Monday, August 27, 2007

AMIGOS

Nadie podría entender lo que es la amistad, pero es como una mirada abierta, sin disimulo. Un compromiso sin compromiso. Un vaso lleno de agua, transparente, pero, llena el alma.

Un amigo es esta foto. Un muchacho que ve la vida como nadie nunca la ha visto, con sus ojos. Es así, una escuela en donde aprendemos a decir que no, que sí, que puede ser, pero siempre se encuentra esa mirada abierta y llena de sinceridad.

Si algo uno aprende a valorar, es el tiempo, el tiempo que uno pasa con un ser humano que al igual a uno, espera ser escuchado y amado sin compromiso.

Dios hizo el milagro del uno al otro. La amistad es ese regalo que hay que cuidar y venerar cuando el tiempo se lleve toda imagen que ha sellado nuestra alma.


San Isidro, Agosto del 2007

Mis amores...

Desde que las vi nacer, sentí que el amor y la belleza estarían de sus lados. Hijas de mi hermana. Hijas del amor, de dos amigos andando por la vida. Podría hablar de ellas pero no es posible. Ver sus rostros de niñas, sus ojos llenos de inocencia y afecto me hacen sentir que es pura vida adornada de inocencia.

Mi madre no opina lo mismo que yo, es normal. Existen diferencias, algo de que hablar y expresar si es de su gusto o no. Mi madre es un ángel sin alas. Ve el mundo así como una santa, como esos seres que cuidan el reino de Dios. La amo y la admiro mas.

Es necesario que el tiempo pase, pero dejo estas imágenes que muestran el premio que me dio la vida por estar cerca a tanta inocencia, tanta bondad del creador.

Vivo esta vida y no recuerdo mi pasado. Vivo este instante en que la noche congela mis dedos y mi nariz. Ve entonces. Viaja a tu hogar y ruega a Dios que todo se encuentre en Paz, mucha Paz...



San Isidro, Agosto del 2007

Ilusión de un viejo decente



La foto de una amiga de un amigo, es joven y como se ve, bastante expresiva y sonriente de la vida. Chilena, creo. De estos tiempos me gusta mas. No sé por qué la he posteado pero allí está. Cuenta con no mas de veinte años y ya se ofrece al mundo, al mejor estilo de las divas.

En mi caso, ya hombre de mas de la media edad, por no decir cincuenta y cuatro años, no tengo aspiraciones al respecto, pero, ustedes, al igual que yo, pueden imaginar estar en la playa, preguntando al menos su nombre.

Puedo acabar diciendo que la vida me ha llevado al rincón de los hermitaños. En ese lugar no hay mas que soledad, mucha soledad y es saludable para un especimen aburrido como quien les escribe. Vivo en un rincón de este mundo y me gusta la belleza, en especial, la mujer. Esta de la foto, es bella, pero algo sucia de expresión. Podría no haberla puesto, pero recién estoy aprendiendo con esto de colocar fotos en la web.

Hace mucho que soñaba que tenía familia, hijos, dinero, y ese tipo de cosas. Jamás imaginé que sería un fracaso mas para el mundo. Al menos eso me gritan mis amigos y hermanos. Me ven, saludan y sonrién como quien se despide de un perrito domesticado. Les veo y les saludo y salgo a mi hueco, o cueva, aunque es mas bien un bello cuartillo, lleno de libros y DVDs. Me gusta ese rincón del mundo. Encuentro muchas historias que salen de mis visiones y de mis sueños y también de mis observaciones y vivencias personales. Espero que algún día me llegue a la vida un mesenas y pueda ofrecerme dinero para poder publicar todo aquello cuanto he escrito, que es bastante, aunque lo haya hecho en no mas de seis años.

Y bueno, mis queridos lectores. Los dejo. Tengo que buscarme el pan de todos los días. Es bueno tener contacto con la gente, sobre todo cuando se trata de trabajo y de historias que serían interesantes de contar y de escribir...

Sunday, August 26, 2007

VAGANDO


acababa de ver una película, me gusto, podría narrarla pero es mejor que no, no, por favor no. quizá tenga el concepto moral de que la gente la vea al igual que yo y opina y tenga su propia certeza, su propia manera de sentir sin necesidad de influencia alguna. pero, siempre hay un pero molestoso, no es nada fácil encontrar está película en formato de DVD. se trata de la película llamada “Madame Buterfly”, dirigida por David Cronemberg, estupenda realización. mejor lo dejo en uno de esas ideas que no terminaron de germinar y cayeron en el foso de la letra muerta o el punto y seguido…

está mañana me levanté bastante temprano, contento de sentirme bien con mi sombra, alma y recuerdos, quizá sea que no tengo deudas en la puerta de casa. como dije, el contento me había poseído y ante el pedido filial, fui a llevar a mis padres a la iglesia evangélica. los subí al auto y encendí la radio, como siempre mis padres se quejaban de la vida, de los hijos, de su salud, de la iglesia al cual iban, y, por último, de mí. los dejé en la puerta, había una señora vestida de azul y con cara de aspirante a la santidad, al menos se notaba en su tono de voz y en el esfuerzo de su plástica sonrisa de paz. mis padres son bastante ancianos, pero, ellos aún no lo saben concientemente pues siempre tienen algo que hacer, ya sea irse a la iglesia en busca del pasaporte al paraíso o ayudar a la gente mas necesitada como los indigentes que pasan por la TV, etcétera, etcétera...

vivo en su casa, soy el menor de todos los hijos y no deseo casarme nunca. mucha gente maldita piensan que soy gay. no es verdad. odio atarme a nada ni a nadie, excepto a mi mismo, aunque muchas veces soy insoportable conmigo mismo, y por ello busco escaparme de aquel mal sentimiento. me veo viendo una película que he visto demasiadas veces, o comiendo cosas que me hacen daño, es decir, soy el esperma de la gran inconciencia.

llegué a casa y sentí que nada tenía que hacer sino fuere el de esperar a recoger a mis padres de la iglesia. vi a mi perro, atado a su jaula y decidí salir a la calle con él mientras esperaba que el tiempo pasara. lo llevé a un parque y con su collarín en mis manos, lo solté un poco y le vi comer la mierda de otros perros. iba a regañarlo pero decidí que no. es un animal, pensé, y se parece a mí cuando repito las películas que veo. seguimos caminado y llegamos a una bodega. un hombre bastante mayor estaba atendiendo. tenía canas hasta el los ojos, sus bigotes, sus cejas, su cara en general y esos lentes gruesos de carey gruesos como el poto de botella. aún así, le saludé. todos somos iguales, al menos todos llegaremos a serlo. esperaba su respuesta a mi saludo con risita y todo, pero parece que no me escuchaba, pero si me miraba con cierto temor, quizá fuera por el perro. le grité un poco para que escuchara que deseaba una lata de cerveza. no grité por favor, me dijo. saqué una moneda y se la puse en la mesa de atención, y este viejuco me dio la lata. no quise pensar mas y seguimos con mi perro hasta llegar al parque de mi barrio. tomé mi cerveza y solté al perrito. deseaba que corriera por ese inmenso parque. corrió de un lado a otro, es un bello animal. me miraba como certificando que aun estuviera tomando mi lata. salud, le dije. el perro levantó sus orejas y se acercó, poniéndose a oler la lata. ¿quieres?, pregunté. no le gustó su aroma y seguí tomando solo como mi perro. miré mi reloj y vi que ya era hora de meter al perro a la casa para recoger a mis padres.

salí con el auto y llegué en punto. mis padres estaban en la puerta. subieron llenos de frío y cierta paz en sus caras, y luego, les llevé a almorzar a un restaurante. me invitaron, pero les dije que deseaba estar solo. como quieras, dijo mi padre. vendré tarde, les dije. está bien, dijo mi padre ante la mirada angustiada de mi madre que es seguro que deseaba quedarse conmigo para poder joder a alguien conocido o contar los chimes agrios que siempre guardaba en su alma. los quería, pero mas quería mi soledad. me despedí de ellos con un beso en la frente y fui con mi auto rumbo hacia el campo, en las afueras de la ciudad que estaba a más de dos horas de camino en auto.

cuando llegué no vi a un solo ser humano y menos un alma. salí del auto y tuve la suerte de encontrarme con una bodega, pequeña pero bodeguita al final. entré y pedí una lata de cerveza. salió una mujer andrajosa y vieja con una cara colorada y regordeta. era grande como un tonel de vino. Debe ser extranjera y borracha y puta, seguro, pensé mientras le pagaba y esta me daba la lata en las manos, hasta llegar a rozar sus dedos con los míos. me miró con sus ojos azules y vidriosos y sacó la lengua haciendo un signo obsceno con sus labios y sus rojizos ojillos azules. iba a subir al auto pero no. le pregunté a la tipa su nombre. me llamo Brunilda, dijo. fue terrible, tenía un aroma a esperma. chau Brunilda, le dije. subí a mi auto y seguí metiéndome mas adentro de ese lugar, desconocido por mí. me detuve en una pendiente. y decidí caminar por esos lugares tan solitarios como yo. caminé y caminé hasta llegar a un río. me puse en su orilla y me puse a orinar, cuando vi a cinco mujeres del lugar, provincianas, que estaban lavando ropa, mucha ropa y dejaban todo el detergente por todo el río como una mancha blanca, parecida a una nube de agua. eran bastante mayores, por no decir viejas y feas. las saludé y ellas rieron entre ellas. sonreí y les dije fuerte salud con mi lata de cerveza. rieron aún mas. me paré y ante ese espectáculo decidí alejarme un poco mas adentro de ese lugar y alejarme de todo tipo de personas. penetré en el bosque hasta sentir que el bosque y sus habitantes, me observaban con no buenas intenciones. ¡¿en dónde estoy?!, grité. el eco me dijo lo mismo y sentí un frío en todo el espinazo. miré hacia el cielo y ya estaba por oscurecer, o los brazos del bosque empezaban a cerrarse, como si fuera una olla y empezaban a tapar su pieza, su presa... por suerte escuché el sonido del río como si fuese la voz de Dios y supe que podría salvarme. llegué al río, corriendo y asustado, y vi un poco mas lejos mi auto pegado a la orilla del río. corrí y ya, ya estaba en mi lugar, seguro como si la vida que me esperaba fuera el paraíso.

