Wednesday, December 19, 2007

dejé de escribir


tenía tanto sueño, pero, también, tenía tanto amor reprimido que sufrí por el resto del día hasta que la noche apagó todo dolor encendido. no quise hablar con nadie de esto ni siquiera pensarlo, nada, tan solo quería amar a escondidas, y ser uno con ello, pero, al amor no se le escoge, al revés, viene y se lleva todos tus sueños y uno se queda respirando aires mas puros, con el alma saciada de aquello que tanto se busca y que no cuesta mas que perderse a uno mismo...

dejé de escribir y cuando volví hacerlo, estaba el amor, con sus mismos ojos y labios, sus manos iguales y ese aroma que tienen los niños... en verdad, dejé de escribir y cuando volví, volví a respirarte...


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, December 18, 2007

escritos lúdicos


antes de acostarme tuve ganas de escribir y así lo hice. me fijaba en la pantalla de la computadora y esta parecía esperar una genialidad, una idea original o algo por el estilo, pero, nada se me ocurría y puse una letra, luego una palabra, una oración, una imagen, una raya de lado a lado, y al final le puse mi firma. me sentí mejor e imprimí el texto, luego, lo puse en la web con el título de: "costas originales". me gustó el título y pensé muy dentro de mí que era una escritor genial, original cuando escuché una voces internas, seguidas de risas, gritos burlones, presencias malolientes... miré lo que había escrito y lo borré. me sentí peor, pero ahora ya nada podía hacer, así que me senté durante horas frente a la pantalla hasta quedarme dormido. tuve varios sueños. en uno de ellos veía a una mujer con el cuerpo muy grande, vestida toda de rojo con sus cabellos dorados y unos zapatitos encharolados... era una mujer muy especial que comenzó a acercarse hasta tocarme con una de sus uñas pintadas de oro pero que quemaba, ardía mientras la colocaba en mi vientre. quise gritar pero era imposible aunque el dolor era inaguantable. por suerte recordé que podía silbar y eso podía arrastrarme a la realidad. abrí los ojos y lleno de sudor y silbando sin parar, me levanté. miré en donde estaba y allí, frente a mi cara, estaba el ordenador de la computadora. parecía burlarse de mi y de mis sueños. escribí uno de mis sueños y le puse mi firma. me gustó mucho, pero el sueño y cansancio me mataban, así que me eché a dormir y quedé muerto como diez horas. tuve otro sueño. estaba acompañado de ancianos, hombres y mujeres, y todos ellos se tocaba las partes sexuales. me horroricé y quise despertarme y volví a silbar. abrí los ojos y frente a mis ojos estaba mi abuelo con sus viejos lentes y con esa sonrisa escasa de dientes... ¿qué quieres?, le pregunté. nada, respondió y luego, le vi atravesar la pared de mi cuarto. me asusté y recordé que mi abuelo, padres y hermanos estaban mas muertos que Napoleón. salí de casa y con una radio portátil, me sentí mas entonado y feliz... caminé hasta llegar a una casa llena de personas, como una fiesta. toqué la puerta y vi que todos estaban disfrazados. ¿puedo...?, pregunté. pasé, dijeron y noté que todos m miraban... busqué una silla y me senté. les veía bailar y besarse, y cuando una chica enmascarada se sentó a mi lado, y dijo mi nombre, sentí que todo era una locura, difícil de creer por nadie excepto yo... bailamos y luego salimos juntos a la calle. paseamos por todas las calles y en ningún instante se quitó la máscara. ¿cómo te llamas?, me dijo. iba a decirle mi nombre pero no me acordaba, así que le dije que no me acordaba. se rió y luego se paró y me dio un beso en la frente, y se fue caminando... iba a seguirla pero no quise, preferí irme a mi casa, pero cuando empecé a caminar, no recordaba mi nombre ni el lugar en donde vivía, así que me eché en una banca y dormí... y cuando abrí los ojos, estaba siendo observado por muchos perros... me olían, orinaban, gruñían y muchas cosas mas... apreté los ojos y seguí soñando hasta el día siguiente en que seguramente volvería a ser nuevamente la persona que empezó a escribir una historia frente a su ordenador...


san isidro, diciembre del 2007

Monday, December 17, 2007

mirada al cielo



dicen que los niños ven a Dios, esta niña miraba el techo de una cortina y con sus manitas jugaba como una diosa. le dije que me gustaría darle un beso. dijo que no, que no y que no. me puse a llorar y ella con sus manitas tocando el rostro de Dios, me dijo que sí... gracias, le dije y miré así como ella, hacia el cielo cuando de pronto una mano tocó mi espalda. volteé y vi a un hombre muy alto. cogió a la niña y se la llevo de mi mesa en que estaba ella y yo. adiós, le dije, pero ella siguió mirando hacia el cielo, hacia el rostro de Dios. alcé la vista y sí, allí estaba Dios... te amo, le dije y Dios sonrió así como la niña que le tocaba el rostro...


san isidro, diciembre del 2007

adelante


busco la paz
el aroma de los vivos felices
busco
siempre busco
siempre encuentro
una rosa clavada en un cielo celeste
un ser blindado de ideas...

