Sunday, July 20, 2008

la espera


todas las tardes buscaba mi destino. me paraba en el paradero del bus y esperaba que algo llamase mi atención. así estuve por mas de cinco años. una tarde me encontré con dos amigos de la infancia. me invitaron a tomar una cervezas. les dije que estaba esperando, que lo sentía. no importa, dijeron, espera, sigue esperando que te traemos las cervezas aquí. esperé a los dos amigos y al cabo de unos minutos, regresaron con una caja de cervezas. sabía que estaba prohibido tomarlas en la calle, pero ellos trajeron vasos descartables y sin pensar mas nos pusimos a tomarlas. hablamos de nuestros padres, esposas, hijos, amigos, y, al cabo de unas horas, ambos se despidieron de mí. quedé en el mismo lugar pero estaba mareado. no sé como, pero me cogió un sueño terrible y quedé dormido, totalmente dormido sentando en el paradero del bus.

cuando se le ve a un hombre echado en una banca del paradero, mareado, se llama a las autoridades y estos lo cargan y se lo llevan a la comisaría. eso hicieron conmigo, pero, mientras todo esto ocurría tuve un sueño muy especial... soñé que era un gran monarca, tenía una gigantesca fortaleza de color blanco, de paredes tan latas que mareaba verlas y estaba construida sobre un arrecife. era poderosa. mi familia estaba a mi lado, mis amigos también y cada noche, todos, nos poníamos a contemplar el mar y la luna. una noche me percaté que el mar estaba diferente, movido, demasiado quizá uno de mis familiares me dijo que mirara hacia el fondo, el horizonte, y, aunque no se divisaba con claridad el fondo, podía ver que las olas crecían y crecían hasta volverse terriblemente peligrosas para mi castillo. será un maremoto, pensé, pero, confiaba en mi castillo y mandé a todos a descansar dicha noche... quedé solo y de pronto vi que desde lo mas alejado de donde me hallaba vi un estruendo, como si hubiera reventado una estrella, o un cometa hubiera caído desde el cielo azul... no sé, pero, me puse a esperar, a esperar lo inesperado. vi como todo el horizonte se callaba, esperando algo especial... vi como hasta el mar temblaba y noté que el color de sus aguas se volvían de color azul eléctrico... noté que ya no reventaban las olas, no, ahora notaba que el mar se hacía como una inmensa piscina azul quieta como un gras y noté, además, que sus aguas se encrespaban de una manera diminuta, como si estuviera lloviendo, pero no llovía... me quedé extrañado cuando desde el zenit del mar y el cielo vi que brotaban como estrellas reventadas, seres mitológicos... allí estaba un caballo blanco con alas volando hasta pasar por mis ojos a no mas de unos metros, era inmenso y hermoso, poderoso; un centauro blanco corriendo a través de una nube pidiéndome un poco de paciencia, que ya vendría el fin de mi espera; un dios de cabellos blancos, con un tridente de luz salía junto a una hermosa mujer, banca como el mármol hasta llegar a posarse y sentarse a mi lado... ambs estaban desnudos y flotaban por los aires, mientras de los cielos bailaban como ángeles, seres hermosos, diabólicos, de todo lo inimaginable, y, blancos... nos miraban, esperaban nuestras palabras... el dios se puso a mi lado y con su tridente me atravesó la garganta, la cogió y se la comió, junto a su mujer. luego ambos dioses empezaron a despedazarme hasta quedar en un cúmulo de ideas sueltas, anhelos y deseos... mira, dijo la diosa, aún sigue esperando... ¿qué esperas?, preguntó el dios. no lo sé, respondí, pero, ya que ustedes están, podría decirme si, ¿soy dios?... sí, respondieron, para luego saltar por todos los muros del castillo e irse volando hacia el fondo del mar... yo era una especie de silencio, un punto pacífico, un sueño quizá, y, allí continuaba mi espera... no pasó mucho tiempo cuando vi que el día llegaba y lo que quedaba de mi existencia empezaba a flotar por los cielos, hermosos... vi como me unía hacia un sol maravilloso mientras toda mi familia decía adiós... no volví a mirarlos y cuando estuve cerca al sol, pregunté: ¿soy dios?... el sol me dijo con una gran y luminosa sonrisa que era mas que dios... era un sueño, un sueño de un ser humano... luego, desperté...

estaba dentro de una cárcel, junto a muchos seres del mal vivir. pedí ayuda y al cabo de unas horas me soltaron. ya en la calle miré hacia el cielo y el sol parecía gritarme con una sonrisa que era mas que un dios. sonreí y dejé de esperar, y, comencé a vivir como un ser humano... sí, eso fue lo que hice...




san isidro, julio de 2008

Saturday, July 19, 2008

habla memoria


sentía que nada valdría la pena cuando escuché hablar a una señora acerca de su vida anterior. iba a decirle que nada de ello podía comprobarse. me miró a los ojos y dijo que no importaba creerle, pues, hay cosas entre el cielo y la tierra que no se pueden explicar. continuó hablando a sus conocidos mientras yo salía a la calle a respirar otros aires. de pronto, en una parte del balcón vi que una estrella parecía mirarme fijamente... ¿que cómo podría saberlo?, pues, vi que esta estrella se puso a unos metros de mi cara... era una especie de puntillo brillante, una estrellita, diminuta pero estrella al fin y al cabo. quise tocarla pero empezó a alejarse de mis manos. ¿quién eres?, pregunté. me habló en un idioma jamás hablado por ser o existencia alguna, pero, le escuchaba dentro de mi, como si fuera aire que entraba a mi cerebro y entendía claramente todo cuanto quería decir. luego de un tiempo supe la verdad, que toda verdad se encontraba dentro de mi memoria, que ella podría contármelo todo. me dijo que cada noche cerrara los ojos y me concentrara en mis primeros recuerdos, que los visualizara para luego hacerlas vivas escenas dentro de mi conciencia... esto tomaría un tiempo pero luego podría ver a la inversa, conversar con mi memoria, pasado o algo así... le hice caso y durante mas de medio año hice cuanto me dijo la estrella. fue extraño pues en todo ese lapso de tiempo pude ver su brillo cerca de mi oscura conciencia. luego, una noche pude verme, sentirme dentro de un recuerdo. entré en aquel momento y me puse a observar cada lugar de aquel recuerdo... toqué las patas de la mesa, las sábanas que cubrían mi cama, las manos de mi madre y mi padre, y luego, pude acercarme a ellos y hablarles... dijeron todo cuanto quería escuchar... lo que mas me extrañó fue que, cuanto decían, parecía ya saberlo. se los dije y ellos dijeron que todo estaba en mi memoria y en cada memoria de cada ser humano existente, que eso era cuanto debíamos saber para entender que todo cuanto deseamos es ser felices, simples y con la paz en nuestras almas... ¿qué fui antes de nacer?, les pregunté. sonrieron y luego ambos se esfumaron, como el humo de un cigarro. iba a dejar aquel momento pero quise seguir tocando y tocando cuanto veía, como arañándome al lugar en que me hallaba, de pronto vi el retrato de un tipo, ya bastante mayor... era el abuelo de mi madre. le pregunté si me conocía en sus tiempos... la foto dijo que no, pero seguimos hablando de sus tiempos, de la gente que vivía con él... fue extraño pues me pareció haberlo sabido de siempre... de pronto vi que estaba en una sala de operación y yo estaba en ella, vestido todo de blanco y con algo rojo en mis manos, mientras no mas de tres personas me miraban y decían: doctor..., doctor... sí, les dije. el corazón, el corazón..., respondieron. mis manos tenían un corazón aún latiendo. vi este músculo vibrando en mis manos, aún cálido; luego, mis manos dejaron de ser mías y operaron al paciente. este tenía el rostro cubierto. era intenso el momento, las luces me hacían sudar, hasta sentía el latir y respiración de cada persona que se hallaba conmigo. de pronto, todo terminó. las personas empezaron a aplaudir mientras yo les miraba sus rostros cubiertos por mascarillas blancas... dos eran mujeres, bajas y regordetas, ya mayores... y el otro era un joven de ojos azules, alto y delgado, bastante agotado y nervioso, como si fuera su primera vez. les seguí mirando y ellos me hablaron con sus ojos, diciéndome que era un gran cirujano, ya mayor y singular entre muchas personas... no sé porqué quise dejar de escucharlos y mirar al paciente, y vi que era una persona que había visto en una oportunidad, que lentamente se desvanecía en mi recuerdo. quise hablarle pero no fue necesario, pues este me decía algo sin mover los labios... fue bello lo que decía... hablaba de seres de otro mundo, mitológicos; hablaba del otro lado de lla vida... no quise saber mas y sentí volver a mi momento real... abrí los ojos y luego decidí salir a la calle a caminar, a pensar. de pronto, en una esquina vi a la anciana, parada en un poste, con un perro blanco... buenas noches, le dije... buenas noches..., doctor, me dijo. seguí caminando hasta llegar a una tienda y comprarme unos cigarrillos. luego, decidí irme a casa y ponerme a escribir...


san isidro, julio de 2008

Friday, July 18, 2008

perdidos


Sentí confianza con mi sombra y tuve que hacer un pacto con Dios. Cogí una papel y puse mi nombre y apellido. Luego, lo puse sobre la pared y junto a mi sombra, apagué las luces… Todo se hizo negro, como el color de mis letras. Dios se puso a mi lado. Era como un puntillo en el cielo. Le dije que le respetaba. Era extraño, pues, me respondió lo mismo. ¿Sí?, le dije para luego encender la luz y ver el puntillo alejarse por la ventana de mi cuarto. Corrí hacia la ventana y le vi pegado a mi cielo. Le amo, le dije a mi sombra, mientras él tan solo escuchaba, como siempre. Soy feliz y no sé si eso es lo que mas quiero… Soy Mon y eso es poco lo que se. Debe ser que he nacido un día negro como el color de mis letras y mi sombra. Apago las luces y trato de ver pero mi sombra se hace uno con mi ser… Es agradable sentirse bien, acompañado, escuchado y en total silencio… Miré la ventana y Dios me amaba a lo lejos y en mi sombra… ¡Te amo!, grité. Pero, tan solo escuché el maullido de un gato, a lo lejos, en las calles solitarias y pasada la media noche, con una sombra a mi lado. Volví a gritar y lentamente todas las ventanas empezaron a encenderse, gritando lo mismo que todos los días… ¡Loco!. Apagué las luces y lloré toda la noche, consolado, mientras con una vela, escribía otro poema… Bello, dije apenas terminé de escribirlo… Bello, sí, la vida es así. Mis letras son así…