subí al auto y volví a la ciudad. llegué a casa y vi las luces encendidas y los ladridos de mi perro. entré y saludé a mis padres. mi perro me esperaba, quería jugar. subí a mi cuarto y encendí la TV. cerré los ojos y recordé que era un día domingo, un día mas, un día en que pude encontrarme conmigo pero el miedo me jalo a la misma cotidianidad de los días y las noches en mi cuarto.



san isidro, agosto del 2007

Saturday, August 25, 2007

EL JUEZ


podría escribir cualquier cosa pero no, es mejor esperar, esperar a que todo empiece. mi vida se ha hecho como un chorrito de agua que sale de una piedra en las faldas de un mar o un balneario. me gusta pensar en esas cosas sin sentido, le dan a mi vida como una fuerza que destruye todas mis debilidades y me hace creativo, al menos escribiendo, y siento que puedo contarte tantas cosas, sueños, ideas, imágenes es decir, algo que jamás existirá.

las veces en que me hube sentido mal siempre he buscado un placer efímero, y cuando lo he hecho, me ha caído como una pared encima de mí. es así esto de los sentimiento de culpa. mi madre, es decir mi madre, la única que tengo y que se encuentra descansando con sus más de ochenta años en su cuarto acaba de comprarse una máquina de cocer. la veo distrayéndose, y luego, se echa a dormir, como siempre, pensando si quizá mañana despertará. la veo y siento lo mismo en mi vida.

esto que escribo está mal, muy mal, pero es así, no es una manera de gustar a nadie ni a mi mismo. es como si me esforzara en volar y salto y salto y salto tratando de elevarme y viajar lejos, ni siquiera, si es que lo consiguiese, sabría adónde. escribir es así para mí, un viaje, uno de esos del cual jamás volverás...

hace poco he releído muchos de mis textos y son muy buenos, me gustan, casi todos. me gusta sobre todo aquellos que pude sentirlos crecer lentamente mientras abrían sus pétalos como una rosa.

ya para terminar, decido no seguir escribiendo, me hace daño. pero, esa historia de un juez, de esos jueces que tienen que decidir entre uno y otro, como un Salomón. y este hombre se encuentra entre dos hermanos que quieren justicia y ambos le lloran y parece ser que tienen la verdad en sus manos. ¡justicia!, gritan al juez.

este se lava las manos y coge a uno y le dice que mate a su hermano, y así se librará. le da un puñal y le dice que lo haga. este suelta la daga y espera, espera un rato, luego la coge y se lo clava a si mismo. muere, cae como un trapo. el juez se lava nuevamente las manos y le dice al otro hermano: ya tienes lo que buscabas, puedes irte. el hermano coge a su otro hermano y se lo lleva, diciendo: no quiero nada, nada, tan solo deseo ver a mi hermano vivo, nada mas... de pronto, el juez le pide que se detenga y este se detiene. coge al hermano muerto y le pasa la mano en su herida, haciéndole resucitar al igual a Lázaro. este despierta y ve a su hermano llorando y ambos se abrazan y se van del palacio del juez. nuevamente el juez se lava las manos y se sienta en su silla y espera al siguiente hombre.

esta vez es una mujer totalmente desnuda y llena de marcas, tatuajes en todos lados. ¿qué deseas de mí?, le dice el juez. tu alma, responde la mujer. el juez baja la mirada y cierra los ojos, y espera un momento que se hace días, meses, años, una eternidad... y cuando abre los ojos, allí está la mujer, con las manos abiertas, mostrando su desnudez. ten, le dice el juez, y le entrega una planta con una flor. allí está mi alma, puedes quedártela. la mujer coge la bella planta y se la traga... el juez cambia de color toda su piel. el cielo se hace rojo, el palacio se vuelve negro y tan solo brilla el cuerpo de la mujer que empieza a reír como una demente. luego, detiene su loca risa y calla. ¡no!, grita y en ese instante las luces empiezan a despertar y su cuerpo se deshace como la arena, y un viento la recoge y la lleva a un desierto...

hay un hombre sentado, meditando en el desierto. coge un puñado de arena y la guarda en una bolsa. le echa una poca de agua y brota una planta con una flor. este hombre es nuestro juez. se levanta y levanta las manos hacia el cielo. todo cambia de color. las arenas se hacen su palacio y todo se llena de paz y canción. el juez se echa a descansar y cierra los ojos, y espera a que entre otro ser humano en la búsqueda de algo mas, sin saber que ya todo lo tienen. esto lo sabe muy dentro de ellos mismos, pero nuestro juez es como un espejo limpio que solo existe para eso, para mostrar a quien lo desea, quién en verdad es...

un lindo texto. lo he terminado o lo han terminado, no sé. es para ti, aunque no sé quién eres.



san isidro, agosto del 2007

Tuesday, August 21, 2007

estrellas


vi a un hombre de sombrero. no sé por qué, le seguí a distancia. su sombra era mas grande que él, por supuesto, era de noche. no había nada en las calles, ni siquiera un perro, tan solo yo y ese hombre de sombrero. llegamos a un parque. se sentó frente a un torso de un poeta conocido por el mundo, ya muerto, por supuesto. hablo de ese de: "...moriré en parís...". le vi mirar el torso y sacar un libro de su saco y, a la luz de la luna, ponerse a declamar en voz alta. está loco, pensé. pero su voz era linda, así como la voz de dios o de esos santos del siglo uno. seguro que hace un milagro, volví a pensar. de pronto, dejó de declamar y observé que soltaba el libro al piso. pensé que iba a desmayarse, pero no, no pasó eso, mas bien, se quitó el sombrero y pude ver su rostro alumbrado por la luna. era un tipo mayor, de mas de ochenta años. me acerqué un poco mas y pude verle la cara. era de rasgos delicados como un ángel y su cabello era largo como el de una mujer, canoso y sus ojos, sus ojos eran especiales, muy especiales... pude ver que no cesaba de mirar hacia la luna cuando de sus ojos brotaron como chispas de luz, estrellitas quizás, o, algo así que salían y salían como si sus ojos fueran un volcán de estrellas que salían lentamente y en ondas, como si tirara una piedra en un apacible lago produciendo ondas y más ondas, en este caso, eran ondas de estrellas que iluminaban el cielo hasta llenarlo de ellas... es hermoso, pensé. cerré los ojos ante tanta maravilla, y cuando los abrí, estaba parado frente al torso de cobre del gran poeta... sonreí. bajé la mirada y empecé a volver a mi casa. y cuando estaba cruzando el parque, vi a un anciano sentado en una banca. tenía un sombrero, y lo cogía en sus manos. me asusté un poco, pero me acerqué, y cuando llegué a su lado, éste sonrió y alargó sus manos hacia mí, pidiendo caridad. saqué unas monedas y las dejé caer en su sombrero. ya estaba por irme cuando noté que su sombrero empezaba a brillar, al igual a las estrellas... seguí caminando sin darme la vuelta cuando vi que el cielo entero se llenaba de estrellas con una luna enorme y redonda, que parecía estar tan sorprendida como yo...


san isidro, agosto del 2007

Monday, August 20, 2007

poesía sentimental




la noche era santa
la luz se hizo negritud
las hojas de un viejo árbol
cayeron a la tierra

soy hijo de un hijo, dijo la hoja vieja

me siento bien
en paz
en silencio
he de ser un ser humano
que gusta hervir sus deseos
bajo el fulgor de la olla verdadera...

la noche es negra
y no deja de ser hermosa
como los ojos tiernos de mamá

puedo cerrar la puerta de este instante
y abrirme el pecho
es seguro que brote sangre negra
del color de toda noche
y el silencio ponga huellas
sobre el manto de las sombras
y como en este momento
que termina un tierno texto
te juro que no sé aún
si soy un día
o una vieja noche...


san isidro, agosto de 2007

Sunday, August 19, 2007

feliz



le pregunté a un buen amigo si era feliz. respondió que no. debes hacer algo al respecto, dije. que?. puedes sentarte en tu escritorio y recordar las pocas veces en que fuiste feliz, te dará cuenta que normalmente fueron provocadas por las consecuencias del éxito, eso es así, pero si recuerdas un poco mas, verás que a medida que te llenas de galardones, quieres algo mas, algo que sea mas que palabras, como esos niños que les das una piedra y se abstraen tanto que viven en ese mundo de la piedra, y así se quedan pegados hasta que crecen y las personas te llenan la cabeza de cosas mas complicadas como eso de que un chico le gusta a una chica y te llenas de sueños, anhelos, deseos, etcétera, etcétera... le seguí hablando pero mi amigo había colgado el teléfono. iba a volverle a llamar, pero, ¿para qué?. mejor disfruto de esta vida, de este momento en que todo se me hace dulce y calmo. sonreí y me eché a la cama. era domingo, no tenía trabajo. cerré los ojos y me sentí afortunado de esta vida a pesar de estar lleno de deudas, promesas incumplidas, malos y buenos amigos, etcétera, etcétera. puse una película. trataba de un hombre de mi edad, había matado a un hombre por creer que había violado a su hija de trece años. lo pusieron muchos años en la cárcel, y luego, al salir, se dio cuenta que no tenía dónde ir, y su hija estaba en un loquero. no podía encontrar trabajo y pensó en acabar su vida, recordó a su hija encerrada. la sacó y la llevó a un hostal. se puso a llorar delante de su hija loca y esta le consoló, y luego, hicieron el amor toda la noche. el decía mientras terminaba la película que el amor provoca temor y aversión a la gente cuando es mas fuerte que todos los conceptos morales. terminó la película y yo pensé que el mundo estaba perdido, que la felicidad es algo mas real que el sexo o el afecto entre dos personas, que es algo que se puede vivir. apagué la película y un pensamiento sexual me jaló. voy a llamar a una chica. la llamé. le dije para hacer el amor. dijo que sí. ya me estaba por cambiar cuando me di cuenta que todo había nacido de un impulso, de algo sin cabeza. me detuve y me volví a la cama. toda la ilusión de este mundo es peligrosa, pensé. cerré los ojos y me puse a meditar, luego, volví a ver una película...


san isidro, agosto del 2007

Monday, August 06, 2007

¡Dios, tienes mucha razón!



llegué a mi casa. mi madre aún estaba despierta. ¡te ha llamado tu padre!, gritó. le agradecí y subí hacia mi cuarto. encendí la PC y me puse a leer los comentarios de muchos de mis cuentos. unos de daban risa, otros me molestaban, pero todos los leí. luego, pensé un rato. apagué las luces de mi cuarto, era de noche. me puse a tocar la guitarra, recordé a un amigo, luego a una novia y por último, recordé la llamada de mi padre. encendí las luces y lo llamé por teléfono.

