Sunday, October 21, 2007

barcos imaginarios



Era casi inhumano terminar lo hecho durante toda la vida, sin embargo, lo hizo. Lo terminó. Allí estaba. Un barco de madera que terminó a lo largo de más de media vida. Se puso a observarlo por horas hasta quedarse dormido. Cuando despertó, aún estaba allí, el barco y él. Le puso un nombre. Subió y bajo del barco varias veces hasta que llamó a un ayudante y lo bajó a la mar. Puso todas sus cosas y se fue a navegar. Mientras se alejaba de la orilla, veía que todo quedaba como un sueño del cual jamás deseaba volver. Viajó por días y noches hasta llegar a una isla. Bajó y vio a mucha gente que al igual a él, se sintieron extrañados. Eran hombres y mujeres blancos, con niños que vivían de una manera casi natural. Vivían en casas de madera cubiertas por hojas secas. Les dijo que se iría al día siguiente. Todos ellos callaron y se fueron a descansar y a jugar con sus simples realidades. A la mañana siguiente partió. Veía como todo quedaba nuevamente atrás… La vida es un sueño mientras vivo en la mar. Miró las olas y en cada una de ellas notaba una letra un canto diferente. Es hermoso el mar y sus aguas y sus peces que no cesan de saltar como si estuvieran jugando con el Sol y las aguas del mar. Un pez saltó hasta llegar a cubierta del barco. Nuestro amigo la miró y quiso devolverla, pero el pez le dijo que no, que deseaba romper sus branquias. Miró al pez hasta que dejó de moverse, murió. Cogió al pez y lo colgó sobre una muralla. Le hizo un bello marco y se le quedó mirando hasta que vino el alba.

No supo que más hacer y sintió que debía retornar a su hogar, pero lo extraño es que lo había olvidado. No recordaba ni siquiera su nombre, tan solo el barco en que estaba y el canto de la mar… Sonrió ante esto mientras le llegaba la tarde, la noche, y luego, el día y así… Hasta que llegó a un lugar sin nadie que le mirara y que estaba lleno de barcos y hombres solos como él. Bajó al puerto y caminó por toda la orilla. Miró su barco y sintió que no debía volver a navegar. Miró hacia delante y un bosque lleno de animales y hombres le miraban con alegría, y al fin escuchó: ha llegado, al fin… Sonrió y se unió con todas esos seres vivientes, como una gota en la mar…



San isidro, octubre del 2007

camino a la vida


estuve encerrado durante todo el día mirando películas. la verdad es que no me sentí nada mal. es bueno ilustrarse, aún así, me hubiera gustado salir a la calle y conocer a buenas o malas personas. enviar un correo postal. pasear por los parques, en otras palabras vivir de la realidad aunque la vea día a día. estuve en mi cuarto lleno de libros, lleno de escritos, lleno de silencios esquinados. cogí mi máquina de escribir y escribí un poema sencillo pero sentido...

sal de tu alma
y ora que sea el mañana quien toque tu alma

que las nubes del sueño
pasen detrás del Sol de los días hermosos

que las tardes de un ave
sean como estrellas en una noche de magia

y si escuchas un latido
que sea el de corazón
que suena y suena
como el canto de un ángel
en las puertas de la vida...

y si corres por los campos
que una lágrima mojé tu mano
y llores feliz
como lluvia en verano...

sal de tu vida
sal de tu muerte
y encuentra el sentido,
el destino
y el espejo
que brilla dentro de tus ojos...

sal y empieza a marchar...


y así sentí mientras leía el poema que todo tiene un brillo cuando sale y sale como este aliento que no cesa de mojar tu vida y el recuerdo de una muerte feliz…




san isidro, octubre del 2007

Thursday, October 18, 2007

renaciendo



dicen que en la vida hay oportunidades, es verdad, pero sólo cuando eres joven... uno siente que el mundo se le hace largo, bello, intenso... y ahora, ya mayor, siento que todo pasa rápidamente como si cayera arena por mis dedos. me siento así en estos tiempos en que la noche es mi madre y el día mi padre. el mar y sus olas el poeta que anhelo escuchar. la vida es hermosa cuando pongo gotas de alegría en esta caja de sentir. me hallo así, sentado frente a tus ojos y espero que me leas y sientas mi tranquilidad, aquí, en medio de mi pecho que solo anhela afecto, siempre afecto, como cuando niño lactaba. el amor es mi destino. siempre pensé que debía hacer muchas cosas, y ahora, que estoy al borde del fin de mi destino, siento que tan solo debía hacer una sola cosa, y esa es que sea feliz así como cuando sentí el mas grande de todos mis éxitos. el mejor. y ahora es el final de este camino que solo tenía un solo fin, el encuentro con la total soledad. es así, y si no me crees, tan solo vive y verás como el tiempo desvela la noche larga, fría y maternal, como un manto eterno...

san isidro, octubre del 2007

Wednesday, October 17, 2007

desvariando



me sentía mal para empezar a escribir. pienso que todo cuanto he realizado ha sido errado, por ello me arrepiento pero ya está, mal, siempre mal... hace poco que pensé que algo bueno saldría de mi. error, nada. todo mal, muy mal... y lo siento en el alma... debo de hacer algo al respecto, pero soy un ser humano y si algo me caracteriza es el de errar constantemente. espero que el resto de mi vida cambie o mejore y los errores sean mínimos, es decir, prefiero no hacer nada que no sepa que pueda hacerlo. ¿el dinero?, eso es lo único que puedo hacer, espero que mi vida sea algo mas productiva.

me he visto en el espejo y he visto a un hombre por acabarse. lo sentí bien en el alma. ya no soy el joven que pensaba que jamás envejecería, jamás... pero ya, ya estoy viejo. mi cara y mi cuerpo lo gritan. debo hacer algo al respecto... la muerte viene por mi vida y no parará. espero haber llevado algo bueno antes de que venga... en verdad, lo siento mucho... mucho.



san isidro, octubre del 2007

Tuesday, October 16, 2007

algo que decir sin palabras...



si hay algo que decir, siento que las imágenes lo dicen todo, pero, lamentablemente sin sentimiento. uno puede ver esto y alimentar sus recuerdos o sus sueños. la pobreza es algo indigno de un ser humano, pero, quien nace en esta parte del mundo y ve a esta mujer día a día, laborando por un poco de dignidad, se da cuenta que hay algo mas que decir, que esta mujer tras los muros de un mercado pobre de esta ciudad tiene hijos, un marido sin trabajo fijo, una casa a medio construir, y, muchos sueños de una vida mejor...

esto es lo que dicen las letras. los sueños y anhelos de un ser humano, al menos un bosquejo. la vida es hermosa para quien abre su máquina de sentir y siente alegría en vez de duda. es un bello juego en donde uno elige para uno mismo. es importante elegir lo mejor para nuestras vidas. nos encontremos donde nos encontremos. somos seres humanos y merecemos lo mejor. una flor nace y busca el Sol, día a día, no ve mas que ello porque de allí siente la belleza y despliega su belleza y aroma, es así la vida de los seres humanos. abrámosnos al Sol de la alegría... es posible.