San isidro, julio de 2008

LA ESTRELLA


no sabía nada de la vida…
cuando el piso se hizo agua
cayendo como un pedazo de papel
hacia el fondo del largo cielo...

en mi viaje
una estrella dijo que me amaba
respondí que agonizaba...
la estrella dijo que me amaba
hasta mas allá
donde los sueños se hacen días
y las noches sueños...

llegué al fondo de un abismo
una vieja sin ojos extendió sus manos
los cogí fuertemente y sentí que me enfriaba...
es el fin, pensaba
mas ella
la vieja de ojos secos
tan solo me llevó
como si fuera una cometa
volando por los cielos
sintiendo que era aire
o que alguien me respiraba...

fue así como dejé
este valle de lamentos
y ahora que veo desde lejos
me río de contento, de loco
al ver un mundo de hormigas
con alma de poeta
con aguas tristes y sin corriente

y esto que lamento
cuando me respiran nuevamente
es una especie de silencio,
una paz sin ternura…

y así quedo
para siempre
escuchando al pequeño ángel
cantarme por siempre jamás
lo mucho que me amaba...


san isidro, julio de 2008

Thursday, July 17, 2008

bajo mis letras


he concebido un largo y eterno sueño. duró no mas de un instante, pero, qué bello fue mientras volaba por sus aires... mis padres yacían bajo techo y todo hombre y mujer oraban por mi largo vuelo... es que, estaba en el cielo, rumbo a las estrellas cuando el Sol quemó mis alas y mi alma toda, quedando de mí tan solo un instante de sueño que cesó cuando fui uno con la luz. debe ser que soy su esencia pues mas dicha jamás sentí en vida o muerte, no sé... debe ser que este sueño ha sido el más alto de todos ellos porque aún no sé qué es mas real que la realidad que respiro cada día... y si les contara que hay tras ese fogonazo de luz, les diré que hay seres como tu, como yo y mi madre que salen y entran de sus casas color verde azucena en medio de prados verdes como las alas de un perico. es hermoso verlos sonreír pues tienen los dientes blancos como el algodón y sus epidermis suelen ser rosadas como el poto de un bebé... y si les dijera cómo son las noches les diría que no existen pues la luz no se oculta por nada y no hay cansancio ni calor ni sed, tan solo hay eso que nos hincha el pecho de gran contento y gratitud. debe ser que ese sueño ha sido mi destino, mi largo final de este valle llamado real... y si les contara mas, sería necio el hacerlo pues es mejor comerse el manzano que hablar de él... eso dice los que yacen bajo cada libro clásico, y, los he leído con tanta fruición que lloro de contento al saber que no hay mas engaño que la propia realidad, la cual se ve en parte y no completa porque no se puede ver mas que con dos ojos y los otros de los demás... hay que ver las allá de los cielos y eso se consigue con ese sueño que suelen tener los que han sido marginados por el margen de la realidad... sí, es así...


san isidro, julio de 2008

Wednesday, July 16, 2008

como cualquier cosa

llegué al taller y le vi. estaba sentado en mi silla, descansaba con un libro bajo el brazo. le toqué el hombro y este abrió los ojos. me dijo que como estaba. bien, le respondí. ¿pero, y tus cosas, tu casa, tus hijos, tu... vida?... nada, le dije, todo pasa, todo pasa. algún día pasaremos, tu, yo, este taller, aquella gente que pasa por la calle, el auto que acaba de cruzar por la pista... me miró a los ojos y luego me dijo algo que no olvidaría: no dudes del poder de la respiración. mi amigo cerró los ojos y se puso a respirar por varios minutos. yo también hice lo mismo. respiré diez veces, pero, quise respirar diez veces mas por todo la malo o bueno que ocurría en mi vida y así lo hice. cuando llegué a las veinte decidí hacerlo por cada persona que conociese y lo hice hasta llegar a doscientas respiraciones. cuando terminé, una paz empezó asomarse como el sol de una mañana de verano... abrí los ojos y mi amigo había desaparecido, pero su mensaje y su imagen quedó grabada en cada respiración que inhalaba y exhalaba... luego, entré al desolado taller, con toda la maquinaria quemada, restos de un accidente, una pérdida como cualquier cosa... empecé a limpiar todo hasta que sólo quedó un espacio lleno de escombros, con retazos de muebles, y mucha de esas cosas... de pronto, volví a ver a mi amigo. esta vez estaba con la mirada perdida y los labios como colgados, babeando... no dudes, dijo. y acabando de decir esas palabras, cogió una daga, cortándose la garganta, chorreando su sangre por todo su cuerpo, por todo el taller. lo dejé desangrarse mientras la gente que miraba los escombros y a mí, seguía su camino, como cualquier cosa, hasta quedar todo cuanto veía rojo. traté de acercarme a mi amigo pero este ya no estaba. ni su sangre ni su voz, ni sus huellas... otra ilusión, pensé, mientras todo volvía a colorearse nuevamente. seguí limpiando el taller hasta que se hizo de noche y mientras apiñaba los restos del taller, volví a respirar, una vez, luego otra y otra y otra hasta que sentí que todo volvía a ser como debía de ser, y como cualquier cosa... sí, así fue...


san isidro, julio de 2008

Tuesday, July 15, 2008

ESCRIBIENDOLE A MI PADRE


tenía todas las fotos sobre mi mesa, sin embargo, no encontré la que buscaba. las volví a revisar pero igual, nada. llamé por teléfono a mi hermana si tenía una que otra foto de mi padre pero no tenía tiempo para buscar. le pedí si podía ir yo a buscarla, y me dijo que ya eran pasada la media noche y, si no estaba borracho. colgué. empecé a pasearme por todo el cuarto y de repente me detuve frente a la ventana que daba a la calle porque escuché disparos. me acerqué y vi a un tipo mayor de edad con un rifle disparándole al cielo. no dejaba de disparar y yo pensaba que de un momento a otro vendría la policía y se lo llevaría. de pronto, el tipo apunto hacia donde estaba yo y no supe qué hacer. iba a esconderme pero me quedé congelado. ¿qué me miras?, preguntó. por qué no sigues buscando tus fotos y me dejas matar a una que otra estrella... no supe qué decir y salí de la ventana para hacer lo que me decía. apenas toqué las fotos encontré la que buscaba, y que había buscado desde la mañana. iba agradecerle al tipo pero cuando salí de la ventana no había nadie. miré las estrellas y no encontré una sola... las ha matado, pensé. cogí la foto de mi padre, le puse un marco y lo puse encima de mi escritorio, luego, me puse a escribir un cuento acerca de mi padre y de los locos que buscan fotos de sus muertos...

iba bien la cosa hasta que alguien tocó la puerta de mi casa. miré por la ventana y nada, no había nada... iba volver hacia mi escritorio cuando escuché que alguien hablaba por la puerta de mi casa. me acerqué y escuché la voz de mi padre y la del tipo que hacía poco estaba matando estrellas. me fijé por la ventana y nada... desvarío, pensé. me dije que mejor me echaba a dormir y así lo hice y apenas estaba conciliando el sueño sentí que dos manos cogían mis pies. me levanté pero no vi nada, nada de nada. fantasmas, pensé. me senté frente a la foto de mi padre y empecé a rezar como si fuera mi santo. fue extraño, apenas estaba rezando quedé dormido como un perrito, enroscado en las patas de mi escritorio... sí, soñé con mi padre y este me decía que no debía desvelarme, podría enloquecer o, volverme un genio...


san isidro, julio de 2008

Wednesday, July 09, 2008

mañana o nunca


podría cambiar mi vida mañana, cuando enfrente la realidad de que soy un pericote viejo, un tipo que ha fracasado y que no se arrepiente porque hizo su mejor intento, aunque ello sea propiedad de los mediocres, de la gran mayoría. podría cambiar mi vida mañana, pero, qué importa si todo cambia, tal vez mas temprano o mas tarde, en verdad tan solo deseo la paz, la total paz luego de tanto dolor... hubiera no existido, pero ya estoy vivo, hoy, solo hoy, solo hoy existo... mañana, no existe, tan solo el ahora y ese cuadro donde se cruzan existencias sobre este mundo tan bello... sí, mañana o nunca, es lo mismo. lo real siempre es ahora y ahora escribo... mañana, el mañana está lleno de sentimientos, anhelos, angustias, etc... el ahora es todo lo que tenemos... y, eso es lo que único que tenemos...

