Wednesday, February 13, 2008

oscuridad

sentado frente a la noche siento que no vivo ni muero, ni existo ni sueño, no, nada de ello sucede frente a la noche mientras leo en total oscuridad esos instantes en que los bellos sentimientos y los feos también, hacen un rayo de luz y me gritan al alma que no vivo ni muero, tan solo escribo un poema de paz, tan solo canto un poema de amor, en una noche en que todo es negro y la luz se esconde al final de la salida que busco mientras escribo lo que siento en cada letra que brota cual perfume dentro del frasco de carne y lleno de sangre y mas...

esta noche empiezo a decir la verdad... toda la verdad, y así, sólo así, se puede escribir en paz...


san isidro, febrero del 2007

pruebas


mejor no escribir, le dije a mi cabeza, pero mis dedos aún seguían su propia voluntad, quizá impulsada por sentimientos que viven lejos de mis sentidos, quizá estoy loco, tremendamente loco y no me entero... y así seguí, escribiendo, escribiendo hasta que hice una raya larga en todo el papel, luego hice una raya vertical: una cruz, me dije. debo de tener el catolicismo dentro de mi alma, porque sigo adelante, como una gaviota que no se detiene hasta que encuentras su alimento en las aguas movidas del mar... seguí dibujando hasta garabatear ondas de formas extrañas, ligeras pero raras que jamás podría haber hecho. y así seguí, hoja tras hoja hasta que llegó el día y alguien tocó la puerta. dejé de garabatear y abrí la puerta, era mi mecenas. ¿has escrito algo?, preguntó. bajé la mirada y me di media vuelta, rumbo hacia mi cuarto en donde estaban todos los papeles garabateados por mí durante la noche. fue extraño porque le gustó lo que vio. ¿tu lo has hecho?, volvió a preguntar. bajé la cabeza y asentí con mi respiración. el viejo se quedó mirando las cosas de papel sentado en una de mi bancas por horas. de pronto me dijo que las vendería y que me daría un buen porcentaje por ellas. asentí. pero debes seguir haciendo estas cosas pero en papel mas grande, esta tarde te mandaré material para que pintes o dibujes, dijo. asentí y le vi salir con todas mis hojas a la calle. miré por la ventana y le vi subir en su lujoso automóvil y partir de lo mas contento, como si hubiera encontrado el tesoro de su vida...

recibí el material al cabo de tres días, con un cheque muy fuerte y grande por todos mis garabatos... fue extraño, pues, por mas que intenté dibujar, no pude. lo único que me salía, eran poemas y cuentos, y extraños textos, retratos, ensayos... pasaron veinte días y volvió mi mecenas. le mostré todo y quedó boquiabierto. pensé que iba a gustarle pero fue extraño. no dijo nada y se fue sin decirme una palabras... ni siquiera se llevó un solo texto. le vi partir y al poco rato volvió con dos personas, muy elegantes. tocaron la puerta, les abrí y les hice pasar. vieron todos mis textos y quedaron boquiabiertos. ¿tu lo has hecho?, preguntaron. asentí. bajé la mirada y noté que todos se llevaban mis hojas escritas, es mas, se llevaron hasta el material que tenía... les vi partir, llenos de asombro, y perderse por las calles...

pasaron muchos días y mientras esperaba, empecé a cantar todos los días, y lo que cantaba lo escribía en las paredes de mi casa... volví a escuchar la puerta. era mi mecenas, tenía una grabadora, y dijo: sigue cantando. y seguí cantando hasta que caer dormido de agotamiento y aburrimiento... total, haga lo que haga, es igual...


san isidro, febrero del 2008

Monday, February 11, 2008

moscas


allí estaba, recién llegado de la noche cuando vi a un insecto volador en un rincón de mi cuarto. me le acerqué y le dije hola. este movió sus alas y me dijo hola. ¿deseas irte, conversar?, pregunté. deseo que veas lo que veo yo, me dijo. está bien, ¿qué es lo que ves?, pregunté. veo a un tío que gusta hablar con seres imaginarios y que escribe todo cuanto se le viene a la cabeza, es un loco, pero, no hace mas daño que a sus ojos... sonreí de la ocurrencia de la mosca y cuando di una pestañeada, la mosca salió volando de mi cuarto para pegarse como chicle en un foco de luz... me paré y vi que estaba quemado. cogí un pedazo de papel y lo despegué. ¿vives?, pregunté. no, respondió. te creo, le dije. cogí los restos de la mosca y lo eché por la ventana de mi cuarto. le vi caer hasta hacerse uno con la oscuridad y las sombras de la noche... luego, me puse unos lentes y me di cuenta que un pedazo de la mosca estaba en mis ojos... sí, eso creí...


san isidro, febrero del 2008

la sinfonía de la vida


amaneció y el sol brillaba como nunca, tuve ganas que llegara la noche para poder excusarme y descansar, pero la realidad brillaba, entonces, tuve que hacer lo que todos hacen: esperar, esperar mientras hago las cosas que todos hacen... salí de casa y con lentes ahumados me puse a cantar la sinfonía del amor. la gente se burlaba de mi tono de voz, sonreí con ellos y ellos rieron mas de mí. loco, decían. ¡Dios, qué loco que soy!, pensé. seguí caminando, pero vi a un perro mearse en la calle, luego, con sus patas se puso a echar tierra a todo cuando meó. me acerqué al perro y este se puso a aullar como si viera a un fantasma. traté de acariciarlo pero este se puso a gemir y luego a correr como un loco. debo estar muerto o por morir porque así hacen los perros, pensé. alcé los hombros y corrí hasta llegar a mi centro de labores. había una cola para entrar. saludé a todos y todos bajaron la cabeza sin responder a mi saludo. voy a morir, volví a pensar. esperé como había planeado, pero no entré al centro de labores. miré hacia el cielo y el Sol me dijo que siguiera cantando, que todo cuando hiciera estaba bien... canté y partí a la carrera hasta llegar a un parque lleno de aves y flores y árboles gigantescos que llenaron mi vida de eso llamado alegría. me tiré en el pasto y cerré los ojos sin dejar de pensar que mi vida era tan largo como un sueño.... y así seguí hasta que vino la tarde en que tuve un hambre feroz. una anciana pasó por el parque y se puso a merendar. me le acerqué y recordé al perro que me aulló en la cara. por suerte la anciana sonrió de mí y me dio un trozo de pan. lo cogí y lo devoré como un perro. quise ser el perro de la anciana y se lo dije. lo siento, respondió, no me gustan los animales... entiendo, le respondí y luego le canté la sinfonía del amor... y así seguí hasta que vi cómo la anciana desparecía ante mis ojos como nube del cielo. estoy soñando, pensé. me levanté y caminé hasta llegar a un río y me puse a escucharle. era hermoso cuanto decía, y así seguí hasta que vino la noche y cuando miré la Luna, me puse a aullar, hasta que el viento sopló fuerte y supe que debía volver a mi hogar. volví y antes de entrar había un letrero en la puerta de mi casa, la leí y decía: casa en venta. entré por la ventana y no había nada ni nadie. no importa, me dije y me puse a cantar la sinfonía del amor...



