es extraño, cada día leo menos y escribo mucho menos... ha llegado el punto de que ni siquiera leo, tan solo vivo y vivo con mayor intensidad...
Tuesday, September 04, 2007
hijos no deseados
Monday, September 03, 2007
Tipos buenos
Ya sería la hora de cerrar el taller cuando vino este buen tipo y me pidió un poco de pan. Se lo di pero antes le tomé esta foto, tras las rejas. El estaba afuera en la calle y yo estaba dentro del taller, esperando la hora de salir rumbo a mi casa...Si se fijan bien en su rostro, verán que es un tipo que no gusta de bañarse ni afeitarse, pero, siempre es bien educado. Aficionado a las drogas y a la vida de noche, es un buen tipo...
Me hubiese gustado que sea poeta, ladrón, perro, pero no, no, no, es un buen tipo que gusta comer lo que encuentra en cada lata de basura por las calles y un poco de pan que me pide y que le doy con un sentimiento de pesar, pesar, qué extraña palabra para un hombre dueño de su imagen y de sus sueños... No, es un buen tipo que veo cada noche en que estoy a punto de cerrar el taller, rumbo hacia mi casa con muchas ganas de escribir...
San Isidro, Septiembre del 2007
Camino de vivos y muertos...

Mi barrio
Eso es lo que veo diariamente cuando llego a mi centro de labores. Es un jardincillo, un poste, una vereda, un nuevo negocio al frente, pista, el auto de un vecino, el edificio que tiene toda una historia que otro día les narraré...Veinte años la veo y ha cambiado mucho. Yo también. Gente que pasa por este lugar es cada vez mas vieja, niños que antes no existían. Me hace pensar que todo es irreal. Pronto no estaré. Habrá otra persona mirando este mismo lugar con su caminito de vereda llena de basurillas y orines de perros callejeros. Sin embargo, me agrada ver este pedazo de mundo, mi mundo, el cual ha sido testigo de mi renacimiento, de esas ganas de apreciar la vida a través del arte, de mis textos, de ese pasado que ocurre día a día. Y cuando es de noche, este poste que está en medio, alumbra mi inspiración para narrar o inventar las locas ideas que brotan de mi ser interior...
Ya casi me siento un ser humano. Soy. Soy. Eso es importante. Pocas cosas me tocan. Y, todo me sorprende, como si tuviera una filmadora dentro de mis ojos. Y allí, tras de todo, está el aliento que hace que viva y aprecie este momento de magia y gratitud por este pedazo de mi mundo...
San Isidro, Septiembre del 2007
Sustos y alegrías
Luego le tomé fotos a sus manos y vi ese muñequito gracioso. Le pregunté si era un regalo. Me respondió que era de su mujer. Que ella los elaboraba, que había un taller en su casa con su cuarta esposa. Les pregunté por las otras. Sonrió y no le dije mas. Hay veces el silencio es sinónimo de sensatez...
Sunday, September 02, 2007
Mis pies

Libreros

Me gusta

Saturday, September 01, 2007
El viaje

Friday, August 31, 2007
perro
Todas las mañanas hace su caca en la puerta de mi cuarto. Huele terrible. Y, apenas salgo a darme un duchazo, viene en pos de una sobada de panza o de una rascada de columna que tanto le gusta. Tiene no más de ocho meses pero es un buen amigo. Hay veces en que lo hago pasar a mi cuarto pero sus pedos son peores que sus eses, por lo tanto, lo dejo en la puerta, durmiendo, roncando, porque ronca peor que yo. Le pongo una cena con abundante agua y le dejo todas las mañanas, encerrado entre el techo de la casa en que vivo y la reja de salida.
Pareciera mirar a la gente con pena, pero no es así. Ya ha destruido muchos zapatos míos entre otras cosas peores. Y, extrañamente no le gusta salir a la calle. Odia a la gente extraña o quizá sea que le teme tanto como ellos a él. Si vienes un día a mi casa, verás que es verdad, aunque se te acercará para darte unas lamidas en las manos o pies, y si le das un poco de tu amén, verás lo que te digo...
Aún así, le quiero. Sobre todo cuando llego a casa agotadísimo. Me mira y me lame las manos que tengo que volvérmelas a lavar para cenar porque a este perro le gusta comerse sus propias eses. Y mientras ceno, me mira. Muchas veces me doy la vuelta y ya, ya cenó por mí. Es un buen perrito, le quiero tanto como él a mí. Me gusta sus ojos. Negros como la noche embreada. Y sus cabellos son de una fiera o un tigre mesclado con oso. Le quiero, no hay nada que hacer...
Le observo mucho, sobre todo cuando salimos a pasear por las mañanas, y va y viene de una rama de un árbol hacia otro. Mea. Caga. Vive como tu, como yo. Hay veces en que me pregunto quién vivirá más, quién le recordará... Dicen que este tipo de perro vive por lo menos más de veinte años. Y yo que ya voy por los sesenta, creo que me verá dejar este mundo extraño pero bello como sus ojos negros. Espero que cuando lo haga, este viejo perro esté a mi lado, como ahora en mi cuarto, en que sus pedos me asfixian, pero, uno a todo se acostumbra... a todo, hasta el amor a los animales...
San Isidro, Agosto del 2007
piernas