- alo

- ¿si?

- hola papa, soy yo, tu hijo...

- ¿cual de todos?

- el que mas te quiere...

- ¡ah!, pero ese está muerto... ¿has resucitado?

- si

- que bueno... oye, hazme un favor, dile a tu madre que no me tire el teléfono toda la vida

- ok

- oye, ¿cuándo voy a morir?

- pronto

- y, ¿duele?

- no recuerdo

- entiendo, pero, cuándo vienes a verme... perdón, pero estás muerto, jajajajaja... disculpa hijo, anda ve y gracias por llamar

- te quiero papá, y un beso para ti

- g-r-a-c-i-a-s

colgó. iba a ponerme a pensar en el pobre anciano, pero qué diablos, tiene 97 años, vive en el loquero y me llama todos los días... es seguro que muy solo se siente... iba a visitarlo pero recordé la última visita. me dijo que el nunca había tenido hijos y menos un mono feo como yo. le dejé hablando y me di media vuelta, llorando delante de él como para que se sienta mal, pero fue todo lo contrario, pues me dijo mujercita... desde aquella vez, que fue la única vez, no he vuelto a visitarle, pero siempre le llamo, eso es mejor, hay veces en que le digo otras barbaridades como que he salido presidente, o que soy un gran novelista, etcétera... pero, su mal es incurable: demencia senil.

apagué las luces y me puse a sentir la oscuridad y el silencio total. es posible, sobre todo cuando te pones una venda en los ojos y unos tapones en las orejas y cierras todo huequito de tu cuarto. un silencio y una total oscuridad.

debo de estar medio loco con esto de mis experiencias nocturnas. una vez, vi que un puntillo de luz se puso en mi frente. me asusté un poco, pero luego, quise saber qué era eso. el punto se puso frente a mi a menos de unos centímetros.

- ¿eres dios?

- si

- ¿y yo?

- ¿tu?

- si, yo...

- eres un polvo que piensa que es dios

- entiendo, perdón, pero ¿qué es lo que desea?

- nada, solo te observaba y me preguntaba el por qué gusto de pensar tanto, si no hay nada que pensar, todo está dado para que viva una temporada y que sienta en cada aliento que es como si fuera el último que tengo... ¿entiendes?

- entiendo

- adiós

- si, y muchas gracias y adiós

la lucecilla se esfumó como si estuviera diluyéndose en mi oscuridad y yo me quedé contento con tamaña sacra experiencia.

a la mañana siguiente le conté a mi madre todo. me respondió que estaba loco igual que mi padre, y luego se puso a renegar de que cuándo le voy a pagar la cuenta que le debo y que soy un tonto si continúo manteniendo en el negocio a tanto vago, etcétera, etcétera...

salí a la calle y fui hacia mi laburo y mientras manejaba, recordaba cada aliento que entraba y salía de mi vida, y, la verdad, era como si agua fresca lavara mi alma... por mi madre, ¡dios tiene mucha razón!


san isidro, agosto del 2007

Sunday, August 05, 2007

Un mensaje a un buen Dios...


Hace frío, mucho frío. Extraño el verano. Las tardes de colores pastel. Ese aire eterno cuando brilla el día y la noche nos amasa. Hace frío, perdón, ya lo dije, pero, qué puedo decir si me hallo en este hueco, aunque viva entre gente extraña con mi mismo apellido. Gusto de dormir poco. Leo o escribo. Casi estoy ciego. Casi tengo espalda árabe. Podría cerrar los ojos y cubrirme totalmente con frazadas. Morirme. No. Vivir es mejor. Soñar es el pedo de un dios enano. Hay veces en que salgo a la calle. Con frío matador. Busco un café y pido cinco. Pago y busco con quien hablar, eso hago, pero, hoy no, prefiero morir. No, Vivir es mejor. ¿Tienes sueños largos, cortos, coloreados, apasionados, mutantes, ecsétera...? ¿No? Bien, yo si y mucho mas. Ayer soñé contigo. Estábamos en un baile. Tú sonreías. Vestías ligero. Me gustaba tus pies, eran pequeños. Tu pelo largo, tus ojos negros y esa lumbre en tu alma, acariciaba mi negro universo. Te quise dejar pero no me dejabas. Te volviste uña de mis dedos, fue extraño. Me corté las uñas y tu llorabas. ¡Déjame!, grité y luego, desperté. Sudaba aunque el frío me mataba. Toda mi gente dormía en un cuartucho de tres por cuatro. Borrachos. Desnudos. Sucios. Muertos con aire que atravesaba sus narices... Te soñé y luego, me di un duchazo largo, largo hasta que el agua caliente se acabó. Me cambié todo. Salí con mis cables de acero embreados y me puse en la esquina. ¡Vendo cables!, gritaba a la gente que pasaba por la esquina de la calle. Vi que gente salía por la ventana de sus casas. Un anciano con ojos azules y pelo blanco y revuelto como trapeador me gritó que no gritara. Me paré y caminé con mis cables un poco más allá. Un señor llegó. Era grande y muy gordo. ¿Cuántos años tienes?, preguntó. Doce, respondí. ¿Y tus padres?... Alcé los hombros en señal de no saber nada más que la venta de cables. Miraba al hombre gordo y tuve una visión. Este me tomaba de las manos y me levantaba como a una piedrecilla. Cogía mis cables y los tiraba a la acequia. Yo no gritaba, no quería gritar, ya lo hacía siempre y nadie me compraba nada... Quise morir. Mátame, le dije al gordo, pero este me beso las manos y me dio muchas monedas de oro. Le dije que no deseaba oro, que sólo quería vivir sin frío, con verano y ver los cielos pintados por Van Gogh. Me reí de lo que imaginaba cuando escuché que mi hermano se me acercaba con dos libros. Lee, me decía. ¿Y el hombre gordo?, pregunté. Alzó los hombros y se fue. Mi hermano era flaco, rubio, de ojos negros y nariz ganchuda. Tenía acné en la cara y todo el cuerpo y se masturbaba en la escuela, en el baño de la escuela. Todos le decían esperma. Le vi alejarse, rascándose los genitales con un pedazo de papel en el bolsillo, y un lápiz en su oreja en forma de vampiro. Es un poeta, pensé. Cogí los libros y arranqué cada hoja e hice barquitos, avioncitos, y cosas así, luego, los eché al piso y seguí en lo mío. Empezó a llover. Tengo doce años y deseo estar muerto en invierno y revivir en verano. Soy un buen sueño de verano. Ya por la tarde voy a colegio y escucho al maestro. Es negro como la brea, y habla mucho y rápido... Siempre viste de gris, como el invierno. Mientras le escucho, le imagino cambiando de piel... Es verde, un marciano. Habla extraño, pero suena a poema. Sonrío por la idea cuando el negro pronuncia mi nombre. Me paro y respondo. Muy bien, me dice y todos ríen... ¿Qué idioma es ese?, pregunta el negro de verde. No respondo y camino hacia la salida. Me llaman pero no escucho nada, soy un ser ajeno a sus latidos. Sigo caminado hasta llegar a la calle. Hace frío, mucho frío. Moriré de frío. No. Viviré más dentro de este pozo que guardo dentro, sin cables ni hermanos ni maestros verdes. Nada. Silencio y un momento vivo que respirar. Aspiro con toda el alma y siento un fuego, un lucero que me dice todo, todo. Abro el firmamento de mis ojos y veo todo perfecto. Vivo. Vivo. Vivo.... Es un lujo sin palabras, aunque el frío congele mis alas, mi eterno ensueño de doce años.



