Hubiera podido irme a ver una película, pero decidí que no. Cogí mi mochila, mi cámara y caminé hasta llegar a la primera casa en que viviera cuando llegué al mundo. Toqué el timbre. Salió un niño de cuatro años. ¿Si?, preguntó. Yo nací aquí, le dije. El niño me miró a los ojos y por un momento sentí que ese niño era yo, y que él estaba mirando a un extraño, una visión, o un cuento de niño... Adiós, le dije y yo mismo cerré la puerta. Al poco rato observé que una señora y un señor (sus padres quizá), salían a buscar o a ver de quién o de qué se trataba. Me escondí. Saqué mi cámara y disparé. No se dieron cuenta porque todos ellos estaban de espaldas, menos el niño que me miraba a la distancia, como quién ve una estrella fugaz... Volví a enrollarme como una culebra, pero abrí desde mi sitio los ojos y noté que el niño no me acusó. Al poco rato, todos entraron a la casa y yo salí del escondite. Antes de irme me fije en una de las ventanas. Sal, pensé. Y vi que la ventana del segundo piso se iluminaba, y salía el rostro oscuro del niño a mirar, como quien ve una estrella fugaz... Ese niño, el mismo que era yo hacía más de cincuenta años atrás... soñaba, visionaba, o escribía una historia que dejaría en el baúl de la inconciencia. Sonreí y disparé otra foto, directo hacia la ventana con el niño. Luego, fui caminando hacia cualquier cine... Entré, me senté y apenas cerré los ojos quedé dormido toda la película. Un hombre me despertó. Me levante y fui caminando hacia mi casa. Abrí la puerta y subí las escaleras. Todo estaba en silencio mortal, menos mis pasos y mi aliento. Magia. Vivir era eso, y el recordar era otro milagro, y escribirlo una canción... Miré las fotos tomadas y las borré. No quería más sueños, ilusiones, historias escrita. No quería más que magia, y algo más que escribir, nada más...
es extraño, cada día leo menos y escribo mucho menos... ha llegado el punto de que ni siquiera leo, tan solo vivo y vivo con mayor intensidad...
Saturday, September 29, 2007
Volví a escribir: Magia
Hubiera podido irme a ver una película, pero decidí que no. Cogí mi mochila, mi cámara y caminé hasta llegar a la primera casa en que viviera cuando llegué al mundo. Toqué el timbre. Salió un niño de cuatro años. ¿Si?, preguntó. Yo nací aquí, le dije. El niño me miró a los ojos y por un momento sentí que ese niño era yo, y que él estaba mirando a un extraño, una visión, o un cuento de niño... Adiós, le dije y yo mismo cerré la puerta. Al poco rato observé que una señora y un señor (sus padres quizá), salían a buscar o a ver de quién o de qué se trataba. Me escondí. Saqué mi cámara y disparé. No se dieron cuenta porque todos ellos estaban de espaldas, menos el niño que me miraba a la distancia, como quién ve una estrella fugaz... Volví a enrollarme como una culebra, pero abrí desde mi sitio los ojos y noté que el niño no me acusó. Al poco rato, todos entraron a la casa y yo salí del escondite. Antes de irme me fije en una de las ventanas. Sal, pensé. Y vi que la ventana del segundo piso se iluminaba, y salía el rostro oscuro del niño a mirar, como quien ve una estrella fugaz... Ese niño, el mismo que era yo hacía más de cincuenta años atrás... soñaba, visionaba, o escribía una historia que dejaría en el baúl de la inconciencia. Sonreí y disparé otra foto, directo hacia la ventana con el niño. Luego, fui caminando hacia cualquier cine... Entré, me senté y apenas cerré los ojos quedé dormido toda la película. Un hombre me despertó. Me levante y fui caminando hacia mi casa. Abrí la puerta y subí las escaleras. Todo estaba en silencio mortal, menos mis pasos y mi aliento. Magia. Vivir era eso, y el recordar era otro milagro, y escribirlo una canción... Miré las fotos tomadas y las borré. No quería más sueños, ilusiones, historias escrita. No quería más que magia, y algo más que escribir, nada más...