¿cómo? ¿dónde? ¿cuándo?

cierto, preguntas y más preguntas. y un sentimiento bello dentro de nosotros. un sentimiento bello, el mejor de todos: la alegría, la paz interior, la plenitud... en fin, palabras y mas palabras, diciendo siempre lo mismo, amarse es mejor que odiarse a uno mismo. empieza por ti, es lo mejor, desde allí nace la vida eterna....



san isidro, octubre del 2007

Monday, October 15, 2007

esos raros pensamientos


algo que hice por allí...

dormí sentado en la tienda. una vieja entró con un almanaque del año pasado para vendérmelo. le di una propina. la señora vestía de monja, pero de colores. un turbante rosado, un vestido amarillo y unos zapatos blancos con pasadores de color negro. le di una propina y se fue.

dibujé luego de varios meses. se trata de un cuadernillo con apuntes y dibujos que es para mi sobrino. dibujé un niño, un perro, a Dios, etcétera. la vida es un soplo de Dios. espero ser soplado siempre, al menos un vientecito.

ya libre de deudas y con dinero el el bolsillo, fui a la librería a comprarme muchos libros. me gustó los libros. los llevé a casa y los puse en la biblioteca. luego, salí a caminar por el parque, verde y lleno de perritos, madres, padres, niños y niñas... salí del lugar y fui en busca de algo mas...

el día llegó y el tiempo dijo la verdad. vive hoy, pues, no existe el mañana...


san isidro, octubre del 2007

Sunday, October 14, 2007

sinceridad


deseaba una mujer, cualquiera que satisficiera mis necesidades. recordé a una, pero el tiempo y la vida se la llevó a la otra orilla. traté de recordar a otra, y otra, igual, nada, nada de nada... quise hacer cualquier cosa y escribir un poema, dibujar, tomar una foto, comprar una cerveza, mirar la televisión. quise tantas cosas, y todas al mismo tiempo. supe que debía recordar el sentido de mi vida por la tremenda sed de vida que tenía...

me paré y me puse a ver mis fotos, mis textos puestos en la Web. me reí de todo ello. soy una ilusión, el sueño de uno de mis personajes o simplemente un hombre escondido tras un sueño. en fin, cerré mis cosas y salí a caminar, como siempre, solo y derrotado antes de pelear conmigo mismo. me senté en un café y pedí el menú. todo era barato. de pronto vi a una avecilla que husmeaba un poco de comida o algo por el estilo, quién sabe si era una curiosa o curioso, no lo sé. le miré y con mi cámara le tomé una foto. me gustó verle allí, tras la muerte y la libertad. vino el mozo y me trajo el menú. le dije gracias. de nada, respondió. mi plato era un café y panecillos. me lo tragué en un segundo y luego salí del lugar.

llegué a un estadio de fútbol. entré. no había nadie. la cancha era verde. los dos arcos de madera y de color blanco. las señales blancas también. una avecilla pululaba por el grass como un pensamiento mío. me senté y me puse a mirar el cielo azul. era enorme y demasiado bello o sin nada que juzgar. cerré los ojos y todo se hizo negro. quedé dormido. cuando abrí los ojos cinco hombres me miraban. uno de ellos dijo: "es el loco". sonrieron y luego, me paré, y con mis sueños salí del bello estadio con sus arcos y sus líneas de color blanco.

caminé y vi la puerta de mi casa. entré y me senté en un sillón. el teléfono sonó... levanté el fono. era mi madre. me dijo si estaba bien. sí madre, respondí. la seguí escuchando hasta que de pronto ella se puso a llorar. le pregunté: ¿qué pasa?. estoy muerta, me dijo. quedé en silencio y colgué el fono... volví a ver las fotos de mi familia y la vi a ella. durmiendo en su féretro. con sus ojos cerrados y ese color de piel de cera, seca, fría tal como una estatua. lloré y mucho. cerré los ojos y traté de soñar. no pude. me levanté y vi la puerta de escape... era blanca y mis manos se arrastraron hasta ella. llegué al umbral y me puse a escribir. por Dios que me sentí muy bien, hasta que la noche me dijo que debía descansar. le obedecí y me puse a soñar... sí, lo juro, aunque volví a desea una mujer, pero esta vez supe que era un deseo, uno mas entre las montañas de deseos en un hombre...


san isidro, octubre del 2007

verdades encerradas



me gustaban los árboles y los pájaros volando. era así de sincero pero cuánta mentira se encierra en cada verdad escrita por el poeta. me dicen que lo que se hace por las noches es soñar, soñar, soñar o dormir soñando... es mentira. uno muere cada día mientras le llega la gran noche, esa noche en donde los sueños no existen o uno rompe el cordón que nos une a ese mundo etéreo. es posible que la gente se diga a sí misma que la verdad está a la vuelta de la esquina, pero, ¿para qué sirve la verdad? ¿nos dará más dinero? ¿mujeres? ¿para qué sirve?... no sabía la respuesta hasta que me vi en el espejo, en una lago tranquilo y vi que todo era mentira, que cada segundo pasaba sin parar y yo allí, buscando el lugar en donde pueda ser feliz o al menos sentirme siempre bien que es lo mismo. una gran mentira es la verdad que se pregona por el mundo... la verdad no es una palabra, la verdad es una gran mentira, quizá eso es la verdad o toda la verdad... sin embargo, ahora que estoy frente a este hombre, que derrama sentimientos cálidos, que no usa las palabras para hablar y decir lo que siente, tal como un bebé, siento que en el mundo hay algo mas que palabras cuando un hombre ve lo que siempre quiso ver. ver lo que está latiendo dentro de él. latiendo como ese pez fuera del agua. así es lo que vi esta tarde cuando escuché a un hombre con el corazón en sus palabras... hablar del amor con ese tono que tienes los hombres de verdad, aquellos que no temen mas nada, que pueden morir por un sentimiento, por un amor que brota desde adentro.

le vi y supe que debía seguirle, pero, desde adentro... le seguí y ya han pasado años y años. vivo aún, y aunque soy un vejete, me siento como aquel muchacho lleno de pasión por vivir cada día como el último que le queda... viví y me di la media vuelta y descubrí tras mis pasos las huella de mi alma escondida en mi corazón; luego, ¿qué mas decir? vivir, eso es todo. vivir respirando aire, libre como un sentimiento. libre en cada respiración... libre para amar de verdad y luego, ver la eternidad encerrado en un aliento...


san isidro, octubre de 2007

sin destino



una pared ilimitada de soledades anunciaba mi existencia. me hice a un lado y me puse a pensar y pensé...

pensé en mis padres, mi familia en general. pensé en mis sueños no realizados, en las cosas que temo en el día a día, en el triunfo de un mañana que no viene, en tantas cosas pensé que me puse muy triste y solo. quise llorar pero sentí que no había razón para hacerlo. me puse a escribir y escribí este cuento que canta la historia de un hombre que ama su soledad, sus sueños y fantasías. ama a quien le deja amarse. es un tipo bueno, un poco tonto y que cuando se mira al espejo se pone muy triste y solo. un vacío no llenado por nada. quisiera decirle algo pero, ese hombre soy yo y un abismo nos separa, una ilusión de carne y sangre, un pasado y un presente se pone entre ambos y sentimos el frío destino de hombre solitario y vacío.

dejé de pensar y decidí salir a la calle. me topé con un señor bastante mayor. me le acerqué con timidez. este se puso en esa guardia de miedo a la muerte y a a nada. me dijo: ¿quién era yo?. no lo sé, respondí. ¿está enfermo?, volvió a preguntar. estoy muriendo, le dije y paso seguido me paré y me fui del lugar. caminé hasta llegar a una casa en que una vez había vivido y que fui muy feliz, era aún un niño de cuatro años... toqué la puerta y salió una señora. le dije que yo había vivido en esta misma casa desde niño. me miró como si fuera un marciano y me cerró la puerta en la cara, pero, lentamente, suave, como si estuviera saliendo de un sueño. seguí parado en la puerta hasta que entendí que debía irme... ya estaba dando unos pasos cuando sentí el calor de la mirada de mucha gente. me detuve y volteé. era toda la familia que vivía en la misma casa en que viviera desde niño. les saludé y ellos me saludaron. me quedé allí, parado, por un momento cuando noté a cada uno sus caras. les sentí incómodos y, lentamente, uno a uno empezaron a entrar en su casa. se fueron todos menos el perro... adiós, le dije al perro y este movió la cola y lanzó y ladrido, para luego meterse en la casa...

dejé de ir de un lado a otro y volví a mi casa. allí estaba mi cuarto, mis libros, televisor, mis textos, estaba todo cuanto había hecho a lo largo de mi vida... vi mi cama totalmente desarreglada, llamándome. me eché a dormir y tuve sueños, muchos sueños, demasiados sueños, tantos fueron que cuando desperté aún estaban allí, a mi lado, como nubes, personajes raros, embarrándose con mi realidad del momento. me levanté y todos mis sueños se disolvieron en el mar del miedo a la vida y a la muerte. miré la ventana, luego, me miré al espejo y me puse a llorar en silencio, sin derramar una sola lágrima. estaba solo y sin destino, y lo sabía muy bien...