eso es lo que vi mientras cerraba los ojos con un libro en mi pecho. piernas de personas, en este caso son las piernas de un grupo musical, que en verdad no me agrada, siento que no son ellos mismos, mas bien una versión de Sting en español, pero, esa es mi estúpida versión pues, ¿qué hay nuevo bajo el sol?... me agrada cuando es Borges quien lo escribe. hace poco leía uno de sus Diálogos entre Borges y Sabato. tal para cual, uno oscuro y pesimista, el otro fantástico y gran soñador. me gustó aquel libro de Diálogos.
nunca me había puesto a pensar en las piernas de las personas. unas son gruesas, blancas, débiles, huesudas, lisas, velludas, etc. una gran variedad para la mente. el creador sí que tuvo gruesas ideas al respecto. por mi lado, continúo escribiendo cosas que siento que deberían decirse sin ningún afán de notoriedad, mas bien, el de desaparecer cada vez mas.
eso está pasándome en estos tiempos en que escribo y casi dejo de ser yo mismo, como si fuera una sopa de letras quien dijera, contara estas notas en este Blog tan especial, y al cual le estoy muy agradecido porque me dejan escribir sin preguntarme quién diablos soy, eso no importa, mas bien el que continúe contando historias como la de estas piernas que se muestran como postes, árboles humanos, deshumanizados, con hambre de originalidad. eso es lo que veo y siento, pero las piernas que yo vi en mis visiones fueron muy diferentes. habían como preocupación entre todos, como si tuvieran vida propia. listos a dejar cuanto hacían e hicieran otra cosa como el arrancarse del cuerpo e irse corriendo en búsqueda de su sentido que no sea igual al de los caballos.
he visto piernas mutiladas. también entrepiernas mostrando esos vellos y el útero de una mujer al cual no se le ve nada mas que lo que los ojos quieren ver. amo la vida. amor es una palabra muy corta y justa para alguien como yo que precisa de palabras dulces, miradas tiernas y letras que leer mientras la vida le de ese don de la vista porque es un don, y uno gigantesco. ver como el cielo se hace mas y mas negro, o azul oscuro, y cuando amanece ver toda ese despertar, esos cantos de ángeles antes que de las avecillas. eso, es lo que escucho mientras despierto. y, piernas, piernas cubiertas por ropas que ocultan fuerza, responsabilidad, dureza y eso que no existe idioma aun dicho en la vida y quizá en la muerte. piernas que vi y que ahora las veo aproximándose hacia mi con esos zapatos que me dicen una cosa sencilla pero real: piernas vivas, piernas vivas, piernas....
san isidro, agosto del 2007
Wednesday, August 29, 2007
El último de mis padres

PAPA

Padre
No tengo nada que decir
Pusiste semillas allí
En la tierra de mi madre...
Yo
Yo
Que no sé aún quién soy
Escribo estas notas
que no dicen mucho mas
que esta foto que guardo de ti...
Hace años te vi
Sentado en tu auto blanco
Y ahora tu cabello es poco y blanco
Sin recuerdos ni futuros
me miras
y preguntas siempre:
¿Quién eres?
Te digo el nombre que me diste
y recuerdas
con tus cabellos blancos
y sonríes
mostrando pocos dientes,
poca esperanza,
poco amor a la vida...
Veo esta foto
y me digo
si algún día
podré ser como tu...
Espero que no,
que la vida me enseñe a vivir
y esperar más vida,
más allá de la muerte...
San Isidro, Agosto del 2007
Tuesday, August 28, 2007
No te conozco

