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Sunday, October 19, 2025

EL CUERPO SIN ROSTRO

Bebido por tanta sensualidad, ante las fotos que tenía ante mis ojos, un sentimiento burbujeante como champaña agitada me recorrió por completo. Subía desde mis piernas hasta mi sexo, ese animal extraño y ansioso que habita entre mis muslos y que a veces solo busca su propio sosiego. Sé que todo nace en el cerebro, como dicen los curas o los moralistas del colegio, pero esa certeza se desvanece cuando tienes frente a ti imágenes así, sobre todo cuando son de una mujer sin rostro, la que más quieres, la que más deseas y con la que más sueñas.


Basta ver el resto de su cuerpo para intuir su belleza, incluso sin verle el rostro. Así sucede cuando la vida te coloca ante un espejismo de plenitud, como a mí, condenado a vivir encerrado en mis sueños, anhelando una felicidad que quizá no tenga que ver con la carne, pero que en momentos como este se confunde irremediablemente con ella.


Las fotos llegaron a mi casa por casualidad esta mañana, en un sobre bonito y perfumado, dirigido a otra persona. Pero la curiosidad pudo más que yo. Al abrirlo, sentí la presencia de cientos de ojos invisibles clavándose en mí, reprochándome un acto tan prohibido como aquella vez que le pateé la canilla a la directora del colegio, el día en que me jaloneó las orejas delante de la chica más linda de todo el salón. Esa mujer, que tenía las piernas más blancas y lisas del vecindario —incluso más que las de mi madre, a quien a veces espiaba desde un hueco en el techo cuando se cambiaba o bañaba— ahora me parece tan lejana.


Hoy no hay nadie en casa. Solo yo y estas fotos de una mujer a la que no veo el rostro, pero cuyo cuerpo se revela con una claridad que hiere, como el sol del mediodía cuando miras directamente y te duele la vista. No puedo evitar las erecciones, una y otra vez, aunque nada se compara con mi primera vez, con aquella amiga de mi prima, mayor que yo, que vino a buscar unas sillas para su fiesta.


Recuerdo sus piernas gruesas, fuertes, y cómo ese día le pidió permiso a mi madre para bañarse aquí antes de irse. Entré sin querer y la vi desnuda, restregándose esas partes llenas de vellosidades oscuras y misteriosas que hicieron arder mis ojos de deseo. Ella solo sonrió y me invitó a bañarme con ella. Hicimos el amor tantas veces que me quedé dormido en la tina, y cuando desperté, ya se había ido, dejándome solo con una sonrisa que parecía burlarse suavemente de mi inocencia.


Mis padres llegaron poco después, preguntándome por qué tenía la cara tan relajada y pálida, como si Drácula me hubiera visitado. Mi padre me miró con cierto sarcasmo, con esa complicidad que tienen los hombres que lo intuyen todo. Y ahora, yo también siento que lo sé todo, mientras contemplo estas fotos sin rostro, tan familiares, tan mías, que, aunque las haya quemado ya, permanecen vivas en mi mente.


Sigo aquí, solo, con esos ojos y esa voz que emergen de mi conciencia, repitiendo una y otra vez la imagen de un cuerpo lleno de vida, mientras el deseo y el recuerdo se funden en este silencio.

Saturday, September 20, 2025

Devoción

¿Te amo? 
¿Dónde estás? 
Mis manos no pueden tocarte, 
mis ojos solo ven el reflejo de una ilusión, 
pero este anhelo de amor no se apaga 
ante los muros del miedo y el dolor. 
En mis pasos por el mundo he barrido tantos sueños, y luego 
despierto iluminado por tus ojos en medio de tanta locura. 
Escucho tus palabras que tocan mi alma y la hacen volar a un lugar 
donde reina la paz. 
Si volviera a verte, seguramente callaría 
y pediría perdón por lo ciego que he sido. 
Espera un poco más, porque mi sed de verdad te alcanza; 
amo este instante en el que beso tu imagen 
perdida en algún rincón de la memoria....

