Sunday, December 30, 2007

poder


estar siempre bien
romper la línea cotidiana
sentir cada aliento
salir desnudo y sin pensamientos
comprar sin dinero
ganarlo todo y perderlo al mismo tiempo
saber poco y sentirse pequeño...

algo así sentí hoy
mientras las hojas del árbol caían sobre mi rostro
en medio de un parque lleno de gente y niños y ángeles invisibles...

alcé mi alma
y canté
con todo mi corazón

vino un hombre,
una mujer,
muchos niños
y Dios mismo vino...

seguí cantando
hasta que llegó la noche
y subió la cortina del día...

ya ciego
corrí sin parar
con mi canto en la oscuridad
y vi las estrellas bailar,
cantar a mi lado
como hermanos...

llegué al templo de carne
y supe todo…

el poder de vida
estaba aún en mí...



san isidro, diciembre del 2007

la importancia del sexo


salía de la casa de ella. sexo loco, mucho, quizá excesivo, no sé, pero allí estaba, saliendo de aquella casa a altas horas de la noche y con un hambre natural, mortal. es gracioso, muchas veces había tenido sexo con ella, pero esta vez fue diferente. sus besos emanaban corriente que hacían vibrar todo mi ser, sus ojos despedían un brillo abismal y su cuerpo tenía la fuerza y flexibilidad de una bestia salvaje... aún quedaban las huellas de sus dientes por todo mi pecho, cuello y brazos... había cambiado, y tan solo contaba con veinticuatro años, quién lo diría después de verla crecer desde los nueve. conocía a sus padres y hermanos. sabía que estudiaba y que tenía novio y amigos en cantidad afortunada. era una chica de gracia y talento natural, pero, quizá sólo conmigo, era una bestia, un hermoso y salvaje animal porque jamás hacía lo que yo deseaba, sino, lo que ella pedía. era como un esclavo... aún recuerdo la primera vez que lo hicimos, fue en su casa, en la cocina de sus padres mientras todos cantaban la navidad, y abrían sus regalos. yo salí de esos momentos que detestaba y fui a mirar a través de la ventana todos esos fuegos artificiales, y el cielo amplio y negro, rodeado de casas iluminadas, falderas, con chicos y chicas jugando, corriendo con sus cuerpos llenos de vida y fervor. pensé que mi vida iba a seguir en la misma soledad para siempre hasta que sentí una mano en mi espalda y una voz deseándome feliz navidad. le agradecí, era ella, y cuando quedamos mirándonos, paralizados, supe que algo mágico iba a ocurrir. ella se acercó hasta tocar mis labios con los suyos. cerró los ojos mientras pegaba su bello cuerpo al mío. estaba paralizado por todo cuando sentí hasta que una de sus manos tocó mi sexo, debajo de mi pantalón... luego, no supe lo que hacía... simplemente lo hicimos como dos sedientos de placer. cuando terminamos, ella me pidió ir a mi casa al día siguiente. le di mi dirección y fue... así estuvimos por años, hasta que ella se casó. estuve en su matrimonio y mientras el novio la besaba, ella me miraba sonriente, cómplice con los míos. sentí ganas de reír, pero sonreí porque sabía que iba a verla muy pronto. efectivamente, salieron de luna de miel y al cabo de quince días volvió y llamó a mi casa por teléfono. le dije que viniera pero no quiso. ven a la mía, mi esposo es agente viajero, pero, entras por la puerta posterior. así fue como seguí con ella, año tras año... día tras día. una tarde en que iba hacia su casa, vi que otro auto paraba en la entrada de su casa, me detuve y esperé. era su esposo. escuché ruidos, gritos, el sonido de un arma de fuego. llamé a la policía. llegaron y cuando entraron, vieron el cuerpo inerte de su esposo, con los ojos abiertos y un hueco negro en mitad de la cara, chorreando sangre coagulada… y ella, a un lado, con las manos abiertas, ensangrentadas, con un corte en la cara de lado a lado, y el pecho abierto de un tajazo, y el vientre desnudo mostraba partes de sus intestinos y mierda... agonizaba. llamaron a la ambulancia y cuando llegaron, aún respiraba. me acerqué a su lado, no sentía nada extraño, y cuando ella puso sus ojos en los míos, supe que no volvería a verla mas. efectivamente, nunca mas la volví a ver, pero siempre que voy al campo santo a dejarle flores y a rezarle, la siento tanto o mas que cuando teníamos sexo. es extraño, a pesar que no he vuelto con ni una mujer, siento que no es necesario, que el sexo tiene algo de espiritual, algo que no tiene nombre compuesto y que pertenece a quien ama mas allá de la vida y de la muerte. quizá por eso es que no me he casado, y escribo estas notas y notas sin sentido; quizá sea así el amor, no lo sé ni me importa, pero, cuando la recuerdo, no lloro ni me pongo triste, no, al revés, río sin parar, como un loco, un loco extraordinario; quizá sea eso la felicidad, un estado de contento fuera de la vida y quizá de la muerte... no lo sé ni me importa... vivo por ahora y en el ahora, y espero que la muerte sea como es mi vida, una hermosa escena de amor sin condiciones ni respeto por nada mas que para el amor sin tiempo ni espacio…