Inesperado

Y esta foto la tomo un amigo, bastante aburrido en una noche mágica para mí que, por cierto, estaba contento como pocas veces.
Dicen que la alegría es el estado natural de la cosas. Cuando se recibe un regalo inesperado, bello, anhelado y esperado, uno se siente especial. Ese fue mi caso. Volvía de la calle con cuatro libros imprescindibles. Los consiguió un amigo en Buenos Aires a un precio de cuatro por uno. Una bendición.
La noche me agrada, me llena de magia, de eso que escucho cuando Mahler toca su Décima Sinfonía. Algo en la oscuridad que brilla a escondidas y que toca partes perdidas de mi mismo. Un regalo, inesperado de Mahler para mí. Escucho los gritos de esta noche, es decir, el silencio de los soñadores, es espantoso, mágico. Podría relatar una historia, se me está permitido. Así que...
Un ave se detuvo frente a un espejo cuando, sin saber cómo, entró en un cuarto, el mío precisamente. Se acercó al espejo y le miró, picó, aleteó, encrespó su lomo... Era un juego verlo, inpotente ante su agresiva imagen, sin embargo, a su lado, no lejos del ave, se acercaba un gato, negro como mis visiones. Le vi alargar sus uñas y arquear su lomo, cola y encresparse, listo para un juego sangriento mas. La paloma se miraba de costado entre el espejo. Voló hacia lo alto del cuarto. Olió el peligro, por supuesto. El gato empezó a mirarle con sus ojos negros y sus parabólicos bigotes. Vi todo esto cuando sentí coger el espejo mientras ambos animalillos, me miraron, preguntándose: ¿Adonde se lleva a mi amigo? Sus miradas me hincaron. Me detuve y di la vuelta al espejo. Me miré. Si, era yo. Viejo, enfermo, medio tonto y con mucho frío y sin ganas de trabajar... El perfecto vago. Dejé el espejo a un lado y fui hacia la paloma. Antes saqué al gato negro. Lo encerré en mi baño. Cogí la paloma que no cesaba de picotearme la mano hasta dejarla libre en la salida de mi cuarto, con la ventana abierta. La solté y se fue volando sin decir un gracias ni un hasta luego. Luego fui donde mi gato. Lo solté y este fue corriendo hacia el espejo. Lo miraba, arañaba, gemía y luego, se fue por la ventana de mi cuarto, posiblemente libre pero no tanto pues sabía que volvería por una dádiva mía. Iba a salir al trabajo pero me dije que hoy día no, hoy sería diferente. Sería una paloma, un gato, un vago mirando por la ventana de su cuarto, esperando salvar una vida... Tuve suerte, una cucaracha que estaba patas arriba peleaba on su suerte. La volteé y le vi alejarse por la ventana de mi cuarto, caminar por la pared hasta llegar al piso, para, seguir con su desconocida ruta, pero muy sabida por este bicho. Pensé que se iba a mirar al espejo pero este bicho sabía muy bien lo que deseaba. Quería morir o vivir para siempre, y murió aplastada por los pies de un vecino del costado de mi cuarto. Bajé de mi psio y recogí los restos del insecto y los tiré a la basura. Luego, subí a mi cuarto y fui a mirarme al espejo. No sé por qué, pero vi algo diferente en mí, como un intento de copiar algo digno que viera en ese insecto que ya no poseía la vida... Sonó el teléfono, rompiendo mis pensamientos. Mi jefe. Le dije que iría en un momento, no sé cuantos momentos, pero iría. Salí de casa al cabo de un rato y de tapar todo el espejo con pintura negra, y luego, fui a laborar, como siempre, y mas tranquilo...
San Isidro, Agosto del 2007
Monday, August 27, 2007
mi madre

La veo y no la veo. Bella de alma. Dura en su expresión. Enferma de tanto amor sin medida. La veo día a día y siento que no soy yo quien la mira, sino, el otro, aquel que se busca y se pierde mientras la escucha día a día...
La veo de noche mientras llego temprano, y cuando la encuentro adormecida sentada en la silla de la mesa de diario, siento que no soy yo a quien espera, que es al otro, aquel que aún no llega a su casa ni llegará...
La saludo y le digo gracias en silencio, porque ella habla en ese santo idioma.
La veo subir a su cuarto y siento que el cuerpo le pesa. Los años le cuelgan en los ojos y en su espalda como un cristo subiendo al cadalso. La noche se le hace su hermana esperada, y espero, siempre espero que, algún día, venga el otro, aquel que le dice tantas cosas, en su mismo idioma, el silencio del amor sin medida...
San Isidro, Agosto del 2007
AMIGOS
Nadie podría entender lo que es la amistad, pero es como una mirada abierta, sin disimulo. Un compromiso sin compromiso. Un vaso lleno de agua, transparente, pero, llena el alma.Un amigo es esta foto. Un muchacho que ve la vida como nadie nunca la ha visto, con sus ojos. Es así, una escuela en donde aprendemos a decir que no, que sí, que puede ser, pero siempre se encuentra esa mirada abierta y llena de sinceridad.
Si algo uno aprende a valorar, es el tiempo, el tiempo que uno pasa con un ser humano que al igual a uno, espera ser escuchado y amado sin compromiso.
Dios hizo el milagro del uno al otro. La amistad es ese regalo que hay que cuidar y venerar cuando el tiempo se lleve toda imagen que ha sellado nuestra alma.
San Isidro, Agosto del 2007
Mis amores...
Desde que las vi nacer, sentí que el amor y la belleza estarían de sus lados. Hijas de mi hermana. Hijas del amor, de dos amigos andando por la vida. Podría hablar de ellas pero no es posible. Ver sus rostros de niñas, sus ojos llenos de inocencia y afecto me hacen sentir que es pura vida adornada de inocencia.Mi madre no opina lo mismo que yo, es normal. Existen diferencias, algo de que hablar y expresar si es de su gusto o no. Mi madre es un ángel sin alas. Ve el mundo así como una santa, como esos seres que cuidan el reino de Dios. La amo y la admiro mas.
Es necesario que el tiempo pase, pero dejo estas imágenes que muestran el premio que me dio la vida por estar cerca a tanta inocencia, tanta bondad del creador.
Ilusión de un viejo decente

