mi vientre. quise gritar pero era imposible aunque el dolor era inaguantable. por suerte recordé que podía silbar y eso podía arrastrarme a la realidad. abrí los ojos y lleno de sudor y silbando sin parar, me levanté. miré en donde estaba y allí, frente a mi cara, estaba el ordenador de la computadora. parecía burlarse de mi y de mis sueños. escribí uno de mis sueños y le puse mi firma. me gustó mucho, pero el sueño y cansancio me mataban, así que me eché a dormir y quedé muerto como diez horas. tuve otro sueño. estaba acompañado de ancianos, hombres y mujeres, y todos ellos se tocaba las partes sexuales. me horroricé y quise despertarme y volví a silbar. abrí los ojos y frente a mis ojos estaba mi abuelo con sus viejos lentes y con esa sonrisa escasa de dientes... ¿qué quieres?, le pregunté. nada, respondió y luego, le vi atravesar la pared de mi cuarto. me asusté y recordé que mi abuelo, padres y hermanos estaban mas muertos que Napoleón. salí de casa y con una radio portátil, me sentí mas entonado y feliz... caminé hasta llegar a una casa llena de personas, como una fiesta. toqué la puerta y vi que todos estaban disfrazados. ¿puedo...?, pregunté. pasé, dijeron y noté que todos m miraban... busqué una silla y me senté. les veía bailar y besarse, y cuando una chica enmascarada se sentó a mi lado, y dijo mi nombre, sentí que todo era una locura, difícil de creer por nadie excepto yo... bailamos y luego salimos juntos a la calle. paseamos por todas las calles y en ningún instante se quitó la máscara. ¿cómo te llamas?, me dijo. iba a decirle mi nombre pero no me acordaba, así que le dije que no me acordaba. se rió y luego se paró y me dio un beso en la frente, y se fue caminando... iba a seguirla pero no quise, preferí irme a mi casa, pero cuando empecé a caminar, no recordaba mi nombre ni el lugar en donde vivía, así que me eché en una banca y dormí... y cuando abrí los ojos, estaba siendo observado por muchos perros... me olían, orinaban, gruñían y muchas cosas mas... apreté los ojos y seguí soñando hasta el día siguiente en que seguramente volvería a ser nuevamente la persona que empezó a escribir una historia frente a su ordenador...


san isidro, diciembre del 2007

Monday, December 17, 2007

mirada al cielo



dicen que los niños ven a Dios, esta niña miraba el techo de una cortina y con sus manitas jugaba como una diosa. le dije que me gustaría darle un beso. dijo que no, que no y que no. me puse a llorar y ella con sus manitas tocando el rostro de Dios, me dijo que sí... gracias, le dije y miré así como ella, hacia el cielo cuando de pronto una mano tocó mi espalda. volteé y vi a un hombre muy alto. cogió a la niña y se la llevo de mi mesa en que estaba ella y yo. adiós, le dije, pero ella siguió mirando hacia el cielo, hacia el rostro de Dios. alcé la vista y sí, allí estaba Dios... te amo, le dije y Dios sonrió así como la niña que le tocaba el rostro...


san isidro, diciembre del 2007

adelante


busco la paz
el aroma de los vivos felices
busco
siempre busco
siempre encuentro
una rosa clavada en un cielo celeste
un ser blindado de ideas...

si el tiempo fuera mío
y la noche tuviera idioma
seguro que pintaría mi nombre
en la línea de cada estrella

no sé quién me dijo tanto
sólo sé que todo se hace humo
cuando termina esta canción,
este poema de paz

siempre adelante
con la vela del presente
dejando huellas de un pasado
limpiando sendas de un sueño...

siempre
siempre
siempre seré una flor
que grita su aroma de paz
mientras la vida
me regale un aliento,
uno mas
cada vez
que abro los ojos
y siento gratitud...

siempre
siempre adelante...