san isidro, diciembre del 2007

Saturday, December 29, 2007

comidas


nunca me habían pedido escribir por encargo, pero, eran mucho dinero, algo que por las circunstancias, necesitaba... hicimos el contrato y cual fue mi sorpresa cuando leí lo que deseaban que escribiera. por naturaleza he sido poeta, cuentista, novelista, ensayista, retratita y algo mas... pero, escribir acerca de comida, era algo fuera de mi imaginación, especialmente si soy una persona que no tiene gusto al paladar. recuerdo a mis padres preguntándome qué tal me había parecido este o esto; mi respuesta era siempre la misma: me hes indiferente, como y lleno la barriga y ya. han pasado los años y mi alimento es siempre lo mismo: un te con tostadas y mermelada; un plato de tallarines con champiñones al almuerzo; y, un plato de carne a la plancha con ensalada en la comida. esto es algo de años y años... y allí estaba, frente a una hoja en blanco, esperando escribir acerca de comidas, diferentes comidas en diferentes platos de países sin nombre conocido. me levanté y me fui a dar una vuelta. al rato entré a un restaurante y vi a un hombre grasoso y gordísimo. pensé rápido y le dije si podía ayudarme. dijo que sí, así que salimos de lugar y entramos en mi casa. nos sentamos y le escuché por horas y horas. fue increíble, este hombre había viajado por tantos pueblos y había comido hasta mierda, y de ello, había encontrado sabores nuevos que usaba en su restaurante. me dio varias recetas, pero lo que mas me cautivó fue algo que dijo: sólo siente que lo que haces te sale de las tripas y ya... ¿cual tripas?, pregunté. sonrió y con un cuchillo que brillaba se lo puso en el pecho, en el centro. entendí y le agradecí. lo acompañé hasta la puerta, le pagué y luego, me puse a escribir acerca de las tripas de mi ser. recordé una tarde en que una tía cocinaba sin zapatos y con las manos cayosas, cocinaba en medio de una mesa llena de grasa, cortando la cabeza de un pato, mientras en una olla, hervía verduras para una sopa. de pronto, cuando me acercaba, me dijo que no entrara, pero, por un hueco de la casa vi que mi tía sacaba de un frasco un ungüento marrón, poniéndolo en la olla en que hervía la verdura. toda la familia quedaba satisfecha. una tarde, en que no estaba mi tía, subí por el estante y me fijé qué contenía ese frasco marrón. lo abrí y vi que algo se movía... eran gusanos vivos. lo cerré y no volví a comer la comida de mi tía. todo esto puse en mi ensayo, y algo mas acerca de cómo se mataban a los toros, para luego, juntar su sangre coagulada, envolverla en una tripa seca y llevarla a la congeladora. el pobre toro era masacrado con un cuchillo mas grande que mi tamaño. claro que era un niño de nueve años, pero, imagínense una de esas cosas en mi lomo... machacada una y otra vez sobre el pobre cuello de la bestia. recuerdo ver los ojos del toro asustado, sorprendido, sin entender qué le sucedía... tan solo aguantaba parado hasta caer de cansancio, muerto... nunca volví a comer carne, y cuando una de mis tías llevaba un cabrito o un carnero, lo dejaba escapar de la casa. claro que me castigaban, pero, eso era mejor que ver al pobre animalillo en mi plato de comida... todo esto puse y para terminar dije que lo mejor era comer poco y bien, es decir, frutas, verduras, agua y siempre quedarse con un poco de hambre... presenté mi ensayo, y claro, no lo aceptaron, pero, me pagaron por mi originalidad y atrevimiento... luego me contaron que lo publicaron como broma en una revista y que causó mucha gracia entre los lectores... en fin, pude entender que una realidad es una broma y una cosa seria, y una realidad es una verdad llena de desgracia y sangre...