si el tiempo fuera mío
y la noche tuviera idioma
seguro que pintaría mi nombre
en la línea de cada estrella

no sé quién me dijo tanto
sólo sé que todo se hace humo
cuando termina esta canción,
este poema de paz

siempre adelante
con la vela del presente
dejando huellas de un pasado
limpiando sendas de un sueño...

siempre
siempre
siempre seré una flor
que grita su aroma de paz
mientras la vida
me regale un aliento,
uno mas
cada vez
que abro los ojos
y siento gratitud...

siempre
siempre adelante...


san isidro, diciembre del 2007

Sunday, December 16, 2007

idiomas


supe que grandes escritores gustaban comprar libros llenos de imágenes y de idiomas desconocidos. yo no soy gran escritor ni siquiera pequeño, tan solo me gusta o me provoca escribir en la Web o en un pequeño cuadernillo azul que tengo siempre en mi bolso o en las manos, junto a un lapicero de tinta azul; me gusta ese color, lo uso en mis ternos, corbatas y en casi todos mis pantalones, incluso uso un gorro de ese color. quizá me recuerda que vengo de la oscuridad o que navego en medio de ella. lo cierto es que gusto de escribir como quien se lanza al aire con alas, con aquel sentimiento de libertad, paz o algo por el estilo, y cuando lo realizo me siento muy bien... en eso estaba hasta que leí mucho, demasiado quizá, casi diariamente y por ello compraba libros compulsivamente. tanto fue, que tengo tantos que no podré leer jamás, y aún sabiéndolo, continúo con ese impulso. mis padres me llaman loco, es verdad, estoy fuera de todos los términos normales de una sociedad pobre o rica. no salgo, no como, no gusto de la gente ni ellos de mí, seguramente porque no gusto cambiarme de ropa de otro color que no se el azul, no lo sé ni me interesa saberlo. el caso es que, por esas casualidades, me llegó un libro escrito en japonés, luego otro en latín, en francés, alemán, inglés, etc... me gusta verlos, tocarlos y saber que aunque no los entienda, ellos me entienden a mí. los tengo tras una caja vidrio, y con llave. cuando los tomo hay algo en mi corazón que se enciende como una lumbre. sus líneas se hacen mas azules de lo normal y siento que son una parte del cielo, de ese universo infinito e incomprensible, que tanto amor y respeto le tengo. hace unos meses me puse a escribir en letras extrañas... no supe el porqué lo hacía, pero al hacerlo, dibujaba algo al costado, como muñequitos de colores, pues escribía con colores diferentes, de tono siempre azul. una mañana desperté y no pude ver mas que nubes y nubes... llamé a mis padres y ellos me llevaron a un oculista. este nos dijo que leía demasiado y escribía seguramente mucho. me pidió que bajara la intensidad. dije que sí, pero, al poco tiempo seguí leyendo, escribiendo y, dejé de ver por completo, todo fue perfectamente negro. quedé ciego como la noche, por ello, cuando aún tomo un libro de mi cuarto, siento que leo, que escucho voces de uno que otro personaje, y siento que una luz hermosa me eleva más allá de la oscuridad. y aunque la vida me regaló todo esto, respiro y en cada aliento que recibo, encuentro una nota, una estrella, una línea azul que siento cuando toco los libros del cuarto, sobre todo aquellos que son de otro idioma, aunque no los vea, pero les recuerdo que están bajo una caja de vidrio... mis padres dicen que estoy desvariando y que por ello canto todas las noches, pero, cómo no voy hacerlo si siento dentro de mi alma aquella sinfonía del universo, de esa oscuridad que me narra que cante, que cante, que cante y que lea cada línea apelmazada en ese idioma total, perfecto... la fusión de todos los idiomas, de todas las letras, sí, sí, total, total...


san isidro, diciembre del 2007

Saturday, December 15, 2007

entre uno y uno


me siento en la silla
hojeo un libro viejo
hago que entiendo
aunque no se mi idioma...

abro la puerta
la echo a la calle
ella dice que no volverá
le creo
y cierro la puerta con clavos
y siento que la casa abre sus puertas

no soy un libro
un vaso de agua
un poco de tinta
pero
algo soy
mientras duermo y sueño
como golondrinas en el cielo
sin poner sus patas en la tierra jamás...

hago mas
un poco mas
y las puertas claveteadas se abren
entran un sueño
un miedo
un aliento grueso
y me gritan
que les recuerde
y escriba de ellos...

tomo la tinta
y escribo en todo mi cuerpo
odio el papel
odio la noche sin magia ni silencio

esta tarde fui un hombre afortunado
el mundo me dio una patada en la conciencia
y yo le dije muchas gracias...
tomé las llaves de mi vida
y escapé tras mis sueños y alegrías...