san isidro, octubre del 2007

Wednesday, October 10, 2007

malos augurios



de solo verle me dan ganas de escupirle la cara. ese fue mi sentimiento de ayer. hoy, todo es diferente. somos amigos a pesar que ha liquidado uno de mis sueños, uno mas y no sé si agradecerle o pegarle. las cosas en la vida son así, diferente a como uno se imagina que saldrán...

ya mas tranquilo, le llamé por teléfono y le dije la verdad. no deseo mas laborar juntos. eso es lo que siento y eso haré. quizá me llamen loco, pero ¿quién no lo es?. ¿mañana seré feliz? ¿huiré tras las alas de uno de mis sueños? ¿vendrá la primavera de la vida a mi vida? no lo sé... pero sí sé que mañana será otro día y esta noche será una gran noche. en verdad, le pido a Dios y al Señor que apaguen esta ira...

san isidro, octubre del 2007

Tuesday, October 09, 2007

maneras


abrí los ojos y empecé a escribir.

la vida en esencia es simple, tan solo respiras y ya, todo un regalo... hace mucho que no pensaba en esto de los bichos que siempre molestan de noche, sobre todo cuando uno se sienta a escribir. cogí y doblé un periódico y busqué que aplastar a esa molestia. de pronto el cosito este se puso frente a mí. iba a aplastarla pero al verlo allí, moviendo sus alitas, girando en forma antihoraria y luego horaria, me gustó apreciarla. pensé en esto de que estos bichos tan solo viven un día o dos, o, quizá unas cuantas horas. me gustó pensar en esto. pensé en las veces en que respirara. imaginé verla volando sobre mi cuarto para luego salir por la ventana e irse a otro lugar, buscando otra lumbre, quizá, o algo que llamara su atención. imaginé que se acercaba a un poste de luz, juntándose con mas bichos como él. ¿qué buscarán?, pensaría. ¿por cuánto tiempo estarán así?, ¿girando hasta quemarse y fundirse apenas tocasen el foco?... me imaginé yo, frente a una luminosidad, hermosa, bella y sin forma pero que inspirara algo mas de curiosidad. me acercaría y trataría de tocarla... es seguro que se iría como muchos de mis sueños y visiones... recordé la cantidad de respiraciones mías, y las del bicho. leí en un libro que estos bichos tienen en proporción las mismas cantidad de respiraciones que un animal grande, pero el ser humano siempre los triplica, es extraño... pareciera que es uno el que decide morir hasta el instante final. puede ser. recordé a Rasputín y las veces en que fue envenenado y acuchillado para luego seguir vivo por voluntad propia... y al final, morir ahogado. suerte la mía de vivir en este instante y sobre todo escribir de ello. agradecer por esta vida y apreciar la noche que tengo en donde estoy frente a un bicho que me muestra la gran magia que es la vida misma en todas sus facetas...

un amigo me preguntó por mi parecer acerca de cómo me gustaría que sea mi vida el resto del tiempo. le dije que feliz, muy feliz. ¿cómo?, preguntó. lo intentaría, eso haría, le dije. ¿cómo?. buscándome y en ese encuentro disfrutar esa magia del sentido de mi vida, en ser feliz haciendo lo correcto. mi amigo sonrió y dijo que él también... nos despedimos y me dijo que la noche es hermosa. sí, le dije.


san isidro, octubre del 2007

Monday, October 08, 2007

sentimientos


quería escribir una bella historia. me senté y me puse a escribir... fue extraño, de mis dedos y cabeza y corazón salían y salían letras extrañas... siempre bellas o eso me parecía. era una historia de un hombre que desea lo mejor para los demás. va de casa en casa y les hace felices mientras él está con ellos. se da cuenta de su error y busca su propio bienestar. lo consigue y cuenta a todos la manera en que lo ha conseguido. nadie le cree. nuestro amigo insiste e insistirá el resto de su vida... "es posible, siempre es posible, la paz es una gran posibilidad". fueron sus últimas palabras mientras viajaba de una ciudad a otra contando su mensaje y la forma en que lo había conseguido... fue extraño. una vez fallecido nuestro amigo todos le creyeron y siguieron sus enseñanzas. se creo una religión con su imagen en todos lados. sin embargo, se había perdido la esencia del mensaje. todos repetían las palabras de nuestro amigo pero nadie caminaba por esas enseñanzas.

pasó el tiempo hasta que una bella mujer habló de lo mismo... pero, todos señalaron a la imagen de nuestro amigo, todos miraron a la mujer y dijeron que no era posible, todos menos unos cuantos que siguieron a esta mujer y realizaron este bello sentimiento de paz interior...

yo también, palabra de paz.


san isidro, octubre del 2007

Sunday, October 07, 2007

dolor de cabeza


el cuerpo que tenemos es una bomba de tiempo, tarde o temprano, revienta...

estaba en esos pensamientos cuando tocaron la puerta de casa. miré a través de la ventana y vi que era el cartero. le abrí la puerta y este me dejó un sobre con dos libros enviados por mi hermano que vive en el otro lado del mundo. me alegré y le di unas monedas. se fue con una extraña sonrisa, misteriosa... me quedé con los libros en la mano mientras le veía alejarse de casa como si fuera una sombra o un sueño. entré a mi casa y me senté en la mesa. abrí el primer libro y empecé a leerlo. era una bella edición de poesía de T.S. Eliot. estuve así, leyendo, por varias horas hasta que sentí el dolor de cabeza. dejé el libro y tomé unas pastillas. el dolor siguió. voy a morir, pensaba. me recosté sobre la cama y cerré las ventanas y dormí con el libro en el pecho. tuve un sueño, en él veía a mi hermano con varios libros en su casa. me preguntaba cuál quería y yo le respondía que todos. sonrió y me dio una pastilla. allí están todos, me dijo. la tomé y la tragué. fue fantástico pues desperté al instante sin el dolor de cabeza. me levanté, encendí las luces y seguí leyendo a Eliot, "Tierra Baldía". me gusta la oscuridad y la profundidad con que se expresa... parece que hubiera hurgado en las cavernas de la vida y el colchón de la muerte...

de pronto, escuché el timbre de casa. miré para ver de quién se trataba y vi a una mujer desconocida. era joven y tierna, bella. vestía todo de negro. me preguntaba quién podría ser, porque jamás la había visto. abrí la puerta y la mujer me dijo si había llegado el cartero. le dije que sí. soy su hermana y mi hermano ha olvidado un paquete en mi casa con su dirección, dijo. me fijé y eran los mismos libros que recibiera anteriormente. le dije que ya había venido el cartero y me había dejado los mismos libros, es mas, lo estaba leyendo cuando me cogió un dolor de cabeza... la mujer retrocedió y con un gesto, me pidió perdón, luego se dio la media vuelta y se fue, llevándose los libros. quise seguirla pero no lo hice. recordé la sonrisa misteriosa del cartero y traté de no pensar en nada. entré a mi casa y busqué el libro de Eliot. no lo encontré... lo busqué por horas y nada. angustiado, sentí de nuevo el dolor de cabeza y me tumbé en la cama. tuve otro sueño. soñé que alguien entraba a la casa. era la bella mujer. me dejado los dos libros y decía que la poesía de Eliot no era oscura, no, era brillante y enriquecida de palabras como la arena de la playa. sonreí y desperté. todo es un sueño pensé, aunque seguía con el dolor de cabeza.