san isidro, febrero del 2008

Sunday, February 10, 2008

una vez, tuve un hijo...


salí a comprar y vi demasiada gente en el supermercado. no me gustan los lugares cuando hay gente, pero tenía que comprar el regalo de mi hijo. respiré hondo y entré. busqué un libro, de esos que tanto le gustaban. Borges por favor, le dije a la vendedora. me lo dio y pagué en la caja. ya estaba saliendo cuando vi a un viejo amigo comprando un libro igual al mío. le pregunté si era para su hijo. me respondió que era para el mío. me reí un poco pero no le dije nada. nos despedimos y entré nuevamente a comprarle a mi hijo otra cosa. vi una máquina de escribir y pensé que le gustaría. lo compré y pedí a la vendedora que lo envolviese como para regalo. lo hizo, pagué y me fui a mi casa. mi hijo y ex-esposa no vivían conmigo ya hacía mas de cinco años, y mi ex ya tenía otro marido y mas hijos. yo vivía solo y me gustaba leer mucho, y en esto nos parecíamos con mi hijo que ya contaba con quince años, y gustaba soñar como yo... su madre le castigaba y decía que iba a terminar como su padre... me alegraba cuando mi hijo me contaba esta historia, pero, mirando mi entorno, mis cosas ya no estaban mas... todo era libros y libros, papeles y papeles escritos por mis dedos. cogí un libro y me puse a leerlo, y antes de darme cuenta caí dormido con ropa y todo hasta el día siguiente... tuve un sueño, en él, yo navegaba en un barco sin remos no gente. las olas hablaban y los peces volaban y entraban a mi bote como aves. me advertían que fuera cauto en mis decisiones. gracias, les decía. de pronto, del fondo del mar salió un ser gigantesco con la cara de mi hijo, diciéndome que dejara de soñar... desperté con el timbre del teléfono. lo levanté y era mi ex-mujer... ¿qué quieres?, pregunté. me respondió que dejase de mandar regalos a su hijo, que él no deseaba saber nada de mí. colgué y no quise escuchar mas... me bañé y salí a casa de mi hijo. toqué la puerta y allí estaba, con media docena de amigos, bailando, conversando, hablando, y cuando me vio, todos callaron. le entregué mi regalo y dijo gracias... ¿puedo pasar?, pregunté. no, respondió, no puedes, mamá me ha dicho que no... el silencio me ahogaba y tuve que dar media vuelta y olvidar todo cuanto hice... ya en medio de la calle vi un libro que me encantaba, y no sé porqué sentí que ese libro le encantaría a mi hijo. la librería estaba llena de gente, odiaba estar con tanta gente, pero, era un regalo, un regalo para un sueño, un hijo que jamás volvería a ver, pero sí soñar...


san isidro, febrero de 2008

Saturday, February 09, 2008

entre Borges y yo


uno cuando lee se siente como imantado cuando lo termina. sale a la calle con aires diferentes, como queriendo despertar de aquella vivencia imaginaria.

acababa de terminar de leer a Borges y supe que jamás podría volver a escribir...

pasaron meses, años, mas años hasta que una tarde en que visitaba a unos sobrinos, me encontré con Borges... nos miramos y temblé. fue increible, pues, él, se puso mas nervioso. ¿qué quieres de mí?, dijo Borges. retrocedí y supe que desvariaba. no quiero nada, nada, pero, deseo escribir todo y mejor... de pronto, Borges, empezó a reirse de mí. nunca lo había visto reir, será porque estaba hacía mas de cincuenta años muerto, no sabía con exactitud, pero para uno que lee sabe que los grandes escritores jamás mueren si uno retoma o ve una de sus líneas. siguió riendose hasta que le vi pararse, abrir uno de sus obras y zambullirse como un conejo dentro de su matorral de letras. miré el libro y lo puse con gran delicadeza en mi bolsillo. lo iba a robar. salí de la biblioteca y me despedí de mis sobrinos. gracias por venir, escuché a uno de ellos que extrañamente tenía los mismos ojos secos de Borges.

ya en mi casa, me senté sobre mi mesa de escribir y cuando estuve por tocar una tecla de la computadora, mis dedos temblaron... ¡cobarde!, escuché y noté que aquel grito venía del libro. ¡abreme!, volvió a gritar Borges. asentué mi mirada sobre el libro y percibí que despedía una especie de bruma, o sombras inenarrables... me levanté con los pies que me temblaban y cogí el libro y lo eché dentro de una olla de la cocina. encendí una horinilla y puse el libro a quemarse... fue horrible, pero, tenía que hacerlo... ya cenizas, volví a abrir lo que quedaba del libro cuando salió una sombra... ¿quién eres?, pregunté. soy yo, dijo la sombra. ¿eres Borges?, pregunté. no, soy su sombra, respondió... y sí, si era la sombra de Borges. nos sentamos uno al lado del otro y conversamos durante toda la noche. me aconsejó qué libros releer, que libros no tocar ni ver, menos escuchar... de pronto me di cuenta que no hablaba de su obra... se lo dije y este respondió que todos esos libros había nacido de su sombra, de sus sueños, o, de los sueños de los que soñaban con él... nos despedimos y me dijo que no volvería a visitarme, y que me recomendaba que no ecribiese. es mejor, leer, me dijo... gracias, le dije y vi la sombra disolverse entre las otras que navegaban por la noche.

pasaron los años y desde aquella noche he vuelto a escribir y, por una extraña razón, nunca mas he vuelto a escuchar a Borges, pero, cada vez que salgo a la calle, siento que veo menos y menos, y mi acento se ha vuelto argentino... también cojeo... pero, cuando me miro al espejo, me veo siempre a mí. siempre...