san isidro, diciembre del 2007

Friday, December 28, 2007

cumplidos


me había prometido no hablar con nadie. tuve que encerrarme en mi trabajo y luego ir directo a mi casa. pude lograrlo por cerca de una semana pues una noche alguien tocó la puerta. era un perro, un bello animal, pequeño, casi del tamaño de mi mano. lo levanté y empecé a acariciarlo. este movía la cola como limpia parabrisas. nos hicimos amigos hasta que sin darme cuenta volví hablar con medio mundo. les contaba de mi perrito y de mi vida que estaba llena de fantasía. todos me miraban absortos de mi alegría, parecía que no le creyesen pero sí que lo deseaban creer. una noche llegué a casa y no encontré a mi perrito. lo busqué por todas partes pero no lo hallé. volvía a encerrarme en mi silencio, aunque dentro de mí estaba lleno de recuerdos y anhelos y esas cosas que alegran esta vida por instantes. así pasaba mi vida hasta que una noche regresó el perrito. estaba igualito. le pregunté en dónde había estado. no respondió y noté que no movía la cola ni siquiera pestañeaba, nada. entró y se puso a comer de todo. le miraba pero era diferente. salía de mi casa y trabajaba y hablaba, pero mi hablar era triste y melancólico. una tarde entré en mi casa y el perrito había vuelto a desparecer. esta vez, lo tomé diferente. las cosas había cambiado, quizá era yo. salí de casa al día siguiente y veía en cada persona los ojos del perrito, y sus manos se movían así como su cola... la alegría era como mi Sol, y así estuve hasta que en cada sombra notaba que mi perrito estaba atrás. me puse hablar con cada una de las sombras de la noche y una de ellas me contó la verdadera historia del perrito. me dijo que todos los perros eran hijos de la mierda de los hombres, y que la alegría que yo veía era mi alegría escondida dentro de mi vida. muchas cosas mas me dijo y cuando volvía a casa, la sombra se había esfumado. al día siguiente vi a mi perrito y cuando le miré los ojos, vi la sombra que me hablase la noche anterior. saludos, le dije, y el perrito empezó a aullar como un lobo frente a la luna... seguí caminando hasta que perdí la conciencia. cuando volví en sí, estaba en una cama y noté que cada palabra que salía por mi boca era un ladrido, y en los ojos de la gente veía la sombra que me hablase una noche en que buscaba a mi perrito... me gustó estar así, y me puse a dormir hasta el día siguiente en que quizá los ojos de las personas me hablasen de esos que tanto me gustaba, como la alegría y la soledad...


san isidro, diciembre del 2007

bellas manchas


siento

gozo

sonrío

respiro mucho...

me encanta lo último

es como ver un ave

parado sobre una rama de un árbol...



cuando niño

gustaba correr sin parar

era un avión sin motor

mis labios y brazos

elevaban eso tan sensible

mi alma

mi imaginación

y todo cuanto viví

fue real en el ayer...



veo tanto en estos días

gente que va y viene

que compra y vende su tiempo

por la sonrisa del amado...



veo tanto y siento tanto...



espero que todo cuanto siento

sea una lágrima de lluvia

que cae

sobre la semilla del ahora



veo

corro

respiro

y muchas veces lo olvido

aunque este

no me olvida

hasta el instante

en que la noche

borra mi conciencia...





san isidro, diciembre del 2007

dicen por allí


que la noche canta
que los niños rien
que mis manos escriben
que todo es hermoso
que mis sueños son reales
que todo cuanto miro es mentira..

eso dicen por alli
a las seis de la tarde
cuando el Sol se hace gris
y la gente guarda el cuerpo
y los sueños arañan la conciencia

me pongo una bufanda
y salgo a caminar
entre ríos y sombras,
entre tanto silencio
que amo ese canto
que sabe a pura soledad

dicen por allí
pero sólo dicen
mas no viven este instante
de genuina paz y soledad...



san isidro, diciembre del 2007

Wednesday, December 26, 2007

peligro


me hubiera gustado estudiar idiomas, literatura, historia, artes plásticas, pero no, no pude. quizá porque no veía en esos tiempos y ahora que el tiempo me arrastra así como la mar a las arenas de una playa, me siento que todo cuanto hice tenía un sentido, uno solo, el que pueda sentirme bien conmigo mismo, y que no deje de escribir todos los días, aunque tan solo encuentre un pedazo de papel. la vida en uno tiene eso de hermoso, jamás sucede cuanto soñamos o deseamos, todo es sorpresa, aunque no nos guste. pensaba que una tarde saliera de mi laboro y toda la gente se sintiera contenta al verme porque les amaba porque sí. eso es lo que sentía, aunque sea tan solo un largo sueño sin cola no patas, tan solo etéreo, sueño sin nombre ni lugar de nacimiento, ni carnet de identidad, nada. podría empezar hoy a estudiar idiomas, pero, no hay tiempo para uno que ama escribir y leer; no hay esos momentos en que se pude mirar hacia el Sol y sentir tanta inspiración, no, no hay nada de ello... tuve que volver a la cruda y ensangrentada realidad y soñé que estaba en un centro de labores con mucha gente a mi lado, y todos me llamaban jefe, señor, etc. esa era mi realidad, rodeado de tanta forma hueca, sonidos sin alcance al corazón, embriones de sonrisa que no encuentran el útero del artista... nada. era el jefe, pero no era nada, tan solo un cuerpo humano y muchos sueños que dejan de vagar por la inmensidad del universo interior. me levanté de aquella realidad y con mis alas les dije adiós. nadie dijo nada, ni siquiera se fijaron que me iba volando a través de la ventana, rumbo hacia el Sol, dejándolos secos como piedras del desierto. viajé y viajé y mientras mas me acercaba al Sol, supe lo que era el amor verdadero y eterno... sí, todo era luz y yo... un trozo de ello... si.