San Isidro, agosto del 2007

Thursday, August 02, 2007

Manía


Tengo la terrible manía de escribir sin dejar un solo día de hacerlo, ya se que puede caer pesado q quien encuentre estas letras pero son letras que me salen de bien adentro, o de una parte que no en donde se encuentra, dicen que eso se llama musa pero no entiendo cómo una cosa de esas, tenga un nombre femenino y no es que sea machista, no, nada de eso, soy una persona común y corriente que le gusta decir una que otra cosa porque si no lo dice se siente recontra mal porque es como tener cientos de kilos de plátanos en un almacén sin que sea consumido, por supuesto, llega en momento en que huele mal, a podrido, a plátano malogrado, y eso es lo que me ocurre cuando no escribo, es como si tuviera a una persona que dibujara sobre un plano de mi visión una seria inagotable de imágenes pasadas, futuras, actuales, es así, se los juro, debe de ser que dentro de mí hay un artista que pinta y pinta con esa pluma de la vida y me deja ciego ante la realidad que tengo delante y que no me permite apreciar la vida que está frente a mi en ese instante, es así pero qué se le va hacer cuando uno es una especie de maniático de la escritura, de contar cosas que nunca han sucedido ni sucederán, aunque esto no es tan verdad porque una vez le conté un cuento a un amigo que venía de suiza, y cuando terminé de contársela me dijo que eso le había ocurrido a su mejor amigo y que había salido en los diarios de hacía unos años atrás, se los juro que fue así, mi amigo no me dejó hablar por espacio de tres horas hasta que lo dejé en su hotel y vi que uno amigo que es gay lo venía a recoger, posiblemente para invitarlo a cenar o a contarse cosas así como mi cuento, y quizá el amigo gay también tenía otra historia que contar porque cada ser humano sobre la tierra tiene algo que decir, excepto los muertos, porque aún los minusválidos, locos, ciegos, en otras palabras, los desgraciados siempre tienen algo que contar, como aquel tipo que está totalmente contrahecho y que diariamente va a la misma tienda que yo voy cuando quiero o deseo comprarme un cigarro y me mira y me saluda así como los osos, monos, etc, pero que yo como soy una persona hiper sensible puedo sentir que desea hablarme y le entiendo y le siento y le escucho en ese idioma de gestos y manos ya abrazos y besos y besos en las manos, y, se los juro, les entiendo, y entiendo que necesitan sentirse amados, o, escuchados que es lo mismo que amar, porque el amor es un reflejo de la paciencia de detenerse ante esa vida en cualquiera de sus formas, como la de eso pobre hombre contrahecho y que habla y se mueve como un oso a pesar de que no tiene dedos en las manos, tan solo un muñoncito como si fuera un ombligo o punto final de cocimiento, o algo por el estilo y es así como le entiendo y entiendo que me gusta escribir como ese hombre y escribo cuentos e historias que han ocurrido o van a ocurrir porque uno es también como una especie de profeta, porque uno escribe cosas que van a suceder, se los juro, como esa vez en que mi hermana estaba a punto de parir y feliz de la vida me dijo si deseaba ser el padrino, le dije que encantado, que sería todo un honor para mí, pero que antes deseaba escribirle un poema o una historia a la que le pondría un nombre hermoso, el mas hermoso de todos los nombres porque yo iba a ser el padrino y aquella misma noche me puse a escribir una historia y la escribí sin parar durante mas de cinco horas pero lo extraño de este cuento o narración, es que, el niño jamás llega a nacer, es decir muere y se vuelve un angelito de esos que vuelan por todo el valle de los vivos con sus alitas como una mariposa o una libélula pero con su cuerpecillo de Campanita, la del cuento de Peter Pan, de J. M. Barrie, aunque en verdad no era un cuento si no una obra de teatro que hizo desgraciado a quien representó dicho personaje y a su propio autor que nunca pudo tener hijos, aunque se cuenta que adoptó a tres niños sin padres que le sirvieron y mucho, aunque después todos murieron antes que el mismo autor, espero que a mí no me suceda como a Barrie, es decir, que no me salgan alas ni mis hijos se mueran antes de que nazcan, aunque aún no tengo hijos ni novia ni nada que se le paresca porque paro laborando o cuidando al perro y gato de mi madre, y también la cuido a ella que tiene mas de noventa años y se para meando, y olvidando hasta de quién soy yo porque así le pasan a la gente mayor, se olvidan hasta de sí mismos, espero que eso me pase a mí porque esto de escribir es una arma mortal, de esas que no sabes cuando y ya, ya fuiste, o eres famoso o simplemente no eres mas que uno de esos que escribe en un cuarto oscuro, lleno de libros y sin nadie mas que los pericotes quien los vea, si es que es una casa sucia, cosa que no es mi caso, en mi caso serían cucarachas, y pequeñas cucarachas, de esas que no son mas grandes de un alfiler, pero qué diablos estoy escribiendo, y que diablos leen ustedes estas letras de un maniático que no puede dejar de escribir porque es una manera de salvarse de ser una existencia normal, aunque eso de normal es algo que no es muy normal en estos tiempos, basta con ver los periódicos para darse cuenta de que todo esta normalmente anormal, uno ve que la gente se besa entre hombres, entre mujeres, se matan entre niños, se aman entre animales y hombres, es algo espantoso que lo normal se haya convertido en algo tan extraño a lo natural de la vida como sería un bello cuento de Barrie, o mío, por qué no, pero mejor no, porque me vaya a ocurrir algo de los profeta que pude ser o fui o seré, porque según mis hermanos yo he sido potencialmente un gran artista, un músico, y eso pude que sea verdad pues tengo la extraña costumbre de que apenas llego a mi casa que está ocupada por mi madre y por mí, de tocar el piano tal como lo hiciera Chopin, es decir, a oscuras, o, en otras palabras, toco mis Nocturnos, que no son nada como los de Chopin, sino simplemente notas que me gusta escuchar a oscuras, a eso de la media noche cuando medio mundo está totalmente conectado a su sagrada respiración, y algo mas que eso, porque cuando roncan es como un tornado, largo y profundo, quizá como la respiración de una ballena, no lo sé con certeza, pero no, esto no tiene nada que ver con nada, lo mío es una manía, una bella manía de escribir historias o simplemente esto, letras, letras, letras y mas letras que serán devoradas o selladas en una que otra conciencia, quizás las de los mas brutos, o, al revés, no tengo la certeza, pero, qué importa, uno lo hace desde ese lugar en donde no existe sonido ni palabra ni idioma, y, en verdad, siento que algún día cruzaré esta orilla y supongo que no volveré jamás… ya lo verán…




San isidro, agosto de 2007

Tuesday, July 31, 2007

confesiones

me encanta cuando veo tus comentarios.... ya sé, no sé quién eres ni tu nombre ni dónde vives. ja, no importa. te imagino sorprendido(a). es seguro que vas y vienes del trabajo, o simplemente gustas sentarte a mirar la tarde de sol o de fríos, ver esas nubes, desde tu segundo o tercer piso, sintiéndote un(a) gigante, o de esos seres que van mas allá que el pensamiento o los sueños. te confieso que sueño y te he soñado, en tu forma sin forma, tal como cuando cierras esos ojos llenos de vida y encanto... eres un ser excepcional, vives, eso te hace especial, tanto o mas que una estrella, un cielo o un alma viajera. vives en este ahora en donde todo sucede tan perfectamente mal o bien, pero, siempre perfecto.

la otra vez te vi salir de tu cuarto. estabas apurado(a). querías leerme. te vi sentado(a), y me dije que sería muy bueno que nos conociéramos. me presento, soy un dios de letras y líneas que vive entre tus ojos y ensueños, y visiones de recuerdos hermosos o terribles, pero siempre perfectos. te cuento que hace mucho he muerto, en verdad, siempre muero, soy la muerte andando y cargo este saco lleno de semillas de vida, cayendo sobre este mundo de letras y palabras ya dichas hace mucho. te confieso que día a día, noche a noche mi carga se hace mas y mas suave. veo mi bolsa de semillas de vida y quedan tan pocas que sé a ciencia cierta el fin de mis pasos por este ahora en movimiento. te confieso que soy tan feliz cuando veo esas semillas hechas árboles, flores, ramas, monte en general... ¡que gusto saber que dejo tanto a mis pasos!. veo y veo todos los días y por las noches te juro que veo mucho mas, por eso acostumbro a viajar a través de estas cartas, a esta luz de oscuridades afables y diáfanas al mismo tiempo.

soy un ser tan libre cuando siento alegría, cuando escucho la voz de la vida en todo el universo. camino o corro y siento tanto que tengo que dejar mi bolso de semillas y oírte, pues, sí, oírte, pues, todo es uno, y uno es todo, sonando como un canto sin inicio ni final. tan solo cierra esos ojos y esos oídos y verás tanta verdad que borra toda la oscuridad de un mundo de signos y sellos a punto de borrarse... cierto, somos uno y somos uno en un todo atado en un ramo de criaturas de un dios de infinitos nombres y cantos....

te diré que tengo un secreto a gritos. soy una muerte andante que respira y respira hasta que el cielo me lleve sin peso ni semillas de vida, viajando así como este canto que suena por las noches, junto a las estrellas de este hermano cielo...

la paz en un privilegio de todos nosotros. es la puerta hacia aquel paraíso perdido. somos el adán perdido, escondido tras su propia desnudez, y, al mismo tiempo, somos eva que tan solo busca amar y ser amada... es vida tan perfectamente hecha y deshecha, instante a instante... tienes derecho a sentirte en la paz, ella es tu eva... te busca y te ama... no la olvides, es tu sed verdadera, tu lado mas hermoso...


san isidro, julio del 2007

Sunday, July 29, 2007

Dios mío

tres niños, frente a una casa, arrodillados, rezaban en un idioma ininteligible. mucha gente se puso alrededor, y sus ojos crecieron de sorpresa cuando el color de la casa cambiaba de colores. era una casa abandonada hacía siglos. primero se hizo verde, luego marrón, rojo sangre y así, así... los niños seguían orando en ese idioma que por cierto, parecía una canción... me acerqué para verles los rostros y noté que los ojos de los tres estaban abiertos. sus pupilas brillaban como estrellas de colores diferentes. hice algo que nadie hizo, siempre fui atrevido. los tres niños estaban orlados por flores de bellos colores, eran rosas, preciosas rosas con sus pétalos esparcidos por todo aquel círculo. crucé el bello anillo y entré. me acerqué a uno de ellos y le hablé, pero ellos siguieron rezando sin darse cuenta de mí. de pronto, escuché una voz que salía de una parte de aquel espacio.- ¿me amas?no supe qué decir pero respondí que sí.- ¿darías tu vida por amor?- sí, respondí.los niños siguieron orando, pero noté que todo a mi alrededor caía como lluvia, como muñecos sin hilos, volviéndose polvo. luego, percibí como un telón bajando, apagando toda vida y movimiento a mi alrededor, quedando como un cuadro sin marco, la noche, una eterna noche de estrellas de colores. me pregunté qué era esta experiencia, y cómo saldría de esto, pero, no estaba nada mal... de pronto, la voz volvió y me dijo que no temiera, que el universo era una oración, un bello rezo. que si prendiera a escuchar el silencio podría sentir la oración verdadera. la muerte y la vida no son mas que unas líneas, una frases cortas, un parentesis. no escucho mas que tu voz, como un cementerio, respondí. espera, me dijo, y esperé.mientras esperaba me fijé en dónde pisaba y vi que todo eran rosas de colores, pétalos de flores y rosas... toqué una de ellas y noté que era como ave, una pequeña ave con ojos brillantes y pequeños. cogí otra rosa y era otra ave, diferente, esta era de mas de dos ojos y sus plumas eran como escamas, escamas brillantes como plata y oro.- ¿me escuchas?, le pregunté a la rosa.- sí, me dijo, entiendo que eres una bella estrella que viaja a casa, de vuelta al hogar...- ¿y los niños?, pregunté.la rosa de ojos de colores y escamas escarlatas se rió como un niño y me dijo que esos tres niños era yo mismo. me fijé bien y efectivamente, todos ellos eran yo mismo, idénticos, pero vestidos diferentes y algo mas, cada uno parecía ser mayor por que el otro. me senté entre la rosas, cerré los ojos y traté de recordar y recordé los tres días de mi vida en que el miedo y el terror estuvo besando mi alma, pero, aquellas veces salvé la vida... ahora, ahora, parecía que ya no podría ser. estaba viajando a mi hogar, con mis miedos, alegrías y recuerdos, y, con mi conciencia... pues noté que cuando quise tocar mi cuerpo, este se hacía aire, como un sueño...- ¿falta mucho?, pregunté a la rosa.- no falta nada, estamos en tu hogar, este es tu hogar. tu conciencia es tu hogar. eres nuestro artista, nuestro creador, el hijo de los sueños, respondió la rosa de escamas y ojos de colores brillantes.me acerqué a uno de los niños que seguían orando y le toqué. apenas hice esto, desparecieron uno a uno como escarcha, diluyéndose en el firmamento… no así sus oraciones que no salían de sus labios si no de aquel universo de estrellas con aroma a pétalos de rosas... me gustó mi futuro hogar y me dije si algún día volvería a la vida.- ¿vida?, ¿no es acaso esto la vida, hijo del inmortal?, escuché de una de las otras rosas que estaba a mis pies.- si, le dije, pero quiero ver gente, hablarles, escucharles..., dije.- puedes hacerlo, escucha mejor, agudiza tu conciencia y verás con los ojos del sueño de los mortales...- ¿que hago?- nada, sé y se te dará...cerré los ojos, si es que los tenía y luego, dentro de mí observé que todo el telón de aquel cielo eterno se esparcía como luces infinitas… me encontré sentado solo, frente a la casa de mis padres, que en ese momento acababa de desplomarse, producto de un gran maremoto, terremoto, junto a una muchedumbre de gente que lloraban de rodillas, clamando a dios, al santo, a alguien que les ayudara... temblaban, pero yo no. quería contarles mi vivencia, mi conciencia, pero sentí callar, y callé.me paré y vi que estaba solo. todos seguían de rodillas, llorando, rezándole a un dios con nombre propio o prestado, o un santo que se le parezca o escuche. me les acerqué, tomé sus manos y los llevé en fila india hacia la orilla del mar que en esos momentos se elevaba con gran estruendo, sin embargo, les dije que no teman, que escuchasen sus olas internas, su respiración… esperen, agregué. ellos esperaron y esperaron hasta que el mar se hizo calmo así como sus alientos. les dejé y volví a mi casa. me arrodillé y continué rezando y rezando con los ojos abiertos hasta que todo se hizo un cielo de estrellas y voces de ángeles con olor a rosas... luego, mas hacia el final de todo cielo vi un castillo. dejé mi oración y caminé hasta llegar. vi que la puerta estaba abierta. entré y vi que al fin estaba en mi hogar. no había nadie, nadie mas que yo, conciencia pura... y el olor de todas las rosas del universo. no volví a salir pero si tuve muchos sueños...



