Wednesday, April 30, 2008

apagón


la luz de la casa se fue. y eso que había pagado hacía una semana la factura, pero, no sabía qué era lo que pasaba. miré por la ventana si los demás tenía luz, y sí, todos la tenían. así en oscuras pensé que algo raro pasaba con los plomos y bajé con una linterna a ver el interruptor. todo estaba bien, todo, pero, no tenía luz. llamé por teléfono a la compañía de luz para entender qué ocurría. me dijeron que unos cables estaban rotos y que era solo mi casa la única en toda la zona que salió afectada. pregunté cuánto tiempo va a durar esta falta de energía. dijeron que no sabían pero que me iban a llamar. corté y me fui a dormir. tuve muchos sueños y todos con gente desconocida, pero, todos me miraban como a una cucaracha... sentí como me trataban de pisar y yo huía de una pared a otra. por suerte tenía alas o unas grandes patas como si fueran resortes que llegaba hasta el techo de un cuarto todo de color rojo... ¿tendrá algo que ver el rojo con mis sueños? ¿sangre? ¿muerte mía, de mi madre...? tantas cosas pensaba y mientras soñaba mis dientes rechinaban como las ruedas de un tren frenando ante los rieles rotos... desperté y aún estaba oscuro. encendí la luz, pero nada... cogí mi linterna y fui a buscar agua... subí hasta llegar a la cocina y cogí una botella de agua. la tomé y calmé mi angustia. bajé a mi cuarto cuando de pronto todas las luces se encendieron. salté de alegría y fui a ver si había luces en las demás casas, nada, todas estaban a oscuras... miré mi reloj y eran las doce y media de la mañana. qué raro, pensé y volví a llamar a la central eléctrica. me dijeron que se había roto los demás cables eléctricos al arreglar el mío. colgué y sentí que mi suerte era extraña. apagué las luces de toda mi casa y me acosté. esta vez tuve sueños extraños: yo era un gigante que aplastaba a toda una comunidad de gente con los cuerpecitos de cucarachas y las caras de personas que jamás había visto, pero, extrañamente sentía placer al hacerlo... desperté y ya era de día. probé la luz y aún seguía con ella... me levanté y seguí viviendo en este mundo extraño pero tan querido...


san isidro, abril de 2008

Sunday, April 27, 2008

poemas inhumanos


llegué a casa de mis padres
allí estaba la tía chepa,
la perra Laica
y ese mover de puerta verde
que no cesaba de jalarme a un pasado
lleno de fiesta
de gente que es puro polvo
mientras el canto de un radio
los hacía bailar como druídas...

abrí la puerta de la cocina
aún olía a carne,
pollo frito,
arroz con choclo...
pedí a la negra una poca
después en la mesa, respondió...

vi las fotos en blanco y negro
me vi a mí...
niño viejo
con ese aire perdido
de los inocentes tiernos
limpié mis cuadros
y lloré para adentro...

vi una puerta abierta
y sin despedirme
escapé de la casa...

mientras me alejaba
escuché la oscuridad de la casa dejada,
el frío de sus paredes sucias
y ese aire húmedo y pesado
que rompía todo el alma de la mía...

seguí perdido
entre millones de almas
rumbo a la nada,
a la nada de un momento
en que mi vida vale todo,
esparciéndose cada uno
de mis latidos
por los cielos y los mares
en el canto de un poeta...

esos domingos...


tengo que recoger a mi madre de la iglesia. ella ora como una buena sierva, de miedo a que todo lo que suceda no tenga las bendiciones y los sueños de ella. debo de estar atento a cuanto suceda duante este día. debo mejor olvidarme de todo y ser feliz como mi perro cuando corre por las mañanas... debo, debo, mejor, no debo nada aunque el Sol me caiga por el cuello y los perros dejen de ladrar y las noches sean claras, y así se duerme mejor, sin soñar, despierto y con los lamidos de mi perro y las oraciones de mi madre que debo de recoger, como todos los domigos, como esos domingos en que el Sol dice que ya fue suficiente, suficiente para el día soleado...

Wednesday, April 23, 2008

instantes


la cosas iban perfectas. la gente no dejaba de respirar, respirarme... era una gota entre la mar de miradas. vivía eternamente y ese soplo que subía hacia la eternidad no cesaba de alegrarme, liberarme... era un ser lleno y satisfecho, y, con algo tan simple como era el aliento. cerré los ojos ante esos momentos infinitos y decidí ser feliz el resto de mi viaje por la existencia carnal. ¿más allá qué hay?... no lo sé, pero, este sentimiento de alegría me hace sentir que hay mas, mucho más, tanto más que jamás podré entender, pero sí sentir esta alma que va y viene como este aliento, como las olas de la mar, como todo aquello que vibra en cada instante de este vivir, de este morir, vivir y morir, vivir y morir por siempre...


san isidro, abril del 2008

Tuesday, April 15, 2008

mortis


ella está esperando
en la nada de un silencio
en la noche vacía
en mis ojos...

la sigo donde sea
es mi eterno descanso
para un alma
que no tiene inicio
ni final

es tan tarde
mas
ahora
pienso en mi vida
como un niño la mañana...

veo tanta gente
respirando
como todo ser animado...
las veo y siento tanto que
ruego por mi sombra
un eterno descanso...



san isidro, abril del 2008

Monday, April 14, 2008

mi amigo...


tengo un amigo que amo...
jode y ladra como un perro
hasta me grita: ¡resignado!
pero
es mi viejo querido
y le quiero mas que a un perro
aunque piense lo contrario

la tarde se llena de oro
y las deudas pesan duro
debo hacer algo en la vida
para no se un resignado...
o mi amigo viene
y grita:
¡eres zombie!

aun así
el tiempo borra todo
menos este largo sentimiento
que siempre guardo dentro...

espero verle pronto
porque
es mi amigo
y le quiero como a nadie...

Sunday, April 13, 2008

Historias de Belleza


siempre que la miraba, lloraba...
no sabía qué era
qué nombre tenía…
tan solo lloraba de alegría
al sentirme amado
por la belleza
escondida
en los ojos
de cada persona
que abría su alma
por el Sol de su alegría...

nunca quise ser nada importante
tan solo quería mirarla
con toda mi alma...
y cuando me hablaba, miraba,
lloraba de alegría...

y esta noche hermosa
en que miro hacia el cielo inmenso
veo su ojo plateado
en la luz de la Luna,
en la estrella perdida,
en los sueños de un niño
buscando la belleza escondida...

salgo como siempre a la calle
y los lamidos de mi perro me dicen
que soy el hijo de la noche
y que toda esta alegría
que brota de mi alma
es el canto escondido
de los mundos y los sueños
cuando lloran
por la belleza escondida...

visitas paralelas


después de una tarde llena de impresiones, volví a casa de mi madre. en la puerta me esperaba mi perro. entré y ella me esperaba... límpiate los pies, me dijo. lo hice y entré para darle un beso en la mejilla. siéntate y come tu cena, dijo mi madre. vi el comedor y no había nada sobre ella... aún así me senté e hice como que cenaba. gracias mamá, estuvo buena la cena, le dije. siéntate y toma un café caliente. hice lo mismo y puse mis manos sobre la mesa, mientras veía a mi madre echada sobre una cama pequeña, cubierta con una sábana color blanco. sus manos estaban pálidas, sus ojos cerrados, sus cabellos estaban como la nieve pero escasos y su voz parecía venir de otro lado, como de todas partes... pensaba en la gente que cruzaba la calle y que veía a través de la ventana de casa, y sentía que todo el mundo seguía sus propios caminos, ya sea, cenando, andando, muriendo, viviendo... me levanté y volví a darle un beso en su mejilla. adiós madre, le dije. no contestó. me levanté y fui hacia la puerta de casa. ya estaba saliendo cuando escuché su omnisciente voz: cierra la puerta, con seguro. lo hice y salí a la calle. allí estaba mi perro, famélico, viejo y con pelusas en vez de su antiguo bello pelambre... le rasqué la cabeza y cuando me alejaba sentí la angustia en el alma, mientras veía la gente cruzarse en mi camino. los había de todo. los buenos, malos... la infinita dualidad cruzándose en mi vida, y no pararía hasta volverse un solo punto negro, lejano, allí donde dos rectas se unen en la eternidad... sonreí al entender la existencia mientras lágrimas caían por mis mejillas...

san isidro, abril del 2008

Sunday, April 06, 2008

guerras


como treinta ancianos caminaban por el fango. eran guerreros, restos de gente perdida, marchando, huyendo, lo que fuera pero siempre buscando un atisbo de claridad en medio de aquella oscura y verde realidad del boscaje. el sonido de aves, y el gemido de una bestia los hizo detenerse... hicieron una ronda, echados, y esperaron como parte de un todo por aquella ambrosía natural de defensa. todos se miraban los ojos, y cuando caía la negra noche, escucharon los pasos de un ser humano... nadie le vio pero sintieron su aliento y el ruido que cargan las bestias heridas. es una mujer, pensó uno de los viejos. soltaron los músculos e imaginaron las piernas de una mujer. uno que otro sonreía, esperando un claro en aquel lugar. de pronto, los pasos se detuvieron. todos miraron hacia el lugar en donde el sonido moría y vieron un par de ojos brillantes como lunas. ¿qué es eso?, pensaron. no pudieron pensar mucho mas, pues, al poco rato, aquellos ojos empezaron a crecer a la velocidad de la luz, hasta volverse los rayos del Sol. el sonido de que el mundo se acababa y la luz mojó aquel lugar, abrieron los ojos y cuerpos de todos los ancianos, dejando regados ríos de sangre y restos de huesos y carne chamuscada. fueron un par de bombas que lanzaba el enemigo. todo aquel boscaje fue incendiado. y cuando llegaron los enemigos, vieron una treintena de restos de ancianos y trapos quemados. son viejos, pensó el muchacho vestido de verde, cargando un moderno equipo de lanzallamas. se paró y con el resto de jovencitos, siguieron adelante, en busca de mas enemigos, de más cuerpos iguales a los suyos, pero de lengua distinta y costumbres casi iguales... aunque, al poco rato, todos los jóvenes guerreros vieron a una linda muchacha andando con una cesta llena de rojas manzanas. sonrieron y la siguieron hasta llegar a una explanada. la vieron bajar hasta ocultarse bajo un viejo árbol. todos pensaron en sus bellas piernas cuando vieron una lluvia enorme que caía de cielo dorado. ¿qué es eso?, pensaron todos, cuando sintieron en sus cuerpos, cientos de dardos envenenados que se les incrustaban en todos sus cuerpos. no quedó uno solo cuando de lo alto del árbol, una gran cantidad de chicas bajaban. vieron los cuerpos de los jóvenes guerreros y con una antorcha quemaron el resto de sus cuerpos… luego, todas las chicas volvieron al bosque, antes, buscaron el río para darse un baño de todo el hollín impregnado en sus bellos cuerpos…


san isidro, abril del 2008

Friday, March 28, 2008

hombre


me dijeron que escriba una novela
lo pensé un poco y decidí hacerlo...

