es extraño, cada día leo menos y escribo mucho menos... ha llegado el punto de que ni siquiera leo, tan solo vivo y vivo con mayor intensidad...
Saturday, May 17, 2008
Sunday, May 11, 2008
el miedo mas grande
san isidro, mayo de 2008
Saturday, May 10, 2008
EL HOMBRE DIOS

El Evangelio del Hombre-Dios
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Y aconteció que nos sentamos sobre sillas de hierro ennegrecidas, dentro de un salón de mármol resplandeciente.
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Y el silencio cubrió nuestras bocas como un velo, pues delante de nosotros estaba el Hombre-Dios, sentado en su trono negro.
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Cerró los ojos, y su rostro era delgado, y su cabello, oscuro y grasiento. Sus zapatos brillaban como espejos, y su traje era tan negro como las sillas que nos sostenían.
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Y cuando abrió sus ojos, eran pozos profundos de sombra, y ninguno de nosotros respiró.
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Mas el Hombre-Dios no pronunció palabra, sino que se levantó, y caminó entre nosotros.
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Alzó sus manos, y con el aleteo de sus dedos nos atrajo, como el viento que convoca a la brasa encendida.
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Y nuestros cuerpos cayeron como odres vacíos, y postrados quedamos a sus pies.
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Y vino hacia mí, y tomó mi barbilla con sus dedos semejantes a los de la araña.
-
Levantó mi rostro hacia el suyo, y me sonrió. Y yo lloré sin saber si de dolor o de gozo, si de angustia o de éxtasis.
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Entonces, de sus huesudas manos sacó un caramelo, negro como la noche sin estrellas.
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Y abrió mis labios, e introdujo aquel dulce en mi boca.
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Y cesó mi llanto, y la dulzura se mezcló con mi saliva, y en mi ser nació una paz que no era de este mundo.
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Luego el Hombre-Dios volvió a su trono, y habló en lengua extraña, como carcajadas largas y cortas, pausadas como el eco de los abismos.
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Y cuando hubo terminado, se levantó y salió del salón.
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Y he aquí que a través de las ventanas vimos un carro negro que lo aguardaba. Subió en él como un hombre cualquiera, pero nosotros sabíamos que era un Hombre-Dios.
-
Entonces nos pusimos de pie, y aplaudimos hasta que todas las luces se apagaron.
-
Y la oscuridad cubrió el mármol y las sillas, y el salón se tornó del mismo color que sus ojos.
-
Y cada uno buscó a tientas la salida, no hacia la luz, sino hacia la sombra que había dejado tras de sí.
Saturday, May 03, 2008
saludos
Hace poco me llamaron para publicar un cuento de mi autoría. Me pagaron. Primera vez que lo hacían. Me sentí contento. La vida se puso llena de promesas y sueños y colores variados. Creo que eso era felicidad, pero, tan breve...
Fui a visitar a mi padre, le saludé y le pedí una toalla. Dijo que no, que lo hiciera con mi plata. Me fui, le di un beso en la mejilla y salí a la calle lleno de suciedad, pero, algo contento, pues, había dicho la absoluta verdad...
Ya en mi casa mi madre estaba frente a mí, parece una momia con pelos con su vieja voz de gato... Pero, la quiero, al menos cuando no grita como gallo por la mañana.
Salí a la calle y supe que la noche tenía algo para mí. Un aire frío llenaba mi cuerpo. Algo nuevo estaba por suceder. Fui feliz, y ya iban dos veces... ¿Irá en aumento?
Un auto pasó cerca de mí y al poco de pasarme se detuvo... bajó una mujer vestida de blanco, de novia. ¿Quieres casarte conmigo?, preguntó. Sí, le dije. Se me acercó y se quitó toda la ropa hasta quedarse pelada, desnuda... Me puse bruto y fui feliz, ya por tercera vez. De pronto escuché risas de todas partes, en especial del auto. Eran puras mujeres. ¿Qué ocurre amor?, le dije a mi novia. Ella se dio media vuelta, se llevo su blanco vestido y subió al auto lleno de risas de mujeres graciosas. Partieron, dejándome solo como un hongo, llevándose mi tercera felicidad en cada punto de luz que desaparecía por la noche...