Friday, September 28, 2007
algo que recordar siempre
negro
Sunday, September 23, 2007
veredas, pistas y escaleras
este lugar tiene tantas historias... una de ellas es la primera vez que la pisé. fue especial, nueve jovencitos estaban sentados en la puerta de mi local y no se movía... les pedí permiso y entré. uno de ellos estaba pintando la puerta de mi tienda. le pedí que no lo hiciera. lo dejó de hacer. han pasado tantos años y este muchacho se ha ido tan lejos que ni siquiera le recuerdo. debiera saber algo de él... pero, sólo recuerdo su mirada asustada mientras pintaba la escalera de mi nuevo local...
día de lluvia, me encanta... pero, le frío me mata. hay tantas personas que se mueren de frío. pero, la vida y la muerte es así. debería haber un tiempo para que todos nos sentáramos y pensáramos en Dios, en los milagros y en el verano...
no todos los días fue como este día. este fue único. hoy he nacido a la vida y he caminado nuevamente por las mismas calles y pistas y escaleras de mas de veinte años... quién sabe si mañana no lo vea mas... espero que sí, por supuesto que sí....
kiris
cuando era un niño me gustaba mucho ir al baño. me sentaba por horas investigando las partes que cambiaban de mi cuerpo. una vez me quedé dormido y cuando abrí los ojos vi a mi madre con una correa lista para darme mi merecido. aquella tarde sentí lo que era el verdadero dolor. era como Jesús, camino al Golgota...
las veces en que llego a mi trabajo, tengo un sentimiento: hoy será el último de mis días. cierro los ojos y me digo que ya merezco descansar para siempre... sí, ya estoy agotado...
ya estoy por descansar. la hora del reposo ha llegado. he sido muy feliz. he comido muy poco y he meditado lo necesario para sentirme así como mis kiris cuando llego de una noche llena de problemas y trabajo pesado...
Thursday, September 20, 2007
¡tengo que escribir un cuento!
hace poco vino una señora y me pidió prestado mucho dinero. le di lo que pidió. agradeció el gesto, y luego me fui a terminar de hacer el resto de mis cosas... si en algo me caracterizo, eso es en olvidarme de las cosas. paro pensando en cosas sin mucha importancia. debo hacer un acto de contrición y darme de nalgadas con mis manos. quizá las cosas también tengan vida propia y no entienda su manera de expresarse. quizá todo sea un misterio, oscuro como el color de mis ojos, mi sombrero y mi piel... y sin esperar nada, pase de la muerte a la vida o al revés...
un señor de ojos negros, alto y bien vestido me pidió prestado mi teléfono. se lo di y de repente, se fue corriendo con este teléfono especial. le seguí gritando por la calle, ladrón, ladrón... hasta que llegamos a la puerta de la casa de un señor que vivía enrejado, menos la puerta de entrada a al umbral de su casa. toqué la puerta y salió, era un tío raro pero tenía un teléfono igual al mio. se lo pedí prestado un momento. me lo dio y dijo que ya era hora de hacer las cosas que a uno le hacen bien. lo cierto es que me dejé llevar por todo y cuando me di la vuelta, el señor de ojos negros que se había robado mi teléfono, se había pasado de lugar... estaba en el otro lado de las cosas, encerrado en la noche, bajo las puertas de la casa de la eternidad. iba a seguirle pero el dueño de la casa me regaló su teléfono de radio igual al que tenía yo.
ya lo tengo en las manos y no volvería a prestarlo a nadie. eso me hace sentirme contento y libre de miedos... quizá pueda pensar con claridad. quizá todo empiece a cambiar para mal, y hoy sea el último día que me queda con este teléfono especial en la mano...
llamaría por el teléfono de farm-industria par almorzar con un amigo de la infancia. le escucharía durante toda la merienda, es seguro que me sentiría especial, con mi teléfono de radio tan especial como yo, pero es seguro que me sentiría solo, y comería solo, como siempre...

desde que vi el teléfono, me gusto. parecía bello, pero no, estaba simplemente demostrando el poder adormecido de la sociedad de consumo. si hubiera muerto ayer, mientras seguía al señor de ojos negros y alto, estaría solo en un departamento cubierto de lo bello y dulce de la muerte...
san isidro, agosto de septiembre
Wednesday, September 19, 2007
ladrón de ilusiones
y si por cierto llega un hombre curioso a tomarle una foto, es un ladrón, un ladrón de imágenes...
uno de ellos me dice que su novia ha perdido un bebé. el otro me cuenta que duerme de día y de noche escribe y escucha música. les creo todo cuanto dicen. tienen cosas que decir. les creo y espero a que en un espacio de su atención, me escuchen...
les cuento que vi un arbolito y que vi a un policía y que todo no es como parece. me escucharon, pero siguieron esperando a ser escuchados. les escuché por mas de tres horas y luego, se fueron a sus casas, con los rostros mas animados que el arbolito que viera por la mañana...