¿cuándo?, preguntaron ellos

alcé los hombros y miré a las nubes...
quise volar,
escapar,
ser un viento en el cielo
no pude
y
cerré los ojos

cuando volví abrirlos
aún esperaban respuesta

eran muchos
y todos
con las manos abiertos
como flores de carne

sus ojos miraban,
traspasaban los míos
y seguro que
veían mas que yo...

cogí una rama
y
sobre la tierra
escribí:

“un hombre
es un poco de todo
encierra tanto y nada
es como el inicio y el final
puede volar,
amar,
morir...
pero,
prefiere esperar
a que todo
se haga nada
frente a su vida
entre un grito
y un silencio...

un hombre es como un poema largo
se escribe dando pasos
en silencio sueña
construyendo palacios y esferas
es un Dios incompleto
y escribe poesía
aunque no todos
le lean

un hombre tiene dedos,
manos,
pies,
ojos
y mucho de eso invisible
con el tatuaje
del amor...

un hombre llora
y dice mentiras disfrazadas de verdad
y
al revés...

un hombre tiene eso que le daña
y le mata a patadas...
un mundo que rasga su inocencia
su mas hermoso sueño...

un hombre es como una mujer
tiene tanto como nada
y ambos
cuando tocan sus almas
se hace un nudo en lo eterno
y sienten lo importante
que es vivir
en un aliento...”



san isidro, marzo del 2008

Wednesday, March 26, 2008

bellos amores...


me preguntaron tantas cosas

¿por qué no amo?

bajé el alma al húmedo piso
y con una luz oscura en mi sombra mojada
juré que jamás amaría a ser brillante y seco...

salí como todas las tardes
con los ojos hacia el cielo
con la luz en mi alma ardiente
y cuando choqué frente a un ser humano
le di el mas fuerte abrazo de todos los abrazos...

llegó la noche con su campanas brillantes
y esa moneda plateada, coqueta la esperaba encogida
supe que todo sería igual a mi sueño
y que los niños no despiertan jamás
de cualquier futuro doméstico
porque
hay tanto que vivir en un cuerpecillo anhelado
como que dos por dos es un millón...

entré a mi océano sin peces
y ahogué todas mis penas y alegrías
supe lo que es el todo encerrado
bajo llaves de un futuro imposible de escribir

una mano tocó mi pecho
eran muchas manos y no lo sabía...
muchos ojos me miraban
muchas caras sonrientes ardían
al verme echado en un cuenco de plateado
como el humo o ceniza de un viejo cigarro...


san isidro, marzo del 2008

DIOS


estaba en el cielo. la gente me miraba con bellas sonrisas. vestía todo de blanco y el aire que respiraba era fresco como nunca antes. estaba en el cielo, en medio de todo el cielo, y mucha gente me miraba. me senté frente a un viejo árbol lleno de manzanos. cogí uno y vi a una culebra preciosa de ojos redondos y verdes. ¿quieres ser Dios?, me preguntó. no, respondí. la culebra de ojos verdes empezó a enroscarse hasta volverse en una manzana gigante de colores brillantes. cayó de donde estaba como si quisiera jugar conmigo, y yo la cogí con mis manos. la gente toda me miraba con bellas sonrisas y el Sol brillaba como nunca antes en mi vida, cuando le di un mordisco al bello manzano de colores que antes había sido una bella serpiente. el manzano de colores gritó: ¡ay!. ¿te duele mucho?, le pregunté a la culebra que ahora empezaba a convertirse en un árbol pequeño de colores brillantes. no, no me duele, pero, ¿te gustó lo que probaste?... le dije que un poco, además que su sabor se me hace muy conocido. ¿por qué me lo preguntas?, le pregunté. me dijo que ese era el sabor de Dios. ¡ah!, respondí, sorprendido, y como si no pasara nada seguí caminando y terminando de pasarme el trozo de la culebra dentro de mí por todo el cielo ante las miles de miradas de gente que no cesaba de sonreírme... pasé delante de ellos, y nadie decía una sola palabra, pero, cuando terminaba de pasar por cada uno de ellos, todos me tocaban la espalda, y luego, empezaron aplaudirme sin parar, pero suavemente, sin mucho estruendo... me pregunté por qué lo hacían, y justo cuando pensaba en ello llegaba a una linda cabaña en donde un hombre bastante mayor me esperaba con un libro muy grande, casi del tamaño de él. ven por favor y acércate, me dijo. fui y le pregunté si él era Dios. asintió, y luego, me extendió el enorme libro, diciéndome: firma justo a tu nombre, por favor... lo cogí y busqué mi nombre, pero, lamentablemente no lo recordaba. eso le dije a Dios. ¿no lo recuerdas?, me dijo. suspiré y de pronto, recordé: sí, ahora sí recuerdo todo. abrí el libro nuevamente y busqué mi nombre, y allí estaba, escrito en la primera página y encima de todos los nombres... sí, mi nombre era Dios, y firmé. gracias le dije. de nada respondió Dios. entré en la cabaña y encontré a mucha gente que no cesaba de mirarme con bellas sonrisas en sus ojos y sus labios... estaba en el cielo y yo era Dios...


san isidro, marzo del 2008

segundos afuera...


dos piratas de ojos vacíos
pintaban en sus sueños gatos de colas negras

un sonido de sables y bombas
les hizo despertar de su acerado sueño...

dos barcos de oro
se empotraban sobre una de sus quillas

el barco de los piratas
empezó a hundirse
pero aún así
se lanzaron como diablos
al barco de oro
con sus sables y garfios y ojos vacíos...

apenas llegaron
vieron almas contorneados de tenues líneas
que les miraban con zozobra

¡amos!
dijeron...

los piratas soltaron sus armas y con una antorcha
quemaron a todas las almas
que no cesaban de gemir como grillos por la noche...

se quedaron en el barco de oro
y al poco de navegar
una tormenta se puso sobre ellos...

naufragaron
ahogaron
pero
no cesaron de luchar contra la tormenta
saltaron de su muerte
y subieron
sobre ese árbol de aire y viento
hasta tocar el ojo central de la tormenta

¡no nos mates!
gritó la tormenta
pero ya
los piratas
cortaban los hijos del viento
sobre el cielo lleno de estrellas
dejando al mar calmo
como una planicie plateada...

como niebla
los piratas volaron
hasta tocar el alma de un cuerpo vivo
eran niños
que despertaban por la mañana
salían de sus casas
con libros y sueños escondidos

los piratas los siguieron
hasta tocar sus corazones
y cuando se hicieron uno con cada niño
volvieron a sus sueños
bajo el manto de la noche
llena de estrellas y cantos sin final...!


san isidro, marzo del 2008

Tuesday, March 25, 2008

tratando


estaba escribiendo un cuento cuando escuché voces saliendo de las paredes de mi cuarto. dejé de escribir y me puse a escuchar las paredes. una de ellas estaba llena de libros y en uno que otro rincón habían papeles y ropa sucia colgada entre ellos. en la otra pared habían cuadros, muchos cuadros y todo pequeños, casi del tamaño de una foto tamaño carnet. la otra pared tenía ventanas de varios tamaños pero todas estaba totalmente cerradas por una tapa de madera color madera, y con cerrojo como si fuera una jaula de loros. y la última puerta tenía libros muy grandes, casi del tamaño de cuerpo, y, en un lado de la pared estaba una puerta abierta, entreabierta diría yo... en donde se podía ver oscuridad total... me paré y me pegué a una de las paredes, la que tenía cuadros, y escuché vocecillas como si fueran cantitos de pajarillos y todos repetían canciones de tonos variados, como grillos pero sin ese sonido chirriante, me gustó y le pregunté qué significaba lo que decían. callaron y noté que los retratos se ensombrecían... ¿qué raro?, pensé. iba ha acercarme a la otra pared pero decidí que no, que mejor seguía escribiendo, y así lo hice aunque las voces aumentaron su tono, casi podía sentir el olor a sus voces, que eran graves, llanas, obtusas, de todo tipo de sonido. recordé que tenía una radio en mi saco. lo saqué y escuché música clásica... sin embargo, a medida que escribía y escuchaba a Brahms, sentí como si todas las voces de las paredes se pusieran a llorar. estoy loco, pensé y me saqué el aparato de música de mis oídos, y, de pronto, escuché aplausos de cada rincón del cuarto. gracias, les dije. me paré y los aplausos seguían. caminé hasta llegar a la puerta y lentamente cesaron los aplausos. salí de mi cuarto y todas las luces de la casa se encendieron. vi a tanta gente sentada en sus camas, y todos estaban mirando sus propias paredes, pero, notaba, no podían escuchar ni un solo sonido, nada, absolutamente nada... vi sus ojos y noté que eran del color de la oscuridad. les hablé, pero parecían no escucharme ni darse cuenta de mi presencia. iba a salir a la calle pero cuando vi a la dueña de casa echada en el piso con sus manos apuntando hacia el cielo supe que algo malo había pasado. me le acerqué, y ella me besó en la boca. fuerte, tan fuerte que sentí todos sus dientes. ¿qué hace?, le dije. pero ella abrió los ojos y vi toda la oscuridad del mundo en cada una de sus retinas. volví a mi cuarto y me senté a escribir. fue extraño, pues, no volví a escuchar las voces de las paredes hasta el día siguiente en que amaneció y tuve que salir a laborar como todos los días. mientras salía a la calle no me encontré con nadie en la casa. vi un auto parado en un lado de la calle. la puerta se abrió y entendí que me esperaba. subí al auto y vi a un señor con los ojos mas oscuros que todas las noches... no me habló ni respiró. ¿estará muerto?, pensé, pero mientras pensaba escuché aplausos por todos lados del auto. este se detuvo y bajé sin decir una sola palabra. caminé, pero no encontré a una sola persona... ¿en dónde estoy?, pensé. vi a lo lejos una casucha. corrí y entré sin tocar la puerta. subí las escaleras y no me choqué con nadie. vi un cuarto alumbrado por luces. entré y vi una máquina de escribir. me senté y escribí durante toda la tarde hasta que de agotamiento cerré los ojos, y cuando los abrí, estaba echado en el piso de mi viejo cuarto, lleno de libros, cuadros, y ropa por todos lados, y ventanas cerradas como si fuera una cárcel... cerré los ojos y seguí soñando... tuve muchos sueños, pero eso, eso, es otra historia...