Bajé la cabeza y supe que todo estaba consumado. Debía morir de una vez, pues, ya había sido feliz, y por tres veces. Antes, escribí una carta dirigida a quien corresponda y buscando un puente, decidí saltar...
Caí, pero no al piso, pues justo pasaba un camión lleno de plásticos... fui feliz, por cuarta vez. Alguien me ama, pensé, y, sentí que era verdad. Bajé del camión y empecé a buscar mí última felicidad, al menos, por esta noche... Sí, tenía fe...
San isidro, mayo de 2008
Wednesday, April 30, 2008
apagón

la luz de la casa se fue. y eso que había pagado hacía una semana la factura, pero, no sabía qué era lo que pasaba. miré por la ventana si los demás tenía luz, y sí, todos la tenían. así en oscuras pensé que algo raro pasaba con los plomos y bajé con una linterna a ver el interruptor. todo estaba bien, todo, pero, no tenía luz. llamé por teléfono a la compañía de luz para entender qué ocurría. me dijeron que unos cables estaban rotos y que era solo mi casa la única en toda la zona que salió afectada. pregunté cuánto tiempo va a durar esta falta de energía. dijeron que no sabían pero que me iban a llamar. corté y me fui a dormir. tuve muchos sueños y todos con gente desconocida, pero, todos me miraban como a una cucaracha... sentí como me trataban de pisar y yo huía de una pared a otra. por suerte tenía alas o unas grandes patas como si fueran resortes que llegaba hasta el techo de un cuarto todo de color rojo... ¿tendrá algo que ver el rojo con mis sueños? ¿sangre? ¿muerte mía, de mi madre...? tantas cosas pensaba y mientras soñaba mis dientes rechinaban como las ruedas de un tren frenando ante los rieles rotos... desperté y aún estaba oscuro. encendí la luz, pero nada... cogí mi linterna y fui a buscar agua... subí hasta llegar a la cocina y cogí una botella de agua. la tomé y calmé mi angustia. bajé a mi cuarto cuando de pronto todas las luces se encendieron. salté de alegría y fui a ver si había luces en las demás casas, nada, todas estaban a oscuras... miré mi reloj y eran las doce y media de la mañana. qué raro, pensé y volví a llamar a la central eléctrica. me dijeron que se había roto los demás cables eléctricos al arreglar el mío. colgué y sentí que mi suerte era extraña. apagué las luces de toda mi casa y me acosté. esta vez tuve sueños extraños: yo era un gigante que aplastaba a toda una comunidad de gente con los cuerpecitos de cucarachas y las caras de personas que jamás había visto, pero, extrañamente sentía placer al hacerlo... desperté y ya era de día. probé la luz y aún seguía con ella... me levanté y seguí viviendo en este mundo extraño pero tan querido...
san isidro, abril de 2008
Sunday, April 27, 2008
poemas inhumanos

llegué a casa de mis padres
allí estaba la tía chepa,
la perra Laica
y ese mover de puerta verde
que no cesaba de jalarme a un pasado
lleno de fiesta
de gente que es puro polvo
mientras el canto de un radio
los hacía bailar como druídas...
abrí la puerta de la cocina
aún olía a carne,
pollo frito,
arroz con choclo...
pedí a la negra una poca
después en la mesa, respondió...
vi las fotos en blanco y negro
me vi a mí...
niño viejo
con ese aire perdido
de los inocentes tiernos
limpié mis cuadros
y lloré para adentro...
vi una puerta abierta
y sin despedirme
escapé de la casa...
mientras me alejaba
escuché la oscuridad de la casa dejada,
el frío de sus paredes sucias
y ese aire húmedo y pesado
que rompía todo el alma de la mía...
seguí perdido
entre millones de almas
rumbo a la nada,
a la nada de un momento
en que mi vida vale todo,
esparciéndose cada uno
de mis latidos
por los cielos y los mares
en el canto de un poeta...
esos domingos...
tengo que recoger a mi madre de la iglesia. ella ora como una buena sierva, de miedo a que todo lo que suceda no tenga las bendiciones y los sueños de ella. debo de estar atento a cuanto suceda duante este día. debo mejor olvidarme de todo y ser feliz como mi perro cuando corre por las mañanas... debo, debo, mejor, no debo nada aunque el Sol me caiga por el cuello y los perros dejen de ladrar y las noches sean claras, y así se duerme mejor, sin soñar, despierto y con los lamidos de mi perro y las oraciones de mi madre que debo de recoger, como todos los domigos, como esos domingos en que el Sol dice que ya fue suficiente, suficiente para el día soleado...