san isidro, julio de 2008

Monday, July 07, 2008

no entiendo


le vi echado en el piso, boca abajo... dos gendarmes le tenían apachurrado como un perro, un ladrón, y, en efecto, eso era... ¿es su auto?, me preguntó uno de los gendarmes. sí, respondí. me dijeron si le faltaba algo... revisé el auto y todo estaba en su lugar. me contaron que encontraron al ladrón dentro de la camioneta, con una arma punzante y con esa pinta de todos los ladrones. lo apiñaron y lo pusieron en el piso. llévanos a la central, dijeron. los llevé y vi cómo apaleaban al pobre ladrón. pensé el por qué no lo soltaban si no había robado nada. me contestaron que bastaba el hecho de la intención y el de encontrarse en situación para ser arrestado. callé y firmé mi declaración, mientras miraba al muchacho de no mas de treinta años. era alto, pelo negro y corto, mal vestido, rostro angustiado y unos ojos que se cruzaron con los míos, pero en ellos no había mas que vergüenza y dolor. quise decirle algo pero no me salían palabras. miré sus zapatos y estaban lleno de cortes y con los pasadores sueltos. antes de irme volví a fijarme en él y vi que volvían a golpearlo si piedad, mientras este no decía ni se quejaba de nada... bajé la mirada y seguí mi camino... no lo entendía…

por un instante quise ser el ladrón. llegué por la noche a mi casa y me eché a descansar y a imaginar ser el ladrón. le vi encerrado, llorando, gritando mudamente su desgracia... mirándome, jurándome venganza total... le vi conversar con varios como él y decirles su historia, que era la primera vez que estaba en la cárcel. lloraba por las noche y pensaba en si hubiera conseguido llevarse mi auto... nada de golpes, nada de nada, tan solo llevar el auto al garaje de desmantelamiento y cobrar lo que debía. volvía a su casa y gozaba el dinero con su mujer. tomarían largo durante el fin de semana y luego, olvidarían todo... pensaría que debería volver hacerlo, pero, mas adelante... recordaría al tipo robado. y sí, aún lo recordaba bajando del auto, con sus bolsas y esa cara de paz que no había visto jamás... sí, era una pena si le hubiera robado. que lindo hubiese sido si tuviera trabajo, un lugar para compartir, pero jamás tuvo la oportunidad... todo fue golpes, golpes, hambre, miseria desnuda... el tiempo pasaría y quizá un día, ya mayor, encontraría al tipo de robo, a ese tipo con el rostro mas pacífico que hubiera visto jamás... seguiría su paso y no volvería la mirada... sin importarle mas nada, tan solo unas gotas de inconciencia… y una total falta de interés en entender…

desperté siendo nuevamente yo mismo y bajé a tomar un poco de café y a volver a escribir. era una buena idea, pero lo dejé para otra oportunidad. salí a trabajar y todo cuanto pasó fue muy malo, pero siempre encontraba una salida a todo. mis padres aún seguían vivos y mis hermanos me querían... una tarde bajé de mi taller y mi auto no estaba. lo había robado. no entiendo, pensé, qué he hecho para que ocurra este incidente. pasaron los días y jamás volví a ver a mi auto. no lloré pero lamenté mi desgracia. una tarde, ya con el ánimo en el piso fui notificado por el intento de hurto. fui y di mi declaración. pregunté por el muchacho y me respondieron que estaba aún en la cárcel. ¿por qué?, pregunté, si no me llegó a robar nada... es que, me dijo la jueza, no tiene abogado... le dije que ya no tenía auto, y, por lo tanto, no existe prueba del delito. me miró y no dijo nada... se limitó a llenar sus papeles y yo a recordar a mi auto y a ese muchacho encerrado por algo que al final me sucedió... y ambos, aún no lo entendemos...

san isidro, julio de 2008

Sunday, July 06, 2008

miradas


siempre me gustó ser un gigante...
no supe el por qué
nunca pude serlo
quizá sea un regalo
jamás abierto por mis manos...

las cosas suceden sin permiso de nadie
la vida es una carga
apenas abrimos los ojos
saliendo de un largo sueño...

me gustaría ser muy grande
y coger
con mis manos
el cielo
las estrellas
un avecilla
un manzano lejano
un sueño escondido

y si no es posible
mejor
me echo
cierro los ojos
y me pongo a volar
con mis alas de papel
y mi alma impresa en un poema...


san isidro, julio de 2008

Thursday, July 03, 2008

FUENTES DE PODER


estaba en un estado laxo. creía que todos mis anhelos podrían ser reales mientras escribía sus líneas. la noche llegó y aún seguía en mi vigilia de línea tras línea, sonriéndole a la página, a la pared, a las fotos queridas, a esa planta que aún no está en mi cuarto pero que sería lindo que estuviera... me detuve un momento para ir al baño. cuando salí estaba mi imagen sentado, escribiendo, laxo. me puse a su lado y le miré cada uno de sus gestos, cada uno de sus dedos que no cesaban de tocar la PC escribiendo línea tras línea. todo estaba en silencio cuando decidí tocar mi imagen. apenas me toqué, caí al sueño profundo y en ese sueño, pude conversar con mi imagen, solitaria como yo mismo. hablamos de nuestros anhelos, sueños, tristezas, todo, todo... desperté sentado en el baño. me quise levantar pero mis piernas estaban acalambradas. con suerte me arrastré hasta llegar a mi escritorio pero no había mi imagen, tan solo muchos textos escritos por él. el día se asomaba y fui hacia el espejo y me miré la cara. sí, era mi imagen, fidedigna... toqué el espejo, le grité, besé, masturbé, y luego, seguí fluyendo en la inercia de mis responsabilidades, hasta que llegara la noche y empezara a vivir pero de otra manera, quizá, mas intensa...

san isidro, julio de 2008

Sunday, June 29, 2008

enanismos


me agrada escribir. en este caso fue diferente. una poesía declamada es como el grito de un mudo, no se entiende pues toda la sangre le brota por sus venas... sí, esa es mi pasión... dicen que un enano fue visto por mi casa. siempre fui crédulo por ello, cada noche, encerraba las puertas de casa y bajaba todas las persianas, pero, aún así, sentía los pasos invisibles de aquel enano. una noche cogí una vela y me puse en vigilia, y, a eso de la media noche vi al enano. hola, le dije. este me miró y preguntó si tenía un deseo. le dije que no, que los temía. nunca en mi vida he escuchado semejante risa, hasta se puso a rodar como un mono, siempre gastando su carita y moviendo las manos como si fueran de plástico, o, como un juguete lleno de electricidad. cuando se detuvo, se me acercó y me entregó un paquete. toma, me dijo. cogí el paquete y pude ver sus extraños dedos que no eran mas de cuatro, y que tenían uñas azules y puntiagudas. y sus bracitos eran como ramas de un viejo árbol, pero, no me asusté y cogí el paquete. tómalo jovencito y sueña, sueña, sueña... extrañamente, mientras decía esto, quedé dormido y tuve un sueño muy lindo de patos y niñas, todos ellos con ojos celeste nadando sobre aguas blancas como la leche... cuando desperté aún tenía el paquete del enano. lo abrí y vi que eran miles de hojitas en blanco y un lápiz azul... mis manos tocaron aquellas hojas y automáticamente se pusieron a escribir acerca de aquel sueño que tuve... desde aquella fecha nunca he vuelto a ver al enano, pero, nunca mas he dejado de escribir, y menos de soñar cosas hermosas y dulces... debe ser que el enano se ha metido en mi casa o, dentro de mí...

san isidro, junio de 2008

Friday, June 27, 2008

buenas visitas


llegó el miedo. lo tomé con las manos y esta quemaba, duro, duro... solté el miedo y mis manos ardían como leña al fuego. quise gritar y el dolor vino a mi cabeza. ¡grita!, dijo. no pude hacerlo y vino la calma y una voz en susurros que decía: calma. sonreí y cuando vi mis manos negras como el caucho me dije que enloquecía, pero el dolor ya no estaba, no había mas que risas por todos lados. vi a la locura enfrente de mí que no cesaba de hacerme muecas y gestos y bailes tontos que tuve que cerrar los ojos cuando vino la conciencia y ella me dijo una cosa que nunca olvidaré: ya pasará... abrí los ojos y vi al tiempo pasar por mi lado con sus pesados pies sobre todo lo creado. me gustó verle y le llamé para que me llevara a su lado, pero el tiempo no quiso darse la vuelta y tan solo bufó como un toro de lidia. sonreí y vi que tras de mi y a mi alrededor no había nada, absolutamente nada. quise decir algo, pensar en algo pero nada, tan solo la nada absoluta y su voz que parecía decir que estaba en el presente y ese sacro lugar solo hay espacio para la nada y para mi existir. di un paso hacia adelante y todo cuanto me rodeaba empezó a colorearse y luego nacieron de un punto brillante miles de formas que se mezclaban con los colores que como peces nadaban por aquel lienzo blanco de la nada... seguí mis pasos hasta llegar a unas aguas de color amarillo pato. me gustó y quise beberla. sentí, mientras esas aguas pasaban por mi garganta que todo se hacía amarillo dulce. fue bello, tanto que supe que debía dislocarme las manos para dejar de escribir, pero vino la tristeza, la melancolía y nunca jamás dejé de escribir para ti y para mí... fue bello, pues, me leí y mientras lo hacía, todo se puso de color blanco y negro... fue bello y supe que muy pronto volvería a existir en el tiempo...