es bello ver el amor. un padre se hace hermoso cuando besa a su hijo. y un niño siempre es hermoso. les vi y como un ladrón, les robe esta visión. cuando le flash se abrió, ambos dejaron de estar juntos y el niño se acercó a mi cámara. ¡quiero ver!, dijo. le mostré y este sonrió como una rosa frente al sol. me gustó aquel gesto inocente y natural. gracias, le dije, pero el niño quería llevarse mi cámara. le dije que no, que era demasiado delicado para dárselo en sus manos. este sonrió y se fue a jugar con su padre que en esos momentos conversaba con un cliente del mercado.
el padre llamó a su hijo y ambos se unieron en un abrazo, así como las hojas sacudidas por el viento. les vi meterse en el mercado y sentí que todo era cuestión de apreciar lo bello en lo natural...
ya estaba llegando a la venta de mis productos cuando quise saber cómo estaba. me tomé esta foto y me di cuenta que estaba muy agotado. era verdad, tenia trabajo continuo. me fijé en mis ojos y mi ropa. ya estaba viejo, pensaba. son mas de medio siglo. sí, es verdad. muy pronto nadie sabrá que existí, nadie excepto usted que lee estas líneas y ve estas fotos, de un ladrón de imágenes...
Tuesday, September 18, 2007
Ciudadano de la vida
Una vez leí que la nacionalidad es una cuestión de fe. Es verdad, pero, me hubiera gustado nacer en otro planeta o, en todo caso, nacer con la vida clara y feliz, hasta el último día de mis días. He visto tanto a lo largo de mi vida pero me quedo con estas imágenes que veo todos los días. Son de la ciudad cuando el día está naciendo. Le veo y me digo si pronto despertaré y no habrá mas autos ni nada por el estilo. Todo sea un gentío brillante de sueños y anhelos...
Monday, September 17, 2007
Expresiones ajenas...
Le dije al portero que me dijera la hora. Respondió que era tarde. ¿Muy tarde?, pregunté. El portero sacó sus llaves y me las dio todas. Gracias, le dije. Me levanté y le miré a los ojos, y le dije si podía quedarme un rato mas con las llaves. Me dijo que no. Luego, el portero se paró, cerró la puerta y yo me puse a caminar hasta llegar a mi casa. Entré pero no había nadie, excepto mi madre que estaba cocinando. Le mostré las llaves, pero ella no hizo mucho caso. Ya está lista la comida, me dijo. La miré y le mostré las llaves. ¿Quieres?, pregunté. No, respondió mi madre. Dejé las llaves en mi cuarto y bajé almorzar... Mientras comía vi que mi madre tenía una llave en sus manos. Me gustó verla así y pensé que quizá buscaría al portero...
Sunday, September 16, 2007
Podría
Regué una rosa en mi jardín. Una mañana la vi llena de insectos por todos sus lados. Cogí un poco de agua y la rocié en su tallo. La rosa creció y me dio su regalo. La belleza, su aroma y su lección mas importante... Todo es perfecto aunque todo se acaba...
Podría decir algo más, pero no. Prefiero dejar este extracto de imágenes que dicen algo bien sutil. Todo es perfecto si encojemos lo mejor para tu vida: La Paz.
Bellavista, septiembre del 2007
Saturday, September 15, 2007
poesías
Dignidad
Les vi mientras manejaba rumbo hacia mi centro de trabajo. Me puse a pensar en sus vidas. ¿Serían sencillas? ¿Cuántos hijos tendrían? ¿Delincuentes? ¿Micro-Empresarios? La verdad es que parecían vivir en una sencillez envidiable. Me hubiera gustado saber cómo viven. ¿Tendrían casa? ¿Familia? Muchas cosas mas pensaba cuando sonó el móvil y todo aquel paisaje natural de seres humano se quedó en mi cámara. Luego, de hablar con un cliente, les vi pasar y allí les tomé otras foto. Esta era de perfil... Me gustó, parecían sentirse bien...
Friday, September 14, 2007
La policía
Averigüe que había estado en otro lugar. En las afueras de la ciudad. Me dijeron que era de esos que conocen la muerte. Ya ha visto a varios compañeros de servicio sucumbir bajo las huestes del mal o de la insurrección. También me han contado que muchos de sus conocidos han sido despedidos o dados de baja por el bajo sueldo que cargan. Es difícil ser un policía en mi país. Este hombre que tiene el rostro amical, es uno de esos que cree en la justicia. Lo supe cuando me vino a visitar y me pidió mi nombre y apellido y documentos. Se los di y se fue, medio sonriendo, pero, mirando a un lado y al otro por si alguien viene al acecho...