Wednesday, April 23, 2008
instantes

la cosas iban perfectas. la gente no dejaba de respirar, respirarme... era una gota entre la mar de miradas. vivía eternamente y ese soplo que subía hacia la eternidad no cesaba de alegrarme, liberarme... era un ser lleno y satisfecho, y, con algo tan simple como era el aliento. cerré los ojos ante esos momentos infinitos y decidí ser feliz el resto de mi viaje por la existencia carnal. ¿más allá qué hay?... no lo sé, pero, este sentimiento de alegría me hace sentir que hay mas, mucho más, tanto más que jamás podré entender, pero sí sentir esta alma que va y viene como este aliento, como las olas de la mar, como todo aquello que vibra en cada instante de este vivir, de este morir, vivir y morir, vivir y morir por siempre...
san isidro, abril del 2008
Tuesday, April 15, 2008
mortis

ella está esperando
en la nada de un silencio
en la noche vacía
en mis ojos...
la sigo donde sea
es mi eterno descanso
para un alma
que no tiene inicio
ni final
es tan tarde
mas
ahora
pienso en mi vida
como un niño la mañana...
veo tanta gente
respirando
como todo ser animado...
las veo y siento tanto que
ruego por mi sombra
un eterno descanso...
san isidro, abril del 2008
Monday, April 14, 2008
mi amigo...
tengo un amigo que amo...
jode y ladra como un perro
hasta me grita: ¡resignado!
pero
es mi viejo querido
y le quiero mas que a un perro
aunque piense lo contrario
la tarde se llena de oro
y las deudas pesan duro
debo hacer algo en la vida
para no se un resignado...
o mi amigo viene
y grita:
¡eres zombie!
aun así
el tiempo borra todo
menos este largo sentimiento
que siempre guardo dentro...
espero verle pronto
porque
es mi amigo
y le quiero como a nadie...
Sunday, April 13, 2008
Historias de Belleza

siempre que la miraba, lloraba...
no sabía qué era
qué nombre tenía…
tan solo lloraba de alegría
al sentirme amado
por la belleza
escondida
en los ojos
de cada persona
que abría su alma
por el Sol de su alegría...
nunca quise ser nada importante
tan solo quería mirarla
con toda mi alma...
y cuando me hablaba, miraba,
lloraba de alegría...
y esta noche hermosa
en que miro hacia el cielo inmenso
veo su ojo plateado
en la luz de la Luna,
en la estrella perdida,
en los sueños de un niño
buscando la belleza escondida...
salgo como siempre a la calle
y los lamidos de mi perro me dicen
que soy el hijo de la noche
y que toda esta alegría
que brota de mi alma
es el canto escondido
de los mundos y los sueños
cuando lloran
por la belleza escondida...