san isidro, junio de 2008

Saturday, June 21, 2008

padre nuestro


veía todos los días el diario y nada, nunca salía nada importante para mi vida. todo lo que salía eran cosas interesantes, entretenidas pero allí quedaba todo. la vida continuaba y mi vida seguía arrastrándose como un tren sin freno. supe una verdad mediática que en verdad no la entendía pero la sentía profundamente, iba a morir, y eso, nada podría cambiarlo. algún día dejaría de ver las cosas que veo y no sentiría nada mas que oscuridad y la nada absoluta. recuerdo a mi padre diciéndome que todo era una "m". le escuchaba pero yo era joven y la vida tenía las puertas abiertas para mí. y ahora que estoy como mi padre, veo que todo tiene algo de su verdad, pero las palabras no son la verdad ni los textos, nada es como la vivencia personal. dejé de pensar y decidí tomarme una sopa. me senté en la mesa y la tomé, y cuando estaba por levantarme para tocar el piano, o ver la TV, escuché que alguien me llamaba desde el lugar donde solía escribir. subí las escaleras porque la sala de escritura quedaba en el segundo piso y vi que la persona que me llamaba era mi padre, ya muerto hacía mas de veinte años junto a mi madre cuando cayó enfermo de eso que le da a los viejos, o, a cualquier persona, cáncer creo que era, y lo digo así porque nunca fui a la clínica ni a su velorio, de tal manera que todos mis demás familiares me llamaron loco, gusano, insensible, etc. ¿qué deseas?, le pregunté a mi difunto padre o a esa presencia que no podía entender pero que al revés de asustarme, me daba confianza, como si fuera una parte de mi vida, o que uno de mis recuerdos se hubiera materializado. me equivoqué, me dijo mi padre para luego sentarse sobre mi escritorio y ponerse a escribir, o algo por el estilo sobre un papel en blanco. ¿qué haces, padre…?, pregunté. me equivoqué, volvió a decir, la muerte es una "m", la vida no... entonces, ¿debo de matarme?, pregunté. sonrió y dijo que no era necesario, que todo viene así como el día y el sol, que esperase pero que aceptase todo con alegría y con el corazón lleno de fe en el devenir de las cosas, pues, la vida en sí misma es maravillosa. gracias padre, le dije y luego le dejé en mi cuarto para irme a ver por la ventana las cosas que suelo ver noche tras noche y día tras día desde que mis padres me dejaron solo en el mundo, sintiendo que muy pronto sería, al igual a ellos, polvo entre polvo y, algo así como sentimientos cruzados o mezclados, o nada de todo ello... miré uno que otro auto que pasaba por las calles de mi viejo barrio. vi a un mujer que se detuvo frente a mi puerta. pensé que fuese mi madre pero no, esta era muy joven. de pronto, sacó una linterna y me apuntó hacia mí. ¿eres tu?, preguntó. no supe que responder pero me atreví a decirle que no, que no era la persona que buscaba. Está bien, respondió para luego apagar la linterna y seguir caminando hacia la siguiente casa, quedarse parada y esperar a que alguien abriese la ventana… la vi por un momento pero luego la vi alejarse sola y con su linterna apagada hasta perderse en una esquina de la ciudad… qué te parece, le pregunté a mi padre. pero ya mi difunto padre se había ido no se hacia donde, y en vez de estar él estaba una ruma de dibujos sobre mi escritorio. me fijé qué era eso y vi que era un dibujo en donde una chica joven tocaba la puerta de mi casa y con una linterna me disparaba a la cara, quemándola como si fuese de cera… me asusté y guardé todos los dibujos en uno de los cientos de cajones de mi gigantesco escritorio. salí de la sala de escribir y cuando estaba por acostarme escuché que alguien tocaba la puerta. abre, me dijo mi difunto padre. tengo miedo, le dije. no temas, a lo mas, morirás, dijo. sentí de nuevo confianza y bajé las escaleras para abrir la puerta. la abrí y no supe mas pues una luz cegó mis ojos y no pude ver nada hasta que la mañana llegó y vi que estaba tirado sobre la puerta de mi casa con varios vecinos, enfermeros y hasta niños, mirándome qué era lo que me ocurría. me levantaron, pero les dije que me había desmayado, accidentalmente. los enfermeros me guiaron hacia mi cuarto, me revisaron, y luego, me dejaron solo. gracias, les dije. y cuando estaba solo, cerré los ojos y vi de nuevo a mi padre, con la chica de la linterna y ambos, jugando a los dados. me acerqué a mi visión y vi que en cada cara de los dados estaba yo… ¿ese soy yo?, les pregunté. no, respondieron, ese ya no eres tu, ese ya se perdió… no entendí nada y abrí los ojos. me sentí mejor y seguí caminando por toda la casa hasta que cogí el periódico y todo era lo mismo. nadie hablaba de mi vida ni menos de mis sueños y locuras…


san isidro, junio de 2008

Thursday, June 19, 2008

desengaños


siento dolor en mi corazón. debe de ser que soy diferente al resto de los demás que suelen rascarse la nariz y todo lo olvidan. soy diferente porque todo lo creo. lo que escucho, lo que no, lo que bebo, lo que siento, todo lo creo... y por ello me tropiezo en cada escalón de la vida hacia la muerte. me gustaría que todo fuera un sueño pues, debo confesarlo, he fracasado en toda empresa en que me halla metido y por ello, sufro, aunque sé que cuando me muera nada pesará sobre mí. y ahora que escribo estas líneas me siento mejor, es como si derramara toda la hiel, la energía acumulada en dolor sobre este espacio virtual. me gustaría que todo sea un sueño y que la gente entienda que nada es real, y que si hay algo así, eso es el amor... me gustaría volver amar sin medida y sin miedo, pero, debo decir que tengo miedo por ello porque no hay salida de esa casa tan querida del amor. me dicen cobarde, loco, orate, pelícano, embrión de loro, de pulga, etc. todo me dicen pero yo tan solo bajo la cabeza y siento tanto dolor en el alma, pues sé que nada es real... nada, ni tu ni yo ni el aire que volveremos a respirar...



san isidro, junio de 2008

Monday, June 16, 2008

Por última vez


Paseaba por las calles, rumbo hacia mi trabajo cuando vi por última vez al petirrojo. Un ave rojo y negro que cambia mi vida cuando se cruza por mis ojos... Sonreí y recordé la última vez que se apareció. Tenía mucho trabajo y era feliz con lo mucho o poco que tenía. La vida era simple, linda cuando todo empezó a caerse como castillo de naipes ante mis desolados ojos. Sufrí y sentí que vivía sobre alfombra de barro... No dormía, soñaba feo, no escribía. Mi vida era un caos hasta que supe que todo era un juego divino, y que como todas las cosas, pasaría. Casi postrado sobre el piso y a punto de llorar, la verdad se posó sobre mis manos. La miré una eternidad y ella, como siempre, se fue volando; entendí su mensaje y mis manos hablaron como nunca, poniéndose a escribir... Supe tanto, mientras lo hacía que, entendí lo bello que son las cosas malas y buenas en la vida. La vida, la muere, el dolor, la alegría, todo, todo tenía sentido cuando tienes adonde llegar y un lugar adonde descansar.

El clima era bello y un nuevo despertar bañaba mis manos con sus huellas quemándome sobre la página de papel, pues, sabía tanto y nada al mismo tiempo que comprendí y escribí lo justo y necesario...

Como les contaba, caminaba cuando el ave se presentó y pasó frente a mi vida. Volví a sonreír, la nueva vida me esperaba como las palmas abiertas de mis manos... Todo cambiaría, y así fue, volví a escribir este poema de paz, esta canción que brota de mi alma y que cambia y cambia, como todas las tardes, como el rostro de mi madre, como el viento que sopla las ramas de un viejo árbol, como todo, como todo, y por última vez...


San isidro, junio de 2008

Saturday, May 31, 2008

espejismos


llegué a la casa de dios
toqué la puerta
se abrió sola
salió un hombre
hola, me dijo
¿quieres entrar?, preguntó
no, respondí
anhelo conocer,
conocerte...
si tienes corazón,
pena,
amor,
odio,
y,
si me conoces...

dios bajó la mirada
y con una de sus manos
cogió un espejo
me lo dio
y luego
abrió la puerta
invitándome a partir...
¿adónde voy?, pregunté
dios sonrió
y con sus poderosas manos
cerró la puerta de su casa...
salí y recordé el espejo
me miré
y vi la cara de dios...
sonreía como yo
pero
sentía que aún no le conocía...
dejé el espejo
y volví a tocar la puerta de dios...
pero esta
nunca mas se abrió...
partí hacia mi casa
dejando el espejo a un lado
pensando en el rostro de dios
dibujado en cada uno de mis gestos...


san isidro, mayo de 2008

Friday, May 30, 2008

algo así como escribir


dicen que crear gasta mas energía en el ser humano que cualquier otra actividad, ya sea física o mental... eso decían, pero, en mi caso es diferente, no puedo vivir si pintar, fotografiar, escribir, cantar y todo cuanto hago es nuevo, mío, de mí, y de nadie mas, aunque la halla escuchado de otra manera, así como Picaso con Velasquez en "las mininas"... no tengo certeza, pero esta noche escuché una canción de un músico ruso, llenado Rashmaninov. lo escuché y mientras paladeaba mis sentimiento con los tonos de la melodía, sentía que no estaba solo, que había miles de almas que, al igual a la mía, disfrutan porque sí... apenas terminó la melodía, llamada La isla de los muertos, Op. 29 (poema sinfónico), tuve ganas de dormir. me eché en la cama pero el latir de mi corazón no cesaba, era como si me hubieran prendido los motores adicionales. me levanté y busqué algo que hacer. vi la ventana de mi casa sucia. cogí una franela y la limpié, a eso de la media noche. terminé y luego fui al baño y lo limpié totalmente, cada rincón, cada pedazo de loceta lo hice brillar. cuando me sentí satisfecho descansé un momento, pero sólo fue un momento... el corazón tiene voluntad propia y se adueña de uno cuando quiere. cogí una hoja de papel y me puse a escribir algo, lo que sea, la noche misma que me bañaba. terminé el poema y lo puse en mi bolso. seguí andando hasta llegar a la casa de mi hermana mayor. era mas de la media noche, y había una luz que no moría. corrí antes que se apagara. toqué la puerta y salió el esposo de mi hermana. sin decirle nada, entré y busqué un piano... y sí, allí estaba y recordé a Rasmaninov. mis dedos fluyeron, pero yo no era el músico ruso, no, era un simple personaje sacado de libros baratos de diarios de escritores desconocidos. cogí un báculo y empecé a tocar las rejas de las casas... me gustó mucho, pero no así a la gente, pues, salían sin parar como hormiguitas de sus casas. tengo sueño, me dije y corrí como un perro tras una perra, hacia mi casa. anhelaba ese espacio de libertad que me da mi escritorio. entré y no había nadie, recordé que toda mi familia había dejado de existir. encendí la cocina y puse algo a freír. de pronto alguien tocó la puerta. pensé: es la chica de mis sueños. sonreí y miré a través de la ventana. no había nadie, alucinaba... ya, me dije. estaba agotado de tanto crear, y, sin decir nada a nadie, decidí dormir un buen rato. no recuerdo el tiempo, pero fue largo. estuve sentado frente a Rasmaninov, con un piano a su lado. le pedí que tocara para mí, lo hiso. la noche murió y el día abrasó mis recuerdos... no supe mas nada. salí de aquel lugar y entré en una casa llena de voces sin cuerpo, y todos reían. ¿qué es esto?. una voz me dijo que no pensara. imposible, pero hice el intento. el ruido se gastó y salieron de todas partes de aquel lugar, miles y miles de aves de color negro como la noche. les vi alejarse hasta que sentí escribir algo, lo que sea y, por suerte, escribí muy bien...