san isidro, diciembre del 2007

Friday, December 14, 2007

paseando


sin querer me detuve un instante mientras iba a comprar un poco de pan, azúcar y queso. vi a este hombre y me dije si era feliz. me le acerqué casi hasta darle un beso en la boca, como los boxeadores y le dije con el pensamiento si era tan feliz como yo. me escupió y luego me dijo muchas malas palabras y con una mano me lanzaba lo que tenía en la bolsa que era pan, queso, azúcar y un paquete de cigarros. me detuve y recogí todo lo que me había tirado. se lo devolví y este se quedó boquiabierto. sonreí y con la mano le dije adiós. seguí mi camino y entré en una panadería y compré el queso, pan y azúcar. salí y en la puerta volví a encontrarme con el mismo hombre. le saludé con la mano y seguí mi camino, pero mientras lo hacía sentí que alguien me seguía. era el hombre. ¿qué desea?, pregunté. se quedó lívido y en un acto de sorpresa, me dio un beso en los labios, luego, me dio su bolsita de pan, queso y azúcar y los cigarrillos. no quise recibirlos pero ya el hombre se había alejado. seguí andando hasta llegar a mi casa y poco antes de entrar vi a un perro que me miraba con hambre y eso que da pena en sus miradas. abrí la bolsa y le di todo lo que el viejo me había regalado, luego, entré a casa. preparé mi desayuno y cuando ya estaba listo a salir vi al perro rascando la puerta de casa. abrí la puerta y el perro se me abalanzó y me lamió toda la cara, para luego irse de lo mas campante. me levanté y salí rumbo al trabajo... tomé un auto y no paré hasta llegar, pero en la ruta miraba los ojos de conductor. era un hombre hermoso y muy joven. me gustó su mirada y le sonreí. este me devolvió el saludo y empezó a hablarme. me dijo si me gustaban los hombres. le dije que no. ¿y las mujeres?. le dije tampoco que no. ¿los animales?. no, respondí. me sentí incómodo, pero por suerte ya estaba llegando al trabajo, y cuando el auto se detuvo, saqué un billete para pagarle pero el conductor dijo que no, que el viaje era gratis. gracias, le dije, y antes de alejarme el hombre dijo que yo le gustaba mucho y que deseaba hacerme el amor. no, respondí y entré al trabajo. todo el día la pasé muy bien hasta que un colega me dijo si deseaba hablar. le miré y tenía unos labios gruesos y carnosos, color sangre. le di un beso en los labios y este me dio un puñete en la cara, rompiéndome la nariz. llamaron a la ambulancia y luego, me llevaron a casa. al poco rato recibí la llamada de mi jefe, preguntándome si me gustaban los hombres. le dije que no. ¿entonces, por qué ha besado a su colega?. le dije que me gusta dar besos a las cosas hermosas. ¡ah!, es usted un artista..., dijo. no, respondí. bueno, en ese caso, puede volver al trabajo apenas se sienta mejor, pero eso sí, por favor evite de dar besos en el trabajo. de acuerdo, respondí. apenas colgó, encendí la TV. daban una serie erótica. la apagué y respiré profundo muchas veces, muchas veces hasta que dejé de sentir mi cuerpo. sentía que era un punto que estaba dentro de un cuerpo lleno de carne. seguí respirando largo y profundo hasta cerrar los ojos. de pronto, me vi en medio de una constelación de estrellas y de una parte de ese lugar aparecieron unas sombras luminosas... se me aceraron y vi por primera vez, la cosa mas bella de todas las cosas, era la belleza misma... me le acerqué y me uní a ella, luego, no sé qué mas, pues abrí los ojos y todo estaba oscuro. me levanté y casi desnudo salí a la calle a caminar. fue raro, no había nadie por las calles, excepto el perro que apenas me vio, dio un brinco hasta lamerme toda mi cara... pude salir del perro, pero no por eso detuve mi paseo... seguí hasta que el día llegó... casi podía tocarlo con los ojos y los dedos. cerré los ojos y le di un beso, de esos que no tienes labios, tan solo corazón...

Thursday, December 13, 2007

mi camino


esas calles por las que día a día camino me hablan tanto... cuentan de un hombre nacido antes que yo y muerto poco después que naciera, tenía un nombre, una historia que contar. le imagino pasando por las mismas calles, deteniéndose un momento en el parque y ponerse a silbar cuando ve un ave en cielo saltar de una rama a otra, y en ese momento cierra los ojos e imagina a un hombre que aún no existe robando a una mujer en la puerta de una casa. ella grita y el corre hacia ella y ve al ladrón huir como un gato por la noche. la mujer es una anciana, bella y de ojos azules. le coge del brazo y le pide que la acompañe hasta la entrada de su casa. toca la puerta y sale un anciano. este hombre le mira y siente que le ha visto en algún lugar pero no lo recuerda. se despiden con un saludo de gratitud. nuestro hombre sigue caminando hasta llegar a su banca. se sienta y cierra los ojos. cuando los abre está sentando en la misma banca con el Sol que le quema la cara y un perro que le huele y mira como si estuviera haciendo algo anormal. se para y sigue caminando hasta llegar a su centro de labores. saluda a su jefe y a los demás compañeros y sigue laborando hasta que le llega la noche. sale y vuelve a pasar por las mismas calles cuando de pronto ve una sombra muy grande, se asusta y siente que esa sombra le mira a lo lejos en el tiempo, tan lejos que tiene que correr y cuando llega a una esquina escucha los gritos de una anciana. se detiene y ve su sueño realizado... sonríe y sabe que está mas vivo que la sombra que viene lejos en el tiempo...