visitas paralelas
después de una tarde llena de impresiones, volví a casa de mi madre. en la puerta me esperaba mi perro. entré y ella me esperaba... límpiate los pies, me dijo. lo hice y entré para darle un beso en la mejilla. siéntate y come tu cena, dijo mi madre. vi el comedor y no había nada sobre ella... aún así me senté e hice como que cenaba. gracias mamá, estuvo buena la cena, le dije. siéntate y toma un café caliente. hice lo mismo y puse mis manos sobre la mesa, mientras veía a mi madre echada sobre una cama pequeña, cubierta con una sábana color blanco. sus manos estaban pálidas, sus ojos cerrados, sus cabellos estaban como la nieve pero escasos y su voz parecía venir de otro lado, como de todas partes... pensaba en la gente que cruzaba la calle y que veía a través de la ventana de casa, y sentía que todo el mundo seguía sus propios caminos, ya sea, cenando, andando, muriendo, viviendo... me levanté y volví a darle un beso en su mejilla. adiós madre, le dije. no contestó. me levanté y fui hacia la puerta de casa. ya estaba saliendo cuando escuché su omnisciente voz: cierra la puerta, con seguro. lo hice y salí a la calle. allí estaba mi perro, famélico, viejo y con pelusas en vez de su antiguo bello pelambre... le rasqué la cabeza y cuando me alejaba sentí la angustia en el alma, mientras veía la gente cruzarse en mi camino. los había de todo. los buenos, malos... la infinita dualidad cruzándose en mi vida, y no pararía hasta volverse un solo punto negro, lejano, allí donde dos rectas se unen en la eternidad... sonreí al entender la existencia mientras lágrimas caían por mis mejillas...
san isidro, abril del 2008
Sunday, April 06, 2008
guerras

como treinta ancianos caminaban por el fango. eran guerreros, restos de gente perdida, marchando, huyendo, lo que fuera pero siempre buscando un atisbo de claridad en medio de aquella oscura y verde realidad del boscaje. el sonido de aves, y el gemido de una bestia los hizo detenerse... hicieron una ronda, echados, y esperaron como parte de un todo por aquella ambrosía natural de defensa. todos se miraban los ojos, y cuando caía la negra noche, escucharon los pasos de un ser humano... nadie le vio pero sintieron su aliento y el ruido que cargan las bestias heridas. es una mujer, pensó uno de los viejos. soltaron los músculos e imaginaron las piernas de una mujer. uno que otro sonreía, esperando un claro en aquel lugar. de pronto, los pasos se detuvieron. todos miraron hacia el lugar en donde el sonido moría y vieron un par de ojos brillantes como lunas. ¿qué es eso?, pensaron. no pudieron pensar mucho mas, pues, al poco rato, aquellos ojos empezaron a crecer a la velocidad de la luz, hasta volverse los rayos del Sol. el sonido de que el mundo se acababa y la luz mojó aquel lugar, abrieron los ojos y cuerpos de todos los ancianos, dejando regados ríos de sangre y restos de huesos y carne chamuscada. fueron un par de bombas que lanzaba el enemigo. todo aquel boscaje fue incendiado. y cuando llegaron los enemigos, vieron una treintena de restos de ancianos y trapos quemados. son viejos, pensó el muchacho vestido de verde, cargando un moderno equipo de lanzallamas. se paró y con el resto de jovencitos, siguieron adelante, en busca de mas enemigos, de más cuerpos iguales a los suyos, pero de lengua distinta y costumbres casi iguales... aunque, al poco rato, todos los jóvenes guerreros vieron a una linda muchacha andando con una cesta llena de rojas manzanas. sonrieron y la siguieron hasta llegar a una explanada. la vieron bajar hasta ocultarse bajo un viejo árbol. todos pensaron en sus bellas piernas cuando vieron una lluvia enorme que caía de cielo dorado. ¿qué es eso?, pensaron todos, cuando sintieron en sus cuerpos, cientos de dardos envenenados que se les incrustaban en todos sus cuerpos. no quedó uno solo cuando de lo alto del árbol, una gran cantidad de chicas bajaban. vieron los cuerpos de los jóvenes guerreros y con una antorcha quemaron el resto de sus cuerpos… luego, todas las chicas volvieron al bosque, antes, buscaron el río para darse un baño de todo el hollín impregnado en sus bellos cuerpos…
san isidro, abril del 2008
Friday, March 28, 2008
hombre

me dijeron que escriba una novela
lo pensé un poco y decidí hacerlo...