sam isidro, mayo del 2008

Tuesday, May 27, 2008

páginas blancas


estaba en el lugar que soñaba. un cuarto, una puerta, una ventana con lunas, una cama, una mesa, una silla, una caja llena de lápices y... páginas, muchas páginas blancas... me senté a escribir y puse puntos, muchos puntos negros... luego, puse mi nombre, pero a la mitad, decidí cambiarme de nombre y puse otro nombre. cogí la página llena de puntos y lo tiré por la ventana. vi cómo caía, como una pluma lunareja. si alguien recogiera dicha hoja seguro que no lo entendería... seguiría su camino y seguiría su destino. cogí otra página y escribí un poema, me gustó y lo leí en voz alta. me gustó mas y lo eché por la ventana. vi, de nuevo, cómo caía, como un ave sin alas, lenta como una pluma. seguro que si otra persona que pasara cogiera la página con el poema, lo leería y sentiría lo que siento ahora... y luego, suspiraría, cerraría los ojos y se diría que hay belleza en el mundo... es seguro que muy pronto olvidaría todo y seguiría su camino y destino. llegaría la tarde, la noche. encendería las luces del cuarto. me llegaría la cena a través de la puerta, siempre en silencio pues saben que soy "el especial" de la casa, el que se negó a todo y no quiso salir mas al mundo si no fuera a través de su alma, a través de páginas blancas con la sangre de su alma, y luego, seguiría su destino, su camino sin retorno, pues sabe que no hay retorno al pasado ni se puede tocar el futuro, tan solo se vive el instante en que dura la eternidad en una página en blanco, sí, seguro que sí...


san isidro, mayo del 2008

Saturday, May 17, 2008

desierto

me gustaría contarte lo que pasa, pero, es tan simple, tan natural... mejor decirte que el mundo al desnudo encierra ojos lascerantes, bocas con caries afiladas, almas desoladas e infernales que gimen todo el desamor... es allí cuando se busca la verdad en esta vida. se cierra los ojos y se la busca en total oscuridad, la verdad... uno espera y de pronto se enciende el sentimiento, con su aroma a jasmín, con calor paternal del supremo... debo decir cuanto amo el lugar en que entrego todos mis dolores, mis temores y alegrías y vuelvo a respirar aire de sosiego y de paz. debo decir que escribo con el alma y respiro desde dentro, conversando con la noche, en silencio, en total oscuridad mientras escribo y no dejo de vivir...


san isidro, mayo de 2008

soy de la VILLA DE JUNÍN: La cena

Sunday, May 11, 2008

el miedo mas grande

tengo miedo, y no sé a qué o quién... debo ser uno de esos que se aferran a lo que ven, sienten, recuerdan, aman... uno de esos que sabe que todo será arrastrado por las olas del misterio mas grande. uno va hacia eso y nada se puede hacer. viéndolo de esa manera uno se siente tranquilo y espera a que todo llegue a su cauce. espero que mi vida sea tranquila, que no sienta dolor en aquellos momentos finales y que lo que viene sea tan hermoso como los momentos mas bellos que tuve en vida. pero, uno siente aún ese temor por todo. y si pierde el negocio, se le muere la madre, el hijo, el trabajo, la salud, el auto, el perro, su cámara de fotos nueva... en fin, uno teme a tantas cosas aunque sabe que nada de eso es verdad, pues, todo se acaba, como uno mismo. es como para relajarse pero nada, siempre le llega ese temor. quizá por ello es que siempre busqué la verdad, la cosa que apagara esa fuerza que arrastra a toda la humanidad, como ovejas tras el báculo del mas fuerte. en fin... deseo que todo termine ya, para que todo se acabe y vuelva sentirme en paz. quizá por ello fue que siempre busqué la verdad, la paz, la tranquilidad, donde sea lo buscaba pero, era tan lejana, tan inasible, a pesar de haber escuchado de labios del maestro que toda la verdad estaba dentro de uno mismo, y que el puente para ello era el mismo maestro. lo escuché y aún le sigo, pero, uno se pierde en medio de esta jungla de temores disfrazados de tantas emociones y recuerdos... en verdad, el temor mas grande es a vivir, no a morir... pues, no se vive porque se respira, no, no es así, vivir es la verdad y eso hay que entenderlo, sólo así se puede vivir sin temor, y, con alegría, lleno de paz y eso que escapa todo espacio y tiempo...


san isidro, mayo de 2008

Saturday, May 10, 2008

EL HOMBRE DIOS


                                El Evangelio del Hombre-Dios

  1. Y aconteció que nos sentamos sobre sillas de hierro ennegrecidas, dentro de un salón de mármol resplandeciente.

  2. Y el silencio cubrió nuestras bocas como un velo, pues delante de nosotros estaba el Hombre-Dios, sentado en su trono negro.

  3. Cerró los ojos, y su rostro era delgado, y su cabello, oscuro y grasiento. Sus zapatos brillaban como espejos, y su traje era tan negro como las sillas que nos sostenían.

  4. Y cuando abrió sus ojos, eran pozos profundos de sombra, y ninguno de nosotros respiró.

  5. Mas el Hombre-Dios no pronunció palabra, sino que se levantó, y caminó entre nosotros.

  6. Alzó sus manos, y con el aleteo de sus dedos nos atrajo, como el viento que convoca a la brasa encendida.

  7. Y nuestros cuerpos cayeron como odres vacíos, y postrados quedamos a sus pies.

  8. Y vino hacia mí, y tomó mi barbilla con sus dedos semejantes a los de la araña.

  9. Levantó mi rostro hacia el suyo, y me sonrió. Y yo lloré sin saber si de dolor o de gozo, si de angustia o de éxtasis.

  10. Entonces, de sus huesudas manos sacó un caramelo, negro como la noche sin estrellas.

  11. Y abrió mis labios, e introdujo aquel dulce en mi boca.

  12. Y cesó mi llanto, y la dulzura se mezcló con mi saliva, y en mi ser nació una paz que no era de este mundo.

  13. Luego el Hombre-Dios volvió a su trono, y habló en lengua extraña, como carcajadas largas y cortas, pausadas como el eco de los abismos.

  14. Y cuando hubo terminado, se levantó y salió del salón.

  15. Y he aquí que a través de las ventanas vimos un carro negro que lo aguardaba. Subió en él como un hombre cualquiera, pero nosotros sabíamos que era un Hombre-Dios.

  16. Entonces nos pusimos de pie, y aplaudimos hasta que todas las luces se apagaron.

  17. Y la oscuridad cubrió el mármol y las sillas, y el salón se tornó del mismo color que sus ojos.

  18. Y cada uno buscó a tientas la salida, no hacia la luz, sino hacia la sombra que había dejado tras de sí.

Saturday, May 03, 2008

saludos

Me extraña que alguien me lea, en verdad... ¿Cómo pueden soportar leer lo que escribo, si escribo para mí? Y aún así, no entiendo qué quise decir.

Hace poco me llamaron para publicar un cuento de mi autoría. Me pagaron. Primera vez que lo hacían. Me sentí contento. La vida se puso llena de promesas y sueños y colores variados. Creo que eso era felicidad, pero, tan breve...

Fui a visitar a mi padre, le saludé y le pedí una toalla. Dijo que no, que lo hiciera con mi plata. Me fui, le di un beso en la mejilla y salí a la calle lleno de suciedad, pero, algo contento, pues, había dicho la absoluta verdad...

Ya en mi casa mi madre estaba frente a mí, parece una momia con pelos con su vieja voz de gato... Pero, la quiero, al menos cuando no grita como gallo por la mañana.

Salí a la calle y supe que la noche tenía algo para mí. Un aire frío llenaba mi cuerpo. Algo nuevo estaba por suceder. Fui feliz, y ya iban dos veces... ¿Irá en aumento?

Un auto pasó cerca de mí y al poco de pasarme se detuvo... bajó una mujer vestida de blanco, de novia. ¿Quieres casarte conmigo?, preguntó. Sí, le dije. Se me acercó y se quitó toda la ropa hasta quedarse pelada, desnuda... Me puse bruto y fui feliz, ya por tercera vez. De pronto escuché risas de todas partes, en especial del auto. Eran puras mujeres. ¿Qué ocurre amor?, le dije a mi novia. Ella se dio media vuelta, se llevo su blanco vestido y subió al auto lleno de risas de mujeres graciosas. Partieron, dejándome solo como un hongo, llevándose mi tercera felicidad en cada punto de luz que desaparecía por la noche...

Bajé la cabeza y supe que todo estaba consumado. Debía morir de una vez, pues, ya había sido feliz, y por tres veces. Antes, escribí una carta dirigida a quien corresponda y buscando un puente, decidí saltar...

Caí, pero no al piso, pues justo pasaba un camión lleno de plásticos... fui feliz, por cuarta vez. Alguien me ama, pensé, y, sentí que era verdad. Bajé del camión y empecé a buscar mí última felicidad, al menos, por esta noche... Sí, tenía fe...