Friday, September 09, 2016

HERMANOS

Mi hermana está por llegar y no sé qué decirle. Siento un dolor profundo en el alma, pero nadie quiere escuchar, oler ni mucho menos sentir eso. Está cerca, casi puedo percibir su aroma y el brillo de su cálida sonrisa. Es hermosa, con dos hijas y un esposo noble, aunque algo loco. Le encanta vivir bien, hablar sin parar y reír, con o sin motivo. Como toda mujer, disfruta de las cosas simples y complicadas de la vida. Me lleva más de diez años. Espero que llegue pronto, porque estoy al borde de hacer algo drástico. Según el psiquiatra, esto no tiene que ver con ella, sino con mi fascinación por la muerte. Me atrae la idea del más allá. He intentado acercarme, pero he fallado. La pistola que tengo es fría, con cinco balas, aunque una sola bastaría. Pero tal vez sea mejor dejarlo para mañana. Eso de "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy" no siempre es cierto, a menos que ella también piense en hacer lo mismo. Ojalá me lo diga antes. Me han contado que está muy deprimida. Los problemas son intensos y pueden llevar a la gente a hacer cosas irreparables. Mi hermana ya llegó, con una sonrisa abierta. No trae nada en los bolsillos, quizá solo ganas de hablar, como todo el mundo.

HERMANOS

Mi hermana está por llegar y no sé qué decirle. No siento más que un dolor profundo en el alma, pero nadie quiere escuchar, oler ni sentir algo así. Puedo casi percibir su aroma y el brillo de su cálida sonrisa. Mi hermana es hermosa, con dos hijas y un esposo noble y algo loco. Le gusta vivir bien, hablar sin parar, reír con o sin razón, porque como toda mujer disfruta de las cosas simples y complicadas de la vida. Mi hermana es más joven que yo por más de diez años. Espero que llegue pronto, porque estoy al borde de hacer algo drástico. Según el psiquiatra, mi obsesión con la muerte me consume. El misterio del más allá me atrae, aunque he fallado en acercarme a él. Hay cinco balas en el arma, pero con una basta, aunque quizás sea mejor dejarlo para mañana. Eso de no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy no siempre es cierto, a menos que mi hermana esté pensando lo mismo. Dicen que está deprimida, y los problemas pueden llevar a cualquiera al límite. Pero ya llegó, con su sonrisa abierta y sin nada en los bolsillos. Parece que tiene ganas de hablar, como todos..