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, December 25, 2007

mis manos...


amo
soy eso
amo
una lápida blanca y sin letras hundidas
amo
amo, eso es lo que hago con gusto

y cuando despierto
y veo esos ojos secos
amo
aun así
amo esta locura sin permiso de conducirme...

respeto cuando escribo
amo
Dios
amo esta vida,
estas letras sin destino
amo porque sí,
porque sin amor no hay respiración...

dos niños se amaron lejos
y sin tocarse uno al otro
soñaban despiertos
hasta que vino uno al lado del otro
y los muertos se tocaron
muriendo sus sueños y anhelos,
dejando esas huellas sobre la arena del ayer...

amo
lo juro que amo,
y eso es lo mejor que hago,
al menos hoy
que vivo
y aún no muero...


lince, diciembre del 2007

un día


salí despacio a la calle. estaba desnudo y con tan solo el corazón de mi lado. encontré mucha gente frente a mí. les dije que amaba, con toda el alma. nadie respondió, nadie me miró, todos siguieron sus caminos, dejándome solo con mi corazón. sentí pena y soledad por mi vida cuando un calor invadió toda mi existencia. alcé mis ojos y vi dos árboles moviendo sus brazos, escuché el baile de un ave por mis cabellos, el Sol brillaba, dorando mi cuerpo desnudo, cuando dejé de sentir pena por mi vida... me paré y corrí hasta llegar a la bella naturaleza y cuando me abracé a uno de los árboles, todo el universo apagó sus luces, dejándome como una estrella en el firmamento. miré dónde estaba y un ser de luz vino hasta mi existencia, rociándome de algo sin palabras... gracias, le dije. de nada, escuché... y cuando quería seguirle toda aquella brillante oscuridad se encendió. allí estaba yo. desnudo, durmiendo al borde de un viejo árbol, y, desde el otro lado, estaba mi corazón... siempre pegado junto a mí...



san isidro, diciembre del 2007

Sunday, December 23, 2007

esos momentos


despacio, escuché decir. detuve mi marcha y me fijé de quién era aquella voz tan dura y posesiva. frente a mis ojos estaba un gato color negro. miau, le dije al gato, y este me dijo que no maullara, que no tenía tiempo y que lo llevara al centro comercial para comprar los regalos de navidad. está bien, respondí. proseguí mi marcha y entré al centro comercial. estaba repleto de gente. era víspera de navidad. un hombre iba a coger al gato, pero le detuve y le dije que este iba conmigo. señor, me dijo, está prohibida la entrada de animales al centro. está bien, dijo el gato ante el asombro del hombre encargado de la vigilancia del centro comercial. nos dimos la vuelta y vimos como toda una ruma de gente nos miraba en silencio total. salimos y vimos que todos nos miraban a través de las ventanas de aquel coso. seguimos y nos alejamos de aquella visión. ¿adónde vamos?, le pregunté. a tu casa, respondió. caminamos hasta llegar a mi casa. entramos y nos sentamos a tomar un lonche. le serví un poco de leche fría. saltó sobre la mesa y empezó a lamerla hasta terminarla. le miraba cuando este me inquirió si nunca había visto tomar leche. bajé la miraba hasta terminar mi vaso de leche, luego, me levanté y me puse a leer un libro. de pronto, sentí el ronronear del gato y le vi saltar como una sombra hasta ponerse en mi hombro. ¿qué lees?, preguntó. le conté que leía a Sebald. ¡ah!, respondió, ya lo leí. saltó de mi hombro hasta el borde de mi cama. y... qué te pareció, le pregunté. muy inseguro, aunque erudito en lo que expresa... dicen que es original, lo creo, pero quién no lo es... le di la razón y cerré el libro. le iba a preguntar si conocía mi obra, pero antes de que abra la boca ya me había leído la mente. me dijo que yo era un buen hombre pero muy lúdico en todos mis textos y que me aconsejaba que leyera a los griegos porque era una cultura que aún sobrevive en las esferas dominantes del este viejo mundo. aquella noche conversamos de autores y de vidas de gatos. le pregunté el milagro de su voz. me dijo que era un don, un regalo de los dioses y que él mismo no se lo explicaba, y que desde muchos años atrás leía y sabía de sus vidas pasadas, y que siempre había sido un gran gato... así seguí hasta pedirle permiso para irme a dormir. anda, respondió. me tumbé en la cama y dormí profundamente. a la mañana siguiente le levanté y fui a buscar a mi gato. no lo encontré y aún lo estoy buscando cada noche que salgo a caminar, y cuando voy a los mismos lugares que he caminado a su lado, le pregunto a la gente si lo ha visto. nadie sabe nada de él y estos me miran como un loco, pero yo sigo buscándolo, pueda ser que lo encuentre y me diga que tal están mis textos y mis lecturas... sí, pero, nunca mas lo he visto y menos hablado, porque cuando me cruzo con uno, le hablo pero nada, tan solo dicen lo mismo: miau, miau, miau...