san isidro, diciembre del 2007

especial

Abel


Salí tan temprano que supe que todo iría mal. Llegué al taller y un señor de traje oscuro y lentes también me esperaba con una larga y peligrosa sonrisa. Me llamó por mi nombre y mientras esperaba por mi respuesta pensé en negarme, pero no lo hice y dije que sí, que era la misma persona. Felicitaciones, me dijo. Luego, abrió un maletín y sacó cinco libros grandes y pesados. Son para usted, me dijo. Gracias, respondí mientras miraba la tapa y los nombre de los cinco libros. Sus páginas eran de papel de seda y su tapa era de cuero con letras de pan de oro. Los autores eran los más venerados por mí, desde mi vida de lector. Firmé una hoja que me dio el extraño hombre y sin más, entré al taller. Fue raro. Todos me miraban a la cara y yo sentía que algo muy malo veían. ¿Qué les ocurrirá?, pensaba. No bien pasé a mi oficina cuando puse los libros enfrente de mis ojos. Los abrí y no supe más. Perdí el conocimiento. Cuando volví en mí, estaba echado en una cama, bien cobijado y alumbrado por una vela muy grande. Pensé en la luz, por ello me levanté y busqué a tientas el interruptor. No lo encontré. Más bien vi a un lado de aquel extraño y gran cuarto, lleno de cuadros con rostros y cuerpos completos de diferentes autores un escritorio lleno de páginas en blanco y mucha tinta y pluma… Estoy desvariando, pensé. Pero no, caminé hasta llegar al escritorio y me senté. Apenas toqué la pluma, un impulso me hizo escribir sin parar sobre las hojas en blanco que eran duras como el lienzo pintado de un artista. No supe cuánto tiempo pasó, pero fue mucho. Tanto fue que caí derrumbado sobre una ruma de papeles escritos. Cuando abrí los ojos, aun estaba en mi oficina. Ya no estaba nadie. Todos se habían ido. Me fijé en los cinco libros y no estaban. Casi me vuelvo loco y los busqué por todas partes. Ya era mas de la media noche y supe que los había perdido o me los habían robado. Salí del taller y tomé un auto que llevara a mi casa. Apenas entré vi al mismo hombre vestido de negro, con los cinco libros en la mano. No entendí el cómo había entrado a casa. Pero allí estaba. ¿Quién es usted?, pregunté. Sonrió como antes y sentí un escalofrío en el espinazo. Soy usted, me dijo. ¿Yo?, respondí. Bueno, una parte de usted. Soy un personaje que aun no brota de su imaginación pero lo hará en estos días y mi presentación tiene un sentido, el de tener un nombre. Deseo que escuché mi historia para cuando le venga la forma de la historia total ya sepa cómo ubicarme, y si bien le he dado cinco libros es porque son mis autores favoritos y en ellos aparezco yo, pero no como me hubiese gustado existir. No sabe usted cómo se vive de esa manera. De ideas en ideas, de críticas en críticas… En fin algo penoso y que no deseo que vuelva a ocurrir. El extraño personaje siguió hablando para luego sentarse en una de mis sillas y tomar una taza de té. Luego, mientras bebía me contó su historia. Interesante y elocuente. Terminó. Lo acompañé a la puerta y cuando le abrí la puerta, y darle la espalda, ya no estaba mas… Sonreí. Nunca me había ocurrido antes. Pero, siempre hay una primera vez. Caminé hasta sentarme en mi escritorio y cuando subí la vista tenía los mismos autores de los libros que en una parte de mi vida me regalara un personaje que sería mi personaje en una próxima novela que yo escribiría. Leí los cinco libros y cuando los terminé supe que tenía algo que contar. Lo extraño fue que en todos los libros, el extraño personaje aparecía con nombre diferente, pero era el mismo. Así que tuve que ponerle un nombre. Cerré los ojos y no los abrí hasta que sentí una voz, lejana, oscura, que provenía de mi mundo interior. “Abel”, escuché. Abrí los ojos y corrí hacia mi escritorio. No podía esperar más…


San Isidro, Diciembre del 2007

Wednesday, December 12, 2007

ciegos


leía tanto, tanto
que los ojos se apagaron
como llama ante la brisa...

llamé
grité tu nombre, el mío
pero nadie escuchaba

tuve que callar
y allí
en silencio total
escuché una voz
cálida como la primavera
era una mujer

le dije que leía
que mis ojos no veían
que mis manos sabían tanto hoy como mañana
todo eso le dije
y ella tocó mis manos
y lloró como una madre

la quise tocar
mirar
abrazar
pero no
ella se iba
lejos
así como el sueño

grité tu nombre, el mío
pero no escuchaba mas que la brisa del pasado
y el recuerdo de unas manos en las mías...

ya agotado
arrastré mi cuerpo sobre el barro
conocí la soledad de los muertos
la gracia de la oscuridad viva
el tacto del amor
el color de la nada
y lloré mucho
y mi llanto se hizo fuego ante mis ojos
y pude ver
sí,
pude verte
lejos caminabas
con una hoja escrita en tus manos
y yo hablaba en sus líneas
y tu llorabas sin parar
ante el grito lejano de mi alma

supe al fin lo que era el perdón,
perdoné
supe al fin lo que era gratitud,
agradecí...
y luego
abrí los ojos
y vi tan cerca tu rostro, el mío
que sentí cerrarlos
amé más tus sueños y tus ojos ciegos...