Sunday, May 10, 2015

NARANJA

soy de esos muchos que buscan algo más en la vida... todo sumamente vacío en mi vida... libros que llegan a pesar demasiado sobre la estantería... problemas con la familia por mi inestabilidad de vivir... "eres un conformista", repiten y repiten... puede que sea verdad, pero no siento que lo sea tanto... estoy sumido en un mundo gris donde nada es como aparenta... miras una mujer vestida de rojo, cabellos rubios, ojos azules y cuerpo elástico, y si te acercas un poco más te das cuenta que no es más que una película de Matrix... ¿qué es mi vida?... cuando le llueven este tipo de preguntas uno suele detenerse un poco y pensar y pensar que algo está mal... en ese envoltura de pensamientos estaba cuando un viejo amigo se me acercó y me dijo algo que nunca olvidaré... "¿te sientes perdido?", dijo... le dije que un poco... su rostro se abrió y pude ver algo diferente, como si el mundo hubiera abierto una puerta llena de luz y empezara a destilar un aroma o perfume de paz... no recuerdo qué decía, tan solo sentía aquel perfume o aroma y sentía que era todo cuanto buscaba... le seguí desde aquel día... nunca pude entenderlo, pero allí estaba, allí estaba el perfume de paz cuando empezaba a hablar... era un grupo de personas bastante jóvenes y llenas de sonrisas verdaderas... me encantaban sus sonrisas... pero, aparte de esto, había algo más que los distinguía y eso era que cualquier de ellos usaba una prenda de color naranja... no importaba que fuera... pudiera ser un pañuelo, camisa, corbata, chompa, sombrero, zapatos, medias, botones, correa... lo que fuera, pero siempre algo de ese color... a mi no me lo exigieron hasta que vino un hombre vestido todo de naranja, totalmente de naranja y luego de hablar con toda la gente que eran los recién llegados, o personas que llegaban por la primera o segunda o tercera vez, no importaba, pero aquel personaje hablaba a todo aquel interesado en sentir mas de aquel aroma a paz... y luego de escucharle por cierto tiempo, y de estar seguro que harían lo que se les pidiera, dentro de todo lo sensato posible, se les daba las llave a aquel aroma de paz... me lo dieron y fue increíblemente sencillo al saber que aquel aroma provenía de mí mismo... me puse a llorar aquel día y juré que haría todo cuanto estuviera en mis manos para que más y más personas recibieran estas llaves del aroma o perfume de paz... han pasado los años más y más... y no sé si he logrado mi propósito, pero algo he logrado... he conseguido hacer de este aroma de paz una parte importante de mi vida... y cuando estoy cerca de una que otra persona les hablo acerca de las llaves... no sé si respirarán el perfume de paz, pero les hablo, y cuando no quieren escucharme mas o no desean nada de mí, les dejo... mi vida se ha vuelto extraña... día a día todo lo veo de color naranja... y aunque mis ropas no son de dicho color, todo cuanto veo es de ese color... hasta el aire lo siento de ese sabor a naranja y la paz suele embriagarme más y más... muchas de las personas han dejado este camino... he quedado bastante solo, tan solo me queda uno que otro amigo, pero no me importa... día a día la paz se hace mi todo... y mis amigos suelen llamarme porque les hable... y mis días y noches se llenan de sueños y realidades encarceladas en momentos y momentos, pero aquel aroma y sabor a naranja se ha hecho mi ser... espero que el mundo siga respirando y algún día puedan sentir y ver el color naranja que es el sabor divino de la paz...

Wednesday, December 19, 2012

pasiones

a lo largo de mi estadía en este mundo llamado tierra, he tenido pasiones... las mujeres hermosas fueron una de ellas... los sueños de poder... la fama... el reconocimiento... el amor... y de todos ellos, recuerdo uno de ellos: el deporte... allí me veo por las calles de Sao Paulo, corriendo la maratón de San Silvestre... corriendo tras la gloria de llegar primero... iba bien hasta que un dolor en el apéndice detuvo mi marcha triunfal... ¡ay!, me dije en silencio mientras el ritmo de mis pasos cambiaba como si fuera un auto con la llanta pinchada... aún así, soy de aquellos que de puro terco, pasión, locura, no importa el término, seguí adelante... miraba con angustia, dolor, vergüenza, a todos aquellos corredores que antes de la carrera los miraba con pena, diciéndoles en silencio: pobres... perdí... llegué en un puesto vergonzoso... y pensar que me había dedicado por mas de cinco años, para luego perder así, por un dolor, uno de esos dolores que parecen venir del cielo para que no caiga en el hechizo de la gloria... perdí, perdí... nadie mira a los perdedores... nadie mira al derrotado... ni siquiera uno mismo quiere confrontarse... sudando aún, entré en uno de los tantos bares de la populosa ciudad, siempre alegre, siempre festejando con o sin razón... me senté en la barra... pedí una bhrama... mientras la tomaba, uno de ellos preguntó si era corredor... le dije que sí... usted no es el que ha ganado la carrera... callé y sonreí... lo que sucedió después fue como un sueño, un regalo de la imaginación de Dios... muchos se acercaron y mostrándome unas fotos, dijeron que el campeón, que el de la foto, con las manos en alto, era yo... extrañamente aquel corredor se parecía mucho a mí... sonreí y luego de tratar de desmentir aquella confusión, entendí que mejor debería callar y callé... uno a uno llegaron hasta mi barra y me saludaron, abrazaron, posaron para la foto, etc... al cabo de un rato, todos vitoreaban mi nombre, mejor dicho, el nombre del campeón... salí de aquella barra sin haber pagado ni un real... llegué a mi cuarto del hotel y sentí algo extraño, como si por un instante hubiera ganado aquella carrera... y allí supe que el hecho de ganar o perder era como una ilusión que se va como la misma respiración... luego, dormí como un niño, como un campeón...