San isidro, Julio de 2007

Saturday, July 28, 2007

BERNARDO Y BERNARDA

ambos caminaban frente a frente. uno era hombre y el otro mujer. hermanos de sangre. primero nació él, luego, ella. sus padres los dejaron de niños, en dos cajas de zapatos, en un auspicio, con una nota: uno se llama bernardo, y la otra bernarda. y así se llamaron estos hermanos gemelos, pero no mellizos. ambos estudiaban, peleaban por las mismas causas hasta que vino la guerra. ella quedó en la ciudad como enfermera, luego, doctora, y por último, como directora de la cruz roja. mientras que el se hizo soldado, luego fue herido, capturado por los enemigos, encerrado por años y años, en una de esas prisiones que eran para cinco pero vivían, dormía, cagaban veinte.

la vida de amos, cambió, a pesar que siempre se pensaban, soñaban, y, conversaban todas la noches, en plena oscuridad. ella, mientras caminaba por una acera, mirando hacia el cielo. veía un ave volando por la noche y sentía que era su hermano. le hablaba, le contaba todo, que estaba muy bien, que la habían ascendido, y que estaba casada, esperando un bebé. el padre era un doctor americano y deseaba llevársela a su país... mientras que él, miraba por las noches, a través de los barrotes, ese cielo negro, poderoso, húmedo, pero, tan como un teléfono, su mas leal amigo... pues, escuchaba a su hermana. le decía que estaba bien, que aunque el hambre era terrible, pronto saldría de su celda, pronto, y que deseaba conocer a su marido, y que sería muy bueno que fuera a otro país.

ella se fue con su marido, dejando a su hermano encerrado en los campos enemigos. por suerte la guerra terminó, y nuestro bernardo pudo salir. estaba débil, enfermo y con grandes esperanzas. a todo el que le preguntaba qué haría, este les contestaba que américa sería su próxima parada. bernardo se curó, y trabajó mucho para juntar pasaje y viajara a la américa. luego de un tiempo, escuchó la voz de su hermana, bernarda. esta le decía que a pesar de sentirse amada y de tener un hijo cuyo nombre era bernardo, se sentía sola... no, no te sientas así, siempre estaré a tu lado, tan solo hay miles de kilómetros que nos separaba pero estamos unidos, unidos hasta el fin de tus días, y muy pronto, podré conocer al pequeño bernardo.

ella enfermó, y bernardo lo supo en el mismo instante. pudo viajar y llegó a la américa. siguiendo su instinto encontró a su hermana. estaba gravemente enferma. apenas se vieron, hubo un gran silencio en todo el cuarto. todos se apartaron. los hermanos volvían a estar uno al lado del otro. ella murió, llena de amor pero murió.

bernardo regresó a su tierra y mientras viajaba en el barco, veía una estrella en el cielo, y le hablaba: bernarda, vuelvo a nuestra tierra, vuelvo a llevarte a mi lado... pasaron un mes y el barco llegó a su tierra natal. apenas llegó, bernardo contrató a una persona para que lo matase, y luego, lo enterrase en un hueco al lado del bosque. consiguió ayuda y bernardo murió.

cada noche, cuando pasan por la calle de los hermanos, se escuchan pasos, y risas, y una mano como quien quiere llevarte de nuevo a casa... yo no creía esta historia hasta que pude ver en el cielo el rostro de dos muchachos. uno era de hombre y la otra de mujer. no me quedó duda. eran los hermanos... unidos mas allá de la vida y la muerte. supe que el silencio es poderoso, se escuchan todas las verdades...