uno se acostumbra a todo... me paré y me puse a esperar a que el timbre de casa sonara de nuevo... estuve así hasta que quedar totalmente dormido, y tuve otro sueño. estaba con T. S. Eliot, y este me preguntaba por la bella edición de “Tierra Baldía”. no la tengo, respondí. Eliot empezó a sonreír de manera misteriosa y de pronto su rostro empezó a metamorfosearse en varias personas... mi hermano, el cartero, la joven vestida de negro, en un señor que tenía fos huecos en vez de ojos, y al final toda esta imagen quedó en una cantidad infinita de letras... desperté y supe que debía escribir acerca de esto, y escribí todo, todo, pero con un dolor de cabeza terrible...


san isidro, octubre del 2007

viejas melodías


llegué tarde. la casa vacía, ni sombra había. siempre me agradó la oscuridad por ello es que me senté en el piso y me puse a pensar. recordé mis libros, uno a uno, la máquina de escribir, la luz de la mañana, mi escritorio, el papel blanco y los escritos arrugados tirados en el piso. era feliz, nadie me conocía... rara vez salía a la calle y si lo hacía era de noche. llevaba lentes oscuros y ropa que cubría hasta mi cara y con una nota compraba en la bodega lo que necesitaba... pero todo lo lindo se acaba. primero llegó un hombre de ojos azules, con dinero y que conocía mi trabajo. me dijo que quería hacerme conocido. le pregunté para qué. con su explicación, me mareé. entiendo, le dije aún así. le di todo lo que hube escrito desde que murió mi madre y se lo llevó. yo seguí escribiendo, tip-tip-tip... -tumb-tip-tip-tracata-tracata-tip-tip... el sonido era como música, me gustaba llenar las hojas en blanco de todo aquello cuanto ocurría en mi cabeza. era feliz, mucho, pero al cabo de unos años llegaron hombres y mujeres con un libro y mi foto en sus manos. querían conocerme. me conocieron, les firmé los libros y vi en sus ojos que algo de mi vida ser llevaban. desde aquella vez nunca mas he vuelto a escribir sobre el papel en blanco. tuve que dejar el cuarto y mudarme a otro lugar. trabajé de cualquier cosa hasta que pasaron veinte años y he vuelto a ese cuarto para encontrar al hombre que una vez fui. no lo encontré. estaba en esos libros que se vendían en las librerías con mi foto. me sentí mal pero desde aquel día no he vuelto a salir a la calle, aunque no he vuelto a escribir una sola línea. espero que algún día, aquel ser, vuelva a mí. lo estaré esperando el resto de mi vida... mientras tanto, miraré las ventanas y recordar la vieja melodía de la máquina de escribir: tip-tip-tip-tip-tip-tumb-racata-racata-racata-tumb-tip-tip....



san isidro, octubre del 2007

Friday, October 05, 2007

lugares prestados


me gustaba lo que hacía hasta que llegaron los gatos. nunca había tenido nada, pero esto de tener un cuartillo, en el techo de un techo, era algo que me gustó mucho, hasta que llegaron los gatos. cuando entraron a mi cuartillo, no dije nada, parecían amigables, pero sus colores y si manera orgullosa de moverse me asustó. uno de ellos se sentó en mi colchón y se enroscó con mis trapos. el otro se puso a sobarse con mi pierna, luego, muchos gatos entraron y todos ellos saltaron a la mesita donde desayunaba. me asusté porque no dejaban de mirarme. de pronto, entró un gato grande un de color gris. todos se bajaron de la mesa y hasta el gato que estaba a mi lado se fue del cuarto. quedamos el gato gris y yo. este se puso frente a mí y se echó en el suelo sin moverse, tan solo respiraba y movía la cola como una serpiente. me iba a parar pero el gato abrió los ojos y me sentí hipnotizado. quise pararme, no pude. vi como el gato cerraba los ojos y yo también, hasta que quedé profundamente dormido sentado en el piso. cuando desperté el gato gris estaba junto a uno gato negro, mas pequeño que este pero parecía mas malo pues en su pelaje tenía muchas heridas y le faltaba un ojo. una cicatriz cruzaba su rostro. el gato gris se le acercó y pareció hablarle. no pude entender, pero vi como este gato negro salía volando del cuarto. yo quería levantarme pero apenas me movía, los ojos del gato me cogían de los hombros y me sentaban. estaba poseído. por suerte hice un gran esfuerzo de voluntad y salí del cuarto. corrí y bajé del techo y cuando estuve en el primer piso me di cuenta que el que había huido era un sueño pues vi un pedazo de mi cabeza cubierta por las colas de todos los gatos... iba a seguir corriendo pero decidí volar. abrí mis brazos y me elevé como un globo. era bello estar flotando en pleno cielo, como si fuera un sueño del cual nunca mas despertaría, pero sentí curiosidad de ver mi cuerpo. entré al cuarto y vi mi cuerpo enterito. traté de entrar en él, pero no pude. de pronto mi cuerpo abrió los ojos y pude ver los ojos del gato gris... seguí flotando hasta llegar a la oscuridad de la noche eterna. nunca mas he vuelto a despertar, excepto para escribir, aunque no sé bien quién escribe, el gato gris o yo...


san isidro, octubre del 2007

Thursday, October 04, 2007

buscando una historia



tenía tres libros a mi lado. ya había empezado a leerlos. yo leo varios libros a la vez. eso no es bueno, eso recomiendan, pero para una persona como quien les escribe, leer es un lujo. trabajo criando conejos en una granja, ayudo a mis padres en la granja, estudio en el colegio, tengo dos hijos menores de edad, y, sobre todo, creo en Dios por sobre todas las cosas, es mas, le temo... puedo ir al infierno, directo si no hago su voluntad. ¿cuál es?. complacerle, es decir, ser feliz como cualquier padre quisiera para su hijo. pero, eso de ser feliz es algo muy complicado. se necesitan fórmulas, una historia y educación de hijo único. en fin, complicado. soy uno mas que no es feliz en la vida, de vez en cuando sí lo soy, pero no hay fórmula, sucede cuando menos lo espero. en fin, así sucede para mí...

como decía, tengo tres libros en la mano pero he decidido escribir un poco, mas o menos un par de horas. me gusta hacerlo mas que hacer el amor. una se abre y se va, viaja, se inclina y sale ese jugo del alma. acelera esa fuerza que escupe magia y se abre esa rosa interior, del cual brota eso tan bello que es la vida... sí, ese lugar en donde sale la vida a través de nuestras narices.

y escribí esta historia extraña pero real de una mujer de ochenta años que teme morir, a pesar que es conciente que es inevitable. se cuida. toma pastillas. se abriga para dormir. sonríe a quien no la mira o sí la mira. sonríe porque le hace mucho bien. esta señora va a morir dentro de unos momentos. me han mandado a que le clave esta hacha en medio de su cabeza blanca por sus cabellos. tan solo en crimen y castigo. claro que es un acto totalmente sicótico, pero es lo que tengo que hacer. ya ha llegado a su casa. la estoy esperando en una esquina del interior del edificio en donde ella vive. me he escondido tras una caja de cartón, bastante grande. la escucho que sube las escaleras. veo por la baranda su cabello blanco y ese vestido negro y rojo como los petirrojos. sus pasos son arrastrados. usa una botas con taco, negras y pesadas. estamos en invierno. una bufanda y guantes. cada vez la escucho llegar hasta donde me hallo. salgo de la esquina con el hacha en la mano. la levanto, estoy preso de adrenalina y algo extraño llamado locura. ella me mira a los ojos y calla. tan solo respira. retrocede un poco... avanzo y le corto le pase. la miro a los ojos. ella mira los míos. es una anciana muy dulce. me agrada su manera de mirarme. nunca la he visto, pero se parece a la mujer de "Crimen y Castigo". noto que mis manos sudan, mi frente está helada y mis manos son como culebras que andan hambrientas de sangre. con los ojos le digo que va a morir. ella responde con los ojos y sus gestos faciales: ¿por qué?. no lo sé, pero no pienso mas y noto que su frente se llena de sudor, como gotas de agua. teme, pienso. bajo el hacha y por error el hacha cae al lado de su cabeza y parto una canasta llena de frutas. veo rojo. es la sangre de las frutas. escucho que la vieja grita, fuerte. me asusto y empujo a la anciana y bajo las escaleras. no veo a nadie, todo está en silencio, menos los gritos muertos de la anciana que parece llorar por sus frutas aplastadas por mi hacha. es una locura pero salgo corriendo a la calle y no me detengo hasta llegar a mi casa. mi esposa y mis hijos me esperan. ellos me dicen que les cuente una historia. les cuento que un hombre fue a matar a una anciana y no pudo hacerlo porque temía que el infierno le llegara antes de que muera.