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, December 11, 2007

durmiendo


largas son las noches que espero
que sueño con notas disonantes
y un silbido largo de un gallo negro

podría conversar contigo
decirte cuanto lo siento
decirte que vivo dentro de un cuerpo
que lloro cuando río
que invento cuando me pagan
que digo mil cosas
para esconderme de ti...

si
eso cuento en mis líneas
en mis cartas largas y llenas de lágrimas modernas

y cuando llego a mi catre
pienso en todo
cuanto no hice y pude...

es seguirte en tus sueños
tras esos momentos
en que insisto en disonantes notas
pues
ellas son la flor de la sencillez
de quien escribe por la noche,
sin saber a quién
y por qué...
y hasta cuándo...


san isidro, diciembre del 2007

Monday, December 10, 2007

valor del momento


les miraba y dentro de mí sentía esas ganas de arrancarles la piel del rostro y ver qué es lo que sienten. aunque, aunque fuera de ese modo, no encontraría la verdad. semblantes de personas que imagino conocer pero que hay tan poco conocido. les vi a los dos y les pedí una sonrisa. fue duro para ambos, pues, ambos saben que no son iguales, que viven sin saber adonde van y giran como trompos sobre el piso de sus días a días. les miro y siento que hay mucha pintura mía en sus rostros, en sus manos y en sus pensamientos. pueda ser que jamás hayan existido mas que en mi imaginación, o, por el contrario, sea yo quien vive en sus sueños e imágenes buenas de sus vidas... les vi y supe que pronto iba a ser diferente, que las noches serían cadáveres de los días malos, y que el brillo de sus miradas era mas que dos estrellas apagándose sobre los rieles de la vida... supe que todo era un poco mas de vida encarnada y vista por el valor del momento...


san isidro, diciembre del 2007

Sunday, December 09, 2007

reuniones


nunca me han gustado las reuniones... sobre todo si es en lugares llenos de gente y la comida es cara, y la familia se reune con caras aburridas y llenas de compromiso. me hubiera gustado no salir y estar echado en una cama cómoda, leyendo libros o escribiendo cuentos, poemas, dibujando, mirando una película, en fin, encerrado en mi cuarto... pero no, tuve una reunión y todos estuvieron llenos de comida y con los ojos llenos de hastío o aburrimiento, gastados de hablar lo mismo, o contándose las mismas mentiras elegantes de siempre mientras beben, comen y pagan la cuantiosa cuenta... les quiero, pero, desde lejos...

san isidro, diciembre del 2007

Friday, December 07, 2007

roto


se me caen las luces del Sol cuando el cielo se hace nubes y sobre cada una se abre una especie de lanza que con un ser negro con capa y corcel viaja como un rayo por todos lados y los niños empiezan a correr y yo me hago un ovillo al ver tanta desgracia y las luces me hinca la vista, por ello cierro los ojos deseando no abrirlos jamás porque soy cobarde y sensible y temo siempre, siempre temo como esos perros a punto de ser mojados por su dueño. es duro cuando el mundo se cae como vidrio y su sonido es terrorífico y uno siente que jamás se volverá a ser como antes, aunque el antes haya sido desgraciado o bello, porque desde lejos en el tiempo las cosas son hermosas y claras como esos amaneceres de verano cuando niño, pero ahora mientras todo se detiene y la gente se encoge como larvas antes el Sol me siento mal, aunque todo haya de pasar como siempre ha ocurrido a lo largo de mis tantas vidas, porque yo he tenido muchas vidas, una de ellas es esta en que muero como una rata ante el cambio del Sol y del tiempo, pues alguien debe de haberse portado mal como esos perros que muerden la cara del hijo de su dueño, dejándole un trozo menos de cara, provocando la ira de su amo o dueño, algo así por ejemplo... espero que nuestros días y noches se hagan hermanos (es mi esperanza), que se junten en sueños, se hablen, se presten tiempo, color o sonido... es bello imaginarse las cosas cuando todo sigue rompiéndose, moviéndose, cambiando como siempre, como cada mañana en que me miro la cara frente al espejo, observando ya a un hombre nonagenario, casi ciego, sin cabellos y lleno de dolor por toda su alma antes el bramar de todos sus sueños...