san isidro, diciembre del 2007

Wednesday, December 19, 2007

dejé de escribir


tenía tanto sueño, pero, también, tenía tanto amor reprimido que sufrí por el resto del día hasta que la noche apagó todo dolor encendido. no quise hablar con nadie de esto ni siquiera pensarlo, nada, tan solo quería amar a escondidas, y ser uno con ello, pero, al amor no se le escoge, al revés, viene y se lleva todos tus sueños y uno se queda respirando aires mas puros, con el alma saciada de aquello que tanto se busca y que no cuesta mas que perderse a uno mismo...

dejé de escribir y cuando volví hacerlo, estaba el amor, con sus mismos ojos y labios, sus manos iguales y ese aroma que tienen los niños... en verdad, dejé de escribir y cuando volví, volví a respirarte...


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, December 18, 2007

escritos lúdicos


antes de acostarme tuve ganas de escribir y así lo hice. me fijaba en la pantalla de la computadora y esta parecía esperar una genialidad, una idea original o algo por el estilo, pero, nada se me ocurría y puse una letra, luego una palabra, una oración, una imagen, una raya de lado a lado, y al final le puse mi firma. me sentí mejor e imprimí el texto, luego, lo puse en la web con el título de: "costas originales". me gustó el título y pensé muy dentro de mí que era una escritor genial, original cuando escuché una voces internas, seguidas de risas, gritos burlones, presencias malolientes... miré lo que había escrito y lo borré. me sentí peor, pero ahora ya nada podía hacer, así que me senté durante horas frente a la pantalla hasta quedarme dormido. tuve varios sueños. en uno de ellos veía a una mujer con el cuerpo muy grande, vestida toda de rojo con sus cabellos dorados y unos zapatitos encharolados... era una mujer muy especial que comenzó a acercarse hasta tocarme con una de sus uñas pintadas de oro pero que quemaba, ardía mientras la colocaba en mi vientre. quise gritar pero era imposible aunque el dolor era inaguantable. por suerte recordé que podía silbar y eso podía arrastrarme a la realidad. abrí los ojos y lleno de sudor y silbando sin parar, me levanté. miré en donde estaba y allí, frente a mi cara, estaba el ordenador de la computadora. parecía burlarse de mi y de mis sueños. escribí uno de mis sueños y le puse mi firma. me gustó mucho, pero el sueño y cansancio me mataban, así que me eché a dormir y quedé muerto como diez horas. tuve otro sueño. estaba acompañado de ancianos, hombres y mujeres, y todos ellos se tocaba las partes sexuales. me horroricé y quise despertarme y volví a silbar. abrí los ojos y frente a mis ojos estaba mi abuelo con sus viejos lentes y con esa sonrisa escasa de dientes... ¿qué quieres?, le pregunté. nada, respondió y luego, le vi atravesar la pared de mi cuarto. me asusté y recordé que mi abuelo, padres y hermanos estaban mas muertos que Napoleón. salí de casa y con una radio portátil, me sentí mas entonado y feliz... caminé hasta llegar a una casa llena de personas, como una fiesta. toqué la puerta y vi que todos estaban disfrazados. ¿puedo...?, pregunté. pasé, dijeron y noté que todos m miraban... busqué una silla y me senté. les veía bailar y besarse, y cuando una chica enmascarada se sentó a mi lado, y dijo mi nombre, sentí que todo era una locura, difícil de creer por nadie excepto yo... bailamos y luego salimos juntos a la calle. paseamos por todas las calles y en ningún instante se quitó la máscara. ¿cómo te llamas?, me dijo. iba a decirle mi nombre pero no me acordaba, así que le dije que no me acordaba. se rió y luego se paró y me dio un beso en la frente, y se fue caminando... iba a seguirla pero no quise, preferí irme a mi casa, pero cuando empecé a caminar, no recordaba mi nombre ni el lugar en donde vivía, así que me eché en una banca y dormí... y cuando abrí los ojos, estaba siendo observado por muchos perros... me olían, orinaban, gruñían y muchas cosas mas... apreté los ojos y seguí soñando hasta el día siguiente en que seguramente volvería a ser nuevamente la persona que empezó a escribir una historia frente a su ordenador...


san isidro, diciembre del 2007

Monday, December 17, 2007

mirada al cielo



dicen que los niños ven a Dios, esta niña miraba el techo de una cortina y con sus manitas jugaba como una diosa. le dije que me gustaría darle un beso. dijo que no, que no y que no. me puse a llorar y ella con sus manitas tocando el rostro de Dios, me dijo que sí... gracias, le dije y miré así como ella, hacia el cielo cuando de pronto una mano tocó mi espalda. volteé y vi a un hombre muy alto. cogió a la niña y se la llevo de mi mesa en que estaba ella y yo. adiós, le dije, pero ella siguió mirando hacia el cielo, hacia el rostro de Dios. alcé la vista y sí, allí estaba Dios... te amo, le dije y Dios sonrió así como la niña que le tocaba el rostro...