¿cuándo?, preguntaron ellos
alcé los hombros y miré a las nubes...
quise volar,
escapar,
ser un viento en el cielo
no pude
y
cerré los ojos
cuando volví abrirlos
aún esperaban respuesta
eran muchos
y todos
con las manos abiertos
como flores de carne
sus ojos miraban,
traspasaban los míos
y seguro que
veían mas que yo...
cogí una rama
y
sobre la tierra
escribí:
“un hombre
es un poco de todo
encierra tanto y nada
es como el inicio y el final
puede volar,
amar,
morir...
pero,
prefiere esperar
a que todo
se haga nada
frente a su vida
entre un grito
y un silencio...
un hombre es como un poema largo
se escribe dando pasos
en silencio sueña
construyendo palacios y esferas
es un Dios incompleto
y escribe poesía
aunque no todos
le lean
un hombre tiene dedos,
manos,
pies,
ojos
y mucho de eso invisible
con el tatuaje
del amor...
un hombre llora
y dice mentiras disfrazadas de verdad
y
al revés...
un hombre tiene eso que le daña
y le mata a patadas...
un mundo que rasga su inocencia
su mas hermoso sueño...
un hombre es como una mujer
tiene tanto como nada
y ambos
cuando tocan sus almas
se hace un nudo en lo eterno
y sienten lo importante
que es vivir
en un aliento...”
san isidro, marzo del 2008
Wednesday, March 26, 2008
bellos amores...
me preguntaron tantas cosas
¿por qué no amo?
bajé el alma al húmedo piso
y con una luz oscura en mi sombra mojada
juré que jamás amaría a ser brillante y seco...
salí como todas las tardes
con los ojos hacia el cielo
con la luz en mi alma ardiente
y cuando choqué frente a un ser humano
le di el mas fuerte abrazo de todos los abrazos...
llegó la noche con su campanas brillantes
y esa moneda plateada, coqueta la esperaba encogida
supe que todo sería igual a mi sueño
y que los niños no despiertan jamás
de cualquier futuro doméstico
porque
hay tanto que vivir en un cuerpecillo anhelado
como que dos por dos es un millón...
entré a mi océano sin peces
y ahogué todas mis penas y alegrías
supe lo que es el todo encerrado
bajo llaves de un futuro imposible de escribir
una mano tocó mi pecho
eran muchas manos y no lo sabía...
muchos ojos me miraban
muchas caras sonrientes ardían
al verme echado en un cuenco de plateado
como el humo o ceniza de un viejo cigarro...
san isidro, marzo del 2008
DIOS

estaba en el cielo. la gente me miraba con bellas sonrisas. vestía todo de blanco y el aire que respiraba era fresco como nunca antes. estaba en el cielo, en medio de todo el cielo, y mucha gente me miraba. me senté frente a un viejo árbol lleno de manzanos. cogí uno y vi a una culebra preciosa de ojos redondos y verdes. ¿quieres ser Dios?, me preguntó. no, respondí. la culebra de ojos verdes empezó a enroscarse hasta volverse en una manzana gigante de colores brillantes. cayó de donde estaba como si quisiera jugar conmigo, y yo la cogí con mis manos. la gente toda me miraba con bellas sonrisas y el Sol brillaba como nunca antes en mi vida, cuando le di un mordisco al bello manzano de colores que antes había sido una bella serpiente. el manzano de colores gritó: ¡ay!. ¿te duele mucho?, le pregunté a la culebra que ahora empezaba a convertirse en un árbol pequeño de colores brillantes. no, no me duele, pero, ¿te gustó lo que probaste?... le dije que un poco, además que su sabor se me hace muy conocido. ¿por qué me lo preguntas?, le pregunté. me dijo que ese era el sabor de Dios. ¡ah!, respondí, sorprendido, y como si no pasara nada seguí caminando y terminando de pasarme el trozo de la culebra dentro de mí por todo el cielo ante las miles de miradas de gente que no cesaba de sonreírme... pasé delante de ellos, y nadie decía una sola palabra, pero, cuando terminaba de pasar por cada uno de ellos, todos me tocaban la espalda, y luego, empezaron aplaudirme sin parar, pero suavemente, sin mucho estruendo... me pregunté por qué lo hacían, y justo cuando pensaba en ello llegaba a una linda cabaña en donde un hombre bastante mayor me esperaba con un libro muy grande, casi del tamaño de él. ven por favor y acércate, me dijo. fui y le pregunté si él era Dios. asintió, y luego, me extendió el enorme libro, diciéndome: firma justo a tu nombre, por favor... lo cogí y busqué mi nombre, pero, lamentablemente no lo recordaba. eso le dije a Dios. ¿no lo recuerdas?, me dijo. suspiré y de pronto, recordé: sí, ahora sí recuerdo todo. abrí el libro nuevamente y busqué mi nombre, y allí estaba, escrito en la primera página y encima de todos los nombres... sí, mi nombre era Dios, y firmé. gracias le dije. de nada respondió Dios. entré en la cabaña y encontré a mucha gente que no cesaba de mirarme con bellas sonrisas en sus ojos y sus labios... estaba en el cielo y yo era Dios...