san isidro, febrero del 2008

reuniones


había cinco personas y nadie era igual a nadie, eso me gustó. el que más sabía se dirigió hacia mí y dijo si deseaba hablar. hablé:

acabo de morir y la verdad es que no pensé que fuera de esta manera, siempre imaginaba que iba hacia una luz y que luego entraría a una especie de campo verde como una alameda, rodeado de animales y aves y gente sana y feliz, pero esto, esto de estar sentado en una oficina frente a gente que nunca he visto y que esperan que les cuente cómo fue mi vida en vida, es algo extraño, pero si es así, tendré que decirles que mi vida ha sido increíble, que ni uno de mis sueños se ha realizado, que todas las mujeres que tuve o me tuvieron tan solo tuvieron y tuve una partícula de ellas, nada mas. mis sueños de ser algo o alguien jamás se realizaron; sin embargo, no sé por qué, siento que tuve una vida inigualable, y que no podría repetirla nadie porque fui un héroe de verdad, creo que esto de vivir tiene que ver con amar y ser amado, o al revés, pero siempre hay una especie de entrega larga y que dura toda la vida. creo que he hecho mas mal que bien y si he aprendido algo, ese algo es que todo es maravilloso, inclusive los momentos mas terribles de mi vida, en que vi morir en mis brazos a mi perro, luego vi a mi madre en sus últimos momentos en el mundo, en donde no podía respirar, y se ahogaba en mis brazos, aún siento su mirada en mi mente y cada vez que lo siento, es maravilloso, y no es que sea un sádico, no, al contrario, veo la lucha por ese regalo del aliento y del cual todos vamos a perder, sí o sí. tantas cosas he vivido y de todas ellas guardo unas cuantas: mi primer beso, meditación, etc. bueno señores del mas acá, o allá, eso es todo lo que tengo que decir. uno de los hombres que estaba sentado a dos cuerpos de mí, se paró, sacó una cámara de su maleta y la puso frente a mí. disparó y luego, no supe cómo, pero estuve en otro lugar... este lugar era una especie de teatro, oscuro, lleno de personas. me fije y vi que todas las personas era yo en diferente época de mi vida. y todas ellas veían una obra, y esa obra era el sueño de cómo hubiese que fuera mi vida cuando estuve vivo... sonreí y vi que el final de la película era tal como me la imaginaba, bello... las luces se encendieron, cegando mis ojos, y cuando los abrí estaba en un parque, sentado en una banca, un perro me miraba, moviendo la cola. le acaricié y este me lamió las manos. miré hacia el cielo y vi que el Sol sonreía, extrañamente tenía mi misma sonrisa y mirada... miré a mi perro y este sacó la lengua y me miró a los ojos y sentí lo mismo que el Sol, tenía mi misma mirada... y así me quedé, mirando el atardecer hasta que llegó la noche y todo se apagó, todo, yo también...


san isidro, febrero del 2008

Thursday, February 07, 2008

el último viaje


estaban tan ocupados que pensé que todos eran hormiguitas, marchando de un lado a otro, cargando, subiendo y bajando... en verdad estaban ocupados. les dije por qué no se ponían a descansar, mirar la TV, leer un poco, dormir, pero no, no, respondieron... ¡estamos muy ocupados!. les seguí mirando y me puse a escribir un poco, pero, ¡¿qué escribir?!¿de la gente que miraba? ¿de la TV? ¿de mi padre durmiendo en su cama, como un gusanito envuelto en una vieja frazada? ¿y la chica de mas de cincuenta años preguntándome acerca de si me caso o no? ¿del sueño o pesadilla que tengo todos los días acerca de la muerte?... puede ser, pero, es un tema tan usado literariamente, mejor dejarlo en los libros ya escritos, dormidos en estanterías o librerías, no sé y mejor no pensar en ello. mejor les cuento algo que empecé a escribir hace unos dos días pero que no pude terminar porque me había atrancado o, en el plano artístico, bloqueado... y bien, trata de un anciano sentando frente a un joven doctor, escuchando un negro diagnóstico, sintiendo lo que sienten todos nosotros, los que inevitablemente, moriremos. se para el anciano y el joven le sigue con sus ojos llenos de ilusión y esa realidad que emborracha a toda la humanidad d encontrar en el mañana un futuro mejor. cierra su escritorio y se prepara para irse. se quita la bata blanca y se pone su traje azul, y piensa en la bella chica con quien va acostarse toda la noche. sonríe y pone su mano en la billetera. sí, se dice, está gorda. sale de su consultorio y baja hacia el sótano en donde lo espera su bello carro del año. sube, lo enciende, pone un CD y escucha por un momento que la vida es bella con él, que los esfuerzos luego de toda una agobiante mañana, tarde y noche, valen la pena por un momento de placer que le espera a no menos de treinta minutos. coge su móvil y llama a la bella mujer. te espero, le dice la chica. sonríe y arranca el auto. sale de la playa de estacionamiento y sale a la calles cubiertas por luces de neón. vuelve a sonreír y se detiene en una bodega. baja y compra una botella de vino tinto. paga y sale a la calle. está cruzando la calle y ve su auto con las puertas abiertas... me han robado, piensa. es verdad. al auto le falta el equipo de música. ve un auto pasar rápidamente por su lado, hay chicos y chicas riendo, embriagados parecen, quizá por su juventud o por otros elementos. respira profundo y sube al auto. arranca y ve su reloj. recuerda a la chica y sabe que es de las que no esperan. sale como una bala y en pleno cruce se cruza con un bulto que sale volando como su fuera un globo de aire... detiene el auto. no hay nadie por la calle. baja y camina hacia el bulto. ya al lado del bulto se da cuenta que es un hombre de ochenta años por lo menos, tiene la cara destrozada pero aún vive, le escucha respirar. no sabe qué hacer, si subirse al auto y partir o llevar al anciano a un hospital de emergencia. es doctor, es un ser humano, sabe lo que tiene que hacer pero no lo hace. decide partir, se levante porque estaba en cuclillas y está por abandonar a su suerte al anciano. de pronto, ve que este abre los ojos y le mira... reconoce esa mirada, es el mismo anciano al que hacía media hora le había diagnosticado su muerte. ve al anciano pronunciar unas palabras. se le acerca y escucha: gracias doctor... no lo piensa, no sabe qué hacer... coge al anciano y lo sube a su auto. aun vive, piensa. arranca y parte no sabe adónde. ve una calle iluminada y entra por ella. mira al anciano y este aún vive. ¿qué estoy haciendo?, se pregunta el doctor. llega con su auto a la carretera principal y no se detiene.

ha pasado la noche, aun sigue hacia delante, aún vive el anciano. llegan a un descampado valle y se detiene. baja al anciano y lo lleva en brazos hacia el borde de un árbol. lo pone con suavidad en su regazo, y lo abraza, como queriendo darle la vida que le sobraba, pero el anciano, agonizaba... lloró y le miró a los ojos y supo que algún día llegaría su momento, y deseó que fuera igual. el anciano pareció escuchar su sentir y volvió a decir gracias, y con una sonrisa, murió... el doctor se paró, buscó una palana e hizo un hoyo. al cabo de unas horas, enterró al anciano, y antes de dejarle, miró el bulto de tierra y pareció escuchar de la tierra: gracias... volvió a sonreír y subió a su auto, de vuelta al hospital...