Lince, septiembre del 2007
Pan
Sanitario
Santo lugar para leer... Dentro del torbellino de movimiento y ajetreo normal en un mundo que no sabe parar, parar para sentir, leer, meditar, vivir de verdad...
Eran las dos de la tarde cuando el estómago me dijo ya. Me levanté y cogí el libro e hice lo natural del cuerpo y de la mente, disfruté.
Las cosas que uno tiene que pasar, son como el baño en que uno acostumbra leer. Todo pasa, como la vida y la muerte, el día y la noche, hasta llegar a la nada, al mar en este caso sanitario...
Un viejo amigo me dijo que la vida es como el sanitario. Le dije que no era para tanto, la vida no apesta tanto... Mi amigo me dijo que todo era mierda, mierda, mierda... Y así siguió como el eco de un abismo. Sus ojos no eran ojos sino el retrete de un baño, y su boca destilaba un aroma de excremento… Lo dejé y fui al baño a sentarme para leer un buen libro...
Lince, Septiembre del 2007
Thursday, September 13, 2007
Libros sobre ruedas...
Le vi hace años. No supe quién era. Ni él sabía quién era yo. Me le acerqué y me dijo qué quería... Un libro. Me mostró varios y le compré unos cuantos. Tan solo viene los jueves como el día de ayer. Sus libros los vende a menos de un euro... Una colección del Diccionario Filosófico de Voltaire, edición del año 1909, Iberia, me la vendió en diez euros. Un regalo por cierto. Esa colección se vende en librerías de prestigio en mi país, en no menos de trescientos cincuenta euros. Es una joya. El regalo del ángel, el ángel del papel… Me pregunto, este humilde hombre, ¿de dónde encuentra estas joyas de libros? Paseo por diferentes lugares de la gran ciudad pero nunca he visto joyas como aquella. Conseguí un ensayo de varios escritores, filósofos y artistas en general, austriacos, alemanes, judío italianos, etc. Ellos compilaron sus mensajes en un libro en el año de 1943 y lo editaron en Méjico. Este hombre que vende sus libros en carretilla, me vendió aquellas voces, aquella joya de papel, en dos euros y medio. El libro me esperaba...
Wednesday, September 12, 2007
Leyendo en cualquier parte
Una postura extraña mientras espero que el vendedor venga. Estiro las patas y me pongo a leer. En esos momentos leía a Coetzee, sus "Costas Extrañas". Un libro de ensayos muy interesante que uno lo lee y siente que el que le escribe está a su lado. Un idioma sencillo y gravitante para quien gusta de los autores de quien escribe el autor. Tuve una gran suerte de tener este libro que en mi país está a un precio inalcanzable para mis bolsillos. Pero, en otro país, estaba a más de la tercera parte de su precio, y aquí está. En mis manos. Cómodos. Forrados en Vinifán. Dicen que el baño es cómodo también, es verdad, puedo estar más de una hora sentado, leyendo. Siempre que entro, lo hago con tres libros que aún no he leído. Me agrada pues me olvido del tiempo y del lugar en que me encuentro. Un tiempo dejé varios libros. Lo malo de ello es que los libros se humedecen. Además que quedan con olores del ambiente. Una vez estaba leyendo una novela muy entretenida, y, sin darme cuenta, la pasé hasta terminarlo. Fueron seis horas... El cielo ya amanecía y los gallos cacareaban. Las aves cantaban y yo con un libro en mis manos, satisfecho y lleno de imágenes imborrables, aunque, en estos tiempos, ya lo he olvidado todo...
La sed es importante. Tengo sed de la verdad. Lentamente mi vida se hace mas y mas simple y sencilla. La gente es buena o mala, no importa, siempre hay una salida a todo. Voy a morir y no me llevaré mas que sentimientos, y, ese hálito que es la espada que limpia toda la oscuridad de esta existencia... Cuando muera, es seguro que el día vendrá y la noche también. Todo seguirá su rutina. Todo seguirá igual, menos yo que habré realizado en sentido de esta existencia... Conciencia de la eternidad...
San Juan de Miraflores, Septiembre del 2007
Bibliómanos...