san isidro, marzo del 2008
segundos afuera...
dos piratas de ojos vacíos
pintaban en sus sueños gatos de colas negras
un sonido de sables y bombas
les hizo despertar de su acerado sueño...
dos barcos de oro
se empotraban sobre una de sus quillas
el barco de los piratas
empezó a hundirse
pero aún así
se lanzaron como diablos
al barco de oro
con sus sables y garfios y ojos vacíos...
apenas llegaron
vieron almas contorneados de tenues líneas
que les miraban con zozobra
¡amos!
dijeron...
los piratas soltaron sus armas y con una antorcha
quemaron a todas las almas
que no cesaban de gemir como grillos por la noche...
se quedaron en el barco de oro
y al poco de navegar
una tormenta se puso sobre ellos...
naufragaron
ahogaron
pero
no cesaron de luchar contra la tormenta
saltaron de su muerte
y subieron
sobre ese árbol de aire y viento
hasta tocar el ojo central de la tormenta
¡no nos mates!
gritó la tormenta
pero ya
los piratas
cortaban los hijos del viento
sobre el cielo lleno de estrellas
dejando al mar calmo
como una planicie plateada...
como niebla
los piratas volaron
hasta tocar el alma de un cuerpo vivo
eran niños
que despertaban por la mañana
salían de sus casas
con libros y sueños escondidos
los piratas los siguieron
hasta tocar sus corazones
y cuando se hicieron uno con cada niño
volvieron a sus sueños
bajo el manto de la noche
llena de estrellas y cantos sin final...!
san isidro, marzo del 2008
Tuesday, March 25, 2008
tratando

estaba escribiendo un cuento cuando escuché voces saliendo de las paredes de mi cuarto. dejé de escribir y me puse a escuchar las paredes. una de ellas estaba llena de libros y en uno que otro rincón habían papeles y ropa sucia colgada entre ellos. en la otra pared habían cuadros, muchos cuadros y todo pequeños, casi del tamaño de una foto tamaño carnet. la otra pared tenía ventanas de varios tamaños pero todas estaba totalmente cerradas por una tapa de madera color madera, y con cerrojo como si fuera una jaula de loros. y la última puerta tenía libros muy grandes, casi del tamaño de cuerpo, y, en un lado de la pared estaba una puerta abierta, entreabierta diría yo... en donde se podía ver oscuridad total... me paré y me pegué a una de las paredes, la que tenía cuadros, y escuché vocecillas como si fueran cantitos de pajarillos y todos repetían canciones de tonos variados, como grillos pero sin ese sonido chirriante, me gustó y le pregunté qué significaba lo que decían. callaron y noté que los retratos se ensombrecían... ¿qué raro?, pensé. iba ha acercarme a la otra pared pero decidí que no, que mejor seguía escribiendo, y así lo hice aunque las voces aumentaron su tono, casi podía sentir el olor a sus voces, que eran graves, llanas, obtusas, de todo tipo de sonido. recordé que tenía una radio en mi saco. lo saqué y escuché música clásica... sin embargo, a medida que escribía y escuchaba a Brahms, sentí como si todas las voces de las paredes se pusieran a llorar. estoy loco, pensé y me saqué el aparato de música de mis oídos, y, de pronto, escuché aplausos de cada rincón del cuarto. gracias, les dije. me paré y los aplausos seguían. caminé hasta llegar a la puerta y lentamente