san isidro, marzo del 2008

Monday, March 24, 2008

es tarde


son mas de la media noche
el sonido no cuenta
el ruido de autos y crujidos de fabricas
resuenan mi mente infantil

hay tanto esta noche
en que le hago caso al espacio, a la nada

suenan los timbales de mi alma
un ave toca sus trinos mientras duerme
dos bebes lloran mientras sueñan

hay tanto esta noche oculta bajo el día...
en que los condenados sueltan sus perros negros al cielo eterno

pasos van tras de mis letras
los oigo como el sonido del corazón
debe ser que esta noche muero viviendo...

hay tanto esta noche, esta noche...
dinero suena bajo el brillo de toda confusión...

salgo de este cuarto
y la negritud se hace puntos negros
y miles de estrellas tocan las pupilas de mis ojos...
y sigo esta cuerda que se rompe una y otra vez
mientras la vida sigue su curso
como sombra de lo eterno...

lo sigo
y muero en mi intento
debe ser que
la noche guarda a los perros de un poeta...
y ladran tan fuerte que
huyo como el humo de un cigarro...

hay tanto esta noche
y yo
sigo viviendo
sigo escribiendo
como todas las noches...


san isidro, marzo del 2008

Sunday, March 23, 2008

Nací


"...bajo la penumbra de una noche sin estrella ni tiempo ni nada existente, nací, y, en mi primer grito, dije la verdad..."

leía los libros mas viejos que mi padre había dejado en su casa; la cual, no visitaba desde hacía mas de treinta años. ¿puedo?, le dije a una de sus hijas, la cual, primera vez que veía, es que, era hijo ilegítimo y olvidado, sin mas padre que la tierra y sin mas madre que los viejos borrachos del ayuntamiento. ella me dijo que sí. gracias, respondí y cogí uno de todos ellos. llévatelos todos, me dijo la hija de mi padre. no, respondí, sólo deseo este. ella bajó la mirada y asintió, para luego, volver a la sala del muerto. la vi alejarse y volví a respirar aquellos aires de libros sin mas uso que el de los gusanos y polillas. guardé el que mas me impactó: "Juan Cristóbal", de Romain Rolland, en uno de mis bolsos de libros. dicho espécimen siempre quise leer y releer, pero, las cosas nunca se me dieron, y vaya uno a saber en dónde se encuentran quienes se buscan, pues, sentí que el libro estuvo esperándome, así como mi padre al cual no pude conocer en vida, pero sí en ese féretro plateado, echado y vestido todo de negro, y esas manos grandes y fuertes que ya no eran mas que garras de un cascarón de un dinosaurio... salí de la casa sin decir una sola palabra. tan solo vine porque había leído en las páginas del diario que un hombre con mi mismo apellido había muerto. miré la foto de el susodicho y vi que tenía mi misma cara y, el mismo apellido. ¿curiosidad?. puede que sea ello lo que me indujo, pero pienso que fueron los libros que brotaban de ese apellido y de ese mensaje salido del diario. apenas entré en dicho caserón, supe que había una gran biblioteca. entré y con la mirada gacha, les dije que el señor del diario había sido mi padre, aunque jamás lo había conocido. todos sus hijos eran mujeres, y cuando me vieron, quedaron tiesas al ver en mi rostro el rostro de su padre, que al mismo tiempo era el mío. les mostré mis papeles y les dije casi sin dudar que no venía por nada en especial mas que conocer al autor de mis días... todas se calmaron así como si una falsa tempestad estuviera a punto de salir y de pronto, el Sol saliera ante sus ojos brillantes de paz y sosiego... pensé que el viejo era adinerado, pero a mí, esas cosas jamás me interesaron. lo único que gustaba eran los libros, y, yo sentía que por allí estaban. supe por una de sus hijas que mi padre tenía una gran colección de libros, pero ese gusto lo mató, o, en otras palabras, lo dejó ciego y deprimido porque a ninguna de ellas le gustaba la lectura... al contrario, lo odiaban... pedí ver los libros. les dije que era escritor, aunque desconocido, pero escritor autodidacta. sonrieron y casi escuché sus pensamiento: igual a nuestro padre. pasa, dijeron, llevándome hacia la gran biblioteca. entré y como ya les dije estaba el libro. ya en la calle, lo abrí y en la misma acera me puse a leerlo. era tal como lo imaginaba y había escuchado. maravilloso. guardé el libro en mi bolso y seguí mi camino hacia mi cuarto. toqué la puerta y salió la dueña de casa. ¿has traído dinero?, preguntó. le dije que sí. vacié mis bolsillos y le di cuanto tenía. ella cogió todo y soltado un bufido se fue, dejándome con la puerta abierta. entré y subí los cuatro pisos hasta llegar a mi cuarto. entré y acomodé todos mis libros. uno mas, pensé, y, mientras me mudaba de ropas, encendía una vela para leer a "Juan Cristóbal". noté que en la parte inicial había una dedicatoria. estaba el nombre de su esposa, que no era la misma señora de las chicas. esta tenía otro nombre. ¿será mi madre?, pensé. me dije que sí e igual seguí leyendo el libro durante toda la noche hasta que la mañana me avisó que debía salir a laborar. me bañé y salí a la calle, siempre con el libro viejo. llegué a la imprenta, saludé a mi jefe y empecé a cortar las resmas y resmas de papel de todo tipo. los había cartones, papel couche de gramajes diferentes, papel siempre, etc. mientras cortaba fumaba un poco y, cada cierto rato, leía, y leía y leía, hasta que llegaba la noche y salía de la imprenta con un poco de dinero, pero no para comer, no, eso alimentaba el buche pero no el alma. recordaba una frase dentro del ayuntamiento: "no de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de Dios"... debió decir que Dios hay veces habla a través de las personas, y casi siempre, de los libros... cogí mi libro y corrí hacia la librería mas próxima. pueda que haya llegado literatura alemana que tanto amaba, y, esperaba que no sean traducciones, no, que sean en su idioma original... pues, ya sabía leer con un diccionario... llegué y sí, allí estaban, esperándome, como siempre, sí, como siempre, con ese sentimiento apasionado que da el amor sin nombre ni apellido...



san isidro, marzo del 2008

Thursday, March 20, 2008

Paseando con mí sombra...


Salió por la puerta. Aunque vivía solo sentía que debía avisar hacia donde se dirigía. Entró de nueva en la desolada y deshabitada casa y se puso a escribir una nota:

“Salgo a la calle. Deseo encontrarme contigo, amor de mis amores. Deseo que esta noche en que el vino de la vida embriaga mi noble sombra sin un solo vaso servido sobre la mesa de este grisáceo mundo. Salgo y espero verte de nuevo, aunque sea con los ojos cerrados, o en la oscuridad de la noche”.