Los libros son su medio de vida. Los vende. Algo que no podría hacer. Los libros tienen alma, y por ello, no tienen precio. Todo libro que tengo en mis manos, queda guardado en un espacio de la Biblioteca de mi cuarto. Les pongo talco especial entre hoja y hoja, y un absolvedor de agua, pues en este lugar de la Tierra, hay mucha humedad. Día a día, mejor dicho, noche a noche, las saco de su espacio y les doy una abanicada, una leída en cualquiera de sus partes. Las muevo de lugar y espero a encontrar mas espacio de mi Biblioteca.
No los he contado, pero allí están. Hay poesía, entrevistas, novelas, cuentos, ensayos, historia, libros de viajes, libros del mundo, etcétera. Una noche la pasé moviéndolas de un lugar a otro. Me gusta hacerlo. De pronto, encontré una cucaracha. La maté de un manotazo. Vi cómo movía sus patitas, sus antenas, y ese liquido crema desde el centro de su caparazón. No es sangre, no sé lo que es. Allí estaba el insecto... y yo, al otro lado, con los libros y la mano llena de ese líquido crema, parecido a los ajos molidos. Cogí un cartón y lo eché a la basura. Continué limpiando, moviendo los libros hasta que amaneció. Fue extraño. Parecía que el tiempo se hubiera detenido desde que tomé el primer libro. Me mudé de ropa y me di un duchazo para irme al trabajo...
Y así la pasé en este día medio soleado, medio gris, pero, día después de todo. Hablé con mi hermano y mi hermana. Los escuché u sentí que debía dejarlos y seguir con mi soledad y mis libros. Además, debía ir a visitar al librero. Le decía una larga cuenta de libros adquiridos... Y así le encontré, lleno de alegría. Venía un Bibliómano más a sus fauces...
Lima, Septiembre del 2007
Tuesday, September 11, 2007
Horderlin
tomaba mi café con leche
mientras un libro negro
con imágenes amadas
esperaban al lector nocturno...
Terminé ese pan,
ese vaso con café y leche
y supe mi destino de cuerpo satisfecho
Ungí mis ojos en el libro negro
y la voz del poeta
embarró mi alma
de letras inocentes,
inmaduras,
crespas como las olas
y supe que le amaba...
Esos cantos se hacían flores,
ambientes de colores y formas
Era el cielo en mis ojos
Era Horderlin
quien estaba frente a mí…
con sus letras siempre vivas,
lúgubres sótanos de letras negras
y esa locura bella
llamada poesía...
Murió loco
cuidando la madera
de un Cristo de esquina comercial
Murió y allí
empezó a vivir
como una estrella
que brilla
oscureciendo la luz
que toca nuestras almas
por esa belleza
llamada poesía...
Le hice un cuadro,
un poema mas o menos...
Le hice mi maestro
aunque no tenía clases...
Y ya en mi cuarto
le di las buenas noches
como esos búhos juzgadores
que no cesan de besar
el aire negro
de una noche luminosa
bajo el yugo
de la poesía...
San Isidro, Septiembre de 2007
¿Aló?
Me hubiera gustado ver a tanta gente que amo y no puedo. El tiempo, el trabajo, es decir, las excusas sociales, o las cadenas mentales que usamos a diario en este barco social. Creo haber cruzado una de las más pesadas tormentas del mundo. Sí, una de las más pesadas. Un joven me llamó. Necesito un abogado, me dijo por el móvil. Fui a buscarle y le presenté a un conocido de las leyes, un abogado de esos que gustan vestirse bien y ganar lo que comen y visten. Conversaron y luego, los dejé en su mundo de cristal, frágil como una pompa de jabón. Un problema gratuito que gané mientras caminaba por las calles de la gran ciudad... Seguí caminando hasta llegar a una plazoleta. Vi una hermosa pileta del siglo pasado. Hermoso, me dije. Seguí andando hasta llegar a mi centro de trabajo. Subí al auto y seguí laborando… Y así la pasé hasta llegada la noche, solo como una estrella en el frío cielo…
Compré varios libros. Fui a una gran librería, estaba cerrada por inventario. Regresé a mi cuarto, solo, agotado y con ganas de escribir y escribí con gran placer mientras tomaba una cerveza cristal. Me sentí mejor mientras escuchaba jazz. Soy afortunado, pensé. Sonó le teléfono. Me paré y pregunté quién era. Silencio. Más silencio. Colgué. Me senté de nuevo a escribir cuando el teléfono volvió a sonar. Me levanté y cogí el fono. Dije aló. Silencio. Aló, volví a decir pero con mas fuerza. Soy yo, escuché. Era la voz de una mujer, pero no recordaba quién era. Pero, como me sentía un poco solo, decidí conversar con ella...