pasaron los años, pasaron muchos ancianos, hospitales, doctores, muertos y todo seguía igual, menos un montículo en las afueras de la ciudad. era un árbol lleno de flores de color amarillo y hojas verdes y largas, y cada persona que se posaba en su regazo, parecía escuchar de las hojas del árbol: gracias. todos sonreían, todos seguían viviendo, siguiendo el último viaje…


san isidro, febrero del 2008

Tuesday, February 05, 2008

soledades


abajo
mi madre limpiando,
acomodando
andando de un lado a otro
huyendo de la inacción,
como sabiendo el final del viaje...

arriba
yo
sentando
solo
frente a frente
conmigo mismo
sintiendo
eso que sienten los que llegan a los cincuenta
y no hay mas que una sombra a su lado
y un pasado lleno de alegrías y llantos...

la escucho
y no
no es un fantasma
es mi madre
que como una sombra
va y viene
como este aliento
que es mi vida,
mi corazón
y todo movimiento...

hay soledades que llenan mi existencia
esta
es una de ellas...

puedo escribir,
sentir alegría,
cerrar los ojos
y abrigar felicidad,
gratitud…
por este momento
en que la soledad
sopla la casa de mi existencia...

hay tantas cosas mas
y de todas ellas
escojo una...
la soledad
pues en ella
estás tu,
yo
¿por qué no?



lima, enero del 2008

Saturday, February 02, 2008

fuerzas


buscaba algo que decir, escribir; algo que hiciera sentir que mi vida tuviera sentido, que me diera eso que da mucho sosiego pero nada, no podía hacer nada en mi vida para ello. recordé palabras de libros leídos, frases, letras, manchas tras manchas, ideas de tantos muertos y que tocaba mi alma como un perfume sin tiempo, bello, puro como una flor... cerré las imágenes que tenía en mi mente y decidí salir a caminar. la noche aún florecía con sus pétalos color sombras y sus luces de neón que sosegaban a borrachos y a toda mi atención... escupí en un lado de la vereda cuando un anciano me llamó la atención. disculpe, le dije y seguí mi camino. ya estaba llegando a la esquina cuando sentí un golpe duro y ágil en mi espalda, era un palo. volteé y vi que era el anciano quien me lo había tirado y que se reía de mí como una hiena apátrida. alcé los hombros y seguí mi camino hasta llegar a un parque en donde vi a dos enamorados que caminaban entre sombras, buscando la sombra mas negra y grande en donde disolver sus inhibiciones. les seguí y vi que llegaban a la falda de un árbol. los dos andaban y noté que sus cuerpos eran remecidos por el libido que también me tocaba. se detuvieron y se abrazaron como para la eternidad, se besaron como dos dioses, y yo, me masturbé... me di media vuelta y los dejé en sus cielo negro. caminé un poco mas cuando escuché que unos jóvenes me seguían, diciéndome: pajero. me tiraron una piedra y me cayó sobre mi rodilla. me dolió y me puse gallo. los enfrenté y les dije: qué deseaban. silencio. pasé en medio de ellos y seguí a una sombra grande, muy grande, era la mía... la seguí hasta llegar a mi pieza. entré y me di un duchazo. luego, me senté en mi escritorio y me puse a escribir. esta vez, tenía algo que decir, aunque, pensaba, ya lo había dicho en una parte de mi vida, pero, qué importaba si todo se trataba de vivir, recordar, escribir, sentirme en paz...


san isidro, enero del 2008

Friday, February 01, 2008

destinos


tenía tanto que decir pero callé, cerré mi pico y bajé la mirada, y seguí los pasos de mi sombra... era un cobarde o algo semejante. mis padres nunca les conocí, dicen que fueron buenos pero que por su juventud me dejaron en la puerta de un cura, y allí estuve por años y años. rezando, bajando la cabeza, mirando al cielo y sintiendo que había algo mas en la vida. todo seguiría igual, es decir, seguiría el destino de un seglar, pero, conocí a mi lado mas claro y supe que debía salir y buscar el lugar en donde sería muy feliz. he viajado tanto y mi lugar estaba en el inicio de mi camino, o sea, con los curas. el mayor me calmó y me dijo que todo iría mejor. fue verdad y una tarde en que los colores del cielo se hicieron vivos, supe que mi destino estaba no tan lejos, estaba en esa claridad que sentía al ver la luna el sol y las estrellas, en los ojos bondadoso del cura mayor, en fin, estaba en mi capacidad de ver lo bello de todas las cosas... allí estaba y supe que debía ser feliz, y lo fui...

Thursday, January 31, 2008

gigante


ya, dijo, escribe... obedecí y cogí el lapicero, me enfrenté a la hoja en blanco y puse una raya larga, de lado a lado, luego, llené los espacios en blanco con equis. cogí un poco de barro y embarré lo que quedaba en blanco. al final, puse con un cuchillo, mi nombre. ya, le dije al gigante blanco. cogió la hoja embarrada y con el ojo mas grande que halla visto, dijo que estaba precioso. me sentí tan bien de lo que escuchaba que supe lo que era el cielo por un instante. luego, calló y me dejó la hoja sobre el escritorio. ¿no se la lleva?, le pregunté al gigante blanco. no respondió y siguió flotando como una nube a unos centímetros del piso en que me hallaba. ¿por qué no te quedas un rato mas?, pregunté, pero ya había desparecido por una de las paredes de mi cuarto blanco. me levanté y caminé hasta llegar a tocar la pared blanca. estaba allí la pared... ¿estás allí?, le pregunté al gigante blanco. sí, me dijo, pero, sigue escribiendo... aún tienes mas hojas en blanco. me alegré y era cierto, de la pared caían hojas y mas hojas en blanco y de todos los tamaños y formas. cogí una que tenía la forma de un gato y escribí un poema de un gato:

miau, miau
guau, guau
somos seres de pelo y ojo
miramos con el cuerpo
y corremos con el ojo y las uñas
somos seres de hueso y sufrimiento
¿habrá sentido para este sueño?
¿los gatos o perros tendrán un dueño o mas?
mejor seguimos ladrando, maullando
hay tanto que decir
mientras la noche y el día
vienen a escondidas
y a trompadas...