Se sintió mejor y con unas monedas en el bolsillo fue hacia la próxima bodega. Entró y pidió una gaseosa y una cajetilla de cigarros. Pagó y quiso hablar con el tendero, pero este parecía no querer más que morir esa noche. Salió y en la entrada encendió un cigarrillo, mientras tomaba su botella de gaseosa. Caminó hasta ver por la ventana de una de las solitarias casa la sombra de una mujer. Se detuvo y vio que la sombra hacía lo mismo. Es ella, pensó. Se comenzó acercarse y cuando estuvo a tiro de verla, esta, cerró la ventana, aunque pudo apreciar que le miraba por una de las rendijas de la ventaba tapada por una cortina. Me quiere, pensó. Pero, ¿quién es ella? Dejó de caminar y volvió a su casa. Entró y sin pensar se sentó en su escritorio y escribió:

“La vi, era bella, sus ojos eran grandes y celestes como el cielo de cada mañana. Su voz era sombría como la sombra de toda vida humana. Y su cuerpo, duro como los árboles del parque. Me ama, pero, aún no lo sabe. Me ama, eso es lo que siento, y lo sentiré cada vez que lea estas notas… su nombre es hermoso: Natalia. Sí, Natalia. Me gusta ese nombre. Tiene no más de veinte años pero ya sabe lo que es el amor y el amor de un hombre que la mira todas las noches a través de su ventana, solapada por la rendija de una vieja corina de terciopelo…”

Dejó de escribir y volvió a salir a la calle. Caminó hasta llegar al puerto. Vio una sombra grande. Se asustó. Cogió un palo y se puso listo por cualquier cosa. Ten cuidado, recordó las palabras de su abuelo, hay gente peligrosa en los puertos… Quiso volver pero no, no quiso, pensó en que su destino estaba en esa sombra que sonaba como si caminase arrastrando cadenas de acero… de pronto vio que un gato negro, que tras su cola arrastraba un par de latas. Soltó el palo y con penita se acercó la gato negro, y mientras se acercaba notó que a este le brillaban los ojos como dos lunas. Se detuvo y pensó que quizá fuera mejor seguir su vida, su sombra, que la noche tiene abierta tantas puertas como puntos estrellas en el cielo. Sonrió y el sonido del mar le hizo recordar lo bello que era vivir. Recordó a su abuelo, sus padres, su novia, sus hijos, amigos… Todo recordó, también a Natalia. El gato estaba casi a su lado y sin percatarse, este se puso a ronronearle. Lo cargó olvidándose de sus ojos de luna y le quitó de la cola las dos latas que eran de cerveza. Notó que estaban llenas. Se alegró y sin dudar, las abrió. Las tomó y sintió que la vida le abría una puerta más. Regresó a su casa olvidando el canto de las olas del mar. A su lado estaba una sombra más. Era un gato, que, desde ese instante, era una parte de sus noches, y, de sus días…

Pasó por la casa de Natalia pero todas las luces estaban apagadas. Miró su reloj y ya era pasada la media noche. Un árbol estaba custodiando la casa. El gato negro pareció sentir sus sentimientos, pues no bien dejó de pensar y ya este había subido hasta la parte más alta del árbol. Sonrió y sintió que el gato era Natalia, era ella disfrazada de sombra... Dejó al gato, a su bella estrella, y regresó a su casa… apenas entró, fue directo al escritorio y se puso a escribir…


“La encontré sola, en el puerto. Bebimos cerveza y paseamos juntos sin tocarnos, tan solo vi su silueta dibujada por la luz de la luna. Llegamos a su casa y entró por el regazo del árbol guardián que cuidaba nuestro secreto de todas las noches. La besé y ella no dejó de abrir los ojos hasta que me perdí por las sombras de nuestras calles… hasta el día o la noche siguiente…”



San isidro, marzo de 2008

Monday, March 17, 2008

siempre igual...


encendí el auto, no arrancaba. me fijé en el medidor de gasolina y estaba casi al cero. recordé el aviso de mi esposa: ¡llénalo!. me quedé sentado en el asiento, con las manos en el timón cuando se me ocurrió volver a intentar encenderlo. arrancó. sonreí, pero no supe de qué, si igual iba a ir a mi casa, cambiarme, hablar con mis hijos, esposa, llamar o recibir llamadas, cenar, ver a mi perro, mirar al cielo, mirar los muebles, mirar la TV, mirar, siempre mirar... puse primera y salí del estacionamiento, pensando que no iría a casa, ni llamaría, no, no haría nada de eso, mas bien, iría a una gasolinera y llenaría el tanque del auto al tope. llegué inexplicablemente, sin que el auto se hubiera quedado, y apenas vi al empleado, le pedí que llenara el tanque. lo llenó. mientras lo llenaba miraba a la gente del lugar. la mayoría eran parejas de gente joven. recordé mi juventud, mis aventuras, mis cosas y sueños de muchacho. volví a sonreír y pensé irme a otro lado. terminó el muchacho de llenar el tanque y le pagué. partí y salí rumbo a las afueras de la ciudad. maneja siempre derecho, pensé. encendí la radio y escuché clásica. era Bruckner, me encantaba, sólo a mí pues a mi esposa e hijos no, nada de música de muertos. seguí manejando hasta llegar al peaje de salida. una joven me pidió unas monedas por el permiso y le pagué. me sonrió y por un instante quise conversar con ella. era bella y joven, y presentía que sentía lo mismo que yo, pero no, mejor no, pensaba, mejor sigo adelante, siempre sin mirar atrás... la noche cubría mis pensamiento y el sonido de Bruckner. las luces de la carretera se hacían mas y mas escasas. hubo un instante en que sólo encontré la luz de mi auto... me gustó y pude apreciar el sonido del mar... ¿mar?, pensé. iba a detenerme pero no, mejor no, vaya a saber uno en dónde diablos se mete... ¿el mar?. mejor sigo, siempre es cortés dejar todo por los instintos mas profundos. seguí y llegué a pasar por un pueblo en donde las luces eran tan desoladas como las sombras de los parques de aquel pueblucho. miré a los perros que ladraban mientras pasaba y vi en una cara del lugar a una manada de muchachos corriendo de un lado a otro. y todos estaban desnudos, chicos y chicas con una fogata o antorcha en las manos... y casi percibí sus risas y sentí, casi, sus miedos. seguí mi camino hasta salir del pueblo y una luz mas brillante que la luna me encegueció. era un trailer que se cruzaba por mi lado, como si fuera un dragón lleno de fuego y con olor a basura... seguí y nos cruzamos... ¿estaré muerto?, pensé. seguí adelante y todo se hizo negro, menos las luces de mi auto y el sonido de Bruckner. era extraño, ni por un segundo recordé a mi familia, nada, sólo recordaba el lugar mas bello que tenía en casa, que era el balcón... desde allí miraba el cielo y las calles ennegrecidas por la noche. miraba las ratas y gatos y basurales. las luces de neón y esa gente balanceándose por las paredes de las calles... y esa luz de enfrente en donde un anciano me miraba como diciéndome: ¿hasta cuando?. sonreí de nuevo y seguí mi camino hasta que vi un grisáceo que orlaba toda mis vista. sí, estaba amaneciendo, y recién despertaba el día, yo, yo seguía adelante, siempre igual, sin mirar nunca mas hacia atrás... puede que girara la cabeza y estaría sentado en el balcón de mi casa mirando el cielo y la aurora de cada mañana con sus trinos y sus cantos eternos de cielos perdidos y estrellas moribundas... seguí adelante, sí, eso hice hasta que el tanque quedó vacío. me detuve y supe que debía volver. salí del auto y me puse a esperar el siguiente auto...


san isidro, marzo del 2008

Saturday, March 15, 2008

¿mañana te cuento?


tenía que hacer la tarea pero no había comprado los libros. llamé a una amiga y le pregunté si había hecho la tarea. dijo que sí. ¡préstamela!, se la pedí. no, respondió. ¿por qué?. porque no, respondió. luego, colgó. no supe qué hacer y seguí llamando a mas amigas, pero todas respondían lo mismo; por eso, me senté frente a la página en blanco y me puse a escribir todo aquello cuanto me ocurría. escribí acerca de un perro que se llena de pelos color dorado, y en su cola le salen como hilos largos y duros como el acero, como oro. también puse algo acerca de mis padres que no querían a mi perro, y en contra mi voluntad lo llevaron lejos de mi vida. lloré mucho al ver esto, pero ni aún así mis padres se pusieron tristes. decidí escaparme de casa en busca de mi perro de color dorado y cola con hilos de oro. vi a una vieja llena de basura en todas sus ropas, parecía una botella de plástico andante. ¿adónde va?, pregunté. en busca del perro de oro, respondió. le seguí y vi que llegaba a un pueblo lleno de botellas que hablaban y caminaban. entré y saludé a cada botella. ellos respondieron e hicieron preguntas entre ellos. ¿qué busca?. les dije que buscaba mi perro de oro. todos se rieron tanto que botaron todo cuanto tenían dentro de ellos, haciendo una especie de lago de colores frescos y con olor a licor. me dio asco y seguí mi camino. no lejos de allí vi a un viejo árbol que tenía unos ojos muy tristes y unas manos de madera, delgadas y llenas de musgo. le pregunté por mi perro, y este me dijo que estaba en su casa... ¿dónde es su casa?, pregunté. el árbol me dijo que tenía que esperar hasta que amaneciera. ya, respondí y me puse a esperar en su regazo. el día llegó pero yo seguí durmiendo cuando unas de las ramas del viejo árbol me despertó, haciéndome cosquillas en los brazos. abrí los ojos y los cerré porque la luz del Sol me lo impedían. allí, allí está, dijo el viejo árbol, señalando hacia el Sol. no supe qué hacer y con una hoja gigante del árbol caminé en torno a su sombra por los rayos del Sol. cuando llegué a una encalada, me detuve y le pregunté al Sol, de reojo, si había visto a mi perro. sí, respondió. ¿puedes llamarlo?, volví a preguntar. sí, dijo. de pronto vi una sombra con forma de perro, acercándose hacia mí. y cuando estaba casi a mi lado le llamé por su nombre, este ladró y supe que venía a mi lado. dejé la hoja gigante del árbol y me di la vuelta, pero, no pude ver mas que luces y luces, solamente luces y un ladrido a lo lejos que se perdía con el sonido de las hojas y el vuelo de las aves y el viento del cielo... cerré los ojos y no supe qué hacer, y, cuando los volví a abrir, estaba en la puerta de casa, sentada con mi perro dorado y su cola de oro... lo acaricié y le pedí que no se fuera nunca mas de mi lado. está bien, dijo el perro ante dos sombras gigantescas a nuestras espaldas, que no eran mas que mis dos padres... les miré y no pude ver sus caras... brillaban como el Sol, como luces y luces en donde sólo podía escuchar como un eco de sus voces saliendo por el abismo de sus vidas... terminé de escribir la historia y la dejé en mi cartera, como si fuera mi trabajo del día de colegio. toda la noche soñé, pensando en la profesora y en los brillantes pelos de mi imaginario perro dorado...