san isidro, diciembre del 2007

Sunday, December 16, 2007

idiomas


supe que grandes escritores gustaban comprar libros llenos de imágenes y de idiomas desconocidos. yo no soy gran escritor ni siquiera pequeño, tan solo me gusta o me provoca escribir en la Web o en un pequeño cuadernillo azul que tengo siempre en mi bolso o en las manos, junto a un lapicero de tinta azul; me gusta ese color, lo uso en mis ternos, corbatas y en casi todos mis pantalones, incluso uso un gorro de ese color. quizá me recuerda que vengo de la oscuridad o que navego en medio de ella. lo cierto es que gusto de escribir como quien se lanza al aire con alas, con aquel sentimiento de libertad, paz o algo por el estilo, y cuando lo realizo me siento muy bien... en eso estaba hasta que leí mucho, demasiado quizá, casi diariamente y por ello compraba libros compulsivamente. tanto fue, que tengo tantos que no podré leer jamás, y aún sabiéndolo, continúo con ese impulso. mis padres me llaman loco, es verdad, estoy fuera de todos los términos normales de una sociedad pobre o rica. no salgo, no como, no gusto de la gente ni ellos de mí, seguramente porque no gusto cambiarme de ropa de otro color que no se el azul, no lo sé ni me interesa saberlo. el caso es que, por esas casualidades, me llegó un libro escrito en japonés, luego otro en latín, en francés, alemán, inglés, etc... me gusta verlos, tocarlos y saber que aunque no los entienda, ellos me entienden a mí. los tengo tras una caja vidrio, y con llave. cuando los tomo hay algo en mi corazón que se enciende como una lumbre. sus líneas se hacen mas azules de lo normal y siento que son una parte del cielo, de ese universo infinito e incomprensible, que tanto amor y respeto le tengo. hace unos meses me puse a escribir en letras extrañas... no supe el porqué lo hacía, pero al hacerlo, dibujaba algo al costado, como muñequitos de colores, pues escribía con colores diferentes, de tono siempre azul. una mañana desperté y no pude ver mas que nubes y nubes... llamé a mis padres y ellos me llevaron a un oculista. este nos dijo que leía demasiado y escribía seguramente mucho. me pidió que bajara la intensidad. dije que sí, pero, al poco tiempo seguí leyendo, escribiendo y, dejé de ver por completo, todo fue perfectamente negro. quedé ciego como la noche, por ello, cuando aún tomo un libro de mi cuarto, siento que leo, que escucho voces de uno que otro personaje, y siento que una luz hermosa me eleva más allá de la oscuridad. y aunque la vida me regaló todo esto, respiro y en cada aliento que recibo, encuentro una nota, una estrella, una línea azul que siento cuando toco los libros del cuarto, sobre todo aquellos que son de otro idioma, aunque no los vea, pero les recuerdo que están bajo una caja de vidrio... mis padres dicen que estoy desvariando y que por ello canto todas las noches, pero, cómo no voy hacerlo si siento dentro de mi alma aquella sinfonía del universo, de esa oscuridad que me narra que cante, que cante, que cante y que lea cada línea apelmazada en ese idioma total, perfecto... la fusión de todos los idiomas, de todas las letras, sí, sí, total, total...


san isidro, diciembre del 2007

Saturday, December 15, 2007

entre uno y uno


me siento en la silla
hojeo un libro viejo
hago que entiendo
aunque no se mi idioma...

abro la puerta
la echo a la calle
ella dice que no volverá
le creo
y cierro la puerta con clavos
y siento que la casa abre sus puertas

no soy un libro
un vaso de agua
un poco de tinta
pero
algo soy
mientras duermo y sueño
como golondrinas en el cielo
sin poner sus patas en la tierra jamás...

hago mas
un poco mas
y las puertas claveteadas se abren
entran un sueño
un miedo
un aliento grueso
y me gritan
que les recuerde
y escriba de ellos...

tomo la tinta
y escribo en todo mi cuerpo
odio el papel
odio la noche sin magia ni silencio

esta tarde fui un hombre afortunado
el mundo me dio una patada en la conciencia
y yo le dije muchas gracias...
tomé las llaves de mi vida
y escapé tras mis sueños y alegrías...