cesaron los aplausos. salí de mi cuarto y todas las luces de la casa se encendieron. vi a tanta gente sentada en sus camas, y todos estaban mirando sus propias paredes, pero, notaba, no podían escuchar ni un solo sonido, nada, absolutamente nada... vi sus ojos y noté que eran del color de la oscuridad. les hablé, pero parecían no escucharme ni darse cuenta de mi presencia. iba a salir a la calle pero cuando vi a la dueña de casa echada en el piso con sus manos apuntando hacia el cielo supe que algo malo había pasado. me le acerqué, y ella me besó en la boca. fuerte, tan fuerte que sentí todos sus dientes. ¿qué hace?, le dije. pero ella abrió los ojos y vi toda la oscuridad del mundo en cada una de sus retinas. volví a mi cuarto y me senté a escribir. fue extraño, pues, no volví a escuchar las voces de las paredes hasta el día siguiente en que amaneció y tuve que salir a laborar como todos los días. mientras salía a la calle no me encontré con nadie en la casa. vi un auto parado en un lado de la calle. la puerta se abrió y entendí que me esperaba. subí al auto y vi a un señor con los ojos mas oscuros que todas las noches... no me habló ni respiró. ¿estará muerto?, pensé, pero mientras pensaba escuché aplausos por todos lados del auto. este se detuvo y bajé sin decir una sola palabra. caminé, pero no encontré a una sola persona... ¿en dónde estoy?, pensé. vi a lo lejos una casucha. corrí y entré sin tocar la puerta. subí las escaleras y no me choqué con nadie. vi un cuarto alumbrado por luces. entré y vi una máquina de escribir. me senté y escribí durante toda la tarde hasta que de agotamiento cerré los ojos, y cuando los abrí, estaba echado en el piso de mi viejo cuarto, lleno de libros, cuadros, y ropa por todos lados, y ventanas cerradas como si fuera una cárcel... cerré los ojos y seguí soñando... tuve muchos sueños, pero eso, eso, es otra historia...
san isidro, marzo del 2008
Monday, March 24, 2008
es tarde

son mas de la media noche
el sonido no cuenta
el ruido de autos y crujidos de fabricas
resuenan mi mente infantil
hay tanto esta noche
en que le hago caso al espacio, a la nada
suenan los timbales de mi alma
un ave toca sus trinos mientras duerme
dos bebes lloran mientras sueñan
hay tanto esta noche oculta bajo el día...
en que los condenados sueltan sus perros negros al cielo eterno
pasos van tras de mis letras
los oigo como el sonido del corazón
debe ser que esta noche muero viviendo...
hay tanto esta noche, esta noche...
dinero suena bajo el brillo de toda confusión...
salgo de este cuarto
y la negritud se hace puntos negros
y miles de estrellas tocan las pupilas de mis ojos...
y sigo esta cuerda que se rompe una y otra vez
mientras la vida sigue su curso
como sombra de lo eterno...
lo sigo
y muero en mi intento
debe ser que
la noche guarda a los perros de un poeta...
y ladran tan fuerte que
huyo como el humo de un cigarro...
hay tanto esta noche
y yo
sigo viviendo
sigo escribiendo
como todas las noches...
san isidro, marzo del 2008
Sunday, March 23, 2008
Nací

"...bajo la penumbra de una noche sin estrella ni tiempo ni nada existente, nací, y, en mi primer grito, dije la verdad..."