san isidro, diciembre del 2007

Thursday, December 06, 2007

malas oraciones


no tenía hambre, sin embargo había toda una fuente en la mesa de casa. era extraño pues nadie mas que yo vivía allí, así que, cogí una silla y me senté en la mesa, y con las manos empecé a comer. era extraño comer cosas nuevas, como vísceras de perro, gato, rata, y esos ojos dentro de gelatina lo hacían verse medio surrealista pero mientras los comía, sabían bien... lo terminé todo. iba a pararme cuando escuché que alguien entraba a casa. ¿pero si sólo yo tengo llave y nadie mas que yo entra?, me cuestionaba. me paré y me puse tras uno de las sillones de la casa. escuché pasos que se acercaban al comedor. sentí miedo y así fuertemente el cuchillo con que había cercenado, cortado, matado a todos esos bichos, incluido aquel anciano que se ponía a mendigar en la puerta de la casa. de pronto los pasos se detuvieron y como era un poco oscuro, vi la sombra gigantesca de una persona. iba a decir quién era, pero no, esperé, mejor esperé, asiendo mi cuchillo en la mano. como las luces estaban encendidas no podía moverme así que empecé a avanzar con el mueble hasta casi llegar a la entrada del comedor y casi pude sentir la respiración de un ser humano... no pude mas y grité: ¡quién es!... la sombra empezó a moverse pero en sentido contrario, como saliendo de la casa. me paré y corrí con el cuchillo en la mano hasta donde estaba la sombra. lamentablemente sólo estaban unas huellas y retazos de ropa vieja, ensangrentadas y llenas de huecos. recordé la ropa del anciano y sí, era la misma ropa. ¿qué hago?... ¿será su alma que viene por el cuerpo de viejo?, pensaba, pero ya sus carnes circulaban por mis venas, así que tuve que coger la ropa del anciano, preguntándome cómo habían parado allí, y sí, el alma de las personas tienen sombra. todas esas cosas pensaba cuando escuché unos gemidos por la calle. yo vivía en las afueras del pueblo, y estaba rodeado por un gran bosque lleno de animales y caballos y perros y lobos y una que otra alma vagabunda en busca de un ser humano que le temiera... yo no tenía miedo a nada, menos a la muerte así que salí con mi cuchillo en mitad de la oscuridad de la noche y me metí al centro del bosque y grité: ¡¿dónde están?!. nada, tan solo el silencio de la noche y ojos, ojos brillantes que me miraban como si fueran velitas de iglesia... salí del bosque y me corté un poco el brazo. deseaba beber mi sangre luego de cada festín. me sentí mejor y como era luna llena, corrí por los valles aullando como un lobo... fue bello hasta que llegó el día, y allí estaba, como siempre, desnudo en la puerta de la iglesia del pueblo, gritando la bendición del cura que aún no llegaba. esperé y vi salir a toda la gente del pueblo que al verme me lanzaban injurias y piedras y pedazos de mierda con palos... me levanté y corrí hasta llegar a la casa del cura. toqué la puerta y salió. pasa, me dijo. entré y me dio de vestir y comer. ¿qué me has traído?, dijo el cura. sonreí. me senté en el piso y empecé a cagar y salieron todos los pedazos de la gente que me había tragado... ¿eso es todo?, dijo. sí, respondí. puedes irte en paz, pero antes reza y pide al Señor que te de claridad y humanidad. sí, respondí mientras envolvía toda mi mierda y la colocaba en una bolsa, para luego, irme por donde entré, hacia mi casa...


san isidro, diciembre del 2007

Wednesday, December 05, 2007

retratos


tenía mucha hambre pero tan sólo contaba con unas monedas así que salí al mercado y fui a comprarme un poco de fruta y pan y agua mineral. encontré en el camino a un ciego, a niños callejeros muy sucios y a una señora sin piernas pero con una sonrisa hermosa y unos ojos grandes y negros. su cabello no se le podía ver, tenía una pañoleta en la cabeza que era bastante pequeña y en forma de huevo, podía darme cuenta que usaba el pelo corto. me gustó su invitación hacia una conversación, a pesar que tenía mucha hambre y me senté a su lado, en el piso y hablamos. lo malo era que era de una lejana provincia de mi país por lo que habían palabras que no le entendía pero era un disfrute su risa cuando le decía algo gracioso. era como si la alegría de esa mujer me inundara como oleadas de agua que salía por su boca que me hacían sentirme lleno y satisfecho. así seguimos cuando vino un anciano y con suma delicadeza le dijo que ya era hora de irse. vi al hombre viejo y este lucía un fez en la cabeza. pensé que era turco u oriental, pero hablaba bastante bien el español y su dejo era el mismo que el de la mujer sin piernas. me voy, me dijo. ya estaba por irse cuando le dije si podíamos vernos otro día. dijo que sí, en el mismo lugar y a la misma hora. le dije que sí. apenas la vi alejarse vino el hambre como una nube gris y me hundió en mis necesidades. seguí caminando hasta llegar a una bodega. compré fruta y agua mineral y pan. con mi bolsa seguí caminando hasta llegar a mi casa. entré y vi una foto en el suelo. era la mujer y yo conversando de lo mas contentos. lo extraño era que la mujer en la foto tenía dos piernas y saltaba, y esa silla en que estaba sentada era un arbusto. pensé que en todo lo que había pasado y supe que algo raro me sucedería al día siguiente. siempre soy una persona que sueña, pero esta vez no soñé nada, es mas, abrí los ojos una vez que me había acostado y ya era de día. me sentí renovado por aquel extraño despertar, pero muy bien. me bañé y saqué todos mis libros y fotos y me fui a mi esquina a venderlos. llevé por casualidad la foto de la mujer sin piernas que en esa fotos sí las tenía. llegué a la rotonda y saqué todos mis cosos. colgué en el centro la foto de la mujer y esperé que llegaran clientes. ese día vendí todo, menos la foto de la mujer. terminé al medio día y sin pensarlo mas fui corriendo a mi cita. llegué y me encontré con el mismo ciego, los niños callejeros y con la mujer sin piernas y con sus hermosos ojos. allí estaba. la llamé pero no recordaba su nombre. me le acerqué y apenas estuve a su lado le pedí si podía tomarle una foto con mi cámara que había sacado por esta vez... dijo que sí con su alegría desbordante que llenaba toda mi alma... se la tomé y de pronto, escuché otra foto a mi espalda. volteé y era un hombre extraño, bastante alejado del lugar en donde estaba. me iba acercar pero antes le pedí permiso a la mujer coja. me sonrió y dijo que sí y que no demorase y tuviera cuidado. mientras me acercaba al hombre, este siguió caminando hasta alejarse de mí mas y mas. corrí y este corrió... cruzamos la pista y pude verle la espalda. le grité para que se detuviese y este se detuvo. se volteó y no sé por qué me quedé paralizado... yo lo había visto antes, pero no podía recordarlo. y cuando el hombre comenzó a acercárseme escuché los gritos de la gente y una sombra negra que me ahogaba, luego, un golpe sordo y nada mas... cuando volví en sí, estaba echado en una cama y a mi lado estaba la bella mujer de ojos negros con ese turbante blanco en su cabellera. tuviste un accidente, me dije, pero te salvarás. gracias, le dije y cuando la miré mejor la vi caminando, bellamente mientras un hombre viejo con una fez en la cabeza la llamaba. iba a levantarme pero no pude, nunca iba a poder porque ahora el que no tenía piernas era yo... no entendí nada, pero antes que se alejara le pedí a la bella mujer que me llevara un día al parque. pasados varias semanas estábamos en el mismo parque y ella se reía conmigo de una manera tan tierna y bella que me hubiese quedado así por el resto del día. y en ese preciso instante vi al viejo hombre con fez en la cabeza tomándonos una foto. ambos me llevaron a mi casa y antes de despedirse me regalaron la foto tomada... y sí, era yo quien no tenía piernas y mi rostro era tan triste, al contrario de la bella mujer de turbante y ojos negros. cogí la foto y me la puse en el pecho, esperando al día siguiente. ¿quién sabe si todo volvería a la normalidad?