Sunday, September 09, 2012

vacío

cada noche que llega, me dan ganas de salir a la calle... siento que debo hacer algo, cualquier cosas... sin embargo, cuando lo hago, llego a mi casa vacío y sin nada que decir... por ello decido escribir un poco... si es posible, meditar, escuchar música o beber hasta perder la razón... hace mucho que no hago nada importante... llegan los temores y siento que no tengo ganas de nada... me gustaría estar lejos de todo... pero, todo esto es un engaño... amo la vida y amo todo cuanto ocurre en mi mundo... espero seguir escribiendo... espero volver a flotar mientras lo hago... nunca volveré a decir jamás lo haré... llega la noche y siento que debo dormir...

Friday, August 10, 2012

el pescador de sueños

Los sueños me invaden, revolotean en la memoria, intentan escapar, negar su inmortalidad... Abro los ojos y recuerdo, entiendo, siento, respiro y alcanzo la inmortalidad con las uñas... Navego entre las ruinas del futuro, brillan estrellas apagadas, siento que el ahora, dios de todos los dioses, está por llegar... Los sueños nacen y mueren, se sienten tan brillantes, pero al abrir los ojos, todos caen como títeres sin hilo...

Monday, January 30, 2012

El viejo y la mar



Su caminar pausado, sus ojos como el mar y su hermosa sonrisa sostenían la armonía del universo… Un sonido interrumpió su descanso nocturno… Miró a un lado, luego al techo del cuarto y finalmente a la ventana sin cortinas, pues adoraba contemplar el amanecer frente al océano… El anciano se levantó con la ilusión de quien busca un nuevo amor… Caminó despacio hasta salir de la habitación… Allí, frente a frente, aquellas dos inmensidades se acercaron lo suficiente, lo justo para fundirse en un solo aliento… El hombre se sentó en las faldas de la orilla del mar y estas acariciaron sus pies gastados… El anciano sonrió, sabiendo que estaba ante su compañero de toda la vida… “Ya sabes respirarme”, dijo el mar… “Has aprendido lo simple de vivir con el vaivén del aliento y que Dios está en nosotros y en todos los suspiros de su creación…” … “¿Qué deseas de mí?, ¿un poema, un paisaje, una criatura de mis entrañas?”, preguntó el mar… El hombre se puso de pie y comenzó a caminar entre las aguas, hasta sumergirse en su vientre… Nadó y nadó, sintiendo que estaba en los brazos de Dios… Con una sonrisa, mientras bailaba con las olas, comprendió que la vida entera era un único juego, uno solo… Regresó nadando hasta la orilla y, al salir, se volteó y dijo: “Eres mi hermano, aunque seas agua, porque el agua vive en mí y llevas mi aliento, el que une todo lo creado…” … Se sentó en la orilla y continuó: “Solo tengo la dicha de vivir, unos cuantos alientos de Dios y este cuerpo cansado de tanto andar… Te entrego este instante, este momento, este aliento que es tuyo y mío; te doy mis sueños, mis recuerdos y este corazón que no es mío, es del gran creador… Espero verte el resto de mis días y, en cada inmersión, sentir el afecto que guardas en tu corazón…” … Ambos se quedaron mirándose y, cuando el hombre sonrió, el mar entonó su eterna canción, rodeado de aves y cielos, respirando, como lo hacen todos los dioses…