apago las luces y salgo de mi pieza. no hay nadie en la calle. escucho un avión cerca de mí. pienso en la gente que está dentro. imagino en las chicas que atienden. son bellas y atentas. las miro con mi imaginación y vuelvo a escribir, un poco mas, luego, veré si leo los tres libros que tengo frente a mis manos y ojos...



san isidro, octubre del 2007

Wednesday, October 03, 2007

mis manos



tengo eso de cosas extrañas, miro mis manos y veo mis cinco dedos en cada uno de ellas. los recuerdo de años atrás, siempre largos y delgados, siempre con sus uñas a medio cortar, sucias, feas en otras palabras. una tarde le pregunté a mi madre qué le parecían mis manos. me dijo que tenía manos de trabajador. pensé que era verdad. trabajaba demasiado y casi por unos centavos. era joven y gustaba hacer las cosas sin pensar en nada mas que en lo que sentía en aquel momento. miré mis manos de joven y las limpié con un poco de agua en un caño del pueblo. estaban muy sucias, había cargado demasiada tierra en el jardín. era joven y hacía lo que se me venía en la cabeza. esa tarde me senté a ver el jardín y vi que parecía respirar o latir así como mis manos, mis venas. cerré los ojos y escuché una voz que decía en un idioma adánico que abriera los ojos y empezara a limpiar todo jardín. le hice caso y limpié todo el lugar que estaba lleno de piedras y mala hierba. mis amigos o curiosos que estaban cerca me miraban y pensaban que estaba loco. sonreí, no sé si porque me daban risa o porque hacía lo que quería y sentía hacer sin importarme nada mas que ello, como si la intuición fuera la voz de toda verdad. luego de recordar, salí a la calle y fui a una bodega. me encontré con una chica hermosa. la seguí por horas, hasta que llegó a su casa. la vi entrar y antes de que lo hiciera, la llamé. ella volteó y me dijo qué deseaba. me acerqué y le pregunté qué le parecían mis manos. se las mostré. ella las miró y luego miró las suyas. le miré sus manos y noté que eran manos muy pequeñas. tienes manos de ángel o niña, le dije. sonrió y me dijo que yo tenía manos de trabajador o de loco, pero uno de esos que no hacen daño a nadie ni a sí mismo, tan solo viven del tiempo y de la belleza y de sus manos. me gustó mucho sus palabras. le dije si podía tocar sus manos con las mías. dijo que sí. las puse palma contra palma, estaban cálidas. noté que eran pequeñas con respecto a la mías. ella me miró a los ojos y enroscó sus dedos con las míos. me sentí raro pero me dejé llevar. al rato se soltó de mis manos y me dio un beso en la mejilla, casi en la comisura de los labios. eres bello, me dijo... ¿y mis manos?, pregunté. sonrió y dijo que también. me alegré de su respuesta y me despedí con esos adioses de manos... la vi entrar, abrir la puerta de su casa y cerrarla. yo retrocedí hasta llegar a un árbol no lejos de su casa. me puse en una esquina y me fijé en las luces de la casa. todo estaba encendido. vi lo que pensé era el cuarto de la bella muchacha. pareció que aún no subía pues no veía una sola sombra ni de sus manos pequeñas... volveré, volví a pensar. me di media vuelta y decidí ir a mi casa. mientras caminaba jugaba con mis manos y la sombra que de ellas emanaba por la luz de la luna... era un lindo juego de sombras e imágenes de teatro nocturno, hasta que llegué a mi casa. entré y subí a mi cuarto. cerré mi puerta y luego, me puse a escribir, y mientras lo hacía, miraba mis manos como tentáculos de un desconocido ser... así estuve por dos horas, mirando mis manos, y luego me eché en la cama... antes de apagar las luces, miré mis diez largos dedos y la palma de mis manos y sus líneas que se cruzaban como queriendo dibujar la señal de mi vida... eran manos especiales y labradoras, mágicas... cerré los ojos y dormí el resto de la noche, tranquilo...


san isidro, octubre del 2007

Tuesday, October 02, 2007

intermitencias



tendría una sed de paz si tuviera las ganas de ser un santo, mas no la tengo, y, si tengo algo no sé lo que es en verdad. mi nombre no importa, sólo importa este instante en que puedo escribirte o escribir un poco de aquello que tiene que salir de este caudal de sentimientos o sensaciones que no es lo mismo. nací un día como hoy, a eso de las once de la mañana, quizá unos minutos mas, no recuerdo. aún siento los latidos de mi cuerpo y esa luz cegadora que quemó toda la quietud del umbral de la vida, pues antes de salir del vientre materno, vivía y antes de llegar, también, pero eso es algo que no se recuerda porque no pertenece al tiempo ni al espacio. nací, me pusieron nombres, crecí y fui un amasijo de pensamientos y carnes. fatal fue mi vida. una aguja estaba en mi alma. quería saberlo todo y no sabía con qué se podía saber. todo era recordar y recordar o marchar así como las hormigas, adelante y si destino mas que el de toda una comunidad que busca lo mejor para ellos mismos. no saben nada. uno tan solo desea sentirse bien, de cualquier forma. bien, bien, bien, siempre bien... eso es lo que uno tiene que sentir, pero eso es lo mas difícil de sentir o encontrar o asir con las manos un momento, una hora, media, un cuarto, minutos quizá, pero no, tan solo dura en este mundo lo que dura el paso de una nube el el cielo. viví y supe que iba a morir como todos. me gustó el destino. sentía que ese era lo mejor, que allí encontraría el descanso, me rasgaría las carnes y sería de nuevo un ser vivo sin tiempo ni amasijos añadidos.



es una mujer que vino temprano a mi cuarto y me dejó una botella vacía de inca kola. se la recibí y ella me pidió dinero. era muda, tenía un cartel en el cuello y pedía una bondad. le di unas monedas, se fue tranquila y rápidamente. miré la botella y quise estar dentro de ella. imaginaba viajar a través del mar. encontrarme en una isla y salir de la botella y encontrarme con una manada de perros hambrientos pero no de mi cuerpo si no de algo diferente. estos perros hablaban como hombres y yo les entendía. fuimos amigos por muchas noches hasta que en un amanecer llegaron otra mañana de gatos de todos los colores y se aferraron al cuello de cada uno de los perros, hasta dejarles sin vida. luego de acabar con todos ellos, se fijaron en mí. ¿quién eres?. les dije que era un hombre que viajaba a través de una botella por todos los mares del mundo. ¿mundo?, repitieron todos como si quiseran saborear esa palabra, bella palabra. entendieron algo y desde esa noche o amanecer me llamaron "mundo". les vi jugar entre ellos. yo tan solo les ayudaba en lo menos importante, como era pasear a sus gatitos, cuidar de sus pertenencias que eran pocas y bien cuidadas hasta que una noche supe que debía escapar. escapé. nadé a través del mar, hasta que las fuerzas me dejaron y me hundí como una piedra. lo bueno es que aprendí a respirar y respiré. conocí a muchos peces y extraños seres, pero cada uno de ellos me miraban y decían: hermano, hermano, hermano... lo decían de una manera tan dulce y silenciosa que supe que era verdad. salí del mar y cuando vi al primer humano supe que debía amarle y le amé por siempre jamás. este me dijo algo que nunca olvidaré: enséñame... pero, no pude, hasta el día de hoy, aunque, le amo con toda mi alma y a casa ser humano que llega, le repito lo mismo: te amo, te amo, te amo...