La foto de una amiga de un amigo, es joven y como se ve, bastante expresiva y sonriente de la vida. Chilena, creo. De estos tiempos me gusta mas. No sé por qué la he posteado pero allí está. Cuenta con no mas de veinte años y ya se ofrece al mundo, al mejor estilo de las divas.
En mi caso, ya hombre de mas de la media edad, por no decir cincuenta y cuatro años, no tengo aspiraciones al respecto, pero, ustedes, al igual que yo, pueden imaginar estar en la playa, preguntando al menos su nombre.
Puedo acabar diciendo que la vida me ha llevado al rincón de los hermitaños. En ese lugar no hay mas que soledad, mucha soledad y es saludable para un especimen aburrido como quien les escribe. Vivo en un rincón de este mundo y me gusta la belleza, en especial, la mujer. Esta de la foto, es bella, pero algo sucia de expresión. Podría no haberla puesto, pero recién estoy aprendiendo con esto de colocar fotos en la web.
Hace mucho que soñaba que tenía familia, hijos, dinero, y ese tipo de cosas. Jamás imaginé que sería un fracaso mas para el mundo. Al menos eso me gritan mis amigos y hermanos. Me ven, saludan y sonrién como quien se despide de un perrito domesticado. Les veo y les saludo y salgo a mi hueco, o cueva, aunque es mas bien un bello cuartillo, lleno de libros y DVDs. Me gusta ese rincón del mundo. Encuentro muchas historias que salen de mis visiones y de mis sueños y también de mis observaciones y vivencias personales. Espero que algún día me llegue a la vida un mesenas y pueda ofrecerme dinero para poder publicar todo aquello cuanto he escrito, que es bastante, aunque lo haya hecho en no mas de seis años.
Y bueno, mis queridos lectores. Los dejo. Tengo que buscarme el pan de todos los días. Es bueno tener contacto con la gente, sobre todo cuando se trata de trabajo y de historias que serían interesantes de contar y de escribir...
Sunday, August 26, 2007
VAGANDO