san isidro, diciembre del 2007

adelante


busco la paz
el aroma de los vivos felices
busco
siempre busco
siempre encuentro
una rosa clavada en un cielo celeste
un ser blindado de ideas...

si el tiempo fuera mío
y la noche tuviera idioma
seguro que pintaría mi nombre
en la línea de cada estrella

no sé quién me dijo tanto
sólo sé que todo se hace humo
cuando termina esta canción,
este poema de paz

siempre adelante
con la vela del presente
dejando huellas de un pasado
limpiando sendas de un sueño...

siempre
siempre
siempre seré una flor
que grita su aroma de paz
mientras la vida
me regale un aliento,
uno mas
cada vez
que abro los ojos
y siento gratitud...

siempre
siempre adelante...


san isidro, diciembre del 2007

Sunday, December 16, 2007

idiomas


supe que grandes escritores gustaban comprar libros llenos de imágenes y de idiomas desconocidos. yo no soy gran escritor ni siquiera pequeño, tan solo me gusta o me provoca escribir en la Web o en un pequeño cuadernillo azul que tengo siempre en mi bolso o en las manos, junto a un lapicero de tinta azul; me gusta ese color, lo uso en mis ternos, corbatas y en casi todos mis pantalones, incluso uso un gorro de ese color. quizá me recuerda que vengo de la oscuridad o que navego en medio de ella. lo cierto es que gusto de escribir como quien se lanza al aire con alas, con aquel sentimiento de libertad, paz o algo por el estilo, y cuando lo realizo me siento muy bien... en eso estaba hasta que leí mucho, demasiado quizá, casi diariamente y por ello compraba libros compulsivamente. tanto fue, que tengo tantos que no podré leer jamás, y aún sabiéndolo, continúo con ese impulso. mis padres me llaman loco, es verdad, estoy fuera de todos los términos normales de una sociedad pobre o rica. no salgo, no como, no gusto de la gente ni ellos de mí, seguramente porque no gusto cambiarme de ropa de otro color que no se el azul, no lo sé ni me interesa saberlo. el caso es que, por esas casualidades, me llegó un libro escrito en japonés, luego otro en latín, en francés, alemán, inglés, etc... me gusta verlos, tocarlos y saber que aunque no los entienda, ellos me entienden a mí. los tengo tras una caja vidrio, y con llave. cuando los tomo hay algo en mi corazón que se enciende como una lumbre. sus líneas se hacen mas azules de lo normal y siento que son una parte del cielo, de ese universo infinito e incomprensible, que tanto amor y respeto le tengo. hace unos meses me puse a escribir en letras extrañas... no supe el porqué lo hacía, pero al hacerlo, dibujaba algo al costado, como muñequitos de colores, pues escribía con colores diferentes, de tono siempre azul. una mañana desperté y no pude ver mas que nubes y nubes... llamé a mis padres y ellos me llevaron a un oculista. este nos dijo que leía demasiado y escribía seguramente mucho. me pidió que bajara la intensidad. dije que sí, pero, al poco tiempo seguí leyendo, escribiendo y, dejé de ver por completo, todo fue perfectamente negro. quedé ciego como la noche, por ello, cuando aún tomo un libro de mi cuarto, siento que leo, que escucho voces de uno que otro personaje, y siento que una luz hermosa me eleva más allá de la oscuridad. y aunque la vida me regaló todo esto, respiro y en cada aliento que recibo, encuentro una nota, una estrella, una línea azul que siento cuando toco los libros del cuarto, sobre todo aquellos que son de otro idioma, aunque no los vea, pero les recuerdo que están bajo una caja de vidrio... mis padres dicen que estoy desvariando y que por ello canto todas las noches, pero, cómo no voy hacerlo si siento dentro de mi alma aquella sinfonía del universo, de esa oscuridad que me narra que cante, que cante, que cante y que lea cada línea apelmazada en ese idioma total, perfecto... la fusión de todos los idiomas, de todas las letras, sí, sí, total, total...


san isidro, diciembre del 2007

Saturday, December 15, 2007

entre uno y uno


me siento en la silla
hojeo un libro viejo
hago que entiendo
aunque no se mi idioma...

abro la puerta
la echo a la calle
ella dice que no volverá
le creo
y cierro la puerta con clavos
y siento que la casa abre sus puertas

no soy un libro
un vaso de agua
un poco de tinta
pero
algo soy
mientras duermo y sueño
como golondrinas en el cielo
sin poner sus patas en la tierra jamás...

hago mas
un poco mas
y las puertas claveteadas se abren
entran un sueño
un miedo
un aliento grueso
y me gritan
que les recuerde
y escriba de ellos...