san isidro, octubre del 2007

Sunday, September 30, 2007

viejos edificios

me había fijado en la gente y olvidé que gente vive dentro de estas moles de concreto, cemento, fierros... pensé en la gente y en mí. en la gente sobre todo o en gente que labora en estos lugares en donde la vida se les achica día a día, noche a noche. sí, es así, como cuando veo una hormiguita apurada en busca de su hormiguero...



no le debía nada a mi amigo que vive en uno de estos lugares, pero sentí irle a visitar. toqué el timbre y salieron otras personas. pregunté por mi amigo y respondieron que estaba muerto hacía mas de veinte años... ¿y ustedes son sus familiares?, pregunté. no, respondieron, somos sus vecinos. vimos la casa deshabitada y nos metimos, nada mas... me despedí y vi una foto de mi amigo en una mesita. les pregunté qué hacía esa foto. respondieron que era una foto bonita y que les gustaba que estuviera así... adios, le dije. adios, respondieron...



no quería salir pero salí y vi mas edificios de tantos colores y llenos de problemas. no sé por qué entré en uno de ellos. toqué el timbre y le dije a esa mujer. ¡te amo!. me miró y tiró la puerta en mis naricez, al rato vi que un negro salía tras de mí con un machete. corrí y no me detuve hasta llegar a mi cuarto...



es bueno ser feliz, encontra soledad en su cuarto. saludar a la personas y cantar una melodía feliz mientras camino, pero al ver estos lugares, siento que ellos son mas grandes y felicez que yo, y, que debo callar porque pueden abrir sus bocazas y escupir personas tranquilas por las puertas o balcones o ventanas... es mejor callar. es mejor caminar y silbar en silencio, para mí, sólo para mí...



una vez que entre en una casa de esas, juro que nunca mas saldré de allí, aunque soy tan voluble que es seguro que salga casado, con hijos y con una historia bajo la ruma de pensamientos y sueños...

SE ESCUCHAR


me habían contado tantas cosas de mi hermano que cuando le vi supe que mis días serían diferentes. era hijo de mi padre con otra señora. era menor que yo por cinco años, pero, era muy especial. había viajado mucho. conocía medio mundo, pero, era pobre. mi padre murió, y su madre también. no tenía mas familia que yo y mi madre. tenía la cara de su madre, así me lo contó mi madre. mas alto que yo y sus ojos eran azules. dicen que su madre era alemana, rubia y muy inteligente, era antropólogo. mi padre nunca supe qué era lo que hacía, pero mi madre me contó que era fotógrafo. y bueno, allí estaba este jovencito de quince años. lo recibimos en nuestra casita que era una departamento en el octavo piso de un antiguo edificio con tres piezas mas cocina y baño. me saludó con cortesía. a mi madre le dije mamá. y luego entró a casa con varias maletas y una carta de mi padre para mi madre. nunca me lo mostró, pero cada vez que recuerdo el rostro de mi madre, cayéndole cinco lágrimas exactas, gordas y solidas como el cristal, me pongo triste pues nunca conocí a mi padre. mi hermano me mostró sus fotos. era un tipo bajito, como yo. medio aindiado como yo, calvo, o, muy poco pelo. en fin, un tipo común y corriente. mi hermano me miró y me dijo que quería contarme algo. me habló de su madre, de mi padre, de los países que había conocido y de sus sueños y anhelos... quería ser médico.

el tiempo pasó y todo cambió. mi madre obtuvo un negocio de buena fe y lo elevó por los cielos. mi hermano y yo tuvimos buena educación y nos mudamos a otro lugar. mi hermano estudió para ser médico y yo, por mas que intenté estudiar algo, en todo fracasé. mi hermano se casó con una chica acomodada y yo no tuve suerte en el amor. era demasiado tímido. lo mas extraño era que mi madre se sentía muy orgullosa de mi hermano, y de mí, nada. tuve que ayudar en el negocio de mamá que se trataba de la venta de colchones, y así pasé la vida hasta que mamá dejó el negocio en mis manos... lo de siempre, quebramos. no servía para nada, en cambio mi hermano era toda una eminencia y venía casi una vez por semana a saludar a mi madre trayéndole cosa o detalles y dinero. mi madre lo adoraba... en fin, me sentía muy mal...

una mañana en que salía a vender colchones para otra firma me encontré con mi hermano en la calle. le saludé pero él no me contesto. supe lo que era el desaire. no le conté a mi madre de esto porque no me iba a creer. seguí laborando hasta que una tarde en que llegué de la calle encontré a mamá enferma. la llevé a emergencia y la atendieron inmediatamente. mamá murió al rato de un infarto. no sé por qué no lloré nada, era como si lo desease. mi hermano estaba de viaje en otro país y no se enteró hasta que enterramos a mamá. vino con su ramo de flores y sus lentes oscuros junto a su bella esposa y sus dos hijas... me saludaron y me dieron sus condolencias... y luego, se fueron. nunca mas los he vuelto a ver...

en estos días sigo laborando con la venta de colchones y ya siento que quisiera morir. mi vida no tiene sentido. no creo que nadie me vea si muero, soy invisible o peor aún... no lo sé. sigo caminando hasta que una tarde vi a mi hermano sentado en su precioso auto, en la puerta de mi cuartillo. le pregunté qué le ocurría. me dijo que se sentía muy solo... ¿solo?, le pregunté. me miró y vi que le caían cinco lagrimones casi como dos huevos de cristal... le abracé y le dije que pasara. entro a mi cuartillo y me contó sus problemas. lo de siempre. tonterías de gente del mundo que no acepta su soledad. le escuché por horas hasta que quedamos callados por mas de diez minutos. se paró, me abrazó y se fue... nunca mas lo he visto.

ahora ya no trabajo. me siento en una banca y me he puesto un letrero en el pecho: SE ESCUCHAR. mucha gente viene y me habla por horas, les escucho y ellos me miran como si hubieran dejado todo su mal en mis ojos... se paran y me dejan unas monedas en mi bolsillo. he visto y visto mucha gente que llora, que ríe, que grita, que gimen, que odia, etcétera. y nunca he visto cinco lágrimas como los de mi madre y mi hermano... luego me paro y camino a mi cuartillo. entro y cuenta todas las monedas. las guardo y me acuesto. antes, me pongo a escribir todos los nombre de las personas que ha sido escuchadas... son tantas que tengo mas de veinte cuadernillos con nombre, apellido y edad...

es extraño. desde que he realizado este acto, mis sueños son dulces así como cuando se ve el arco iris...


san isidro, septiembre del 2007

Saturday, September 29, 2007

inmortal



decido ser inmortal, pero, solo por hoy, mañana no. el mundo es como un huevo, de esos que se fríen en la sartén. me gusta que sea de esa manera, con ejemplos simplones y sin nada que ver... la madre de mi madre le decía que siempre habría que mostrar los dientes, o sonreír. por ello mi madre y cada una de sus hermanas tienen los dientes blancos y completos. y sólo sonríen cuando hay ganancias en dinero o poder. les gusta mucho ambas cosas.


cuando nací, mis padres sintieron pena por mí. ¡qué feo!, gritó mi padre o, disimuládamente se expresó. dicen que lloré y casi muero. me puse morado hasta casi no suelto el aliento si no fuera porque vi derramar una lágrima a mi madre. lloraba por mí. eso fue suficiente. grité con toda mi alma y le respondí a mi padre que nada era para siempre... nada excepto la muerte.


mas calmo voy camino a leer un poco. hubiera querido una mujer en mi cama, que mis dedos tocasen su desnudo cuerpo, pero, no es así... mi cuarto está solo, como casi toda mi vida. muchas veces han dormido mujeres, pero siempre las he visto ajenas a mí. me gusta que sea así. puede que cuando sea otra vuelta inmortal la vida sea de color y halla canción en cada uno de mis hálitos...