san isidro, julio del 2007

Tuesday, July 24, 2007

EL JARDINERO

la tarde estaba fría. la gente no cesaba de andar con prisa, frotándose las manos, apurando sus pasos, sus mentes gritaban desde lejos, yo, creo, solo yo podía escucharles... la tarde estaba fría y un susurro me hizo dejar de mirar a la gente desde el asiento al cual no me movía por mas de cinco años. era una voz, un llamado. volteé la vista y vi que era un perro que me miraba y decía que si estaba bien. le dije que sí, que jamás había estaba tan bien como ahora si no fuera por el frío. el perro se me acercó y pidió pegarse a mis pies, por el frío. le dije que sí, que si por supuesto que si, que no faltaba mas, que esta banca, pegada al río, era de el tanto como de los demás, aunque ni usted ni yo paguemos impuesto, pero, una vez escuché que las cosas son de quienes las necesitan, y esa fue idea por la cual, desde que me echaron de mi casa mis dos hijas de cincuenta años, me senté en esta banca. le conté al perro que tenía noventa años, que los dientes se me caen lentamente, pero, cuando uno que otro está por salírseme, me lo arranco, nunca he tenido paciencia para nada... y aquí estoy, sentado frente al río. me gustaría estar en mi casa, pero, mis hijas viven allí, y no desean estar a mi lado. ellas no me lo han dicho, pero, eso se siente. basta con ver que ni me sirven la comida, ni nada, ni ropa, nada de nada para sentir que debía largarme de ese lugar que fue una vez mi casa, la mía y la de mi difunta esposa... pero, así es la vida, solo espero que una noche la muerte me cargue con todo y encuentre, eso espero, que mi mujer esté allá, esperándome como siempre me esperaba cuando viajaba lejos, al otro lado del continente, porque, sépalo bien, amigo perro, fui un gran personaje cuando fuerte y joven. construí muchas casas y edificios, etc. tuve dinero, mujeres, etc, pero, también tuve errores por mi exceso de confianza en la amistad, esa maldita amistad que llevó a tantos sinsabores en la vida... ¡malditos!, y ahora, aquí, solo, viejo, lleno de recuerdos cortos, tan solo los de la gente que amo, nada mas... y usted señor perro que me da su calor, su amistad, esa amistad sincera de bestia, de animal que no tiene el privilegio de pensar ni dudar. ¡gracias!, le dije. la noche se acercaba, el frío aumentaba, y ya era la hora de cenar. pedí a un señor que me diera unas monedas para comer el el centro de indigentes. me dio unas monedas. entré y el perro entró a mi lado. compré una sopa y un segundo y un tesito con pan. el pan se lo di al perro. se lo devoró, y lo demás me lo comí con gran fruición. la noche estaba cruda. ¿salimos?, le pregunté al perro. vamos, me dijo. salimos y buscamos un espacio dentro de la casa de indigentes, pero había tanta gente haciendo cola que tuve que olvidarlo. vamos bajo un auto grande, le dije al perro. mejor vamos al basural, allí hay unos trapos llenos de calor y jebes quemados que nos calentará mejor, dijo el perro. nunca había dormido en un basural, pero, quizá sería mejor... fuimos y la luz de las calles, desapreció, tan solo veía los ojos del perro... llegamos al basural y oía a mierda, entramos. aquí, me dijo el perro. no supe qué era, pero olía a llanta, a moho, pero no a humedad... vamos, le dije. nos sentamos y el perro se echó a mi lado. apenas cerré los ojos, quedé seco como una tabla... tuve lindos sueños. mi mujer me abrazaba, mis hijos dejaban de pelear, era el paraíso. el día era cálido y estábamos junto a mucha gente llena de vestidos de verano y de colores llamativos... es lindo, pensaba. un auto se detuvo frente a nosotros y nos dijo que subamos, en mi sueño. subí y me senté frente al chofer. le vi la cara y era un tipo extraño, de color negro, sus ojos eran blancos con negro, era fuerte pero sonreía y su sonrisa era cálida como el día... es el cielo, pensé. de pronto, la luz de día llegó como un balde de agua fría. abrí los ojos y estaba echado en un basural, lleno de restos de comida y trapos viejos y perros, muchos perros. vi a mi amigo el perro y este había desaparecido. me levanté y caminé con gran dificultad. hacía frío y anduve sin parar hasta llegar al río y al lado estaba mi banca. lamentablemente estaba ocupada. había una mujer vieja con mi amigo el perro. iba a decirle algo pero decidí no hacerlo. seguí caminando hasta que llegué a un parque inmenso. sus gigantescos árboles me dieron un shock. me acerqué y puse mi mano al árbol. este, como asustado, me dijo, ¿qué me tocas?. nada, nada, solo que me trae recuerdos gratos, le dije. por supuesto, si fuiste tu con otro chicos quienes me plantaron... ¿cómo va jardinero?, me dijo. le conté que no tan bien como a él, y le conté el resto de lo que recordaba. ¡quédate conmigo! ¡yo te acompañaré y te diré qué comer y dónde dormir!, gritó. está bien, le dije. me senté al lado del árbol y este me dijo que le contara mi vida, se la conté y me sentí muy contento porque sólo recordaba las cosas lindas de chico, de joven y de mayor. el árbol también tenía historias, me las dijo una por una. me contó de esas avecillas que se posas en sus ramas, que el frío es su amigo que comulga con sus raíces, que los bichos viene y se van como toda la humanidad... le pregunté si tenía amigos. me dijo que no, pero, si gustaba podría volver a ser mi amigo. le dije que sí me gustaría, y me eché a su lado... este dejó caer ramas y hojas secas que me cubrieron del frío, luego, me dormí. cuando abrí los ojos, vi muchas avecillas paseándose por todo su cuerpo. vi gusanos que bajaban y subía por su tronco. fue bello... le dije que daría un paseo y me despedí de mi amigo el árbol. cuando llegué a la acera vi a mucha gente normal que no cesaba de pensar en sus cosas, parecían gritar asustadas de todo cuanto pensaban. eran como su mejor amigo, y, eran seres que vivían con una bomba de tiempo dentro de sus mentes llamado miedo a todo. escupí al suelo y seguí caminando por la acera. pedí unas monedas y las recibí. fui a cenar y en la puerta estaba el perro esperándome. ven, le dije y entramos. le di un pan este se lo lo tragó todo. yo comí el resto. tenía una buena vida a mis mas de noventa años... miré a toda la gente y todos, a pesar que había un poco de sol, temblaban de miedo, del devenir de todo, de la muerte que parecía estar cerca de uno de nosotros. de pronto, la muerte entró y la vi. estaba vestida de negro, no se le veía la cara, era como una santa de negro... ¿me buscas?, le pregunté. sí, me dijo. ¿eres el jardinero?. sí, ¿porqué?. ¿has cosechado bien?, volvió a preguntar. sí, le dije, tengo un par de amigos y mucha gente a mi alrededor que no saben que existo... haces bien jardinero, pero, ¿te gustaría quedarte un poco mas?. sí, un poco mas, desearía un día mas, tan solo un día mas... ¿para qué?, preguntó. quiero ver mi jardín señora... ¿puedo?, pregunté. me miró y dijo con sus ojos: mañana antes del alba... la miré y vi que salía al lado de toda la gente indigente que, temblaban de no sé qué... el perro había estaba aullando y solo yo no me había dado cuenta, salimos del comedor y este dejó de aullar. iba a pedirle que me acompañara hasta mi jardín pero, el perro me dijo que no, que mejor vaya solo... le dije que estaba bien, y, por si cambiaba de opinión, mi jardín estaba junto al árbol de parque. ok, respondió, pero, no te prometo nada. ok, le dije. le vi irse corriendo tras una perra que pasaba por la calle junto a una manada de perros... animales, les dije. alcé los hombros y caminé hasta mi jardín. allí estaba, todo estaba igual, aunque mis ojos veían una acequia, yo veía a toda mi familia, mis hermanos, mis amigos, mis padres, todos estaba allí, sentado en un momento de tranquilidad. cogí un poco de agua y se lo eché al árbol. amas tu jardín, jardinero, me dijo el árbol. si, respondí y continué hasta regar todo ese espacio vacío pero lleno de tantos sentimientos y recuerdos que brotaban como mariposas de mi corazón... terminé y me eché bajo el árbol. fue hermoso, muy hermoso hasta que vino la noche y luego las estrellas que alumbraban todo mi jardín que en esos instante estaba poblado de zancudos y bichos pero, seguían mis sentimientos y recuerdos en ese mismo fulgor... cerré los ojos y cuando los abrí, la señora muerte estaba acariciándome la mejilla... me paré y ella me cogió de la mano. caminamos, aun no aparecía el alba. ¿es lindo mi jardín no?, le dije. muy hermoso, muy hermoso, me dijo la señora, y luego, llego el primer brillo del día y con ese brillo, todos mis sentidos se diluyeron en su brillantes... fue algo sin letras ni ideas ni palabras. mientras esto sentía, escuché una voz: ¿te gusta?. era la señora muerte. sí, respondí, muchas gracias, estaba muy agotado y tenía un gran sueño, gracias, agregué. de nada, respondió...


san isidro, julio del 2007

Sunday, July 22, 2007

Torta de cerezas

No sé por qué le dije que no cuando moría de ganas por verla, pasear a su lado, pero le dije algo natural: no y no y no. Ella sonrió y con un beso en el aire se fue con sus cinco amigas, tan lindas como ella. La miré hasta que subió a un auto lleno de gente joven, como ella. Bajé la mirada, estaba confuso. Pensaba en cómo una chica de diecisiete años se puede enamorar de un hombre de mas de cincuenta, pero tenía pruebas, demasiadas pruebas de esta jovencita como para dudar de su obsesión. No había día ni hora en que no dejara de tocar la puerta de mi casa. Abría la puerta y allí estaba. La saludaba, besaba en la mejilla y siempre la trataba de hacer ver que yo era demasiado viejo para ella. Ella sonreía y entraba a mi casa. Cogía cualquier cosa y se metía a mi cuarto. Había veces en que se desnudaba frente a mí para luego darse un duchazo. ¿Vienes conmigo? ¿Me jabonas la espalda?, decía. La miraba y sencillamente no le hacía demasiado caso. El colmo fue cuando mientras dormía por la noche, la sentí dentro de mi cama. Me asusté por supuesto, pero al verla no supe que decir, estaba totalmente pelada como un plátano, y en sus manos tenía una llave, la de la puerta de mi casa. La bendita y hermosa mujer había sacado una copia sin que supiera cómo ni cuando. Tuve que salir de mi casa e irme a un hotel para terminar de descansar. Ustedes se estarán preguntando el por qué la rechazaba. Era demasiado joven para mí, esa era la verdad. Había vivido demasiados dolores de cabeza y quiebres del alma con diferentes muchachitas como para volver a caer en la misma trampa. ¡Hubo una que hasta me extorsionó con casi todos mis ahorros! Quedé hecho un miserable, medio mundo me veía tan mal que tuve que dejar el trabajo, la ciudad y mudarme lo mas lejos posible de aquel hecho vergonzoso. Volviendo con esta hermosa chica, tuve que salir del hotel muy temprano, irme al trabajo y comprarme nuevas cerraduras para toda la casa. La chica insistió con llamadas seguidas. Esto tenía que parar. Llamé a sus padres pero estos paraban de viaje constantemente, por lo que decidí tomar cartas fuertes en el asunto. Me mudé y de nuevo, a buscar otro trabajo. Aunque no me costó demasiado porque era un escritor más o menos conocido por lo que eso de buscar trabajo era tan solo mudarme y avisar a la editorial mi nueva dirección. Viví por cierto tiempo tranquilo. Salía de casa y respiraba profundamente esos aires cuando te sientes libre como un pajarito. Pero, nada es perfecto en la vida, no sé cómo, la jovencita se averiguó mi nueva dirección. Y allí estaba, en la puerta de mi casa, frente a mí con esa cara de muñeca y esos ojos tan expresivos que no necesitaba hablar para decirte las cosas. La hice pasar, no sé por qué, pero eso hice siguiendo un extraño sentimiento. Me gustassss, me gustan los viejos escritores como tú, decía mientras cogía un silla y se sentaba frente a mí que sabía si hablar o callar… Veía sus ojos y me decía: no, no y no, no puede ser. Por suerte, todo lo que comienza tiene que acabar, es la ley de la naturaleza. Unos vienen al mundo y otros se van, tal como han venido, es decir, sin nada en las manos. Luego de hacer la misma escena mientras trataba de ignorarla, sentándome a escribir como si nadie estuviera cerca de mí, sentí que todo tendría que acabar. Una noche, luego de mi caminata nocturna para sosegar mis pensamientos, la encontré sentada en la puerta de mi casa. Pasa, le dije. Entró. Le iba aclarar que era inútil todo su esfuerzo, pero, de pronto vi que tenía varias bolsas de caramelos en las manos y en su bolso. ¿Qué es esto?, pregunté. Es mi cumpleaños, respondió. Sentí lástima por ella y le dije que saldría un momento para comprarle una torta con sus velas. Regresé a casa con la torta. Puse las velas y las encendí. Apagué las luces y le canté el cumpleaños feliz. Tienes que pedir un deseo antes de que las apagues, le dije. Ya lo pedí, respondió. Me dijo que deseaba que la poseyera, que no me haría ni un problema, que no tuviera miedo, que no sea una gallina, que si no le hago el amor pensará que soy gay, y lo publicará en todos los medios de difusión. Mientras hablaba sus ojos decían otra cosa. Decían que deseaba verme loco por ella, que la besara un poco, que cayera en su juego, ese que no es tan diferente que los de una niña con su muñeca o muñeco en este caso. Tuve que decirle la verdad, no pude evitarlo. Le dije que era demasiado joven para ella, y no hago el amor hace muchos años por motivos pasionales. Mi pasión está en las letras y no mas en el sexo. He reducido los riesgos y el tiempo de vivencias. Le conté que hace más de cinco años que no hago el amor con mujeres, ni siquiera me masturbo ni hablo de mujeres. Todo mi tema son los libros, el arte de las letras en general. ¿Pero, no haces nada mas? Oh, sí, le dije. Por supuesto, una que otra noche salgo de paseo y camino, y en mi largo caminar, hago cosas. ¿Qué cosas?, se puso intrigada. Me senté en el suelo y cogí una piedra tirada en un rincón de la sala. Esta piedra la conseguí luego de que un muchacho se la tirara a la cabeza de otro chico, dejándole ensangrentado y llorando. ¿Qué, llamaste a un médico?, preguntó. No, no, por favor… Cogí la piedra y me la puse en mi bolsillo. Luego, seguí caminando hasta llegar a una casa llena de luces, entré por la ventana y sin que nadie se diera cuenta, subí unas escaleras hasta llegar a uno de los cuartos de esa desconocida casa. Vi a un señor que estaba cociendo una falda. Se la ponía, y luego, se colocaba un sostén, es decir, era un fetichista. Cogí unas sandalias que había dejado por las escaleras y salí bajando por la ventana del segundo piso. También me gusta caminar descalzo por las calles, sobre todo cuando llueve, me gusta mucho y cojo un pomo y lo lleno de agua de lluvia. También me gusta ver si hay cucarachas o hormigas en mi casa. Cuando las encuentro, me gusta seguirlas… Las veo salir a la calle y las sigo hasta que se meten en un rincón. Trazo un recorrido de su paso y me esfuerzo por descubrir el idioma de sus huellas… ¡Es fantástico! De pronto, los ojos de la chica empezaron a encogerse como quien ve un gusano o una rata. Bajó la mirada y luego la levantó con fuerza como si tuviera un resorte en el cuello. Retrocedió y me escupió sin saber por qué. Luego, salió de la casa sin su torta ni sus caramelos, para no volver nunca mas… Aquella noche me comí toda la torta solo, estaba muy buena, era de cerezas, una torta de cerezas, pero, antes de cerrar la puerta, le dejé un pedazo en la entrada, con su nombre por supuesto… Cada mañana que salgo, o cada noche que salgo, o cuando regreso de mis caminatas, allí está su pedazo de torta que, poco a poco es un pedazo de mierda, ya que gatos, perros, cucarachas lo hacen pedazos… Creo que la verdad siempre ayuda a las personas, sencillamente, ayudó a mi tranquilidad y a mi soledad…