san isidro, marzo del 2008

Thursday, March 13, 2008

no sé si te lo conté...


trata de dos niños que se buscan durante todos sus sueños. ambos han nacido el mismo día y año. ambos son singulares, pero ambos son diferentes. uno es hombre y el otro es una mujer. ha ambos les acontece el tiempo, pero nunca se pueden ver ni oír. ambos llegan a tener familia, hijos, nietos, pero aún así, en sus sueños y en sus mejores pensamientos, siguen juntos camino a un destino que sólo ellos sienten que saben pero que aún no llega el momento en que se abra el telón del amor y verdad.

una mañana, la mujer se enferma y el hombre lo siente en su corazón, y se enferma también. ambos sueñan que están juntos y que juegan como niños, ángeles, duendes, aves, y tantas cosas mas... en cada sueño siempre hay una sonido poco antes que despierten. es una campana, una sólida y sonora campana que se escucha a lo lejos y que les llama a merendar. ambos dejan de jugar y parten corriendo hacia el lugar en donde suena la campana, pero, en sus carreras, ambos se pierden, siempre se pierden, y por mas que se buscan, no se encuentran hasta el siguiente sueño, aunque la campana sigue sonando y sonando hasta que ambos abren sus ojos y ven la realidad en el vidrio de sus vidas...

no llegan a morir, pero uno de ellos se levanta y decide pasear, salir de su cama. sale y da un paseo por un parque. ve un ave que vuela por los cielos, y éste se posa en su regazo, como si fuera un nido. éste lo acaricia y el ave le mira por uno de sus ojos y le dice si desea conocer a su amigo del otro lado de los sueños. sí, responde. sígueme, le dice el ave, pero, seguirle significa correr hasta llegar a un monte y saltar al vacío. lo sigue y cuando está por dar el salto, escucha el sonido de la campana, fuerte, muy fuerte. se detiene y baja del monte con gran dificultad y empieza a seguir el sonido de la campana que cada vez se hace mas y mas fuerte. de pronto siente que sus piernas se hacen fuertes y juveniles, y el lugar en que corre se hace idéntico al lugar de muchos de sus sueños. al fondo de aquel paraíso ve una planicie llena de flores y niños. no lo puede creer y se sienta entre las flores y el pato. y aprecia al fondo del lugar una cabaña en donde una anciana mueve la campana una y otra vez... una mano le toca la espalda y ve, al fin, su destino, su otro lado, su otro lado del sueño... ambos sonríen y ambos se cogen de las manos, y corren hacia la casa de la anciana que no cesa de tocar la campana, ante un alud de niños que no dejan de entrar en la cabaña...


san isidro, marzo del 2008

Sunday, March 09, 2008

a mí me pasó....


estaba el oso frente a mis ojos. no era una película ni un dibujo ni foto, no, era un oso vivo frente a mis ojos... me pregunté en cómo diablos había llegado a estar en aquella bizarra circunstancia, pero, nada, allí estaba el oso frente a mis ojos. no podía dar un solo paso pues éste movía la cabeza de un lado hacia otro como si fuera el tronco de un árbol gris de pelos, y luego, abrió el hocico y gruñó tan fuerte que mis pelos se erizaron... ¡corre!, escuché una voz dentro de mí. ¿adónde?, respondí a la voz interior. no lo mires, y échate al piso y arrástrate como una culebra, respondió. lentamente comencé a agacharme hasta estar al nivel del piso, y, luego allí, me arrastré buscando la salida de aquel lugar... llegué a un riachuelo y allí recordé el cómo había llegado. sí, me dije, fui un tonto, un loco... ¡cómo se me ocurre bajar de la montaña solo, sin conocer a nadie ni siquiera el lugar en donde andaba!. pero, ya estaba fuera de peligro. me levanté y en ese instante vi nuevamente al oso frente a mis ojos. esta vez se venía hacia mí. lanzó un fuerte rugido y como si fuera una bola de pelos grises, se lanzó hacia mí. recordé el consejo de la voz interior y me tumbé al piso... sentí el peso del animal, sus manasas y garras por todo mi cuerpo. luego vi que se llevaba algo en el hocico, y vi, con gran tristeza, que era mi corazón... cierto, estaba muerto, ya hacía mas de unos segundos... miré los restos de mi cuerpo y seguí mi camino. no sentí pena pero sí sentí ganas de correr, y corrí, y no supe con qué parte de mi existencia lo hacía, pero corría hasta que vi una cueva y entré. vi una manada de ardillas, y una de ellas me dijo: bienvenido... me gustó su vocecita y me quedé ojo a ojo frente a una manada de ardillitas...



san isidro, marzo del 2008

Thursday, March 06, 2008

así son las cosas...


sentado en la mesa, cenaba bien rico. la mesa estaba con un plato, el mío. había llamado a que traigan una cena y ya, allí estaba, rico, todo bien rico. de pronto, vi un cabello rubio en medio del plato. ¿de quién será?, me pregunté para mis adentros. lo cogí y lo puse en una cajita de plata que siempre cargaba en mi bolsillo. mas tarde iré a ver de quién era el cabello... terminé y salí, aún no era tarde. la gente de la ciudad no me gusta, es demasiado callada, seria, en general, no me gusta... pero, tenía el cabello rubio en mi cajita e iba hacia el lugar en donde habían preparado mi cena. llegué y vi que era un local gigantesco. aún así, entré. llamé al administrador y le conté que había encontrado un cabello en mi pedido de cena... me pidió que lo disculpara; que todo había sido un error, accidente, casualidad, falta, desliz, descuido, omisión, yerro, despiste, equívoco, burrada, errata, sofisma, etc., etc... le tuve que tapar la boca porque no se detenía el tipo. se puso con los ojos como pez y dijo qué era lo que quería. le dije que deseaba conocer a la persona del cabello rubio. sus ojos se pusieron oblicuos y resopló como un toro negro... se dio media vuelta y casi podría decir que marchó como un nazi, un muñequito de madera hasta entrar a la parte interior del gigantesco lugar y le escuché llamar a una persona. esta, pues era mujer, salió y la vi. era una jovencita de cabellos rubios, ojos azules, alta, bella en pocas palabras... una ves que estuvo a mi lado, le entregué su cabello. lo perdiste, le dije. sí, respondió, para luego tirarlo al piso y quedarse mirándome a los ojos como esperando a que desapareciera. no supe qué hacer y me fui de aquel lugar. de nuevo con la gente, extraña, pero, gente en pocas palabras. sí pues, así son las cosas…, me dije.


san isidro, marzo del 2008

estados

la patria, el ser, lugares ambos desconocidos y vastos... me gustaría ser siempre, pero hay tanto en mi mente y en mi existencia que siempre lo pospongo, lo dejo a un lado y dejo de ser.

hay una canción que me gusta, es suave como música clásica y fresca como el rostro de un niño. me gusta aquella canción. abriré esta puerta y saldré como siempre, cantando esa canción que vibra en todo mi ser...

y dejo este instante y paso al siguiente con el sentimiento que jamás podré vivir lo necesario para disfrutar el regalo del isntante...

me voy esperando que vuelva la salud a este cuerpo que revienta como un huevo que cae al piso. me duele y sé que muero, pero, eso, ya lo sabía...


san isidro, marzo del 2008

Saturday, March 01, 2008

SIMPLE


tengo a mi lado el libro de correspondencia de Proust con su madre. es un libro de trescientas cinco páginas... edición de 1956, año en que contaba con tres años de llegado al este mundo hermoso y feo, todo mezclado como una obra de arte. me gustaría saber mas de Proust, pero, ¿el leer su correspondencia me dará la respuesta?. no, no lo sé, ni lo sabré jamás... pienso que sólo siendo Proust podré tener la oportunidad de saber quién fue Proust, pero, al menos, son sus huellas o la imagen que dejó tras sus pasos por la existencia… o, la creación de la mas grande imaginación de ser jamás creado…

imagino que los editores son grandes personas que gozan de una visión sobrenatural. imagino que nunca habrá en el mundo mejor libro que el uno pueda escribir y editar. imagino un mundo lleno de gente contenta con sus vidas, sea cual sea la vida que tengan. imagino estar frente al final de mi destino, coger aquello que es tan solo para mí y ser por siempre feliz. imagino a mis padres muriendo, mirando el lugar hacia donde todos van y no se sabe si volverán. imagino a mi perro corriendo tras el perro que lo hizo pedazos. imagino entrando en mi taller y un grupo de gente me espera para comprar toda la producción de la semana. imagino estar lleno de salud día a día sin usar una sola pastilla. imagino escribiendo, o, escribiéndome sin ninguna razón, como ahora. imagino verte a los ojos, frente a frente, pararme a tu lado, sentarme y tocarte las manos, decirte cuánto lo siento el no ser omnipresente ni omnisciente. imagino correr por todos lados como Forrest Gump, porque se le ocurrió, porque le dio la gana, y vio tanto, tanto, y siempre encontró lo mismo en cada lado que pasaba en su largo correr por correr. imagino subir al cielo, estar frente al creador y darle la mano, si es que tuviese mano, o, algo parecido ha alguna manera de ser uno con él, o, tener un contacto divino, eterno. imagino preguntarle al creador el por qué vivo, y para quién lo hago y hacia dónde terminaré. imagino verme y sonreírme, y con esos ojos igual a los míos de chinos y negros, decirme que no hay razón ni la habrá jamás, que todo se hizo por un momento, un juego de dioses, de niños que jamás dejaran de respirar la pureza perfecta, eternidad sin cola, y todo ese tipo de cosas... imagino que todo cuanto he escrito se hace una mancha, sombra y como todas las sombras, se refugia tras la luz y tras de un ser como cola de gato. imagino, siempre imagino, siempre, debe ser por ello que imagino, porque es mi manera de existir como un dios de papel, o, un dios virtual... y, como siempre digo, no me creas, no, jamás creas nada de cuanto se dice, escribe, lees... vive, eso es mejor, viviendo se dicen y se sienten y entienden las cosas...