san isidro, diciembre del 2007

libros usados


después de leer a varios autores de la literatura universal me quedan ganas mas que de leer. no sabría cuál es, o ha sido, el mejor. todos son diferentes, siempre y cuando se hayan escrito con amor y pasión. esa es la manera de escribir. sin esperar nada de nadie, mas que de uno mismo. sondear el pasado y ver que todo se va quedando negro o vacío, muertes escarchadas de desgracias, alegrías golondrinas y noticias en blanco, alentadoras como la paz... de eso se encarga la gente sencilla que sabe lo que no quiere, pero hace siempre lo mismo, es decir, hace lo que le dice su patrón interior... un patrón de conducta es nuestro uniforme, y seguir escribiendo dentro de nosotros, como un libro que no cesa de tener hojas y hojas en blanco, como todas las noches y como todas las tardes. mis padres son hermosos y llenos de vida, sin embrago hay algo que pronto se abrirá y las cosas del mundo tomarán la verdad y el resto de todo el gentío, quedará llenándose de amor, como lluvia de verano, y será para quien decide apagar la llamas de toda confusión externa o interna… es el mismo dolor contra la misma agua…


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, December 04, 2007

soñando despierto


estar así, sentado, escribiendo, me parece un milagro, una de esas cosas que no todos los días suceden. soy un milagro por algo que algunos saben: vivimos y eso es todo. sentado, escribiendo, respirando encuentro en la vida aquello que tanto busqué, el dar, dar sin esperar, el darse uno mismo.

hubo un tiempo en que mi vida era un vacío, de esos que se sienten cuando estás en un cuarto, solo, sin saber adónde ir ni a quién buscar. estás solo y eso lo sientes y lo sabes muy bien... pero, respiras y eso te da ese sentimiento grande que da el saber que vives, que no eres como la noche, la estrellas ni siquiera el perro que te huele, mira o simplemente camina de un lado a otro a altas horas de la noche.

tengo el cansancio de un Cristo con su cruz, subiendo la pendiente de la muerte, de ese momento en que tan solo anhelas que todo acabe, pero ya estás echado, mirando que tus carnes se llenan de sangre, y aprietas los dientes, sudas frío, y miras al cielo buscando un lugar para escapar, para irnos lejos, o quizá cerca, cerca de esa eternidad que late a través de nuestras venas... y cuando todo se hace negro, respiras hondo mientras luchas con el último de tus aliento y mueres y eso es todo lo que anhelas, dejar de sufrir, dejar de ser, dejar de cargar todo el dolor de tanta vida... aunque sientes y sabes que jamás la caminarías por otra...

seguí sentado en mi silla y seguí escribiendo sin parar cuando sentí ese calor en mi pecho, en mi corazón... pensé que eran gases, pero no, sentí una presencia. volteé y no vi nada, nada de nada, tan solo el silencio total y una cama abierta esperando mi carne, mi último aliento. seguí escribiendo y no supe mas...

ya por la mañana vi un pedazo de ropa en el piso. era mía. la tomé y me la puse. salía a la calle y vi que todo tenía un nombre escrito en sus ojos, en cada espacio. pensé que enloquecía, pero no era así. toda persona se me acercaba y miraba dentro de mis ojos y decían un nombre impronunciable... ¿es mi nombre?, pregunté. todo el mundo río y yo reí con todos ellos... así seguí hasta llegar a mi cuarto. entré y vi hojas y hojas escritas por mí, y en cada página había garabatos y mas garabatos... sin embargo, entendí todo, sabía que estaba bien y sólo yo lo sabía... quemé todas las hojas y el humo salió por la ventana. me gritaron desde abajo y yo seguí riendo hasta que todo el cuarto se incendió. yo también, aunque el dolor fue diferente, era como si tomara mucho alcohol y mis manos temblaran como cuerdas de cable telefónico... fue dulce pero todo negro...