San isidro, mayo de 2008

Wednesday, April 30, 2008

apagón


la luz de la casa se fue. y eso que había pagado hacía una semana la factura, pero, no sabía qué era lo que pasaba. miré por la ventana si los demás tenía luz, y sí, todos la tenían. así en oscuras pensé que algo raro pasaba con los plomos y bajé con una linterna a ver el interruptor. todo estaba bien, todo, pero, no tenía luz. llamé por teléfono a la compañía de luz para entender qué ocurría. me dijeron que unos cables estaban rotos y que era solo mi casa la única en toda la zona que salió afectada. pregunté cuánto tiempo va a durar esta falta de energía. dijeron que no sabían pero que me iban a llamar. corté y me fui a dormir. tuve muchos sueños y todos con gente desconocida, pero, todos me miraban como a una cucaracha... sentí como me trataban de pisar y yo huía de una pared a otra. por suerte tenía alas o unas grandes patas como si fueran resortes que llegaba hasta el techo de un cuarto todo de color rojo... ¿tendrá algo que ver el rojo con mis sueños? ¿sangre? ¿muerte mía, de mi madre...? tantas cosas pensaba y mientras soñaba mis dientes rechinaban como las ruedas de un tren frenando ante los rieles rotos... desperté y aún estaba oscuro. encendí la luz, pero nada... cogí mi linterna y fui a buscar agua... subí hasta llegar a la cocina y cogí una botella de agua. la tomé y calmé mi angustia. bajé a mi cuarto cuando de pronto todas las luces se encendieron. salté de alegría y fui a ver si había luces en las demás casas, nada, todas estaban a oscuras... miré mi reloj y eran las doce y media de la mañana. qué raro, pensé y volví a llamar a la central eléctrica. me dijeron que se había roto los demás cables eléctricos al arreglar el mío. colgué y sentí que mi suerte era extraña. apagué las luces de toda mi casa y me acosté. esta vez tuve sueños extraños: yo era un gigante que aplastaba a toda una comunidad de gente con los cuerpecitos de cucarachas y las caras de personas que jamás había visto, pero, extrañamente sentía placer al hacerlo... desperté y ya era de día. probé la luz y aún seguía con ella... me levanté y seguí viviendo en este mundo extraño pero tan querido...


san isidro, abril de 2008

Sunday, April 27, 2008

poemas inhumanos


llegué a casa de mis padres
allí estaba la tía chepa,
la perra Laica
y ese mover de puerta verde
que no cesaba de jalarme a un pasado
lleno de fiesta
de gente que es puro polvo
mientras el canto de un radio
los hacía bailar como druídas...

abrí la puerta de la cocina
aún olía a carne,
pollo frito,
arroz con choclo...
pedí a la negra una poca
después en la mesa, respondió...

vi las fotos en blanco y negro
me vi a mí...
niño viejo
con ese aire perdido
de los inocentes tiernos
limpié mis cuadros
y lloré para adentro...

vi una puerta abierta
y sin despedirme
escapé de la casa...

mientras me alejaba
escuché la oscuridad de la casa dejada,
el frío de sus paredes sucias
y ese aire húmedo y pesado
que rompía todo el alma de la mía...

seguí perdido
entre millones de almas
rumbo a la nada,
a la nada de un momento
en que mi vida vale todo,
esparciéndose cada uno
de mis latidos
por los cielos y los mares
en el canto de un poeta...

esos domingos...


tengo que recoger a mi madre de la iglesia. ella ora como una buena sierva, de miedo a que todo lo que suceda no tenga las bendiciones y los sueños de ella. debo de estar atento a cuanto suceda duante este día. debo mejor olvidarme de todo y ser feliz como mi perro cuando corre por las mañanas... debo, debo, mejor, no debo nada aunque el Sol me caiga por el cuello y los perros dejen de ladrar y las noches sean claras, y así se duerme mejor, sin soñar, despierto y con los lamidos de mi perro y las oraciones de mi madre que debo de recoger, como todos los domigos, como esos domingos en que el Sol dice que ya fue suficiente, suficiente para el día soleado...

Wednesday, April 23, 2008

instantes


la cosas iban perfectas. la gente no dejaba de respirar, respirarme... era una gota entre la mar de miradas. vivía eternamente y ese soplo que subía hacia la eternidad no cesaba de alegrarme, liberarme... era un ser lleno y satisfecho, y, con algo tan simple como era el aliento. cerré los ojos ante esos momentos infinitos y decidí ser feliz el resto de mi viaje por la existencia carnal. ¿más allá qué hay?... no lo sé, pero, este sentimiento de alegría me hace sentir que hay mas, mucho más, tanto más que jamás podré entender, pero sí sentir esta alma que va y viene como este aliento, como las olas de la mar, como todo aquello que vibra en cada instante de este vivir, de este morir, vivir y morir, vivir y morir por siempre...


san isidro, abril del 2008

Tuesday, April 15, 2008

mortis


ella está esperando
en la nada de un silencio
en la noche vacía
en mis ojos...

la sigo donde sea
es mi eterno descanso
para un alma
que no tiene inicio
ni final

es tan tarde
mas
ahora
pienso en mi vida
como un niño la mañana...

veo tanta gente
respirando
como todo ser animado...
las veo y siento tanto que
ruego por mi sombra
un eterno descanso...



san isidro, abril del 2008

Monday, April 14, 2008

mi amigo...


tengo un amigo que amo...
jode y ladra como un perro
hasta me grita: ¡resignado!
pero
es mi viejo querido
y le quiero mas que a un perro
aunque piense lo contrario

la tarde se llena de oro
y las deudas pesan duro
debo hacer algo en la vida
para no se un resignado...
o mi amigo viene
y grita:
¡eres zombie!

aun así
el tiempo borra todo
menos este largo sentimiento
que siempre guardo dentro...

espero verle pronto
porque
es mi amigo
y le quiero como a nadie...

Sunday, April 13, 2008

Historias de Belleza


siempre que la miraba, lloraba...
no sabía qué era
qué nombre tenía…
tan solo lloraba de alegría
al sentirme amado
por la belleza
escondida
en los ojos
de cada persona
que abría su alma
por el Sol de su alegría...

nunca quise ser nada importante
tan solo quería mirarla
con toda mi alma...
y cuando me hablaba, miraba,
lloraba de alegría...

y esta noche hermosa
en que miro hacia el cielo inmenso
veo su ojo plateado
en la luz de la Luna,
en la estrella perdida,
en los sueños de un niño
buscando la belleza escondida...

salgo como siempre a la calle
y los lamidos de mi perro me dicen
que soy el hijo de la noche
y que toda esta alegría
que brota de mi alma
es el canto escondido
de los mundos y los sueños
cuando lloran
por la belleza escondida...

visitas paralelas


después de una tarde llena de impresiones, volví a casa de mi madre. en la puerta me esperaba mi perro. entré y ella me esperaba... límpiate los pies, me dijo. lo hice y entré para darle un beso en la mejilla. siéntate y come tu cena, dijo mi madre. vi el comedor y no había nada sobre ella... aún así me senté e hice como que cenaba. gracias mamá, estuvo buena la cena, le dije. siéntate y toma un café caliente. hice lo mismo y puse mis manos sobre la mesa, mientras veía a mi madre echada sobre una cama pequeña, cubierta con una sábana color blanco. sus manos estaban pálidas, sus ojos cerrados, sus cabellos estaban como la nieve pero escasos y su voz parecía venir de otro lado, como de todas partes... pensaba en la gente que cruzaba la calle y que veía a través de la ventana de casa, y sentía que todo el mundo seguía sus propios caminos, ya sea, cenando, andando, muriendo, viviendo... me levanté y volví a darle un beso en su mejilla. adiós madre, le dije. no contestó. me levanté y fui hacia la puerta de casa. ya estaba saliendo cuando escuché su omnisciente voz: cierra la puerta, con seguro. lo hice y salí a la calle. allí estaba mi perro, famélico, viejo y con pelusas en vez de su antiguo bello pelambre... le rasqué la cabeza y cuando me alejaba sentí la angustia en el alma, mientras veía la gente cruzarse en mi camino. los había de todo. los buenos, malos... la infinita dualidad cruzándose en mi vida, y no pararía hasta volverse un solo punto negro, lejano, allí donde dos rectas se unen en la eternidad... sonreí al entender la existencia mientras lágrimas caían por mis mejillas...

san isidro, abril del 2008

Sunday, April 06, 2008

guerras


como treinta ancianos caminaban por el fango. eran guerreros, restos de gente perdida, marchando, huyendo, lo que fuera pero siempre buscando un atisbo de claridad en medio de aquella oscura y verde realidad del boscaje. el sonido de aves, y el gemido de una bestia los hizo detenerse... hicieron una ronda, echados, y esperaron como parte de un todo por aquella ambrosía natural de defensa. todos se miraban los ojos, y cuando caía la negra noche, escucharon los pasos de un ser humano... nadie le vio pero sintieron su aliento y el ruido que cargan las bestias heridas. es una mujer, pensó uno de los viejos. soltaron los músculos e imaginaron las piernas de una mujer. uno que otro sonreía, esperando un claro en aquel lugar. de pronto, los pasos se detuvieron. todos miraron hacia el lugar en donde el sonido moría y vieron un par de ojos brillantes como lunas. ¿qué es eso?, pensaron. no pudieron pensar mucho mas, pues, al poco rato, aquellos ojos empezaron a crecer a la velocidad de la luz, hasta volverse los rayos del Sol. el sonido de que el mundo se acababa y la luz mojó aquel lugar, abrieron los ojos y cuerpos de todos los ancianos, dejando regados ríos de sangre y restos de huesos y carne chamuscada. fueron un par de bombas que lanzaba el enemigo. todo aquel boscaje fue incendiado. y cuando llegaron los enemigos, vieron una treintena de restos de ancianos y trapos quemados. son viejos, pensó el muchacho vestido de verde, cargando un moderno equipo de lanzallamas. se paró y con el resto de jovencitos, siguieron adelante, en busca de mas enemigos, de más cuerpos iguales a los suyos, pero de lengua distinta y costumbres casi iguales... aunque, al poco rato, todos los jóvenes guerreros vieron a una linda muchacha andando con una cesta llena de rojas manzanas. sonrieron y la siguieron hasta llegar a una explanada. la vieron bajar hasta ocultarse bajo un viejo árbol. todos pensaron en sus bellas piernas cuando vieron una lluvia enorme que caía de cielo dorado. ¿qué es eso?, pensaron todos, cuando sintieron en sus cuerpos, cientos de dardos envenenados que se les incrustaban en todos sus cuerpos. no quedó uno solo cuando de lo alto del árbol, una gran cantidad de chicas bajaban. vieron los cuerpos de los jóvenes guerreros y con una antorcha quemaron el resto de sus cuerpos… luego, todas las chicas volvieron al bosque, antes, buscaron el río para darse un baño de todo el hollín impregnado en sus bellos cuerpos…


san isidro, abril del 2008

Friday, March 28, 2008

hombre


me dijeron que escriba una novela
lo pensé un poco y decidí hacerlo...