hoy corrí por mas de media hora. hoy mi perro se peleó con otro perro mas grande y feo que él. hoy mi madre me dijo mal hijo con un beso en la frente mientras preparaba el desayuno de todos los días. hoy mi hermana salió del hospital contenta porque le dijeron que estaba tan sana como una fruta del cielo. hoy escribí mi primera canción, y, sólo yo, la pude escuchar... porque, sólo con el corazón se siente y se escucha el corazón y la canción que brota de todos nosotros...


san isidro, marzo del 2008

Friday, February 29, 2008

¿dónde está el cielo?


no tenía nada que decirle aunque, un beso mas... no estaba de mas. la última vez, pensé. me acerqué como un gigante y cuando sentía su aliento, entreabriendo sus labios, sacando la lengua, sentí un cosa dura introduciéndose en mi estómago. lentamente caí, como si entrara al mundo de los sueños y vi, ya en el suelo, el rostro de ella, mi ex-novia, con una sonrisa temblorosa y los ojos llorosos, y una voz que no podía entender al verme cada vez mas y mas lejos... de pronto, todo se hizo minimalista, como si fuera un gigante escondido tras de mi ser, y vi todo mejor, con mas tranquilidad y poder. alcé algo en mi mano y la toqué; ella quedó helada, como piedra de carne y sangre. no temas, le dije. dejó de llorar y soltó el puñal lleno de sangre. no temas, estoy muerto, le dije, pero no temas, todo se solucionará. coge el papel y dámelo. hizo lo que le pedí y escribí que todo había sido un accidente, que ella no tenía nada que ver... la vi mas tranquila, pero, observé en sus ojos una multitud de voces, una multitud de personas que gritaban que huyese, que no escuchara, que deliraba, que buscara a su madre, etc. no temas volví a decir mientras le entregaba mi hoja escrita manchada de sangre. la cogió firmada y lista. le dije que fuera a la comisaría y dejara el papel escrito... se dio media vuelta y la vi correr como un conejo hasta llegar a una esquina, subir a un auto y desaparecer por las calles... allí quedé yo, dentro de un gigantesco ser de carne y sangre, muerto para siempre, pero aún existiendo en un estado diferente, como si mi ser siempre hubiera nacido de aquella materia... vi la luna brillar diferente, más plateada que nunca, y la escuché hablar: ven, ven, ven... alcé mis alas o algo parecido, y un viento me elevó hasta perderme en la inmensidad del cielo, lleno de estrellas que me hablaban como si personas, hermanos... ¿esto es el cielo?, pregunté. no, no, no..., respondieron. ¿en dónde está el cielo?, pregunté. ¡¡abajo, abajo, abajo…!!, escuché gritar a una y otra de las estrellas. miré hacía el lugar del que hablaban y observé que señalaban hacia el mundo, mi mundo azul, aquel en que estuve años y años... no supe qué hacer, pero sentí dentro de mí que tendría otra oportunidad... sí, eso sentí mientras cantos y mas cantos penetraban en todo mi sentir... sí, eso sentí… estuve en el cielo...


san isidro, febrero del 2008

Thursday, February 28, 2008

esos regalos


soplé todas las velas. no quedó una sola. corté la torta y la repartí a la gente que me rodeaba. eran mis familiares y llegaron de tan lejos. allí veías a ese viejo pelado con sus dos hijas, malhadadas y con sus ojotes celestes y agotados; o ese otro que vino de la ciudad aledaña con una mujer preciosa y muy joven para él pero con una niña morenita y que yo sepa, ni uno de ambos era así... luego mis dos hermanas gemelas que tan solo gustan tragar y guardar lo que sobra para dárselo a sus perros y gatos, porque ambas aman a gatos y perros por igual, aunque ambas se detesten en vida. esperaba que terminase la reunión cuando entró un hombre parecido a mí. ¿quién es?, preguntaron todos. soy su hermanos gemelo, dijo y con las mismas se sacó el saco, los zapatos y todo lo demás, quedando tan pelado como un plátano. toda la familia se fue, antes llamaron a la policía para llevarse a ese loco. quedé solo, con mi loro que repetía todo cuanto escuchaba. cerré la puerta y encendí la TV. daban una porno, así que me saque el muñeco y empecé ahorcarle. de pronto sonó la puerta, tuve que vestirme y apagar la TV. abrí la puerta y era una vecina con un regalo. gracias, le dije, pero ella entró y sin decirme palabra me dio un beso en la boca, luego, me introdujo su lenguaza... fue una locura, hicimos el amor como chanchos y al rato me pidió dinero por unos días. se lo dí y al poco rato se fue... apagué las luces de casa y me puse en la cama. por suerte, no tuve un solo sueño, pero, mis ojos no se cerraban hasta que una voz penetró mi conciencia. ¿eres feliz?, dijo. no, por supuesto que no, y no deseo serlo, así que, si me disculpa, voy a dormir. apenas pensé eso, quedé dormido... al día siguiente alguien tocó la puerta y me dejó una nota. la abrí y era un libro de erotismo. lo abrí y me saqué el muñeco, pero, no sé por qué no hice nada, tan solo leí el libro y no lo dejé hasta terminarlo... apenas terminé, escribí un cuento, y, no sé por qué, fui feliz... ¡sí señor!

san isidro, febrero del 2008

Wednesday, February 27, 2008

viajes cercanos


tuve un sueño con un desconocido. extrañamente se me hacía familiar. desperté y su rostro aún no se me iba de la mente. me bañé, cambié y vestí para ir al locutorio, lugar donde trabajaba. en cada persona que entraba buscaba ese rostro. pasó la tarde. vino la noche y ya a la hora de salida, supe que no vendría... volvía a casa y extrañamente me acosté muy temprano. soñé con la misma persona, pero, esta vez, se me hacía mas viejo. le pregunté qué le había pasado. me dijo que alguien lo había estado buscando durante años y años, y que, él, tenía que ocultarse año tras año. pero, quién es esa persona, pregunté. bueno, es un tío extraño, porque, le debo dinero pero no sé cuánto ni dónde le debo pagar, pero de sólo saber que se aproxima a mi existencia, huyo como un poseso. no quise decirle que era yo quien lo buscaba y aquella noche la pasamos jugando a las cartas, hablando de literatura y de mujeres. desperté de muy buen humor y traté de no buscar a mi amigo de los sueños. llegué al locutorio y no sé por qué sentía que alguien me observaba. es mi amigo de los sueños, pensaba. terminé el trabajo y volví a descansar para soñar con mi amigo. esta vez le vi mas viejo y muy mal vestido. me preocupé y le dije mi sentir. me dijo que una mujer le había seguido y que era amiga de ese hombre que le buscaba, y está muy preocupado por si lo encuentran. le pregunté en dónde se escondía. me dijo que en mis sueños... pero, cómo te van a encontrar si vives en algo tan irreal, le dije. justo por eso, porque la persona que sueña conmigo se ha metido a escondidas, y lo busca... no supe qué decir y al día siguiente, desperté. fui al locutorio y de pronto, vi a mi amigo de los sueños. hola, le dije, al fin de conozco... sí, pero debes ayudarme, me dijo. necesito dinero, mucho dinero y sé que tu lo tienes, préstame. no puedo, le dije, es dinero de mis ahorros... insistió pero no le di un centavo... llegué a mi casa y extrañamente no soñé con mi amigo, pero sí con una mujer y un hombre muy bien vestido que lo primero que hicieron fue encarcelarme por deudas... ¿por qué me hacen esto?, pregunté. ya lo sabrás... al día siguiente desperté y fui al locutorio. apenas entré vi que alguien se había llevado todo el dinero del negocio. tres personas teníamos las llaves. dos de ellos eran los dueños a los que sólo conocía de voz. apenas les vi, noté que era una mujer y un hombre muy elegante... me encerraron y preguntaron acerca de un hombre, amigo que tenga... les dije que sólo conocía a una persona, pero esta, vivía en mis sueños... se quedaron mirándome a los ojos por varios minutos, luego, me llevaron al loquero.

pasaron los años y mi amigo aún está en mis sueños. esta vez goza de muy buena salud y tiene mucho dinero. hay veces en que me quedo en sus sueños y la pasamos bien... no me gusta salir o despertar de ese lugar, pero, siempre me despiertan y salgo a pasear por los pabellones del loquero... y cuando llega la tarde siento que mi vida no es tan triste que digamos ni menos miserable, a pesar que viva en medio de la inmundicia... porque, cierro los ojos y estoy lejos, acompañado y en una hermosa casa llena de camas y personas que duermen y duermen sin que les guste despertar... ese es mi lugar, pienso mientras sueño...