san isidro, diciembre del 2007

Tuesday, November 27, 2007

lectura


me habían dicho, o, mejor dicho, había leído que el libro que compré era excelente, pero, al cabo de cuarenta y tantas hojas leídas supe la verdad, era un libro mas. así que lo forré y lo puse en mi biblioteca, al lado de los libros que jamás volvería a leer y que en su parte mas alta dice: "no recomendar". eso de libros buenos, malos es relativo, depende el lector. hay veces en que me llega un libro y es maravilloso, así que lo recomiendo a un viejo amigo. lo extraño es que sólo a mí y a una que otra persona le ha fascinado el libro, por lo tanto, eso de recomendar no es saludable. en estos tiempos busco libros antiguos, de esos que tienen mas de cincuenta años, o mas... los contemporáneos no me dice nada, es mas, quizá están bien escritos pero no hay esa magia que le gusta tanto a mi alma y que hace decir: "es maravilloso"... no es bueno recomendar nada, en especial los libros. una vez llegó a mi puesto de librero una señora, preguntando si yo deseaba ir a la biblioteca de su difunto marido. va a venderlos, pensé. le pedí su dirección, el día de visita y el teléfono para coordinar mi llegada. fui a la casa. era un castillo, metido en un bosquecillo en pleno centro de la ciudad. algo muy raro porque yo pensaba que conocía todo, pero, no fue así. toqué el timbre y salió un hombre vestido de mayordomo. le di mi nombre y pregunté por la señora. lo está esperando, dijo. entré y fui caminando por esa lujosa casa. cada paso que daba me arrepentía de estar allí porque ya vislumbraba la inmensa biblioteca que tenían, además, porque no tenía suficiente dinero para realizar el negocio. llegué a la biblioteca y me encontré con la señora. miré la inmensa cantidad de bellos libros, ordenados uno al lado del otro, y todos con lomo de cuero y filetes dorados, empotrador en cada una de las inmensas paredes de la casa, y supe que algo raro pasaba, porque no tenía mas que unos pesos... me sinceré con la madame y le dije que se había confundido porque no tenía la cantidad de dinero suficiente como para comprarle su biblioteca... ¿vender?, me preguntó la bella señora, ¡no, señor!, no están en venta, se los regalo... ¡lléveselos!. me quedé anonadado y le pregunté el por qué hacia eso. me dijo con una sonrisa maquiavélica que su marido había sido un amante de los libros y la lectura, y a lo largo de toda su vida, fueron los libros toda su prioridad, y fueron ellos los que los separaron una y otra vez, hasta llegar a morir sentado en su escritorio limpiando uno que otro libro, porque además de lector, era un eximio restaurador... no había libro que no rescatase y lo volviese como nuevo... y en eso la pasó el resto de su vida, así que, todos los libros son suyos... me quedé sorprendido y sin pensar en nada, llamé a un viejo amigo y, como tenía un camión, le pedí que me ayudase a llevar todos los libros que entrasen. me hice casi rico con la venta de esos libros, pero, hubo unos cuantos con los que me quedé. tenía una Biblia del siglo XVII, en latín. uno que otro Quijote, del siglo XVI. joyas que tuve que guardar en mi biblioteca personal, y que suelo releer una y otra vez hasta que me vence el sueño. por las mañana suelo ir a la librería y sentarme frente a la entrada por una hora antes de abrirla. es una especie de rito que suelo hacer hace mas de treinta años. aún recuerdo la primera vez en que entré en la librería. allí estaba la señora y su marido, los dueños, y yo, entrando por un aviso en el periódico para laborar en la limpieza y cuidado de libros. siempre les tuve amor, pero trabajar en ello era un regalo de Dios. mis jefes se fueron muy lejos por extraños motivos y me dejaron de regalo toda la librería. un golpe de suerte y un golpe de a de veras intenso. allí volví a nacer. leer fue mi comunión con la belleza, y, cuidar de los libros, una bendición. pensar en que uno que otro libro llegará a sus manos y que lo leerá, es un sentimiento sin palabras, que le da a mi vida una especie de gratitud al sentimiento de servicio. por ello gusto sentarme una hora antes de abrir y al cerrar lo hago un poco mas lejos... veo la gente que pasa y se pone a mirar los libros por la ventana, es bello. me les acerco y les digo si les gusta. entablamos conversación y luego se van o vienen a comprar el libro que les había recomendado. apenas me ven, sonríen pero siempre compran uno que otro libro...los libros antiguos los tengo aparte, en el segundo piso, y es como mi templo. allí aún respiran esos seres que viven por la eternidad dentro de los libros, y en el corazón de las personas, de los lectores... gracias les digo a cada uno de los libros, y ellos callan, sé su situación, pero apenas los cojo y leo, es una fiesta, un regalo de Dios...


san isidro, noviembre del 2007