Friday, January 06, 2012

mujer


Los del cielo se abren ante mis ojos... brillan sin cesar, a lo lejos, como estrellas muertas... la música es un eco vacío, resuena mientras mi alma vaga por senderos sin huellas... tengo un sueño peculiar... trata de una mujer desnuda, de ojos abiertos y labios sangrientos... camina como una bestia salvaje, fija su mirada en mí... cojo mi libro y trato de ignorarla... pero ella se acerca a mi vida mientras leo sin descanso... toma mi libro y lo devora... toma mis manos y las coloca en su cuerpo desnudo... mis dedos tiemblan ante su piel cubierta de vellos... mis uñas se hunden en su carne hasta hacerla sangrar... sonríe, y de sus ojos emana una energía de otro mundo... la amo, la amo, la amo, la amo... destroza mis uñas, mis piernas, mis brazos... engulle mis ojos y mi lengua... se adueña de mi alma y juega con ella... es una mujer llena de energía y algo indescriptible... solo me rodea la muerte, y ella junta mis pedazos, juega conmigo... me dice que estoy lejos de la vida... me dice que estoy dentro de ella... me dice que soy algo más que esperma... me dice que soy parte de ella... duermo y no sueño... al amanecer, mi cuerpo está cubierto de mordeduras y mis labios hinchados... me levanto y veo huellas humanas... a lo lejos, distingo a una mujer desnuda corriendo, llevando algo en las manos... son mis ropas... entra en el mar y desaparece... desvío la mirada y regreso a mi hogar... sin vergüenza, camino hasta mi lecho... cierro los ojos y duermo, desnudo y sin alma...

Sunday, January 01, 2012

el regalo de dios



Es domingo por la tarde, cerca de las 7 de la noche. Mi madre escucha la voz de Dios mientras está recostada en su cama. Espero que vaya al cielo y que todo lo que escucha sea cierto. Cada día la veo más débil y delgada, pero la acompaño porque no sé qué es lo mejor para mi vida. Siento que estoy de más en este mundo, como si pudiera morir y desaparecer sin que nadie notara mi ausencia. La gente nace y muere, y alguien como yo es como una hoja seca arrastrada por el viento. Es domingo por la tarde, y mañana será lunes. Tal vez muera en paz, frente a una luz que llene mi alma, porque eso es todo lo que amo y deseo. En este mundo lo he perdido todo, todo, todo. Solo me queda este cuerpo viejo y un puñado de alientos, un regalo de Dios.

Thursday, December 22, 2011

los libros

Esta noche revisé todos los libros que habitan mi casa... no sé cuántos son, pero están allí desde antes de que yo naciera... mi abuelo, luego mi padre y finalmente yo, hemos acumulado libros a lo largo de casi toda nuestra vida... es curioso, porque de todos los libros que viven en casa, son pocos los que he leído... no sé exactamente por qué, pero así de inconsciente es mi vida... una noche tomé uno de ellos y, junto al piano de la casa, me puse a leerlo de pie como un caballo... las horas pasaron, hasta que llegó el amanecer... mis ojos, mi mente y mi alma viajaron lejos con aquel libro lleno de apasionantes aventuras y hermosas mentiras... terminé aquel libro con una sonrisa que iluminaba mi alma, como si esa satisfacción fuera el sol de mi espíritu... lo devolví a su lugar y sentí que algo dentro de mí se desvanecía... salí a la calle, fresco y lleno de dicha... no recuerdo lo que había leído, pero me sentía feliz de estar vivo y lleno de amor por el mundo y los libros... llegué a mi trabajo y, apenas me senté en la oficina, recordé que estaba viviendo una especie de historia digna de ser escrita y convertida en un libro... claro, la historia de una vida entre libros y hermosas mentiras...

Friday, May 06, 2011

el sonido del silencio


La casa estaba limpia, y el silencio calmaba mis pensamientos. A través de la ventana, la noche era pura poesía, con sus estrellas y sonidos incesantes. Caminé por toda la casa hasta llegar al jardín de los niños. Ellos dormían plácidamente hasta que la luz de toda la casa se encendió. De una de las puertas del jardín salió el señor. Miró a todos sus hijos y los llamó. Todos corrieron hasta rodearlo como una guirnalda. Los tomó uno por uno y les dio un beso en las mejillas antes de que regresaran a sus cuartos. Eran tantos niños que no pude contarlos. 