san isidro, febrero del 2008

viajes oníricos

tuve un sueño con un desconocido. extrañamente se me hacía familiar. desperté y su rostro aún no se me iba de la mente. me bañé, cambié y vesti para ir al locutorio, lugar donde trabajaba. en ca persona que entraba buscaba ese rostro. pasó la tarde. vino la noche y ya a la hora de salida, supe que no vendría... volvía a casa y extrañamente me acosté muy temprano. soñé con la misma persona, pero, esta vez, se me hacía mas viejo. le pregunté qué le había pasado. me dijo que alguien lo había estado buscando durante años y años, y que, él, tenía que ocultarse año tras año. pero, quién es esa persona, pregunté. bueno, es un tío extraño, porque, le debo dinero pero no sé cuánto ni dónde le debo pagar, pero de sólo saber que se apróxima a mi existencia, huyo como un poseso. no quise decirle que era yo quien lo buscaba y aquella noche la pasamos jugando a las cartas, hablando de literatura y de mujeres. desperté de muy buen humor y traté de no buscar a mi amigo de los sueños. llegué al locutorio y no sé por qué sentía que alguien me observaba. es mi amigo de los sueños, pensaba. terminé el trabajo y volví a descansar para soñar con mi amigo. esta vez le vi mas viejo y muy mal vestido. me preocupé y le dije mi sentir. me dijo que una mujer le había seguido y que era amiga de ese hombre que le buscaba, y está muy preocupado por si lo encuentran. le pregunté en dónde se escondía. me dijo que en mis sueños... pero, cómo te van a encontrar si vives en algo tan irreal, le dije. justo por eso, porque la persona que sueña conmigo se ha metido a esondidas, y lo busca... no supe qué decir y al día siguiente, desperté. fui al locutorio y de pronto, vi a mi amigo de los sueños. hola, le dije, al fin de conozco... sí, pero deves ayudarme, me dijo. necesito dinero, mucho dinero y sé que tu lo tienes, préstame. no puedo, le dije, es dinero de mis ahorros... insistió pero no le di un centavo... llegué a mi casa y extrañamente no soñé con mi amigo, pero sí con una mujer y un hombre muy bien vestido que lo primero que hicieon fue encarcelarme por deudas... ¿por qué me hacen esto?, pregunté. ya lo sabrás... al día siguiente desperté y fui al locutorio. apenas entré vi que alguien se había llevado todo el dinero del negocio. tres personas teníamos las llaves. dos de ellos eran los dueños a los que sólo conocía de voz. apenas les vi, noté que era una mujer y un hombre muy elegante... me encerraron y preguntaron acerca de un hombre, amigo que tenga... les dije que sólo conocía a una persona, pero esta, vivía en mis sueños... se quedaron mirándome a los ojos por varios minutos, luego, me llevaron al loquero.

pasaron los años y mi amigo aún está en mis sueños. esta vez goza de muy buena salud y tiene mucho dinero. hay veces en que me quedo en sus sueños y la pasamos bien... no me gusta salir o despertar de ese lugar, pero, siempre me despiertan y salgo a pasear por los pabellones del loquero... y cuando llega la tarde siento que mi vida no es tan triste que digamos ni menos miserable, a pesar que viva en medio de la inmundicia... porque, cierro los ojos y estoy lejos, acompañado y en una hermosa casa llena de camas y personas que duermen y duermen sin que les guste despertar... ese es mi lugar, pienso mientras sueño...


san isidro, febrero del 2008

disparos pe...


decidí salir después de ver una película en casa. era tarde y no vi una sola persona. di un paso, luego otro hasta llegar a la encalada de la ciudad. unos niños jugaban al fondo, eran tan naturales, lindos... sentí que así debía haber sido mi vida pero ya no podía dar vuelta atrás. cogí mi arma y maté a todos los niños. corrí sin darme cuenta que tras de mí habían mas niños que al verme disparar, quedaron como estatuas... les miré, acerqué y les di mi arma. mátenme, les dije. uno de ellos, el mas alto y grande cogió la arma y disparó al cielo... luego dijo que odiaba a esos muchachos, y que por el fuera no había visto nada. todos rieron y asintieron. los vi felices, demasiado para soportar semejante sentimientos. un momento, les dije una vez tenía el arma en mis manos. ¿por qué son felices?, pregunté. está loco, dijeron y retrocedieron pensando lo peor. les maté uno por uno, uno por uno... aun recuerdo sus ojos brillando por última vez, sus cuerpos desinflándose y sus manos abiertas listas a recibir su último regalo...

volví a mi casa y esperé, poco antes, encendí la TV y vi que buscaban a un hombre. dejaron teléfono y recompensa. llamé y pedí la recompensa. tuve que ir por el dinero, y antes me hicieron millones de preguntas. todas las respondí y todas me creyeron. sobre todo que soy maestro de niños en un gran colegio de la ciudad. salí y con el dinero de la recompensa, y ya explicado que fueron los chicos quienes se dispararon los unos a los otros, creyeron todo...

volví a mi cuarto y lo primero que hice fue comprar armas mas sofisticadas. las tuve al poco tiempo y luego, busqué acabar otro tipo de vida, no humana por supuesto, la mía por ejemplo…



san isidro, febrero del 2008

Monday, February 25, 2008

pequeñas esperanzas


estaba echado en mi cama cuando una mariposa, mejor dicho, una polilla se puso a dibujar tras su vuelo, arabescos... cogí un papel y dibujé o traté de traducir su experiencia... lo que sentí al verla posarse sobre mi pié fue muy dulce. recordé la novela de García Márquez, Crónica de una muerte anunciada. me gustó la idea y me puse a escribir acerca de las polillas. les puse un nombre igual al mío, pero con diferentes números. no sé cómo, pero, quedé dormido con mis ideas dibujadas sobre el papel. soñé, desde luego, con polillas, y una de ella tenía la cara de mi hermana menor. ¿vas a casarte?, pregunté. sí, pero no deseo que nadie se entere. respondió. la vi subir hacia el cielo celeste hasta fundirse en mis sueños e ideas... desperté y leí el papel que tenía en las manos. trataba de cuentos, sueños, poemas, ideas surrealistas, tantas cosas que tuve que guardarlas en mi escritorio. me vestí y salí a la noche, la luna estaba en su lugar, y, mi poema también... todo estaba bien, todo, todo...

san isidro, febrero del 2008

lámpara


escuché
siempre escucho
que el dolor vacía la belleza
que el color es ausencia de tristeza

no lejos de mi vida
encontré una caja
brillaba como foco
la cogí
la besé
la abrí...

dos hermanos salieron
dos hermanos murieron
dos hermanos vivieron

una calle asfaltada
ladeaba el camino luminoso
escogí el sendero asfaltado
y llegué a mi casa

dos hermanos esperaba
les pedí un poco de sal
me dieron vitaminas
y una poca de papel

escribí sin parar
hasta que la noche brilló
ante mis ojos estaba la belleza
que brillaba en el papel...



san isidro, febrero del 2008

sentado


sentado día a noche
enfrento a la hoja
no dice ni pío
nada
silencio sin silencio
debo hacerlo,
debo...

no sonaba
cuando escuché estas líneas
decían cuanto amaba
la vida
la muerte
todo silencio entre silencios...

debí llorar día a noche
cuando todo se hizo letras
sonidos escritos
cantos de aves,
secretos con puertas abiertas...

tanto se dio aquella tarde
que no era ni día ni noche
que brotó lentamente
una flor
con aroma de poema...




san isidro, febrero del 2008

Sunday, February 24, 2008

sentido mental


me muero es lo primero que pensaba cuando el Sol quemaba toda mi cara desnuda después de abrir la refrigeradora y el aire frío de la máquina me hacía sentir que estaba frente al cielo alto o al paraíso cerca de Dios o de alguna persona incapaz de saber lo que hace delante de semejante idea, sueño, señor, señora, por qué no si se puede ser lo que se quiere cuando se tienen todos los poderes dentro de una sola inmensa palabra aunque esta sea sólo español porque si fuera otra palabra no estaría escribiendo esto que sale de mis dedos, mente y que ustedes tratan de leer porque si no lo hacen habrán perdido el tiempo y yo también habré perdido no el tiempo porque el tiempo es demasiado grande para perderlo, uno puede perderse en él y no al revés como suelen decir las personas que saben o piensan demasiado acerca del tema como son los filósofos, antropólogos como mi gran amigo que está a punto de irse al otro lado del mundo buscando un poco mas de dinero, confort, o algo parecido al ideal de una vida de ser humano completo, lleno, feliz aunque tenga que ver con dinero, trabajo, viajes, sexo y mas, más, puesto que yo sepa, la felicidad no tiene nada que ver con las cosas del mundo ya que ella sí tiene que ver con el mundo interior donde todos tenemos las mismas oportunidades y es tan justo que sea de esa manera porque uno se puede imaginar que el cielo, la felicidad es para todos por igual, todos incluidos tu, y yo por qué no...

san isidro, febrero del 2008

Friday, February 22, 2008

... (tres puntos)


la diferencia entre los libros y los autores es increíble. puedo afirmarlo, soy escritor, uno de tantos que jamás serán conocidos ni reconocidos ni publicados... no es que no lo desee, le temo, le temo a esa fuerza que roba toda mi búsqueda de mi ser.
la primera vez que le vi estaba sentado en un café. era bella, alta, blanca y de ojos muy grandes y celestes... una bella alemana, pensé. se sentó frente a mí y nos cruzamos miradas. quedé turbado, ella... no lo sé, pero, al poco rato entro un joven alto y guapo y le dio un beso en los labios. bajé la mirada y el alma vino de vuelta mi vida, había navegado sobre las olas de la ilusión, aunque, fue hermoso ese viaje...
los libros que tenía eran bellos, uno de ellos era barato, regalado, es mas, así había sido. aún recuerdo a la anciana señora revolver los libros que no deseaba. los sacaba, los volvía a poner. los leía y los volvía a leer... no, decía, esto no, esto tampoco. al final, me dio cinco o seis libros. gracias, le dije y me fui de su gigantesca casa... nunca mas vengo a mendigar libros pensaba mientras subía al auto y arrancaba hacia casa. llegué y vi a mi madre mirando TV. ¿mas libros?, dijo. son un regalo, respondí. bostezó y siguió mirando TV.
mi amigo tenía mucho dinero, mujeres, amigos, salud... casi todo tenía, menos una cosa. no amaba, le gustaba que lo amaran. vas a sufrir, le dije. sonrió y con su bellos dientes salió en busca de una mujer que le esperaba con dos mas en un auto lujoso y lleno de aroma a sexo. sentí envidia, pero, así me tocó a mí, la total soledad y nada mas... aunque los sueños y las esperanzas son hermosas, pero, inasibles...
me encanta el libro que leo en estos momentos, pero, leo que a este autor le gusta otro autor, y así me doy con la sorpresa que todos son iguales a mí, tan solo que a mí, me gusta escribir mas que leer... y cuando leo y este es bueno, quedó pensando en todo cuanto leí... como si fuera olor que no me deja el alma...
ya cerca de los ochenta el hombre busca pensar en la muerte... en mi caso es así, aunque recién cuente con los cuarenta... debo tener el alma de un anciano y la mente ansiosa por conocer toda verdad absoluta...
empecé a escribir y cuando terminé no supe que título ponerle al texto, así que le puse tres puntos... creo que eso fue el mejor de todos, espero que sí, al menos esta noche en que el sueño me llama y la cama también, y el tiempo avance destrozando los vidrios de mi ilusión por la verdad absoluta...