me gustó lo que escribí, y luego se lo mostré al gigante blanco metido en la blanca pared. ¿te gusta?, le dije. mucho, respondió. me alegré y sentí que estaba en el cielo. cerré los ojos un instante y me puse a escribir para el gigante blanco metido en la pared...



san isidro, enero del 2008

Wednesday, January 30, 2008

el mirador


sentado en el techo de casa, pensaba en las cosas que había escuchado. recordé a mi amigo contándome acerca de su operación en su cabeza. tenía una especie de tumor al lado izquierdo de su cara, pegado a su quijada, como la quijada perfecta de Robert Redford por la mitad. recuerdo que le dije, luego de su operación, que se le veía diferente, como si se hubiese quitado lo intelectual de él. bajó su rostro y supe que había hablado de mas. todos mis amigos me miraron y escuché a uno de ellos decirme: desatinado. era verdad, pero me sentí peor que mi amigo sin su interesante tumor. me di media vuelta y salí de la reunión. caminé por media hora cuando me encontré con otro amigo. este se había cortado el cabello a coco. se le veía extraño, como un neo-nazi. se lo dije y se rió, yo también. te invito una cerveza, me dijo. acepté y entramos a un Bar. no recuerdo cuántas botellas tomamos pero sólo vislumbro rostros deshaciéndose bajo mis ojos, riéndose de como caminaba hacia la calle con mi amigo nazi. llegamos a mi casa y con la llave entré. mi amigo se despidió de mí y no supe mas... recuerdo que entré y me tiré en la cama. todo daba vueltas. me muero, pensé. pero no era así, estaba bien y me iba a ir mejor al día siguiente. me levanté temprano y vi toda mi ropa tirada por mi cuarto. me habían robado todo... es terrible sentirse violado. entré a la ducha y lloré como el chorro de agua que mojaba mi cuerpo. me sequé y me vestí y fui rumbo al trabajo. aún era temprano y entré en una cafetería y tomé un café. mientras miraba a las personas entrando y saliendo de la cafetería, recordé a mi madre, ya muerta hacía dos meses y con ese último deseo de ser incinerada y echar sus cenizas por todas las calles de sus barrio. eso hicieron y vi cómo un perro orinaba por el jardín en que quedaba un poco de las cenizas de mi madre. "voy a rondar por el barrio", recuerdo que dijo a sus noventa y cuatro años... la vi morir y la vi sonreír, dejando escapar ese aliento. me gustó verla complacida de su vida, y le di un beso en la frente cuando ya era cadáver. luego llegaron mis hermanos y sentí que todo estaba de mas. salí del hospital y fui a caminar hasta llegar a la misma cafetería en que estaba. de pronto una señora se sentó a mi lado y me dijo: te noto agotado, ¿no te cuidas?. sonreí y no respondí nada, y supe que mi madre había cumplido su palabra. mientras laboraba en el taller, pensaba en el muchacho que lloraba pegado a su celular. lloraba porque su novia le decía que no lo quería ver mas. así es la vida, pensé, unos mueren, otros lloran, otros se cagan de la risa, como yo...



san isidro, enero del 2008

Tuesday, January 29, 2008

MUNDOS ETERNOS


Tenía pocos minutos. La gente esperaba en la puerta, tras esa madera de dos metros cuarenta de alto por noventa centímetros de ancho. Madera color madera y esos ganchos de bronce que me da escalofríos cuando lo toco. Me hubiera gustado no haber escrito jamás, pero ahora ya es tarde, toda la gente espera mi nueva canción, la música que llene sus almas de dicha o éxtasis, o algo por el estilo. Todo empezó cuando quise ser alguien en la vida. Fui a un teatro y vi un hombre vestido de negro que con una guitarra, cantaba y danzaba como nadie. Quise ser como él y al final del espectáculo le dije lo que sentía. Debió parecerle chistoso ver a un muchachito de quince años querer ser algo como él. Me sonrió y no me dijo nada. Le vi salir de aquel lugar, que era una carpa armada por una especie de gitanos que iban como nómadas de norte a sur, y así… el hombre entró a una cabaña armada de manera de carpa y me dio ganas de verle. Me le acerqué y cuando pegué un ojo por una pequeña abertura del coso, le vi quitarse la ropa y ver a un hombre viejo, flaco, sin cabello y con la cara totalmente amarilla… me asusté, pero cuando estaba por irme, el viejo cogió su guitarra y volvió a cantar. Y lo que cantó fue la vida de un hombrecito que se ha cansado de tanto luchar contra las bestias en un medio salvaje y alejado de los seres humanos… Fue una hermosa canción que no olvidé jamás. Luego, cuando terminó de cantar, le vi dejar la guitarra y echarse a descansar. Ya iba a dormir cuando le vi cogerse el corazón, y luego, morderse los labios y echar una espuma roja y blanca por la boca, para caer como un globo sin aire al suelo… Me asusté, pero no me moví. Siempre fui un chico aventado, y esta vez lo fui también. Abrí la carpa y entré. Le puse un vidrio en su nariz y no respiraba. Estaba muerto. Nunca había visto a un hombre muerto y menos morir, así que, ya estaba por irme cuando el muerto me llamó por mi nombre. Iba a correr del miedo pero mis pasos estaban pegados al suelo. No temas, me dijo el muerto. Me sentí mas calmo, y no me moví. Coge la guitarra y ve, ve con ella a cantar a todos los muertos vivos como yo, agregó. Cogí la guitarra y salí con ella afuera del campamento de los gitanos… Ya en mi casa volví a escuchar al muerto, pero esta vez a través de la guitarra. Me enseñó las notas y el sentimiento con que debía tocar. Aprendí.

Los años han pasado y hoy soy un artista. ¿La guitarra? La dejé en mi casa, una vez que escapé de ella para no volver nunca mas. Viajé mucho y en cada pueblo cantaba siempre, y lo que decía era acerca del amor, los muertos y los vivos… La gente escuchaba porque lo hacía sin ningún instrumento. Me hice popular, y, para no olvidar las canciones, las escribía en un cuadernillo negro. La gente me amaba. ¡Dios! ¡Cómo que quería! Pero, cuando la fuente de eso que no sé qué es, se acaba, se tiene que repetir, y eso hice por años y años, hasta llegar al día de hoy en que la gente me busca hasta en mi oficina a escuchar otra canción. Por supuesto que parece una pesadilla, pero, piensen ustedes… ¿No es peligroso cuando los sueños se hacen realidad?, y, ¿Cuándo las realidad se hace sueños y sueños, no es peor…? No puedo dejar de cantar, y de escribir las letras para la gente que se llena de locura cuando compongo y les canto.