El señor tomó un saco muy grande, se lo puso al hombro y me llamó. Me pidió que los cuidara, y asentí. Lo vi partir en la noche estrellada mientras cada uno de los niños lo miraba desde las ventanas. "Lo aman", pensé. Apagué todas las luces y seguí caminando por la casa. Fue extraño, porque creí escuchar canciones jamás oídas en el silencio. Me quedé así hasta que noté que ese sonido hermoso venía de los cuartos de los niños. Abrí una puerta y vi que dormían, soñaban, cantaban, respirando una paz profunda. Quise entrar en sus sueños, pero no podía dormir; mi labor era cuidarlos. 

Así continué hasta mirar el cielo por la ventana. Una estrella me preguntó: "¿Duermes o sueñas?" "No lo sé", respondí. La noche dijo que escribía un poema. "No lo sé", repetí. Cuando la duda llenaba el universo, sentí que alguien entraba. Traté de acercarme, pero con cada paso mi cuerpo se desvanecía, extendiéndose como escarcha por toda la casa y luego disolviéndose en el espacio. Junto a una estrella, vi al señor mirarme, sonreírme y decir: "Muchas gracias". "De nada", respondí. 

Monday, April 25, 2011

bello

Acabo de morir... veo cómo todo de mí se dispersa por el mundo... mi cuerpo, ideas, mentiras, sueños están en manos ajenas... ya no queda nada, solo un sentimiento, atrapado en cada aliento, expandiéndose por cada rincón de este universo... debo ser dios, dios, dios... en cada espacio fuera del tiempo y lugar, estoy, existo... siento el aliento de cada ser creado y estoy presente en cada uno de ellos, en silencio, así, como todo el universo, como todos los dioses...

Sunday, April 24, 2011

el mejor


Es un día sagrado, como todos los días del resto de mi vida. La noche se vuelve especial, las voces fluyen en pleno silencio, y el nicho de los muertos se abre bajo un pensamiento. Es tiempo de crear, de ser, de respirar, como lo hacen aquellos que viven en paz, en guerra, en tristeza, en alegría y más, en una noche sagrada.

Monday, July 19, 2010

El deseo de un soñador


Ya pasada la medianoche, me siento perdido, aunque comprendo el significado de mis palabras. Desde que me levanto, siento que no debería salir a la calle, deseando ser feliz siempre que sea posible, sin necesitar nada artificial. He logrado pocas cosas en la vida: una es mi soledad, otra mi paciencia, y algunas otras que prefiero guardar para mí. Tengo tres libros recién comprados. Mi perro ya ha salido a hacer sus necesidades, mi madre tiene diarrea, y yo me muero de frío. Pensar que mañana tengo que trabajar, sin saber hacia dónde me lleva este extraño sentimiento de continuar sin pensar demasiado… Decido dejar esta noche atrás y volver a mis sueños, escribiendo locuras sin pensar más allá de lo que brota de mí como sangre de un pollo degollado. Regreso a mis sentimientos, dejando que este aire puro pase por mis pulmones. Es hora de soñar, de besar nuevamente esa eternidad, aunque sea a través de espesos y peludos sueños.

Sunday, April 12, 2009

El Latido en el Microsegundo

El Latido en el Microsegundo

Me desperté abrumado en mitad de la noche. Esas cosas de los sueños y los miedos alargan la sed, ya sea de verdad o de mentira; da igual. Me senté frente a la ventana más grande de la casa, en la oscuridad, y aún palpitaba como un pez fuera del agua, atrapado en el recuerdo de un sueño inmortal.