san isidro, febrero del 2008

buscadores...


buscaba un libro, lo encontré, luego de hojearlo un rato, lo dejé. es que, había leído acerca de un romance nórdico y psicológico que me enganchó y me hizo salir en busca de una mujer. me mudé de ropas y bien aromado, salí en busca de una mujer, de un romance inesperado. tomé un auto y le dije al chofer: llévame a cualquier sitio. me dejó en la plaza central. era de noche y una que otra sombra deambulaban por la plaza. caminé y busqué una banca. hacía frío cuando una mano tocó mi hombro. asustado, volteé y vi que era una mujer. estaba oscuro, poca luz; estaba frío, poca gente. ¿qué deseas?, pregunté. busco a un hombre, dijo. sonreí, le tomé la mano y sentí que tocaba un pedazo de mármol... no importa, pensé, esto es un sueño, una parte de mi imaginación, el producto de mi lectura... bajamos hasta llegar al río y vimos una barca. subimos y empezamos a remar... ¿adónde vamos?, pregunté. busco a un hombre volvió a decir la mujer que no podía ver con claridad su rostro. está bien, me dije y seguimos remando hasta que los rayos del nuevo día nos envolvió en los brazos de la realidad... vi quién era mi acompañante y vi a una niña alta, ajada y de rostro sucio y enfermizo, sus ojos estaban cubiertos por lentes y sus cabellos grasosos eran largos como cuerdas o serpientes. ¿adónde vas?, pregunté. busco a un hombre, volvió a decir... ¿para qué?, pregunté. no lo sé, respondió... seguimos en la barca hasta llegar a una zona oscura y llena de gente sucia y enfermiza. encalamos y bajamos de la balsa. iba seguirla, pues me tenía asido de la mano, pero me detuve... sigue, que yo no sigo, dije. ¿por qué?, preguntó. busco a una mujer, respondí... me alejé y tomé un auto que me llevara a mi casa. llegué y luego, cogí otro libro... este trataba de cuentos de sombras, me gustó...


san isidro, febrero del 2008

Wednesday, February 20, 2008

hermanos


llegué de mi largo viaje y busqué la casa de mi hermano. toqué la puerta de la primera casa que encontré y pregunté por mi hermano. vive al final de todas las casas del mundo, dijeron. miré hacia el final de aquel lugar y vi una cantidad infinita de casas y todas del mismo tamaño, color, pero no todas tenían las luces encendidas... han pasado los años y aún no llego a la casa de mi hermano. me he quedado en varias casas del mundo, pero, siempre les digo a la gente que vive allí: voy a la casa de mi hermano. todos bajan la cabeza y me abren la puerta con profunda tristeza... salgo y continúo mi viaje, siempre...


san isidro, febrero del 2008

Tuesday, February 19, 2008

caprichos de un Dios


debía tomar decisiones... había un letrero en una parte de la pared de la casa de mi vecina. leí y decía lo mismo de siempre: ¡te amo!. me gustó leerlo nuevamente, saqué mi cámara fotográfica y tomé una foto. me acerqué a la puerta y la toqué. salió una señora de cincuenta años, tenía una pañoleta de cuadros rojos y negros en la cabeza, y un delantal amarillo en su cuerpo cubierto por jeans y un polo blanco de mangas largas. tenía una escoba y cuando me abrió le tomé una foto. ella se quedó estática, sin saber qué hacer. yo me di media vuela y subí a mi auto. arranqué y miré de reojo por el espejo retrovisor. un hombre con dos perros salían tras de mí. les vi correr y luego vi que una camioneta les seguía hasta hacerlo entrar en ella. me persiguieron y yo me pregunté qué de malo había hecho. me detuve porque es bueno pensar en todo, y ellos también lo hicieron. salí del auto y ellos bajaron con temor, hasta los perros aullaron. saqué mi cámara y les tomé otra foto. parece que eso los hizo reír porque encendieron la camioneta y se alejaron de mí. subí a mi auto y no me detuve hasta llegar a mi casa. una vez dentro, bajé hasta llegar al laboratorio. saqué el rollo y revelé las fotos. las colgué y esperé a que se secaran. una vez listas, las retoqué y las puse a la luz. fue bello, allí estaban tantas personas y todas quería salir del recuadro en que se hallaban... ¡sácanos!, gritaban. aún no, les respondía, como si fuera un Dios generoso o, caprichoso. es bueno ser decidido y hacer las cosas que a uno le gustan como jugar como un Dios de ilusiones...


san isidro, febrero del 2008

Sunday, February 17, 2008

final del camino...


de frente, me dijo el niño mientras no sabía hacia dónde me dirigía, o a la vida o la muerte. tenía tantas vidas en mis manos que decidí tomar la decisión mas pertinente. seguí de frente y al final del camino estabas tu, siempre tu, sentado con todo ese oro alrededor de tu grueso cuello, y esa arma apuntándome a la cabeza. ¿me esperabas?, preguntaste. sí, le dije... luego, disparaste y empecé a morir como un pedazo de bolsa de sangre... agonizaba cuando me dijiste que no era necesario haber tomado semejante atrevida decisión. la tomé y eso es todo..., respondí. te vi alejarte con tus pasos metálicos, dejándome en medio de un charco de sangre cada vez mas grande. me hubiese gustado que acabases de una vez conmigo pero no, no lo quisiste así, por lo que seguí muriendo... la noche llegó y mis fuerzas eran cada vez mas y mas débiles. una señora, vieja, se acercó hasta el lugar en que estaba muriendo y lanzó un grito. luego, corrió y cuando mucha gente con sus autos llenos de luces se acercaron, morí para siempre, para toda una muchedumbre de gente que con sus ojos me recordaba la terrible y hermosa vida que había tenido... y cuando exhalaba el último halito, volví a ver al niño, extrañamente tenía mi misma cara, y susurró en mi oído izquierdo: de frente, de frente, de frente, de frente... una parte de mí se desligó de todo este mundo y de mis propios ojos pegados en la cara del niño, y seguí un camino oscuro que me llevó hacia el final del camino en donde un hombre de cara igual a la mía y con los ojos brillantes, me esperaba. tenía algo en las manos que darme, estaban cerradas. ¿quieres que abra mis manos?, preguntó. sí, respondí. abrió sus enormes manos y sentí que entraba a caminar de frente, como una pulga, en medio de las líneas de una de sus manos, inmensa y llena de vías y surcos oscuros, alumbrada por la luz de sus ojos brillantes...


san isidro, febrero del 2008

Friday, February 15, 2008

cosas que pasan


miré la hora y era bastante temprano. me imaginaba que así era, por lo que decidí darme una vuelta hasta que el cine empezara... entré a una librería y me encontré con un libro interesante. lo compré. salí, me fijé en la hora y caminé rápido para entra a ver la película. antes me compré una gaseosa y un slyce. entré y me tragué todo, la gaseosa y la peli... mas o menos. salí y no supe qué hacer. así que caminé hasta llegar al auto y arranqué. no había muchos autos, ni gente. las calles negras alumbradas por el neón de sus faros. vi un policía y luego vi otro parado en torno a una muchedumbre de personas. me detuve, como siempre que no tengo nada que hacer, y fui a ver de qué se trataba. era un choque. un hombre hablaba sin parar, le faltaba un pedazo de cabeza, pero, hablaba de una chica, de sus hijos, de su auto, de su madre, de Dios, hasta que me vio a los ojos y me extendió la mano. hola, me dijo, extendiéndome la mano. la gente se puso fría y silenciosa... me le acerqué y le di mi mano. me la tocó y siguió hablando de su casa, hijos, de Dios, del clima y cuando le dije que era una hermosa noche, respondió que sí... luego, quedó con la boca entreabierta y sus ojos abiertos y sin brillo. no respiraba mas. su mano no me soltaba, pero, empezaba a enfriarse mas y mas... le arranqué sus dedos de mi mano y me paré. subí a mi auto y supe que el muerto estaba muerto, y el vivo era yo. salí del atolladero y llegué a mi pieza. vacía, llena de muebles paternos, cuadros hermosos y sucios, todo en sus lugar... subí a mi pieza y cerré los ojos antes de escribir... fue bello, vi los ojos de muerto, y sentí que estaba descansando y sin dolor... abrí los ojos y supe que la noche cubría todos mis sentimientos... busqué mi cama y me eché a dormir... extrañamente no soñé...

san isidro, febrero del 2008

gritos


¡para qué vivir!
¡para qué soñar!
¡para qué sentir!
¡para que morir!
¡para que escribir!

cuando a luna viene y se va sin decir adiós…
cuando la tarde expresa nostalgia a los ojos de poetas perdidos…
cuando el mundo gira en torno a un sentimiento impuro pero humano a los ojos de quien siente la verdad oculta en su universo interior…

me digo tantas cosas siempre que encuentro en la noche el silencio congénito…
me digo que nada de lo que escribo leen las almas de un mundo virtual, real, no importa de cual...
me digo siempre que todo cuanto hago va a la mar de la muerte y la vida... y si es cierto aquel sentimiento, puedo vivir u morir en paz absoluta...

san isidro, febrero del 2008