Conocí a tanta gente, pero, de todos ellos, prefiero la soledad. Pero ella, no siempre viene a mi vida. Huye tras la sombra de la gente. He visto tanto pero ahora ya me he cansado y en ese momento de total agotamiento, he vuelto a escuchar al muerto… Lo extraño fue que lo escuché dentro de mi, dentro de esa negrura de mi inconciencia. Le escuché y me puse a llorar, y allí, volví a escucharlo cantar… Fui muy feliz… Lo extraño es que no he vuelto a cantar ni a salir de este mundo interior de total oscuridad pero que lo siento mas real que cuando podía abrir los ojos cada mañana y ver el alborear, la luz, esa luz que venía a mí como un ave libre y llena de amor… Pero, este mundo de los muertos, es diferente y es, como todo aquello que no está en el tiempo ni espacio, eterno…


San isidro, enero del 2008

Monday, January 28, 2008

Prem Rawat



mientras escucho a Prem Rawat siento que él sabe tanto acerca de la respiración que me digo, o pregunto, la vida sin el saber o no respirar depende toda nuestra paz interior. mucha gente no le conoce, yo, le he visto pocas veces en mi vida, a pesar de seguirle por mas de treinta años. las cosas de la paz interior no tienen que ver con las personas ni con los aciertos o errores que cometemos, la paz es algo interior y algo que siempre ha estado dentro de cada uno de nosotros. es bueno escuchar a Prem hablar con tanta maestría, diciendo quizá siempre lo mismo pero, por alguna razón del corazón, parece siempre ser un mensaje nuevo y fresco que llena todas mis esperanzas allí, cuando todo es cuesta arriba y me parece que el mundo es mas real que aquella respiración... espero que mi vida termine tal como empezó, llorando de dolor por llegar a un mundo en donde la luz quemaba mis párpados y la separación era inenarrable. espero que mi vida cuando despierte un día mas pueda estar mejor y lleno de aquella paz interior que proviene de aquella respiración. espero que Prem vuelva a contarme aquel cuento de un ser que vino y se fue, pero que no se fue con las manos vacías, sino, con las manos llenas de paz interior... sí, ese es mi mas grande anhelo hoy, quizá mañana, quizá el resto de mis días y noches...




san isidro, enero del 2008

Thursday, January 24, 2008

un cuento desconocido


siempre le gustó hacer todo bien, pero siempre lo hacía mal... sin embargo, siempre sentía que hacía lo correcto porque miraba los ojos de la gente a quien servía y cada mirada decía lo mismo... "qué buen chico que es". sonreía y iba hacia otra casa a limpiar las ventanas, o barrer la entrada de las casas, cuidar a los perros, cosas que no eran importante pero que él, haciéndolas, se sentía tan útil y contento. por supuesto que no cobraba, tan solo extendía la mano y le llovían monedas que le alcanzaba para comer y entrar en su casa de latas a descansar y dormir...

nuestro amigo era así. venía con la mañana antes del alba y desparecía con la noche, una vez que las calles se llenaban de sombras y silencio. la gente, como ustedes piensan, sabía que era un tonto, un jovencito de veinte años tonto, pero demasiado bueno para un mundo lleno de eso que cada día vemos, como envidia, dolor, celos, etc...

nuestro amigo no tenía padres. el pueblo había matado a su padre una noche en que por error pensaron que era un brujo, ladrón, o algo feo, como a un animal salvaje. dicen que trabajaba en un circo y que hacía de payaso. todo ocurrió cuando vieron que uno de los caballos del pueblo se perdió, y luego de buscarlo por todos lados, lo encontraron muerto en la orilla de un lago... al lado estaba nuestro amigo el payaso, comiendo los restos del payaso, y, vestido todo de rojo y negro, embadurnado de verde y amarillo. sí, todos pensaron que era un animal y como tal lo trataron... la madre nunca se supo mucho, solo que criaba a su hijo dentro de una cabaña de lata y que salía a las calles de pueblo casi desnuda o llena de barro. no usaba zapatos ni nada elegante. una noche la encontraron desnuda, violada y con el cuello partido... todos pensaron que fueron gente de otro pueblo vecino. sin embargo, al saberse culpables de la muerte del padre de nuestro joven amigo, la enterraron y una anciana se encargó del crío...

la anciana murió y nuestro muchachito, que en esos tiempos contaba con ocho años se dedicó a limpiar la calles... era un chico muy hermoso. alto, fuerte, rubio, ojos azules, cara sonriente. lo mas lindo de aquel muchacho eran sus manos... rosadas y suaves. dedos largos y fuertes pero sin muchos nudillos, parecían haber sido tallados por un artista. en fin, así era nuestro chico hasta que una tarde limpiando el techo de una casa se cayó, golpeándose la cabeza. desde aquel día, hablaba cosas incoherentes y en una lengua extraña. nadie se le acercaba mucho porque no gustaba que lo toquen, pero siempre extendía su bella mano y siempre recogía la culpabilidad de un pueblo inconciente...

una noche en que nuestro joven de veinte años se iba a su casucha, un lobo se le presentó y empezó aullar... al poco rato llegaron mas lobos y todos empezaron a mirarlo como un bocado. nuestro chico se detuvo y con un palo empezó a lanzarlo de un lado a otro. los lobos se le acercaba cada vez mas, mostrando sus afilados dientes y gruñendo todo el infierno que llevaban dentro. de pronto, nuestro amigo vio en uno de los lobos los ojos que viera desde niño... eran los ojos de su madre, sentía. ¡maaaaaa...!, dijo, y el lobo calló, luego, todos callaron. ¡maaaa...!, volvió a gemir. los lobos dejaron de encrespar sus lomos y empezaron a acercarse como si fueran a lamer agua de la orilla del río. y cuando estuvieron al lado del joven, empezaron a lamerle las bellas manos. el chico hizo lo mismo con todos los lobos. los acarició una y otra vez, luego se puso a quitarle los bichos en sus cuerpos. los lobos se dejaban estar, y así pasó toda la noche...

a la mañana siguiente, los lobos habían desaparecido y nuestro chico volvió al pueblo a seguir laborando. aquella vez entró a un Bar y vio que las sillas estaban sucias. un hombre estaba echado, borracho, y cuando el chico estaba ordenando el Bar, el borracho despertó, y lo primero que hizo fue coger una botella y tirársela al joven que justo le cayó sobre su cabeza. felizmente no pedió la razón, pero pudo ver las manos del borracho y le recordó a su padre cuando jugaba con él siendo aún un bebé, y lo que hizo fue gemir: ¡paaaaaaaaaaa...! todos callaron y todos recordaron aquella muerte de aquel pobre payaso. le miraron y vieron su cabeza llena de sangre. el joven se acercó al borracho y con sus bellas manos lo ayudó a caminar hasta llevarlo al río para bañarlo y despertarlo. todo el pueblo lo veía y cuando el borracho recobró la conciencia vio al bello joven ayudándolo a limpiarse. este sonrió y le dijo gracias. se paró y siguió su camino hacia el siguiente pueblo...