san isidro, diciembre del 2007

Friday, December 14, 2007

paseando


sin querer me detuve un instante mientras iba a comprar un poco de pan, azúcar y queso. vi a este hombre y me dije si era feliz. me le acerqué casi hasta darle un beso en la boca, como los boxeadores y le dije con el pensamiento si era tan feliz como yo. me escupió y luego me dijo muchas malas palabras y con una mano me lanzaba lo que tenía en la bolsa que era pan, queso, azúcar y un paquete de cigarros. me detuve y recogí todo lo que me había tirado. se lo devolví y este se quedó boquiabierto. sonreí y con la mano le dije adiós. seguí mi camino y entré en una panadería y compré el queso, pan y azúcar. salí y en la puerta volví a encontrarme con el mismo hombre. le saludé con la mano y seguí mi camino, pero mientras lo hacía sentí que alguien me seguía. era el hombre. ¿qué desea?, pregunté. se quedó lívido y en un acto de sorpresa, me dio un beso en los labios, luego, me dio su bolsita de pan, queso y azúcar y los cigarrillos. no quise recibirlos pero ya el hombre se había alejado. seguí andando hasta llegar a mi casa y poco antes de entrar vi a un perro que me miraba con hambre y eso que da pena en sus miradas. abrí la bolsa y le di todo lo que el viejo me había regalado, luego, entré a casa. preparé mi desayuno y cuando ya estaba listo a salir vi al perro rascando la puerta de casa. abrí la puerta y el perro se me abalanzó y me lamió toda la cara, para luego irse de lo mas campante. me levanté y salí rumbo al trabajo... tomé un auto y no paré hasta llegar, pero en la ruta miraba los ojos de conductor. era un hombre hermoso y muy joven. me gustó su mirada y le sonreí. este me devolvió el saludo y empezó a hablarme. me dijo si me gustaban los hombres. le dije que no. ¿y las mujeres?. le dije tampoco que no. ¿los animales?. no, respondí. me sentí incómodo, pero por suerte ya estaba llegando al trabajo, y cuando el auto se detuvo, saqué un billete para pagarle pero el conductor dijo que no, que el viaje era gratis. gracias, le dije, y antes de alejarme el hombre dijo que yo le gustaba mucho y que deseaba hacerme el amor. no, respondí y entré al trabajo. todo el día la pasé muy bien hasta que un colega me dijo si deseaba hablar. le miré y tenía unos labios gruesos y carnosos, color sangre. le di un beso en los labios y este me dio un puñete en la cara, rompiéndome la nariz. llamaron a la ambulancia y luego, me llevaron a casa. al poco rato recibí la llamada de mi jefe, preguntándome si me gustaban los hombres. le dije que no. ¿entonces, por qué ha besado a su colega?. le dije que me gusta dar besos a las cosas hermosas. ¡ah!, es usted un artista..., dijo. no, respondí. bueno, en ese caso, puede volver al trabajo apenas se sienta mejor, pero eso sí, por favor evite de dar besos en el trabajo. de acuerdo, respondí. apenas colgó, encendí la TV. daban una serie erótica. la apagué y respiré profundo muchas veces, muchas veces hasta que dejé de sentir mi cuerpo. sentía que era un punto que estaba dentro de un cuerpo lleno de carne. seguí respirando largo y profundo hasta cerrar los ojos. de pronto, me vi en medio de una constelación de estrellas y de una parte de ese lugar aparecieron unas sombras luminosas... se me aceraron y vi por primera vez, la cosa mas bella de todas las cosas, era la belleza misma... me le acerqué y me uní a ella, luego, no sé qué mas, pues abrí los ojos y todo estaba oscuro. me levanté y casi desnudo salí a la calle a caminar. fue raro, no había nadie por las calles, excepto el perro que apenas me vio, dio un brinco hasta lamerme toda mi cara... pude salir del perro, pero no por eso detuve mi paseo... seguí hasta que el día llegó... casi podía tocarlo con los ojos y los dedos. cerré los ojos y le di un beso, de esos que no tienes labios, tan solo corazón...

Thursday, December 13, 2007

mi camino


esas calles por las que día a día camino me hablan tanto... cuentan de un hombre nacido antes que yo y muerto poco después que naciera, tenía un nombre, una historia que contar. le imagino pasando por las mismas calles, deteniéndose un momento en el parque y ponerse a silbar cuando ve un ave en cielo saltar de una rama a otra, y en ese momento cierra los ojos e imagina a un hombre que aún no existe robando a una mujer en la puerta de una casa. ella grita y el corre hacia ella y ve al ladrón huir como un gato por la noche. la mujer es una anciana, bella y de ojos azules. le coge del brazo y le pide que la acompañe hasta la entrada de su casa. toca la puerta y sale un anciano. este hombre le mira y siente que le ha visto en algún lugar pero no lo recuerda. se despiden con un saludo de gratitud. nuestro hombre sigue caminando hasta llegar a su banca. se sienta y cierra los ojos. cuando los abre está sentando en la misma banca con el Sol que le quema la cara y un perro que le huele y mira como si estuviera haciendo algo anormal. se para y sigue caminando hasta llegar a su centro de labores. saluda a su jefe y a los demás compañeros y sigue laborando hasta que le llega la noche. sale y vuelve a pasar por las mismas calles cuando de pronto ve una sombra muy grande, se asusta y siente que esa sombra le mira a lo lejos en el tiempo, tan lejos que tiene que correr y cuando llega a una esquina escucha los gritos de una anciana. se detiene y ve su sueño realizado... sonríe y sabe que está mas vivo que la sombra que viene lejos en el tiempo...