- ¿Tienes novio?
- No
- Cómo te llamas...
- ...
- ¿Sabes quién soy?
- No
- Entonces... ¿Por qué me has llamado?
- Me sentía sola y llamé a cualquier número...
- ...
-...
- Chau
- Chau...
Colgué y no sé por qué me sentí menos solo y más contento. Miré mi máquina y decidí escribir...
Lima, septiembre de 2007
Monday, September 10, 2007
Uno como tantos...
"Nací en un barrio lejos de la ciudad. Mis padres fueron como yo, es decir, medio perdidos. Estudié un poco de matemáticas y lenguaje en el colegio de mi pueblo. El viejo cura manoseaba a mi hermana y por eso siempre me gustó ver lo que se hacían entre hombres y mujeres. Llegué a ser un gran mirón, a comer en el plato de los demás hasta que una noche vi que mi hermana se le hinchaba la panza, así como esos globos de payaso. Dicen que fui el dueño de esa pancita. Por eso y por los golpes de mis mayores, escapé del pueblo.
Llegué en un camión de cebolla (será por eso que me dicen desde siempre cebollita), a la gran ciudad. Mucha gente pasaba por mi lado y decían: este chico está fuerte. Me invitaron a cargar sacos de papas y de fruta en el puerto Terminal de la Parada. Si nadie la conoce, es mejor que no la conozcan jamás, es parecido a sus pesadillas. Todo huele a podrido y el sudor se hace barro en mi frente y en mis pies. Nunca usé zapatos y por eso es que uso un palo como pie. Lo perdí cuando apostamos entre los más fuertes quién podía cargar más. Gané, pero tuve la suerte que todo el saco de más de ciento cincuenta kilos cayera sobre mi rodilla. Nunca mas pude cargar una sola piedra ni fruta. Pero, uno a todo se acostumbra. Me llevaron al puerto a cuidar que las ratas no entraran en el galpón de comida. Y allí estuve por muchas noches y días. La verdad es que nunca sé qué día estamos. Cuando me preguntan les digo que no recuerdo. Ríen. Siempre ríen de lo poco que hablo. Una vez hablé y uno de esos me dio un puñetazo. Pero, soy muy hombre aunque tenga pata de palo. Saqué mi garrote de cuidar y matar ratas y se la metí en el centro de la cabeza. Pucha, ¡cuanta mierda ensangrentada había en ese tipejo! Mala suerte patrón. Tuve que entrar al loquero por muchas noches y noches, encerrado en un cuartucho que olía a mierda de gusano. No sé, pero a todo uno se acostumbra. Creo que fue una de esas noches en que Dios se puso fuerte y samaqueó a todo el lugar. Las paredes se cayeron como si fuera su mano abriendo la puerta de mi libertad. Salí y caminé hasta llegar a una casa media abandonada. Entré y vi a muchos como yo. Les saludé y por la primera vez hablé con un ser humano como yo, porque eso me dijo que era yo. Y desde aquel día nos metimos trancas de ron puro. Todos los días éramos felices como cuando niño jugaba con mi hermanita... Pero, todo tiene un tiempo. Mi amigo se lo llevó el podrido de la muerte y quedé más solo que marciano en casa del presidente. Tuve que refugiarme en el ron y desde aquel día, aquí me encuentro. Lejos de todo, sin piedad con mi cuerpo, esperando a que reviente como la panza de mí hermana. Es seguro que salga mierda ensangrentada como la cabeza de ese que me pegó. No lo sé, pero, qué importa cuando uno no sabe si mañana será de día o será de noche...”
Le escuché y le di unas monedas. Se fue con una sonrisa extraña, como de hombre en las puertas de la muerte...
Miraflores, Septiembre del 2007
Angeles del mundo...
Quiera el día brillar como ojos de alegría
Y la noche esconderse tras los muros del cálido tiempo...
He visto un ángel perdido
tras el ruido de calles de concreto en el firmamento
Y ya frente a frente
La he sellado en mi mente
como santa de mi alma...
Una vez le dije a mi madre
que las cosas no son de nadie,
son de quien las necesita...
Esta imagen perdida
es un canto a la vida,
a la alegría,
a eso que tengo dentro mío
y que grita mil veces
¡Te quiero alegría!
Magdalena, Septiembre del 2007