todo siguió igual en el pueblo, menos nuestro joven amigo que al haber recordado las fuentes de afecto, lo primero que hizo fue correr por todos lados y con las bellas manos extendidas gritar: ¡maaaaaa...!, ¡paaaaaaaaaaaaaaa...!

el pueblo callaba, bajaba la cabeza y ante tanta pasada vergüenza, todos, todos, entraron a sus casas, dejando al joven gritando hasta que se hizo de noche. una luz se hizo en el bosque y al ver esto el muchacho, corrió hasta llegar a su fuente. y cuando llegó vio que era el bosque que se estaba quemando... sin dudar un instante fue corriendo hasta coger un pequeño balde para llenando de agua y tratar de apagar el incendio... fue inútil. todo se quemó, incluso el pobre muchacho... lo único que quedó fue un cuerpo casi carbonizado, quedando tan solo un par de manos que aún se movían... estaba aún con vida, y el pueblo al ver esto, cogieron los resto del joven y lo sepultaron casi completo. lo único que guardaron bajo una caja de cristal fueron sus bellas manos rosadas que una que otra vez se movían como pidieron unas cuantas monedas...


san isidro, enero del 2008

Sunday, January 20, 2008

Obsesiones


Pudo bajar de un sopetón a la calle, pero eran nueve pisos, nueve no ocho ni seis... No siguió pensando en su deprimente idea y miró hacia otro lado del cuarto y vio a su gato arrinconado en una esquina. Aún tenía el ave en la boca, muerta, y este lo miraba a los ojos como diciéndole: "salta de una vez..." Lanzó un bostezo, volteó y siguió mirando por la ventana a la calle y vio frente a su ventana a un anciano mirándole tal cual el gato, y sintió que pensaba lo mismo que este, sí es que piensan… Lo saludó con un gesto en la cabeza y una sonrisa ladeada y forzada. El viejo bajó la mirada y entró a su pieza cerrando la ventana. Volvió a sonreír y siguió pensando en saltar, en pensar en el número de pisos en que vivía. Miró hacia abajo y observó que la gente iba de un lado hacia otro, apurados pero a la misma velocidad e inercia, como hormigas sobre caliente sartén. Autos que pasaban como juguetes de un gigante. No quiso nada, ni desear ni pensar nada, nada... Entró a su pieza y encendió la TV. El gato dejó la esquina en que estaba y se puso en su regazo. Lo acarició y este se puso a ronronear… No daban nada interesante en la TV pero siguió mirando, pensando en si debía saltar los nueve pisos o no, morir o vivir, decisión importante, aunque eso de morir es nada, saltas y otra puerta se abre… Vivir era difícil pero aún estaba allí, ronroneando como el gato por las manos del tiempo y el espacio. Apagó la TV y abrió la ventana. Cogió al gato y con delicadeza lo tiró por la ventana desde los nueves pisos en que estaba. Este cayó sobre un árbol, tal cual un mono, y empezó a mirarlo sorprendido, mudo ante lo inesperado de los hombres. Cerró la ventana y empezó a vestirse. Ya era medio día y no había asistido al trabajo. Los asuntos lo esperaban pero, no tenía ganas de nada, más que saltar por la ventana… La volvió a abrir y vio al gato parado en su borde. Lo cogió con ternura pero este le arañó las manos para irse a un rincón de la casa. Sonrió de todo lo pasado y pensado y cerró la ventana… Abrió la puerta y con su maleta de trabajo se dispuso a salir, bajando los nueve pisos en que estaba… Llamó desde su móvil a la oficina de que ya llegaba. Está bien, le dijo su jefe. Llegó y volvió a la rutina diaria… Todo igual menos ese sentimiento de saltar por la ventana del edificio en donde laboraba, pero, ¿eran cuatro o cinco pisos?, no, mejor seguía pensando en qué hacer mas tarde. Quizá salir con la novia, comer helados con amigos, tomarse una copa solo en un Bar, pensar en todos los edificios de nueve pisos del mundo, mientras manejaba sin rumbo fijo… Sí, había tantas cosas para embadurnar su obsesión de acabar con su vida que entendió que algo mas grande que él se preocuparía por ello… sí, eso entendió y esbozó una sonrisa, pensando que tenía un problema menos en qué pensar…


San isidro, enero del 2008

Friday, January 18, 2008

vacío colmado


acababa de bañarme y por la primera vez me sentí limpio, limpio de eso que tanto daño le hace al corazón. miles de voces selladas durante el día, textos de libros, pensamientos impotentes, sentimientos abortados... tantas cosas se llena de uno que es imposible que aquello interno se indigeste. es como una boca amante del vacío, de eso que es subjetivo e irreal y que mantiene vivo a tanta gente alimentándola durante el resto de su vida... me dije que no era cierto, que mi vida era como las notas que toco en un viejo piano por la noche y sin mas luz que ese fuego que llena de corazón de amor... ese amor es todo lo que quiero, y por la primera vez sé que estoy lleno de ello...

había sido un día generoso, bueno, puse todo en su lugar. primero ese corazón anhelante de tanto afecto. le escuché y me puse a meditar y así, salí a la calle. ya era medio día y todo estaba atrasado, pero, para este corazón hambriento de amor no, todo estaba en su lugar natal... tomé el auto y supe que era feliz, sentía todo, estaba vivo, respiraba, escuchaba música bella, miraba a gente de todos los credos y niveles sociales, y sentía que todo estaba en su lugar. vi a un niño, le acaricié y cuando le pregunté su nombre, pronunció el mío... sonreí y supe que todo estaba en su lugar, todo, todo... seguí en mi camino hasta llegar al taller. vi rostros adustos, esperando por horas mi llegada. no dije nada, tan solo sonreí y ellos siguieron sus trabajos.

ya era medio día, luego, la noche y mientras escribía un poema supe que todo iba a ser perfecto... cerré el taller y cuando la noche mojaba mi momento, abrí el corazón salió un ave roja, cantando, volando libre... era mi libertad, mi corazón que se iba y venía como el hálito que pasa a través de mi ser y me da vida día a día, noche a noche, con tanta bondad y humildad que me puse a llorar sin derramar una sola lágrima... era feliz en una noche perfecta y llena de amor, amor por la vida misma...