san isidro, diciembre del 2007

especial

Abel


Salí tan temprano que supe que todo iría mal. Llegué al taller y un señor de traje oscuro y lentes también me esperaba con una larga y peligrosa sonrisa. Me llamó por mi nombre y mientras esperaba por mi respuesta pensé en negarme, pero no lo hice y dije que sí, que era la misma persona. Felicitaciones, me dijo. Luego, abrió un maletín y sacó cinco libros grandes y pesados. Son para usted, me dijo. Gracias, respondí mientras miraba la tapa y los nombre de los cinco libros. Sus páginas eran de papel de seda y su tapa era de cuero con letras de pan de oro. Los autores eran los más venerados por mí, desde mi vida de lector. Firmé una hoja que me dio el extraño hombre y sin más, entré al taller. Fue raro. Todos me miraban a la cara y yo sentía que algo muy malo veían. ¿Qué les ocurrirá?, pensaba. No bien pasé a mi oficina cuando puse los libros enfrente de mis ojos. Los abrí y no supe más. Perdí el conocimiento. Cuando volví en mí, estaba echado en una cama, bien cobijado y alumbrado por una vela muy grande. Pensé en la luz, por ello me levanté y busqué a tientas el interruptor. No lo encontré. Más bien vi a un lado de aquel extraño y gran cuarto, lleno de cuadros con rostros y cuerpos completos de diferentes autores un escritorio lleno de páginas en blanco y mucha tinta y pluma… Estoy desvariando, pensé. Pero no, caminé hasta llegar al escritorio y me senté. Apenas toqué la pluma, un impulso me hizo escribir sin parar sobre las hojas en blanco que eran duras como el lienzo pintado de un artista. No supe cuánto tiempo pasó, pero fue mucho. Tanto fue que caí derrumbado sobre una ruma de papeles escritos. Cuando abrí los ojos, aun estaba en mi oficina. Ya no estaba nadie. Todos se habían ido. Me fijé en los cinco libros y no estaban. Casi me vuelvo loco y los busqué por todas partes. Ya era mas de la media noche y supe que los había perdido o me los habían robado. Salí del taller y tomé un auto que llevara a mi casa. Apenas entré vi al mismo hombre vestido de negro, con los cinco libros en la mano. No entendí el cómo había entrado a casa. Pero allí estaba. ¿Quién es usted?, pregunté. Sonrió como antes y sentí un escalofrío en el espinazo. Soy usted, me dijo. ¿Yo?, respondí. Bueno, una parte de usted. Soy un personaje que aun no brota de su imaginación pero lo hará en estos días y mi presentación tiene un sentido, el de tener un nombre. Deseo que escuché mi historia para cuando le venga la forma de la historia total ya sepa cómo ubicarme, y si bien le he dado cinco libros es porque son mis autores favoritos y en ellos aparezco yo, pero no como me hubiese gustado existir. No sabe usted cómo se vive de esa manera. De ideas en ideas, de críticas en críticas… En fin algo penoso y que no deseo que vuelva a ocurrir. El extraño personaje siguió hablando para luego sentarse en una de mis sillas y tomar una taza de té. Luego, mientras bebía me contó su historia. Interesante y elocuente. Terminó. Lo acompañé a la puerta y cuando le abrí la puerta, y darle la espalda, ya no estaba mas… Sonreí. Nunca me había ocurrido antes. Pero, siempre hay una primera vez. Caminé hasta sentarme en mi escritorio y cuando subí la vista tenía los mismos autores de los libros que en una parte de mi vida me regalara un personaje que sería mi personaje en una próxima novela que yo escribiría. Leí los cinco libros y cuando los terminé supe que tenía algo que contar. Lo extraño fue que en todos los libros, el extraño personaje aparecía con nombre diferente, pero era el mismo. Así que tuve que ponerle un nombre. Cerré los ojos y no los abrí hasta que sentí una voz, lejana, oscura, que provenía de mi mundo interior. “Abel”, escuché. Abrí los ojos y corrí hacia mi escritorio. No podía esperar más…


San Isidro, Diciembre del 2007