leía los libros mas viejos que mi padre había dejado en su casa; la cual, no visitaba desde hacía mas de treinta años. ¿puedo?, le dije a una de sus hijas, la cual, primera vez que veía, es que, era hijo ilegítimo y olvidado, sin mas padre que la tierra y sin mas madre que los viejos borrachos del ayuntamiento. ella me dijo que sí. gracias, respondí y cogí uno de todos ellos. llévatelos todos, me dijo la hija de mi padre. no, respondí, sólo deseo este. ella bajó la mirada y asintió, para luego, volver a la sala del muerto. la vi alejarse y volví a respirar aquellos aires de libros sin mas uso que el de los gusanos y polillas. guardé el que mas me impactó: "Juan Cristóbal", de Romain Rolland, en uno de mis bolsos de libros. dicho espécimen siempre quise leer y releer, pero, las cosas nunca se me dieron, y vaya uno a saber en dónde se encuentran quienes se buscan, pues, sentí que el libro estuvo esperándome, así como mi padre al cual no pude conocer en vida, pero sí en ese féretro plateado, echado y vestido todo de negro, y esas manos grandes y fuertes que ya no eran mas que garras de un cascarón de un dinosaurio... salí de la casa sin decir una sola palabra. tan solo vine porque había leído en las páginas del diario que un hombre con mi mismo apellido había muerto. miré la foto de el susodicho y vi que tenía mi misma cara y, el mismo apellido. ¿curiosidad?. puede que sea ello lo que me indujo, pero pienso que fueron los libros que brotaban de ese apellido y de ese mensaje salido del diario. apenas entré en dicho caserón, supe que había una gran biblioteca. entré y con la mirada gacha, les dije que el señor del diario había sido mi padre, aunque jamás lo había conocido. todos sus hijos eran mujeres, y cuando me vieron, quedaron tiesas al ver en mi rostro el rostro de su padre, que al mismo tiempo era el mío. les mostré mis papeles y les dije casi sin dudar que no venía por nada en especial mas que conocer al autor de mis días... todas se calmaron así como si una falsa tempestad estuviera a punto de salir y de pronto, el Sol saliera ante sus ojos brillantes de paz y sosiego... pensé que el viejo era adinerado, pero a mí, esas cosas jamás me interesaron. lo único que gustaba eran los libros, y, yo sentía que por allí estaban. supe por una de sus hijas que mi padre tenía una gran colección de libros, pero ese gusto lo mató, o, en otras palabras, lo dejó ciego y deprimido porque a ninguna de ellas le gustaba la lectura... al contrario, lo odiaban... pedí ver los libros. les dije que era escritor, aunque desconocido, pero escritor autodidacta. sonrieron y casi escuché sus pensamiento: igual a nuestro padre. pasa, dijeron, llevándome hacia la gran biblioteca. entré y como ya les dije estaba el libro. ya en la calle, lo abrí y en la misma acera me puse a leerlo. era tal como lo imaginaba y había escuchado. maravilloso. guardé el libro en mi bolso y seguí mi camino hacia mi cuarto. toqué la puerta y salió la dueña de casa. ¿has traído dinero?, preguntó. le dije que sí. vacié mis bolsillos y le di cuanto tenía. ella cogió todo y soltado un bufido se fue, dejándome con la puerta abierta. entré y subí los cuatro pisos hasta llegar a mi cuarto. entré y acomodé todos mis libros. uno mas, pensé, y, mientras me mudaba de ropas, encendía una vela para leer a "Juan Cristóbal". noté que en la parte inicial había una dedicatoria. estaba el nombre de su esposa, que no era la misma señora de las chicas. esta tenía otro nombre. ¿será mi madre?, pensé. me dije que sí e igual seguí leyendo el libro durante toda la noche hasta que la mañana me avisó que debía salir a laborar. me bañé y salí a la calle, siempre con el libro viejo. llegué a la imprenta, saludé a mi jefe y empecé a cortar las resmas y resmas de papel de todo tipo. los había cartones, papel couche de gramajes diferentes, papel siempre, etc. mientras cortaba fumaba un poco y, cada cierto rato, leía, y leía y leía, hasta que llegaba la noche y salía de la imprenta con un poco de dinero, pero no para comer, no, eso alimentaba el buche pero no el alma. recordaba una frase dentro del ayuntamiento: "no de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de Dios"... debió decir que Dios hay veces habla a través de las personas, y casi siempre, de los libros... cogí mi libro y corrí hacia la librería mas próxima. pueda que haya llegado literatura alemana que tanto amaba, y, esperaba que no sean traducciones, no, que sean en su idioma original... pues, ya sabía leer con un diccionario... llegué y sí, allí estaban, esperándome, como siempre, sí, como siempre, con ese sentimiento apasionado que da el amor sin nombre ni apellido...
san isidro, marzo del 2008