ya en mi casa el vacío esperaba con la boca negra y muda. abrí mi pecho y volvió mi ave roja... brilló y todo se hizo verde claro, luego, amarillo, violeta, naranja, todo se volvió tantos colores y sonidos que supe que estaba lleno de vida y magia, sí, todo estaba en su lugar, todo, incluso este instante en que escribo...



san isidro, enero del 2008

Thursday, January 17, 2008

una historia de amor


estaba mirando la TV cuando vi el final de una historia de amor. todos terminaban besándose, amándose, juntos por el resto de la vida en la pantalla de TV. iba apagarla pero decidí seguir con ella prendida, pues, ya no escuchaba, escribía una historia de amor... una en que el personaje era yo y la otra parte, ella, aún no existía. debe ser porque soy una sombra de carne y hueso que habla y, sobre todo, escribe sin parar.

todo empezó cuando vi una mujer hermosa como una flor, o esas mujeres con quien vivirías el resto de tu vida. allí estaba. me le acerqué y le hablé. le dije que era el ser mas bello que he visto en mi vida. ella abrió los ojos verdes grandes y llenos de sorpresa y dijo algo que nunca olvidaré: te escucharía el resto de mi vida... la miré y supe que era verdad cuanto decía. la cogí de la mano y caminamos hasta salir del lugar en donde estábamos que era el centro del campo universitario. tomamos un auto y sin hablar, tan solo mirarnos, le pedimos al chofer que nos llevara a una playa, a un bosque, a un hotel pequeño y alejado de la ciudad. no podía creer lo que vivía y por un segundo cerré los ojos y así, desperté... estaba echado en el campo universitario con una chica mirándome, esperándome, pidiéndome que la llevara a donde quisiera... la solté y no dije una sola palabra. nunca mas la volví a ver ni nunca mas volví al mismos lugar, pero infinitas veces recuerdo esos ojos verdes y llenos de sorpresa y mis manos atadas a las suyas, amándola con toda mi alma... seguí caminando hasta llegar a un auto y le dije al chofer que me llevara a cualquier lugar. partí y llegué a una calle en las afueras de la ciudad...

pagué y caminé rumbo hacia mi casa. llegué y en la puerta estaba un auto desconocido. pensé en la chica pero no, era un amigo. lo saludé y le conté mi historia de amor. me dijo loco. sí, respondí, le temo al amor para toda la vida... cambiamos de tema y entramos a mi casa para decidir qué hacer al día siguiente. le conté mis planes de viaje, de buscar algo mas, el amor verdadero, la paz eterna, la vida verdadera, todo... mi amigo me miró a los ojos y dijo nuevamente loco. sí respondí, deseo ser feliz, al menos mientras respire.

al día siguiente poco antes que amaneciera dejé una carta a mis padres y hermanos en donde decía que nunca mas volvería a casa. tomé un auto y le pedí que me llevara a las afuera de la ciudad. llegué y tomé un bus que me llevaba a otro país. han pasado muchos años y he vuelto. he ido a buscar a mis padres y no los he encontrado. he visitado a mis tíos y me han dicho que mi familia entera ha viajado a otro país. les he agradecido todo y he salido en busca de una historia de amor, unas mas que contar... la encontré sentado en una silla, escribiendo un cuento de amor, sí, allí estaba, esperándome y con los ojos mas hermosos que he visto en mi vida, eran negros como la noche y miles de luminosidades me miraban como dioses amables y alegres de saberse apreciados...


san isidro, enero del 2008

Wednesday, January 16, 2008

residencias ajenas


estoy en casa de mi madre, hace ya mas de veinte años y no sé por qué no me voy, quizá sea porque ella es una anciana y yo no soy bueno mas que para dormir y joderme la salud... debe de ser así, pero no me conformo, me gustaría ser diferente, ser famoso, lleno de dinero y mucha salud y tiempo, mucho tiempo para realizar todos mis anhelos, pero, ya sé que todo no es mas que un sueño moribundo, un sueño de un hombre que ha vivido a medias, es decir, jamás terminó lo que comenzaba. perdonen mi sinceridad pero a estas alturas de la vida qué importa decir lo que se siente y lo que se es, no importa mas que a mí mismo... ya lo sé, pueden dejar de leer esto que me parece algo tan tonto como la imagen que tengo cuando me miro al espejo cada mañana cuando salgo rumbo hacia el trabajo.

la otra vez un compañero de trabajo llegó al taller y vino por lo menos con 10 kilos menos de peso, canoso, y enfermo de todo. le pregunté qué le pasaba. me contó que su madre había muerto y que eso era lo único en el mundo que tenía y ya no estaba mas, y que su vida era un abismo terrible... pero, si sigues así ¡hasta tu madre va a venir a zarandearte para que te cuides!. asintió y dijo que se iba a cuidar. trabajamos todo el día y a eso del medio día, lo vi tan mal, gimiendo, saliendo al baño, mirando al vacío, poniéndose las manos en la cara y lanzando un grito mudo que escuchaba desde el fondo de sus retinas... iba a abrazarle pero no pude, no podía hacer algo que ni siquiera en sueños lo haría. me paré y lo dejé solo. al rato hablé con el dueño del taller y le conté lo sucedido con mi compañero. lo llamó y le dijo que se fuera a descansar. le vi salir y sentí que era un muerto siendo arrastrado por dos patas que eran como ramas secas, una escoba, crujiendo y a punto de quebrarse... seguí laborando hasta que terminó el día, quedándome un feo sentimiento de mi vida y la de los demás...

salí rumbo a casa y entré. vi a mi madre y le iba a contar todo lo de aquel muchacho pero no pude, mejor la dejé cenando y hablando no sé con quién... le besé la frente y le di las buenas noches. la dejé sentada y subí hacia mi cuarto. entré y no sabía qué hacer, si seguir en la misma cotidianidad, es decir, pensar en algo diferente, mirar la TV, limpiar el cuarto, mirar los libros, leer, etc., etc.,… o cambiarlo todo por algo que en mi vida valga la pena, pero qué, qué, qué... vi mi cama y supe que podía escapar de todo. apagué las luces y me tiré en la cama. dormí como siempre y tuve sueños, fui un hombre feliz de a pocos y un poco libre porque escogía el camino sin consultar con nada ni nadie.... sabía que así, jamás podría saber ni entender mas de lo que no sabía en un futuro lleno de sombras, esperándome, susurrándome que hiciera algo diferente, pero, yo sabía que cada día, segundo, instante, ya era diferente...



san isidro, enero del 2007