un pez salió de un río. le miré moverse como si aplaudiera con su cuerpo. le miré y con mis manos le puse al río de vuelta. este se fue así como se van la palomas enjauladas de mi casa... abrí todas las jaulas y no quedó una. todo estaba libre, menos yo. pensaba que no tenía alas ni aletas ni branquias para nadar. no, no era así. nunca estuve vivo ni muerto, tan solo eran imágenes de un largo y solitario sueño de un niño recién nacido del vientre de todos los sueños... sí, así fue y así sera, como un inmortal...



san isidro, septiembre del 2007

Volví a escribir: Magia



Hubiera podido irme a ver una película, pero decidí que no. Cogí mi mochila, mi cámara y caminé hasta llegar a la primera casa en que viviera cuando llegué al mundo. Toqué el timbre. Salió un niño de cuatro años. ¿Si?, preguntó. Yo nací aquí, le dije. El niño me miró a los ojos y por un momento sentí que ese niño era yo, y que él estaba mirando a un extraño, una visión, o un cuento de niño... Adiós, le dije y yo mismo cerré la puerta. Al poco rato observé que una señora y un señor (sus padres quizá), salían a buscar o a ver de quién o de qué se trataba. Me escondí. Saqué mi cámara y disparé. No se dieron cuenta porque todos ellos estaban de espaldas, menos el niño que me miraba a la distancia, como quién ve una estrella fugaz... Volví a enrollarme como una culebra, pero abrí desde mi sitio los ojos y noté que el niño no me acusó. Al poco rato, todos entraron a la casa y yo salí del escondite. Antes de irme me fije en una de las ventanas. Sal, pensé. Y vi que la ventana del segundo piso se iluminaba, y salía el rostro oscuro del niño a mirar, como quien ve una estrella fugaz... Ese niño, el mismo que era yo hacía más de cincuenta años atrás... soñaba, visionaba, o escribía una historia que dejaría en el baúl de la inconciencia. Sonreí y disparé otra foto, directo hacia la ventana con el niño. Luego, fui caminando hacia cualquier cine... Entré, me senté y apenas cerré los ojos quedé dormido toda la película. Un hombre me despertó. Me levante y fui caminando hacia mi casa. Abrí la puerta y subí las escaleras. Todo estaba en silencio mortal, menos mis pasos y mi aliento. Magia. Vivir era eso, y el recordar era otro milagro, y escribirlo una canción... Miré las fotos tomadas y las borré. No quería más sueños, ilusiones, historias escrita. No quería más que magia, y algo más que escribir, nada más...



Lince, septiembre del 2007

Friday, September 28, 2007

algo que recordar siempre

imágenes que pasan por mis ojos. me gustaría saber de sus vidas, de sus nombres. si son felices o no... ¿qué pensarán de este loco que roba estas imágenes... les miro y me digo que en cada parte de este universo y sobre todo, en este pedazo de tierra, hay belleza...

los chicos de estos tiempos no piensan mucho. cogen lo que gustan o lo dejan pasar de largo. estos chicos jugaban con su equipo móvil. envidié su juventud. ellos no se fijaron en mí. les pensé y les imaginé llegando a sus casas. saludar a sus padres y pensar en lo que harían por la noche. cogerían sus móviles y halarían del futuro... es seguro que seria de color brillante y oscuro, hermoso, así como cada una de sus ilusiones... sí, seguro que sí...

una mujer de treinta años. labora recogiendo lo que otros echan. iba a decirle una palabra pero ella seguía en sus pensamiento, en sus sueños, en la tarde que estaba por llegar, en sus hijos, esposo, madre, hermanos, en todo menos en la basura nuestra de cada día... iba a saludarla, pero la dejé con sus pensamiento... olían muy bien y todo salía perfecto... todo.

un lugar de esos que se trabaja, come, caga, duerme y más... imagino que un perro llega, orina, caga y luego, sigue su camino. llegan hombres de sus trabajos. llegan y con sus ojos puestos en el futuro, piden una cerveza. y así, olvidan su realidad, aunque viéndolo de lejos, es hermoso para todos, menos para aquellos que sienten las paredes y puertas de este lugar lleno de eso que no deseamos ni en sueños... seguro que un hombre saldrá y dirá, así es la vida... seguro que es así, pero no del mismo color, forma ni olor... seguro que es así...


llegué al taller y una ruma de problemas cegaron mis visiones. me empotré en todo y seguí laborando y recordé mi suerte. pensé si alguien estaría tomando una de mis imágenes. le diría si me preguntase que era feliz, sí, seguro que sí.



negro

Le vi, era negro, aunque sus luces, una vez abierto, iluminaban mi momento, tal como un niño. Jugué muchas horas al Internet. Llamé a mi hermano en París, a mi hermana en Barcelona, etc. Le miré nuevamente. ¿Nos vamos?, le dije. Salimos juntos del trabajo. Me senté en un café de la ciudad. Le puse junto a mis libros. Saqué una hoja y escribí un poema, luego miré mi aparato negro. Lo abrí. Sus lucecillas me hipnotizaban. Me sentía un niño, y, era así. Enjaulado en un cuerpo, entre barrotes de ideas y sueños, aislado de todo y al mismo tiempo pegado a distancias imposibles, vivía… Miré mi aparato negro e hice algo diferente. Le dejé solo en la mesa, un instante.

Nadie le miraba. Pagué la cuenta y me puse a un lado, escondido. Nadie le hacía caso. De pronto sonó el timbre... Era en forma de un clásico. Iba acercarme, pero observé que todos escuchaban el sonido del aparato negro, sin que nadie se atreviera a tocarle.


¿Es suyo?, escuché una voz tras de mí. Sí, respondí a la bella mujer que tenía otro aparato negro igual a mío. Me acerqué a la mesita y cogí el fono. Era la voz de una mujer. ¿Eres tú? Sí, soy yo... ¿Nos vamos?, le dije. Sí, respondió. Guardamos nuestros aparatos negros y nos perdimos en negritud de la noche... Todo estaba bien, todo, todo, mientras la noche nos envolvía en un clásico...

Sunday, September 23, 2007

veredas, pistas y escaleras

si alguien me hubiera dicho que la vida la vería pasar por un camino, jamás me hubiera imaginado que este camino fuera de veredas, pistas, escaleras... es domingo y no hay gente por las calles. es un día que me encanta por su silencio, su soledad. sería excelente que toda la gente tuviera mas de un domingo para descansar. me encantaría tener tres días feriados y cuatro medio laborables... habría muchas cosas para hacer, en especial lo que mas me gustas: escribir, escribir, escribir...
estas escaleras han tocado mis zapatos cerca de veinte años y muchas veces... la gente ha subido y se ha encontrado con una persona hace mas de veinte años. hay gente que ya no puede subir esta escaleras, han muerto, o han enfermado, o han viajado lejos... imagino que así será para mí cuando venga el sueño mas largo de todos los sueños. me encanta que sea así. podría un día subir estas escaleras y no retornar mas a mi cuarto... sí, me encanta subir y no regresar mas...me he caído muchas veces de este lugar. he perdido el miedo a estas escaleras que no son mas de tres peldaños, pero son peligrosos. hay señoras que se han caído y no ha vuelto a regresar. pienso muchas veces si esto tiene mas vida que muchos de los que respiramos. quizá no lo haga pero está mas tiempo que muchos de nosotros...


este lugar tiene tantas historias... una de ellas es la primera vez que la pisé. fue especial, nueve jovencitos estaban sentados en la puerta de mi local y no se movía... les pedí permiso y entré. uno de ellos estaba pintando la puerta de mi tienda. le pedí que no lo hiciera. lo dejó de hacer. han pasado tantos años y este muchacho se ha ido tan lejos que ni siquiera le recuerdo. debiera saber algo de él... pero, sólo recuerdo su mirada asustada mientras pintaba la escalera de mi nuevo local...


día de lluvia, me encanta... pero, le frío me mata. hay tantas personas que se mueren de frío. pero, la vida y la muerte es así. debería haber un tiempo para que todos nos sentáramos y pensáramos en Dios, en los milagros y en el verano...