tomo la tinta
y escribo en todo mi cuerpo
odio el papel
odio la noche sin magia ni silencio

esta tarde fui un hombre afortunado
el mundo me dio una patada en la conciencia
y yo le dije muchas gracias...
tomé las llaves de mi vida
y escapé tras mis sueños y alegrías...


san isidro, diciembre del 2007

Friday, December 14, 2007

paseando


sin querer me detuve un instante mientras iba a comprar un poco de pan, azúcar y queso. vi a este hombre y me dije si era feliz. me le acerqué casi hasta darle un beso en la boca, como los boxeadores y le dije con el pensamiento si era tan feliz como yo. me escupió y luego me dijo muchas malas palabras y con una mano me lanzaba lo que tenía en la bolsa que era pan, queso, azúcar y un paquete de cigarros. me detuve y recogí todo lo que me había tirado. se lo devolví y este se quedó boquiabierto. sonreí y con la mano le dije adiós. seguí mi camino y entré en una panadería y compré el queso, pan y azúcar. salí y en la puerta volví a encontrarme con el mismo hombre. le saludé con la mano y seguí mi camino, pero mientras lo hacía sentí que alguien me seguía. era el hombre. ¿qué desea?, pregunté. se quedó lívido y en un acto de sorpresa, me dio un beso en los labios, luego, me dio su bolsita de pan, queso y azúcar y los cigarrillos. no quise recibirlos pero ya el hombre se había alejado. seguí andando hasta llegar a mi casa y poco antes de entrar vi a un perro que me miraba con hambre y eso que da pena en sus miradas. abrí la bolsa y le di todo lo que el viejo me había regalado, luego, entré a casa. preparé mi desayuno y cuando ya estaba listo a salir vi al perro rascando la puerta de casa. abrí la puerta y el perro se me abalanzó y me lamió toda la cara, para luego irse de lo mas campante. me levanté y salí rumbo al trabajo... tomé un auto y no paré hasta llegar, pero en la ruta miraba los ojos de conductor. era un hombre hermoso y muy joven. me gustó su mirada y le sonreí. este me devolvió el saludo y empezó a hablarme. me dijo si me gustaban los hombres. le dije que no. ¿y las mujeres?. le dije tampoco que no. ¿los animales?. no, respondí. me sentí incómodo, pero por suerte ya estaba llegando al trabajo, y cuando el auto se detuvo, saqué un billete para pagarle pero el conductor dijo que no, que el viaje era gratis. gracias, le dije, y antes de alejarme el hombre dijo que yo le gustaba mucho y que deseaba hacerme el amor. no, respondí y entré al trabajo. todo el día la pasé muy bien hasta que un colega me dijo si deseaba hablar. le miré y tenía unos labios gruesos y carnosos, color sangre. le di un beso en los labios y este me dio un puñete en la cara, rompiéndome la nariz. llamaron a la ambulancia y luego, me llevaron a casa. al poco rato recibí la llamada de mi jefe, preguntándome si me gustaban los hombres. le dije que no. ¿entonces, por qué ha besado a su colega?. le dije que me gusta dar besos a las cosas hermosas. ¡ah!, es usted un artista..., dijo. no, respondí. bueno, en ese caso, puede volver al trabajo apenas se sienta mejor, pero eso sí, por favor evite de dar besos en el trabajo. de acuerdo, respondí. apenas colgó, encendí la TV. daban una serie erótica. la apagué y respiré profundo muchas veces, muchas veces hasta que dejé de sentir mi cuerpo. sentía que era un punto que estaba dentro de un cuerpo lleno de carne. seguí respirando largo y profundo hasta cerrar los ojos. de pronto, me vi en medio de una constelación de estrellas y de una parte de ese lugar aparecieron unas sombras luminosas... se me aceraron y vi por primera vez, la cosa mas bella de todas las cosas, era la belleza misma... me le acerqué y me uní a ella, luego, no sé qué mas, pues abrí los ojos y todo estaba oscuro. me levanté y casi desnudo salí a la calle a caminar. fue raro, no había nadie por las calles, excepto el perro que apenas me vio, dio un brinco hasta lamerme toda mi cara... pude salir del perro, pero no por eso detuve mi paseo... seguí hasta que el día llegó... casi podía tocarlo con los ojos y los dedos. cerré los ojos y le di un beso, de esos que no tienes labios, tan solo corazón...