En él, un hombre cualquiera —rostro común, ropa vulgar, estatura pequeña— caminaba cansado. ¿Su nombre? Lo olvidé, como suele ocurrirnos a los que soñamos.
—¿De dónde vienes? —le pregunté.
—Del fondo de todos los tiempos —dijo, y pareció alegrarse, como esos profesores que por fin encuentran a su último alumno.
—Vivo lejos de aquí, pero no en distancia ni en tiempo. Vivo a más de un microsegundo de la vida.
No lo entendí.
—Soy un mercader de hombres y deseo una parte de ti.
—¿Una parte de mí?
—Sí —respondió—. Necesito tu cerebro. Contiene las coordenadas de un cuerpo que está por nacer, destinado a convertirse en un ladrón. No de los que roban cosas para satisfacer anhelos personales, sino algo más.

Mientras pensaba en lo que quería de mí, lo miré fijamente. Sus ojos comenzaron a agrandarse como pecados dentro de una pecera. Su cabello cambió de color, volviéndose rubio y rizado, más corto. Pequeños bigotes, dientes muy blancos. *No fuma*, pensé. Él sonrió al escuchar mis pensamientos.

¿Mi cerebro?

De pronto, me transporté a una especie de sala de operaciones. Estaba rodeado de gente desnuda, con ojos intensos en sus rostros. Todos eran hombres jóvenes, rubios, de facciones idénticas. Quise hablar, pero no pude. Solo escuché la voz del hombre de antes:
—¿Tiene un deseo antes de la operación?
—¿Uno? —pensé, sin poder articular palabra.
—Solo uno —dijo otra voz, que brotaba desde más allá de las luces. Noté entonces que arriba de aquellos seres había más gente, vestida con algo que parecía algodón o espuma, cubriendo sus cuerpos largos y extraños.

¡Quiero conservar mi corazón! —quise gritar, y lo hice con el pensamiento.

Hubo un silencio en aquella sala redonda, pequeña, iluminada por luces suaves pero claras.
—Solo necesitamos su cerebro —dijo la segunda voz, que pertenecía a un hombre alto, apenas una silueta adornada con espuma, ubicado en lo más alto del lugar—. Lo demás es suyo. No somos dioses. Somos hombres de un microsegundo más allá de la vida.

Y, al decirlo, todas las luces se apagaron. Me sentí solo, un punto más en la oscuridad. Podía respirar, y lo hice con suavidad, como remando en un mar negro.

De pronto, escuché voces. Las luces volvieron. Quise abrir los ojos y moverme, pero no pude. Unas manos me tomaron y me llevaron a otro lugar, donde sentí calor y la presencia de muchas personas. El tiempo pasaba. Solo podía respirar y pensar, pero no sentía miedo ni pena. Nada.

El clima cambiaba: frío, calor, manos que me mudaban la ropa… Hasta que, poco a poco, pude ver. Aún no hablaba ni me movía, pero vi que estaba en un sanatorio, solo, en una cama blanca, rodeado de enfermeros y otros pacientes. El olor era normal, pero era un sanatorio.

Una mañana, logré levantar un dedo. Luego la mano. Al final, todo el cuerpo. Empecé a caminar. Una tarde, me vi en un espejo y me quedé helado: frente a mí, un mono me miraba. Un hombre sin frente, con pelos blancos y sin dientes. Un despojo. No podía hablar. No hablé.

Una noche, logré salir a la calle sin que nadie me viera. No pasaba nadie. Oí las olas del mar. Llegué a la orilla y sentí la humedad en mis piernas, mis manos, mis huesos, mi cara… Avancé hasta que el agua me cubrió el pecho, y mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Miré al cielo negro y escuché la voz del hombre alto, tras la bruma de espuma o nubes o lo que fuera, que vive un microsegundo más allá de la vida:
—Tu corazón… solo tienes tu corazón. Lo demás es ilusión. Siente lo que te queda y vive. Vive.

Sé respirar, pensé. Y los hombres de aquel lugar me dejaron para siempre en paz.

Seguí caminando hasta que el mar me cubrió por completo. Ya no respiraba, pero algo más sucedió: todo se volvió negro, y en esa oscuridad, volví a respirar.