San isidro, Julio de 2007

Wednesday, June 06, 2007

REY

Desde que vino al mundo, escuchó una palabra que marcó su vida para siempre: Rey. Ya sea su madre, padre, tíos, amigas de la familia, así lo llamaban, Rey. Quien sabe si las palabras pueden marcar a las personas para siempre, eso es algo que hay que meditarlo mucho, aunque, la palabra merece su respeto. Cuando uno escucha: tonto, esa palabra lo llena de vergüenza, aunque no sea cierta. En mi caso personal, me llamaban dejado, y eso me marcó hasta mis días. Siempre que tengo que hacer algo, usualmente lo dejo para el final. Costumbres que vienen desde muy lejos en el tiempo, quien sabe si fueron las primeras palabras que pude entender. Pero, volvamos a la historia de nuestro amigo que sintió ser un rey de verdad. Y uno de esos con su reinado, poder y súbditos, pero, real, actual.

Nuestro amigo y vecino, nació a pocas cuadras de mi casa. Yo le veía siempre que pasaba por la puerta de mi casa rumbo hacia el colegio en el que ambos estudiábamos. La primera vez que le vi, estaba entrando detrás de mí. Yo hacía esfuerzo inconmensurables para no entra el mi primer día de colegio, y lloraba, me agarraba de las faldas de mi madre. No, no, no, no por favor, gritaba, y lloraba. De pronto, le vi. Era un chico de rostro amplio, cabellos negros y ojos saltones, y aunque iba bien vestido, eso no era lo mas llamativo de su personas. Sí lo era su porte, su mirada y su voz que sonaba a la realeza... Me miró y sentí que debía parar de llorar, y no sé por qué, paré de berrear. Quizá por la vergüenza al ver que otro niño entraba sin llorar, o porque sentí en su mirada un encanto.

Nunca hablaba con nadie en el colegio, sin embargo, nunca salía bien en las clases, pero aún así, nunca perdía ese porte de realeza. Y por ello, todos en el colegio le llamábamos: Rey. En tiempo de la primaria pasó, y muchos amigos de la vecindad, le veíamos encerrado en su casa. Nunca salía si no fuera con su padre, madre o la empleada. Y jamás me dio un saludo, pero una que otra vez, me miraba a los ojos. Le vi tratar de conquistar a las chicas mas lindas del salón, fracaso. Bailar en las reuniones y conciertos del colegio, pero nadie deseaba bailar con él. Las chicas le decían que era un creído. Una tarde me le acerqué y traté de hablarle. Me sorprendió mucho al hablarme como si ya nos conociéramos desde siempre. Me dijo que no gustaba de reuniones y que quería hacer un largo viaje a su reino. Eso me llamó la atención y le pregunté en dónde quedaba su reinado. Me miró a los ojos y me dijo algo que nunca olvidaré. Lo estoy creando, y vendrá sin que me avisen. Me despedí de él. Las siguientes veces en que le vi, tan solo le saludaba.

El tiempo continuó su marcha y ya por salir del colegio, observé que en todo aquello en que se metía, como deporte, artes, literatura, conducta, nada le salió bien. Era un bueno para nada, pero ni con esas perdía su altiva mirada y su caminar majestuoso. Yo ingresé a la universidad y estudié literatura pura. Y Rey, por más que intentó ingresar a la universidad, jamás pudo conseguirlo. Le vi intentarlo cuatro años seguidos. Y siempre era lo mismo, nada. Y cuando se iba de ver los resultados, se escuchaba de su boca: quizá aquí no esté mi reino.

Terminé mis estudios y me puse a laborar en una editorial como corrector y crítico literario para una revista. Me casé y tuve una linda nena a la que llamé, Sofía. Mi mujer también se llamaba así. Una tarde en que iba a dejar a mi hija en el colegio, le volví a ver a mi amigo Rey. Le saludé y este me devolvió el saludo. Me estacioné y bajé del auto con mi hija para saludarle. Me contó que estaba casado y que tenía tres hijos, ya jovencitos. Le pregunté a qué se dedicaba. A nada, aún a nada, respondió. ¿Cómo haces para mantener a tu familia?, le pregunté. Respondió que cuidaba un condominio cerca de la playa todas las noches. Agregó que su esposa trabajaba como visitadora médica. Iba a invitarle a mi casa pero vi en su mirada que no lo deseaba. Nos despedimos y le vi alejarse. Aún conservaba su elegante andar, y esa mirada altiva y visceral.

Una noche en que estaba muy agotado, sentado frente a un libro en las manos, tuve una visión de él. Era así:

Rey llegaba de su laboro, cuando a pocos metros de su casa, le pasó algo que cambiaría su vida para siempre. A unos cien metro de donde se hallaba, escucho a una pareja que conocía, hablando de él. Allí esta ese vago bueno para nada... Sí, y mira cómo camina, como un loco, como si esperara que una nave se lo llevara. Y va a entrar a su casa, y de nuevo vamos a tener el concierto de peleas caseras en donde la única voz dura, es la de su mujer... Pobre muerto de hambre y miserable. Esto fue lo que escucho muestro amigo. Este se detuvo y escuchó a la pareja que decían: El loco se ha parado, seguro que ha tomado. Mira, nos mira, seguro que desea que lo saludemos. Ellos alzaron la mano, pero Rey no lo hizo, se sintió mal, muy mal, comenzó a odiar al mundo en que pisaba y dudó si alguna vez conocería su reinado. Sacó las llaves de su casa y cuando iba a colocarla en la puerta, escuchó la voz de su mujer y de sus hijos: Allí viene ese bueno para nada de tu padre. Ya, ya salgan de la mesa que el muerto de hambre va a entrar. Y escuchó de sus hijos: Dios, es papá, y seguro que nos quiere contar esa idiotez de su reino, su sueño, su historia de seres fantásticos, mejor mamá, dile que se largue y no vuelva nunca más. Ya lo he echado tantas veces de la casa, pero siempre entra como si nadie hubiera hablado con él... Todo esto escuchó nuestro amigo. Todo. Todo pudo escuchar, allí en el mismo lugar en donde encontraría su sueño de un reinado... Retrocedió hasta salir de la entrada de su casa. Soltó las llaves de su casa y las dejó caer al piso. Luego se quitó los zapatos, la camisa y corrió si parar con los oídos tapados, pues, no podía dejar de escuchar las burlas de todo el vecindario. Era como si jamás hubiera escuchado nada y ahora, escuchaba una realidad miserable. Llegó al mar y comenzó a caminar hasta hundirse casi todo el cuerpo. Miró hacia el cielo y dijo: ¿En dónde estás? ¿Por qué siento tu presencia, siento que soy un rey, pero no puedo escuchar tu respuesta? ¿Vale la pena esta vida si no encuentro mi lugar?

Todas esas preguntas se hacía mi amigo y decidió caminar hasta meterse en las profundidades del mar, si no recibía una contestación, una lumbre que le diera sentido a su vida... Pero continuó caminando hasta meterse al fondo. Ya sin poder respirar, tuvo un sentimiento. ¿Existes o no? ¿Existo o no? ¿Y si no soy y nunca lo he sido, por qué guardo este sentimiento en mi alma, como una costra sagrada?. Ya con los pulmones a punto de reventar, soltó su respiración... Y nuestro amigo, comenzó a hundirse en las profundidades del mar. De pronto, mientras se hundía, volvió a escuchar voces... Abrió los ojos más y pudo ver que miles de peces de fosforescentes colores se le acercaban, vitoreando: ¡Nuestro Rey ha llegado! Vio a todos estos seres, y también observó que la arena del mar brillaba como estrellas en el cielo. De pronto, realizó que podía respirar dentro del mar. Nuestro amigo sonrió, y sintiendo el respeto de todos los seres del mar, se arrancó el resto de sus ropas y comenzó a navegar hacia las profundidades del océano, y mientras más profundizaba, sentía que volvía de vuelta a su reino. Tras de él, miles de seres del océano le seguían... Y todos vitoreaban lo mismo: ¡Nuestro Rey ha vuelto al hogar!...