no todos los días fue como este día. este fue único. hoy he nacido a la vida y he caminado nuevamente por las mismas calles y pistas y escaleras de mas de veinte años... quién sabe si mañana no lo vea mas... espero que sí, por supuesto que sí....
lince, septiembre del 2007



kiris

mi madre siempre le gustaron las flores. a mí siempre me gustaron las sonrisas de las personas. eran como el Sol para mi alma, un sentimiento se abría como un girasol... mi madre siempre le gustó la verdad, en mi casi siempre me gustó la mentira, es decir el arte de mentir con belleza. mi madre aún vive y no existe día o noche en que no recé u oré al todo poderoso. yo cierro los ojos y me humillo al Dios dentro de mí... ese es mi lugar, destino... había visto a Dios dentro de mí cuando llegué caminando a mi casa. toqué la puerta y salieron mis kiris. ellas son dos niñas llenas de vida y llenas de gracia... las miro y me deleito como quien ve a dos bellas rosas en botón... huelen deliciosos cuando las veo salir del baño. les digo cualquier cosa y ellas sonríen y dicen: cuento...

cuando era un niño me gustaba mucho ir al baño. me sentaba por horas investigando las partes que cambiaban de mi cuerpo. una vez me quedé dormido y cuando abrí los ojos vi a mi madre con una correa lista para darme mi merecido. aquella tarde sentí lo que era el verdadero dolor. era como Jesús, camino al Golgota...


las veces en que llego a mi trabajo, tengo un sentimiento: hoy será el último de mis días. cierro los ojos y me digo que ya merezco descansar para siempre... sí, ya estoy agotado...
cuando mi hermana llega a casa, me dice si deseo un rico pastel. ella todo lo ve comida. la entiendo. no me gusta mucho comer. mas me gusta tomar fotos o escribir o sentir la Paz dentro de mí. una mañana en que había laborado por horas y horas. llegamos del laburo y mi compañero me dijo si deseaba comer o meditar. le dije que meditar. el se fue a un restaurante. yo me fui a meditar... fue extraño, apenas entré vi mucha comida en mi cuarto. siempre me pregunté cómo había llegado eso a mi cuarto. mi hermana, pensé...
ya estoy por descansar. la hora del reposo ha llegado. he sido muy feliz. he comido muy poco y he meditado lo necesario para sentirme así como mis kiris cuando llego de una noche llena de problemas y trabajo pesado...
san isidro, septiembre del 2007


Thursday, September 20, 2007

¡tengo que escribir un cuento!

tengo que escribir un cuento acerca de un teléfono de radio. la verdad es que nunca me ha interesado escribir cuentos dirigidos, con destino preciso. mil dolares es el primer premio y no me interesa trabajar o expresarme de esa manera, motivado por el dios de papel, pero, hay veces en que uno se deja arrastrar por las olas de ese mar de las buenas costumbres, del éxito momentáneo, de los sueños a punto de tomar forma dentro del tiempo y espacio. me gusta de esa manera, pero, pero, mejor cuento algo al respecto mientras observo qué es lo que haces. si por supuesto, a mí qué diablos me interesa. es verdad. entonces, busco algo que llene mis sentidos, empezando por mis ojos...

hace poco vino una señora y me pidió prestado mucho dinero. le di lo que pidió. agradeció el gesto, y luego me fui a terminar de hacer el resto de mis cosas... si en algo me caracterizo, eso es en olvidarme de las cosas. paro pensando en cosas sin mucha importancia. debo hacer un acto de contrición y darme de nalgadas con mis manos. quizá las cosas también tengan vida propia y no entienda su manera de expresarse. quizá todo sea un misterio, oscuro como el color de mis ojos, mi sombrero y mi piel... y sin esperar nada, pase de la muerte a la vida o al revés...


un señor de ojos negros, alto y bien vestido me pidió prestado mi teléfono. se lo di y de repente, se fue corriendo con este teléfono especial. le seguí gritando por la calle, ladrón, ladrón... hasta que llegamos a la puerta de la casa de un señor que vivía enrejado, menos la puerta de entrada a al umbral de su casa. toqué la puerta y salió, era un tío raro pero tenía un teléfono igual al mio. se lo pedí prestado un momento. me lo dio y dijo que ya era hora de hacer las cosas que a uno le hacen bien. lo cierto es que me dejé llevar por todo y cuando me di la vuelta, el señor de ojos negros que se había robado mi teléfono, se había pasado de lugar... estaba en el otro lado de las cosas, encerrado en la noche, bajo las puertas de la casa de la eternidad. iba a seguirle pero el dueño de la casa me regaló su teléfono de radio igual al que tenía yo.

ya lo tengo en las manos y no volvería a prestarlo a nadie. eso me hace sentirme contento y libre de miedos... quizá pueda pensar con claridad. quizá todo empiece a cambiar para mal, y hoy sea el último día que me queda con este teléfono especial en la mano...

llamaría por el teléfono de farm-industria par almorzar con un amigo de la infancia. le escucharía durante toda la merienda, es seguro que me sentiría especial, con mi teléfono de radio tan especial como yo, pero es seguro que me sentiría solo, y comería solo, como siempre...


desde que vi el teléfono, me gusto. parecía bello, pero no, estaba simplemente demostrando el poder adormecido de la sociedad de consumo. si hubiera muerto ayer, mientras seguía al señor de ojos negros y alto, estaría solo en un departamento cubierto de lo bello y dulce de la muerte...





san isidro, agosto de septiembre

Wednesday, September 19, 2007

ladrón de ilusiones

las cosas no son como parecen. ves un árbolito y sientes ternura, sin embargo, hay tanto tras ese ser inanimado... ves un ave posarse en él. ves el viento frío arañar sus hojas. ves a un jardinero cortarla una y otra vez, y sientes que nada está muerto. todo es una constante, una mutación tras otra.
y si por cierto llega un hombre curioso a tomarle una foto, es un ladrón, un ladrón de imágenes...


llegué un poco tarde al taller. dos amigos me esperaban. el agua había sido clausurada. problemas de noche y de día. sigo adelante y veo las caras de dos amigos, serios por cierto, sin embargo, tras de ellos hay un fiebre, un alma anhelante de ser escuchado. tienen algo que contar...

uno de ellos me dice que su novia ha perdido un bebé. el otro me cuenta que duerme de día y de noche escribe y escucha música. les creo todo cuanto dicen. tienen cosas que decir. les creo y espero a que en un espacio de su atención, me escuchen...

les cuento que vi un arbolito y que vi a un policía y que todo no es como parece. me escucharon, pero siguieron esperando a ser escuchados. les escuché por mas de tres horas y luego, se fueron a sus casas, con los rostros mas animados que el arbolito que viera por la mañana...


es bello ver el amor. un padre se hace hermoso cuando besa a su hijo. y un niño siempre es hermoso. les vi y como un ladrón, les robe esta visión. cuando le flash se abrió, ambos dejaron de estar juntos y el niño se acercó a mi cámara. ¡quiero ver!, dijo. le mostré y este sonrió como una rosa frente al sol. me gustó aquel gesto inocente y natural. gracias, le dije, pero el niño quería llevarse mi cámara. le dije que no, que era demasiado delicado para dárselo en sus manos. este sonrió y se fue a jugar con su padre que en esos momentos conversaba con un cliente del mercado.

el padre llamó a su hijo y ambos se unieron en un abrazo, así como las hojas sacudidas por el viento. les vi meterse en el mercado y sentí que todo era cuestión de apreciar lo bello en lo natural...

ya estaba llegando a la venta de mis productos cuando quise saber cómo estaba. me tomé esta foto y me di cuenta que estaba muy agotado. era verdad, tenia trabajo continuo. me fijé en mis ojos y mi ropa. ya estaba viejo, pensaba. son mas de medio siglo. sí, es verdad. muy pronto nadie sabrá que existí, nadie excepto usted que lee estas líneas y ve estas fotos, de un ladrón de imágenes...



Callao, septiembre del 2007