¿cuándo?, preguntaron ellos

alcé los hombros y miré a las nubes...
quise volar,
escapar,
ser un viento en el cielo
no pude
y
cerré los ojos

cuando volví abrirlos
aún esperaban respuesta

eran muchos
y todos
con las manos abiertos
como flores de carne

sus ojos miraban,
traspasaban los míos
y seguro que
veían mas que yo...

cogí una rama
y
sobre la tierra
escribí:

“un hombre
es un poco de todo
encierra tanto y nada
es como el inicio y el final
puede volar,
amar,
morir...
pero,
prefiere esperar
a que todo
se haga nada
frente a su vida
entre un grito
y un silencio...

un hombre es como un poema largo
se escribe dando pasos
en silencio sueña
construyendo palacios y esferas
es un Dios incompleto
y escribe poesía
aunque no todos
le lean

un hombre tiene dedos,
manos,
pies,
ojos
y mucho de eso invisible
con el tatuaje
del amor...

un hombre llora
y dice mentiras disfrazadas de verdad
y
al revés...

un hombre tiene eso que le daña
y le mata a patadas...
un mundo que rasga su inocencia
su mas hermoso sueño...

un hombre es como una mujer
tiene tanto como nada
y ambos
cuando tocan sus almas
se hace un nudo en lo eterno
y sienten lo importante
que es vivir
en un aliento...”



san isidro, marzo del 2008

Wednesday, March 26, 2008

bellos amores...


me preguntaron tantas cosas

¿por qué no amo?

bajé el alma al húmedo piso
y con una luz oscura en mi sombra mojada
juré que jamás amaría a ser brillante y seco...

salí como todas las tardes
con los ojos hacia el cielo
con la luz en mi alma ardiente
y cuando choqué frente a un ser humano
le di el mas fuerte abrazo de todos los abrazos...

llegó la noche con su campanas brillantes
y esa moneda plateada, coqueta la esperaba encogida
supe que todo sería igual a mi sueño
y que los niños no despiertan jamás
de cualquier futuro doméstico
porque
hay tanto que vivir en un cuerpecillo anhelado
como que dos por dos es un millón...

entré a mi océano sin peces
y ahogué todas mis penas y alegrías
supe lo que es el todo encerrado
bajo llaves de un futuro imposible de escribir

una mano tocó mi pecho
eran muchas manos y no lo sabía...
muchos ojos me miraban
muchas caras sonrientes ardían
al verme echado en un cuenco de plateado
como el humo o ceniza de un viejo cigarro...


san isidro, marzo del 2008

DIOS


estaba en el cielo. la gente me miraba con bellas sonrisas. vestía todo de blanco y el aire que respiraba era fresco como nunca antes. estaba en el cielo, en medio de todo el cielo, y mucha gente me miraba. me senté frente a un viejo árbol lleno de manzanos. cogí uno y vi a una culebra preciosa de ojos redondos y verdes. ¿quieres ser Dios?, me preguntó. no, respondí. la culebra de ojos verdes empezó a enroscarse hasta volverse en una manzana gigante de colores brillantes. cayó de donde estaba como si quisiera jugar conmigo, y yo la cogí con mis manos. la gente toda me miraba con bellas sonrisas y el Sol brillaba como nunca antes en mi vida, cuando le di un mordisco al bello manzano de colores que antes había sido una bella serpiente. el manzano de colores gritó: ¡ay!. ¿te duele mucho?, le pregunté a la culebra que ahora empezaba a convertirse en un árbol pequeño de colores brillantes. no, no me duele, pero, ¿te gustó lo que probaste?... le dije que un poco, además que su sabor se me hace muy conocido. ¿por qué me lo preguntas?, le pregunté. me dijo que ese era el sabor de Dios. ¡ah!, respondí, sorprendido, y como si no pasara nada seguí caminando y terminando de pasarme el trozo de la culebra dentro de mí por todo el cielo ante las miles de miradas de gente que no cesaba de sonreírme... pasé delante de ellos, y nadie decía una sola palabra, pero, cuando terminaba de pasar por cada uno de ellos, todos me tocaban la espalda, y luego, empezaron aplaudirme sin parar, pero suavemente, sin mucho estruendo... me pregunté por qué lo hacían, y justo cuando pensaba en ello llegaba a una linda cabaña en donde un hombre bastante mayor me esperaba con un libro muy grande, casi del tamaño de él. ven por favor y acércate, me dijo. fui y le pregunté si él era Dios. asintió, y luego, me extendió el enorme libro, diciéndome: firma justo a tu nombre, por favor... lo cogí y busqué mi nombre, pero, lamentablemente no lo recordaba. eso le dije a Dios. ¿no lo recuerdas?, me dijo. suspiré y de pronto, recordé: sí, ahora sí recuerdo todo. abrí el libro nuevamente y busqué mi nombre, y allí estaba, escrito en la primera página y encima de todos los nombres... sí, mi nombre era Dios, y firmé. gracias le dije. de nada respondió Dios. entré en la cabaña y encontré a mucha gente que no cesaba de mirarme con bellas sonrisas en sus ojos y sus labios... estaba en el cielo y yo era Dios...


san isidro, marzo del 2008

segundos afuera...


dos piratas de ojos vacíos
pintaban en sus sueños gatos de colas negras

un sonido de sables y bombas
les hizo despertar de su acerado sueño...

dos barcos de oro
se empotraban sobre una de sus quillas

el barco de los piratas
empezó a hundirse
pero aún así
se lanzaron como diablos
al barco de oro
con sus sables y garfios y ojos vacíos...

apenas llegaron
vieron almas contorneados de tenues líneas
que les miraban con zozobra

¡amos!
dijeron...

los piratas soltaron sus armas y con una antorcha
quemaron a todas las almas
que no cesaban de gemir como grillos por la noche...

se quedaron en el barco de oro
y al poco de navegar
una tormenta se puso sobre ellos...

naufragaron
ahogaron
pero
no cesaron de luchar contra la tormenta
saltaron de su muerte
y subieron
sobre ese árbol de aire y viento
hasta tocar el ojo central de la tormenta

¡no nos mates!
gritó la tormenta
pero ya
los piratas
cortaban los hijos del viento
sobre el cielo lleno de estrellas
dejando al mar calmo
como una planicie plateada...

como niebla
los piratas volaron
hasta tocar el alma de un cuerpo vivo
eran niños
que despertaban por la mañana
salían de sus casas
con libros y sueños escondidos

los piratas los siguieron
hasta tocar sus corazones
y cuando se hicieron uno con cada niño
volvieron a sus sueños
bajo el manto de la noche
llena de estrellas y cantos sin final...!


san isidro, marzo del 2008

Tuesday, March 25, 2008

tratando


estaba escribiendo un cuento cuando escuché voces saliendo de las paredes de mi cuarto. dejé de escribir y me puse a escuchar las paredes. una de ellas estaba llena de libros y en uno que otro rincón habían papeles y ropa sucia colgada entre ellos. en la otra pared habían cuadros, muchos cuadros y todo pequeños, casi del tamaño de una foto tamaño carnet. la otra pared tenía ventanas de varios tamaños pero todas estaba totalmente cerradas por una tapa de madera color madera, y con cerrojo como si fuera una jaula de loros. y la última puerta tenía libros muy grandes, casi del tamaño de cuerpo, y, en un lado de la pared estaba una puerta abierta, entreabierta diría yo... en donde se podía ver oscuridad total... me paré y me pegué a una de las paredes, la que tenía cuadros, y escuché vocecillas como si fueran cantitos de pajarillos y todos repetían canciones de tonos variados, como grillos pero sin ese sonido chirriante, me gustó y le pregunté qué significaba lo que decían. callaron y noté que los retratos se ensombrecían... ¿qué raro?, pensé. iba ha acercarme a la otra pared pero decidí que no, que mejor seguía escribiendo, y así lo hice aunque las voces aumentaron su tono, casi podía sentir el olor a sus voces, que eran graves, llanas, obtusas, de todo tipo de sonido. recordé que tenía una radio en mi saco. lo saqué y escuché música clásica... sin embargo, a medida que escribía y escuchaba a Brahms, sentí como si todas las voces de las paredes se pusieran a llorar. estoy loco, pensé y me saqué el aparato de música de mis oídos, y, de pronto, escuché aplausos de cada rincón del cuarto. gracias, les dije. me paré y los aplausos seguían. caminé hasta llegar a la puerta y lentamente cesaron los aplausos. salí de mi cuarto y todas las luces de la casa se encendieron. vi a tanta gente sentada en sus camas, y todos estaban mirando sus propias paredes, pero, notaba, no podían escuchar ni un solo sonido, nada, absolutamente nada... vi sus ojos y noté que eran del color de la oscuridad. les hablé, pero parecían no escucharme ni darse cuenta de mi presencia. iba a salir a la calle pero cuando vi a la dueña de casa echada en el piso con sus manos apuntando hacia el cielo supe que algo malo había pasado. me le acerqué, y ella me besó en la boca. fuerte, tan fuerte que sentí todos sus dientes. ¿qué hace?, le dije. pero ella abrió los ojos y vi toda la oscuridad del mundo en cada una de sus retinas. volví a mi cuarto y me senté a escribir. fue extraño, pues, no volví a escuchar las voces de las paredes hasta el día siguiente en que amaneció y tuve que salir a laborar como todos los días. mientras salía a la calle no me encontré con nadie en la casa. vi un auto parado en un lado de la calle. la puerta se abrió y entendí que me esperaba. subí al auto y vi a un señor con los ojos mas oscuros que todas las noches... no me habló ni respiró. ¿estará muerto?, pensé, pero mientras pensaba escuché aplausos por todos lados del auto. este se detuvo y bajé sin decir una sola palabra. caminé, pero no encontré a una sola persona... ¿en dónde estoy?, pensé. vi a lo lejos una casucha. corrí y entré sin tocar la puerta. subí las escaleras y no me choqué con nadie. vi un cuarto alumbrado por luces. entré y vi una máquina de escribir. me senté y escribí durante toda la tarde hasta que de agotamiento cerré los ojos, y cuando los abrí, estaba echado en el piso de mi viejo cuarto, lleno de libros, cuadros, y ropa por todos lados, y ventanas cerradas como si fuera una cárcel... cerré los ojos y seguí soñando... tuve muchos sueños, pero eso, eso, es otra historia...


san isidro, marzo del 2008

Monday, March 24, 2008

es tarde


son mas de la media noche
el sonido no cuenta
el ruido de autos y crujidos de fabricas
resuenan mi mente infantil

hay tanto esta noche
en que le hago caso al espacio, a la nada

suenan los timbales de mi alma
un ave toca sus trinos mientras duerme
dos bebes lloran mientras sueñan

hay tanto esta noche oculta bajo el día...
en que los condenados sueltan sus perros negros al cielo eterno

pasos van tras de mis letras
los oigo como el sonido del corazón
debe ser que esta noche muero viviendo...