Me gustó mucho esta visión y quise escribirla para editarla en el periódico como una historia original. Y eso fue lo que hice al día siguiente. La presenté al Director y le gustó la historia del hombre que siempre supo que era un rey. Me dijo que la iba a publicar el mismo día y que me daría un buen premio si la historia producía mayores ingresos a la empresa... Agradecí a mi Director y salí de su oficina henchido de dicha y alegría. Era tanta la emoción que quise compartirla con algunos de mis amigos y compañeros. De repente, cuando llegué a mi sala de trabajo, noté la mirada y un silencio total en todos mis amigos, frente a la televisión. Se trataba de un reportaje de último momento. Hablaban del cuerpo desnudo de un hombre ahogado en la orilla del mar. Sentí un hielo en todo el espinazo. Me fijé de quién hablaba, y pude ver, a través de la pantalla, el cuerpo hinchado, desnudo y largo de mi amigo de la infancia, el Rey. Lo mas extraño de todo es que, en sus manos, tenía cogido un báculo relleno de brillantes conchitas de mar...


San Isidro, junio de 2007

Sunday, May 27, 2007

EL YOGUI

Se levantó muy temprano, antes de las seis de la mañana. Éramos compañeros de cuarto y este tipo, era un caso extraño. Decía que era un yogui. Se sentaba en posición de loto y entraba en un viaje de paz, tal como decía. ¿Qué sientes?, le preguntaba muchas veces. Paz, respondía. Mucha paz... Es como si dejaras tu cuerpo laborando sin parar y tu, te pusieras a sentir lo que es ser libre de un cuerpo, y viajas a lugares sencillos, como al pasado, al futuro, o estás en el presente fisgoneando todo cuanto ocurre. ¿Nada mas?, pregunté. Nada más, y eso es todo. Mi compañero volvió a cerrar los ojos y se puso en trance por más de dos horas. Esto lo supe pues me había bañado, había tomado desayuno y subí a despedirme de mi compañero. Allí estaba, sentado como un buda, parecía ser que algo sucedía en este amigo. Una vez, todo el cuarto estaba oscuro. Iba a prender las luces pero mi amigo hizo un movimiento y murmuró que aún no. Me acerqué al lugar de donde provenía el sonido y pude ver que era mi amigo. ¿Eres tú? ¿Estás allí?, pregunté. No respondió, pero, de pronto, me acerqué hasta donde estaba y vi que una luz, que no era de ningún lugar ni espacio, florecía alrededor de mi compañero de cuarto. ¡Dios, eres luz!, le dije. No escuché respuesta... Salí de mi cuarto y pedí a la dueña de casa que me cambiara de cuarto. Al día siguiente, ya estaba en otro cuarto. Este era pequeño y cabía una sola cama. La mía. Viví solo y al cabo de un tiempo, olvidé a mi amigo el yogui. Una mañana, mientras salía de mi cuarto escuché esos sonidos que sabes que son problemas. Me acerqué hacia el lugar de donde provenía el ruido y vi que provenía del cuarto de mi amigo el yogui. Entré y vi que estaba la dueña de la casa, un oficial de la policía, dos estudiantes, vecinos y yo. ¿Qué ha pasado?, pregunté. Uno de ellos me contó que la noche anterior escuchó gritos como los de un mono. Se acercó y tocó la puerta. Nadie respondió. Este abrió la puerta y vio que un cuervo salía del cuarto volando y graznando sin parar. Entró y vio la ropa de mi amigo, tirada por el suelo. Desde esa mañana, mi amigo no se le ha vuelto a ver... Pero, desde aquel día, muchos de nosotros sienten, mientras duerme, un calor en el fondo de los pies. Abren sus ojos y ven un puntillo de luz en la parte izquierda superior de sus cuartos. Y esto sucedió hace unos días en que no se le ha vuelto a ver a nuestro amigo el yogui. Luego de una gran turbación, todos los asumimos como algo de nuestro amigo el yogui, y volvimos a nuestra rutina cotidiana. Sin embargo, en cuanto a mí, cada noche sentía un calor, una luz apegándose a mi rostro... Trataba de abrir los ojos, pero nunca pude hacerlo, y cuando los abría, veía nada que no fuera la oscuridad de la noche. Una noche, mientras llegaba a mi cuarto, le vi a mi amigo el yogui. Me asusté pues pensé que trataba con un fantasma. Este me miró a los ojos y como ya oscurecía, su rostro volvió a encenderse. No dije nada, tan solo le vi desparecer como si fuera una vela apagándose. Adiós, le dije y esta luminosidad pareció entenderme. ¿Por qué? Pues, porque cuando vi una luna en la noche, a través de mi ventana, pude ver el rostro del yogui entre las nubes grises de la noche, al mismo tiempo aprecié dos alas escarlatas atadas a su cuerpo, así como la cola de una estrella...


San Isidro, mayo de 2007

Sunday, May 13, 2007

un día nada mas...

estaba por salir a la calle cuando un señor se puso en su delante y le dijo que era su padre. ¿mi padre?, respondió. sí, soy tu padre, dijo el extraño hombre. nuestro amigo le miró y notó que este usaba un traje bastante grueso para la estación, tendría unos cincuenta y cuatro años, no usaba pelo, se lo rapaba, achinado, bajito, y una sonrisa medio tonta pero buena. ¿mi padre?, volvió a decirse nuestro amigo. y el extraño sujeto cogió un cuadernillo, un lápiz y se puso a escribir, y mientras lo hacía, miraba al buen muchacho que tendría algo mas de veinte años, alto, fuerte, blanco, bien vestido y con una sonrisa media burlona. dentro de sí, el extraño viejo, pensaba que todo era una ilusión, un conjunto de sueños aglutinados hasta convertirse en realidad; allí donde las cosas sucedían, era en cruce entre el sueño y la creación del gran hacedor... el muchacho, no pudo seguir parado en la puerta de su casa, le pidió permiso al extraño sujeto y siguió caminando rumbo hacia su centro de estudios... esto no le gustó al extraño sujeto. miró hacia el cielo, buscando inspiración, y luego, se puso a escribir algo diferente, y mientras lo hacía, el muchacho empezó a esfumarse, así como la niebla en el cielo, luego, continuó escribiendo y puso: "el muchacho salía de su casa, esta vez tenía quince años, un rostro delgado y triste cuando vio en la puerta de su casa a un extraño señor diciéndole que era su padre..."

san isidro, mayo de 2007

Sunday, May 06, 2007

sin corrección

bebido ante tanta sensualidad de las fotos sexuales que tenía ante mis ojos, tuve un sentimiento que subía como champaña agitada por todo mi cuerpo, entrando por mis piernas hasta llegar a mi sexo, a ese animal extraño que tengo entre las piernas y que ha veces tiene ganas de buscar su propio sosiego, aunque entiendo que todo nace en mi cerebro tal como dicen los curas o los moralistas del colegio, pero eso no importa cuando tienes al frente ese tipo de fotos, sobre todo cuando son fotos de una mujer sin cara, pero que es la que mas quieres en el mundo, que mas deseas y que mas sueñas, porque basta ver el resto de su cuerpo para darte cuenta de lo hermosa que puede haber sido sin que le veas la cara, pero así es cuando todo ocurre por desgracia para uno como yo que tengo la gracia de vivir encerrado en mis sueños de plenitud, de querer ser feliz, como si eso tuviera que ver con la carne, con los deseos humanos tan necesarios cuando uno es tan joven como lo soy en estos momentos en que estoy en mi casa sin mis padres, sin nadie y con esas fotos que llegaron esta mañana de casualidad y que llegaron para otra persona pero soy una persona demasiado curiosa como para dejar un sobre tan bonito y perfumado como el que llegó por casualidad a mi casa mientras no había nadie en ella, y que la abrí y allí sí que sentí que había cientos de ojos y invisibles presencias ante mí, aguijoneándome que lo que hacía estaba tan mal como cuando le pateé la canilla a la directora del colegio el día que se le ocurrió jalarme las orejas delante de la chica mas linda de todo el colegio, pero eso sucedió tan lejos en el tiempo que me pregunto qué será de esa señora, de la directora que tenía las piernas mas blancas y peladas de todo el vecindario, incluido las de mi madre cuando la veía en su cuarto mientras se cambiaba de ropa, o cuando se bañaba y yo la miraba desde el techo de mi casa por un huequito que había por un ladito de la ventanilla, pero así eran las piernas de esa directora, y así las de mi madre, aunque ahora no se encuentre nadie en mi casa, tan solo esas fotos de una mujer que no puedo verle la cara pero sólo eso porque lo demás se ve clarito, así como cuando el sol brilla al medio día y brilla tanto que ves demasiado y te duelen los ojos de tanto ver el sol allá arriba en el cielo, pero eso no tiene nada que ver con la foto que tengo en mis manos y que no puedo dejar de tener erecciones una y otra vez, aunque eso no es nada comparado con la vez en que tuve mi primera relación sexual con una chica mucho mayor que yo, y que era la amiga de una prima lejana, y que había venido a recoger una sillas para su fiesta de cumpleaños y que yo fui aunque no me gustaban las fiestas, pero sí sus gruesas y grandes piernas de la amiga de mi prima, aquel día en que le pidió permiso a mi madre para que ella se bañara antes de irse a bailar a la fiesta y que por casualidad yo entré en el baño y la vi totalmente pelada, sobándose sus partes llenas de vellosidades que hacían que mis ojos empezaran a quemarse de deseos por tocar esa parte tan negra y tan misteriosa, pero, tan especial para mí, por supuesto que lo fue, luego de que ella sonriera y me invitara a bañarme junto a ella y me hiciera el amor tantas veces que me quedé dormido en medio de la tina, sin darme cuenta de que la amiga de mi prima se iba con una risa mas grande que los de los tres chiflados, quedándome echado hasta que mis padres llegaron a la casa, preguntándome qué era lo que me pasaba porque tenía una cara tan relajada y seca que hubieran pensado que drácula me hubiera visitado, pero por suerte no se dieron cuenta, aunque mi padre me miraba con cierto sarcasmo, con eso que tienen los hombres que todo lo saben y que ahora siento que yo también lo sé todo, mientras miro las fotos sin cara pero tan familiares para mi que no podría dejar de pensar el resto de mi vida, así como ahora que ya he quemado las fotos, pero eso no impide que sigua pensando, y viendo ese cuerpo tan lleno de vida mientras sigo con esos pensamientos a pesar que no hay nadie en mi casa, a excepción de esos ojos y esa voz que parece que sale de mi conciencia...


san isidro, mayo de 2007