Thursday, December 13, 2007

mi camino


esas calles por las que día a día camino me hablan tanto... cuentan de un hombre nacido antes que yo y muerto poco después que naciera, tenía un nombre, una historia que contar. le imagino pasando por las mismas calles, deteniéndose un momento en el parque y ponerse a silbar cuando ve un ave en cielo saltar de una rama a otra, y en ese momento cierra los ojos e imagina a un hombre que aún no existe robando a una mujer en la puerta de una casa. ella grita y el corre hacia ella y ve al ladrón huir como un gato por la noche. la mujer es una anciana, bella y de ojos azules. le coge del brazo y le pide que la acompañe hasta la entrada de su casa. toca la puerta y sale un anciano. este hombre le mira y siente que le ha visto en algún lugar pero no lo recuerda. se despiden con un saludo de gratitud. nuestro hombre sigue caminando hasta llegar a su banca. se sienta y cierra los ojos. cuando los abre está sentando en la misma banca con el Sol que le quema la cara y un perro que le huele y mira como si estuviera haciendo algo anormal. se para y sigue caminando hasta llegar a su centro de labores. saluda a su jefe y a los demás compañeros y sigue laborando hasta que le llega la noche. sale y vuelve a pasar por las mismas calles cuando de pronto ve una sombra muy grande, se asusta y siente que esa sombra le mira a lo lejos en el tiempo, tan lejos que tiene que correr y cuando llega a una esquina escucha los gritos de una anciana. se detiene y ve su sueño realizado... sonríe y sabe que está mas vivo que la sombra que viene lejos en el tiempo...


san isidro, diciembre del 2007

especial

Abel


Salí tan temprano que supe que todo iría mal. Llegué al taller y un señor de traje oscuro y lentes también me esperaba con una larga y peligrosa sonrisa. Me llamó por mi nombre y mientras esperaba por mi respuesta pensé en negarme, pero no lo hice y dije que sí, que era la misma persona. Felicitaciones, me dijo. Luego, abrió un maletín y sacó cinco libros grandes y pesados. Son para usted, me dijo. Gracias, respondí mientras miraba la tapa y los nombre de los cinco libros. Sus páginas eran de papel de seda y su tapa era de cuero con letras de pan de oro. Los autores eran los más venerados por mí, desde mi vida de lector. Firmé una hoja que me dio el extraño hombre y sin más, entré al taller. Fue raro. Todos me miraban a la cara y yo sentía que algo muy malo veían. ¿Qué les ocurrirá?, pensaba. No bien pasé a mi oficina cuando puse los libros enfrente de mis ojos. Los abrí y no supe más. Perdí el conocimiento. Cuando volví en mí, estaba echado en una cama, bien cobijado y alumbrado por una vela muy grande. Pensé en la luz, por ello me levanté y busqué a tientas el interruptor. No lo encontré. Más bien vi a un lado de aquel extraño y gran cuarto, lleno de cuadros con rostros y cuerpos completos de diferentes autores un escritorio lleno de páginas en blanco y mucha tinta y pluma… Estoy desvariando, pensé. Pero no, caminé hasta llegar al escritorio y me senté. Apenas toqué la pluma, un impulso me hizo escribir sin parar sobre las hojas en blanco que eran duras como el lienzo pintado de un artista. No supe cuánto tiempo pasó, pero fue mucho. Tanto fue que caí derrumbado sobre una ruma de papeles escritos. Cuando abrí los ojos, aun estaba en mi oficina. Ya no estaba nadie. Todos se habían ido. Me fijé en los cinco libros y no estaban. Casi me vuelvo loco y los busqué por todas partes. Ya era mas de la media noche y supe que los había perdido o me los habían robado. Salí del taller y tomé un auto que llevara a mi casa. Apenas entré vi al mismo hombre vestido de negro, con los cinco libros en la mano. No entendí el cómo había entrado a casa. Pero allí estaba. ¿Quién es usted?, pregunté. Sonrió como antes y sentí un escalofrío en el espinazo. Soy usted, me dijo. ¿Yo?, respondí. Bueno, una parte de usted. Soy un personaje que aun no brota de su imaginación pero lo hará en estos días y mi presentación tiene un sentido, el de tener un nombre. Deseo que escuché mi historia para cuando le venga la forma de la historia total ya sepa cómo ubicarme, y si bien le he dado cinco libros es porque son mis autores favoritos y en ellos aparezco yo, pero no como me hubiese gustado existir. No sabe usted cómo se vive de esa manera. De ideas en ideas, de críticas en críticas… En fin algo penoso y que no deseo que vuelva a ocurrir. El extraño personaje siguió hablando para luego sentarse en una de mis sillas y tomar una taza de té. Luego, mientras bebía me contó su historia. Interesante y elocuente. Terminó. Lo acompañé a la puerta y cuando le abrí la puerta, y darle la espalda, ya no estaba mas… Sonreí. Nunca me había ocurrido antes. Pero, siempre hay una primera vez. Caminé hasta sentarme en mi escritorio y cuando subí la vista tenía los mismos autores de los libros que en una parte de mi vida me regalara un personaje que sería mi personaje en una próxima novela que yo escribiría. Leí los cinco libros y cuando los terminé supe que tenía algo que contar. Lo extraño fue que en todos los libros, el extraño personaje aparecía con nombre diferente, pero era el mismo. Así que tuve que ponerle un nombre. Cerré los ojos y no los abrí hasta que sentí una voz, lejana, oscura, que provenía de mi mundo interior. “Abel”, escuché. Abrí los ojos y corrí hacia mi escritorio. No podía esperar más…


San Isidro, Diciembre del 2007