hay tanto esta noche, esta noche...
dinero suena bajo el brillo de toda confusión...

salgo de este cuarto
y la negritud se hace puntos negros
y miles de estrellas tocan las pupilas de mis ojos...
y sigo esta cuerda que se rompe una y otra vez
mientras la vida sigue su curso
como sombra de lo eterno...

lo sigo
y muero en mi intento
debe ser que
la noche guarda a los perros de un poeta...
y ladran tan fuerte que
huyo como el humo de un cigarro...

hay tanto esta noche
y yo
sigo viviendo
sigo escribiendo
como todas las noches...


san isidro, marzo del 2008

Sunday, March 23, 2008

Nací


"...bajo la penumbra de una noche sin estrella ni tiempo ni nada existente, nací, y, en mi primer grito, dije la verdad..."

leía los libros mas viejos que mi padre había dejado en su casa; la cual, no visitaba desde hacía mas de treinta años. ¿puedo?, le dije a una de sus hijas, la cual, primera vez que veía, es que, era hijo ilegítimo y olvidado, sin mas padre que la tierra y sin mas madre que los viejos borrachos del ayuntamiento. ella me dijo que sí. gracias, respondí y cogí uno de todos ellos. llévatelos todos, me dijo la hija de mi padre. no, respondí, sólo deseo este. ella bajó la mirada y asintió, para luego, volver a la sala del muerto. la vi alejarse y volví a respirar aquellos aires de libros sin mas uso que el de los gusanos y polillas. guardé el que mas me impactó: "Juan Cristóbal", de Romain Rolland, en uno de mis bolsos de libros. dicho espécimen siempre quise leer y releer, pero, las cosas nunca se me dieron, y vaya uno a saber en dónde se encuentran quienes se buscan, pues, sentí que el libro estuvo esperándome, así como mi padre al cual no pude conocer en vida, pero sí en ese féretro plateado, echado y vestido todo de negro, y esas manos grandes y fuertes que ya no eran mas que garras de un cascarón de un dinosaurio... salí de la casa sin decir una sola palabra. tan solo vine porque había leído en las páginas del diario que un hombre con mi mismo apellido había muerto. miré la foto de el susodicho y vi que tenía mi misma cara y, el mismo apellido. ¿curiosidad?. puede que sea ello lo que me indujo, pero pienso que fueron los libros que brotaban de ese apellido y de ese mensaje salido del diario. apenas entré en dicho caserón, supe que había una gran biblioteca. entré y con la mirada gacha, les dije que el señor del diario había sido mi padre, aunque jamás lo había conocido. todos sus hijos eran mujeres, y cuando me vieron, quedaron tiesas al ver en mi rostro el rostro de su padre, que al mismo tiempo era el mío. les mostré mis papeles y les dije casi sin dudar que no venía por nada en especial mas que conocer al autor de mis días... todas se calmaron así como si una falsa tempestad estuviera a punto de salir y de pronto, el Sol saliera ante sus ojos brillantes de paz y sosiego... pensé que el viejo era adinerado, pero a mí, esas cosas jamás me interesaron. lo único que gustaba eran los libros, y, yo sentía que por allí estaban. supe por una de sus hijas que mi padre tenía una gran colección de libros, pero ese gusto lo mató, o, en otras palabras, lo dejó ciego y deprimido porque a ninguna de ellas le gustaba la lectura... al contrario, lo odiaban... pedí ver los libros. les dije que era escritor, aunque desconocido, pero escritor autodidacta. sonrieron y casi escuché sus pensamiento: igual a nuestro padre. pasa, dijeron, llevándome hacia la gran biblioteca. entré y como ya les dije estaba el libro. ya en la calle, lo abrí y en la misma acera me puse a leerlo. era tal como lo imaginaba y había escuchado. maravilloso. guardé el libro en mi bolso y seguí mi camino hacia mi cuarto. toqué la puerta y salió la dueña de casa. ¿has traído dinero?, preguntó. le dije que sí. vacié mis bolsillos y le di cuanto tenía. ella cogió todo y soltado un bufido se fue, dejándome con la puerta abierta. entré y subí los cuatro pisos hasta llegar a mi cuarto. entré y acomodé todos mis libros. uno mas, pensé, y, mientras me mudaba de ropas, encendía una vela para leer a "Juan Cristóbal". noté que en la parte inicial había una dedicatoria. estaba el nombre de su esposa, que no era la misma señora de las chicas. esta tenía otro nombre. ¿será mi madre?, pensé. me dije que sí e igual seguí leyendo el libro durante toda la noche hasta que la mañana me avisó que debía salir a laborar. me bañé y salí a la calle, siempre con el libro viejo. llegué a la imprenta, saludé a mi jefe y empecé a cortar las resmas y resmas de papel de todo tipo. los había cartones, papel couche de gramajes diferentes, papel siempre, etc. mientras cortaba fumaba un poco y, cada cierto rato, leía, y leía y leía, hasta que llegaba la noche y salía de la imprenta con un poco de dinero, pero no para comer, no, eso alimentaba el buche pero no el alma. recordaba una frase dentro del ayuntamiento: "no de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de Dios"... debió decir que Dios hay veces habla a través de las personas, y casi siempre, de los libros... cogí mi libro y corrí hacia la librería mas próxima. pueda que haya llegado literatura alemana que tanto amaba, y, esperaba que no sean traducciones, no, que sean en su idioma original... pues, ya sabía leer con un diccionario... llegué y sí, allí estaban, esperándome, como siempre, sí, como siempre, con ese sentimiento apasionado que da el amor sin nombre ni apellido...



san isidro, marzo del 2008

Thursday, March 20, 2008

Paseando con mí sombra...


Salió por la puerta. Aunque vivía solo sentía que debía avisar hacia donde se dirigía. Entró de nueva en la desolada y deshabitada casa y se puso a escribir una nota:

“Salgo a la calle. Deseo encontrarme contigo, amor de mis amores. Deseo que esta noche en que el vino de la vida embriaga mi noble sombra sin un solo vaso servido sobre la mesa de este grisáceo mundo. Salgo y espero verte de nuevo, aunque sea con los ojos cerrados, o en la oscuridad de la noche”.

Se sintió mejor y con unas monedas en el bolsillo fue hacia la próxima bodega. Entró y pidió una gaseosa y una cajetilla de cigarros. Pagó y quiso hablar con el tendero, pero este parecía no querer más que morir esa noche. Salió y en la entrada encendió un cigarrillo, mientras tomaba su botella de gaseosa. Caminó hasta ver por la ventana de una de las solitarias casa la sombra de una mujer. Se detuvo y vio que la sombra hacía lo mismo. Es ella, pensó. Se comenzó acercarse y cuando estuvo a tiro de verla, esta, cerró la ventana, aunque pudo apreciar que le miraba por una de las rendijas de la ventaba tapada por una cortina. Me quiere, pensó. Pero, ¿quién es ella? Dejó de caminar y volvió a su casa. Entró y sin pensar se sentó en su escritorio y escribió:

“La vi, era bella, sus ojos eran grandes y celestes como el cielo de cada mañana. Su voz era sombría como la sombra de toda vida humana. Y su cuerpo, duro como los árboles del parque. Me ama, pero, aún no lo sabe. Me ama, eso es lo que siento, y lo sentiré cada vez que lea estas notas… su nombre es hermoso: Natalia. Sí, Natalia. Me gusta ese nombre. Tiene no más de veinte años pero ya sabe lo que es el amor y el amor de un hombre que la mira todas las noches a través de su ventana, solapada por la rendija de una vieja corina de terciopelo…”

Dejó de escribir y volvió a salir a la calle. Caminó hasta llegar al puerto. Vio una sombra grande. Se asustó. Cogió un palo y se puso listo por cualquier cosa. Ten cuidado, recordó las palabras de su abuelo, hay gente peligrosa en los puertos… Quiso volver pero no, no quiso, pensó en que su destino estaba en esa sombra que sonaba como si caminase arrastrando cadenas de acero… de pronto vio que un gato negro, que tras su cola arrastraba un par de latas. Soltó el palo y con penita se acercó la gato negro, y mientras se acercaba notó que a este le brillaban los ojos como dos lunas. Se detuvo y pensó que quizá fuera mejor seguir su vida, su sombra, que la noche tiene abierta tantas puertas como puntos estrellas en el cielo. Sonrió y el sonido del mar le hizo recordar lo bello que era vivir. Recordó a su abuelo, sus padres, su novia, sus hijos, amigos… Todo recordó, también a Natalia. El gato estaba casi a su lado y sin percatarse, este se puso a ronronearle. Lo cargó olvidándose de sus ojos de luna y le quitó de la cola las dos latas que eran de cerveza. Notó que estaban llenas. Se alegró y sin dudar, las abrió. Las tomó y sintió que la vida le abría una puerta más. Regresó a su casa olvidando el canto de las olas del mar. A su lado estaba una sombra más. Era un gato, que, desde ese instante, era una parte de sus noches, y, de sus días…

Pasó por la casa de Natalia pero todas las luces estaban apagadas. Miró su reloj y ya era pasada la media noche. Un árbol estaba custodiando la casa. El gato negro pareció sentir sus sentimientos, pues no bien dejó de pensar y ya este había subido hasta la parte más alta del árbol. Sonrió y sintió que el gato era Natalia, era ella disfrazada de sombra... Dejó al gato, a su bella estrella, y regresó a su casa… apenas entró, fue directo al escritorio y se puso a escribir…


“La encontré sola, en el puerto. Bebimos cerveza y paseamos juntos sin tocarnos, tan solo vi su silueta dibujada por la luz de la luna. Llegamos a su casa y entró por el regazo del árbol guardián que cuidaba nuestro secreto de todas las noches. La besé y ella no dejó de abrir los ojos hasta que me perdí por las sombras de nuestras calles… hasta el día o la noche siguiente…”



San isidro, marzo de 2008