está mañana me levanté bastante temprano, contento de sentirme bien con mi sombra, alma y recuerdos, quizá sea que no tengo deudas en la puerta de casa. como dije, el contento me había poseído y ante el pedido filial, fui a llevar a mis padres a la iglesia evangélica. los subí al auto y encendí la radio, como siempre mis padres se quejaban de la vida, de los hijos, de su salud, de la iglesia al cual iban, y, por último, de mí. los dejé en la puerta, había una señora vestida de azul y con cara de aspirante a la santidad, al menos se notaba en su tono de voz y en el esfuerzo de su plástica sonrisa de paz. mis padres son bastante ancianos, pero, ellos aún no lo saben concientemente pues siempre tienen algo que hacer, ya sea irse a la iglesia en busca del pasaporte al paraíso o ayudar a la gente mas necesitada como los indigentes que pasan por la TV, etcétera, etcétera...
vivo en su casa, soy el menor de todos los hijos y no deseo casarme nunca. mucha gente maldita piensan que soy gay. no es verdad. odio atarme a nada ni a nadie, excepto a mi mismo, aunque muchas veces soy insoportable conmigo mismo, y por ello busco escaparme de aquel mal sentimiento. me veo viendo una película que he visto demasiadas veces, o comiendo cosas que me hacen daño, es decir, soy el esperma de la gran inconciencia.
llegué a casa y sentí que nada tenía que hacer sino fuere el de esperar a recoger a mis padres de la iglesia. vi a mi perro, atado a su jaula y decidí salir a la calle con él mientras esperaba que el tiempo pasara. lo llevé a un parque y con su collarín en mis manos, lo solté un poco y le vi comer la mierda de otros perros. iba a regañarlo pero decidí que no. es un animal, pensé, y se parece a mí cuando repito las películas que veo. seguimos caminado y llegamos a una bodega. un hombre bastante mayor estaba atendiendo. tenía canas hasta el los ojos, sus bigotes, sus cejas, su cara en general y esos lentes gruesos de carey gruesos como el poto de botella. aún así, le saludé. todos somos iguales, al menos todos llegaremos a serlo. esperaba su respuesta a mi saludo con risita y todo, pero parece que no me escuchaba, pero si me miraba con cierto temor, quizá fuera por el perro. le grité un poco para que escuchara que deseaba una lata de cerveza. no grité por favor, me dijo. saqué una moneda y se la puse en la mesa de atención, y este viejuco me dio la lata. no quise pensar mas y seguimos con mi perro hasta llegar al parque de mi barrio. tomé mi cerveza y solté al perrito. deseaba que corriera por ese inmenso parque. corrió de un lado a otro, es un bello animal. me miraba como certificando que aun estuviera tomando mi lata. salud, le dije. el perro levantó sus orejas y se acercó, poniéndose a oler la lata. ¿quieres?, pregunté. no le gustó su aroma y seguí tomando solo como mi perro. miré mi reloj y vi que ya era hora de meter al perro a la casa para recoger a mis padres.
salí con el auto y llegué en punto. mis padres estaban en la puerta. subieron llenos de frío y cierta paz en sus caras, y luego, les llevé a almorzar a un restaurante. me invitaron, pero les dije que deseaba estar solo. como quieras, dijo mi padre. vendré tarde, les dije. está bien, dijo mi padre ante la mirada angustiada de mi madre que es seguro que deseaba quedarse conmigo para poder joder a alguien conocido o contar los chimes agrios que siempre guardaba en su alma. los quería, pero mas quería mi soledad. me despedí de ellos con un beso en la frente y fui con mi auto rumbo hacia el campo, en las afueras de la ciudad que estaba a más de dos horas de camino en auto.
cuando llegué no vi a un solo ser humano y menos un alma. salí del auto y tuve la suerte de encontrarme con una bodega, pequeña pero bodeguita al final. entré y pedí una lata de cerveza. salió una mujer andrajosa y vieja con una cara colorada y regordeta. era grande como un tonel de vino. Debe ser extranjera y borracha y puta, seguro, pensé mientras le pagaba y esta me daba la lata en las manos, hasta llegar a rozar sus dedos con los míos. me miró con sus ojos azules y vidriosos y sacó la lengua haciendo un signo obsceno con sus labios y sus rojizos ojillos azules. iba a subir al auto pero no. le pregunté a la tipa su nombre. me llamo Brunilda, dijo. fue terrible, tenía un aroma a esperma. chau Brunilda, le dije. subí a mi auto y seguí metiéndome mas adentro de ese lugar, desconocido por mí. me detuve en una pendiente. y decidí caminar por esos lugares tan solitarios como yo. caminé y caminé hasta llegar a un río. me puse en su orilla y me puse a orinar, cuando vi a cinco mujeres del lugar, provincianas, que estaban lavando ropa, mucha ropa y dejaban todo el detergente por todo el río como una mancha blanca, parecida a una nube de agua. eran bastante mayores, por no decir viejas y feas. las saludé y ellas rieron entre ellas. sonreí y les dije fuerte salud con mi lata de cerveza. rieron aún mas. me paré y ante ese espectáculo decidí alejarme un poco mas adentro de ese lugar y alejarme de todo tipo de personas. penetré en el bosque hasta sentir que el bosque y sus habitantes, me observaban con no buenas intenciones. ¡¿en dónde estoy?!, grité. el eco me dijo lo mismo y sentí un frío en todo el espinazo. miré hacia el cielo y ya estaba por oscurecer, o los brazos del bosque empezaban a cerrarse, como si fuera una olla y empezaban a tapar su pieza, su presa... por suerte escuché el sonido del río como si fuese la voz de Dios y supe que podría salvarme. llegué al río, corriendo y asustado, y vi un poco mas lejos mi auto pegado a la orilla del río. corrí y ya, ya estaba en mi lugar, seguro como si la vida que me esperaba fuera el paraíso.
subí al auto y volví a la ciudad. llegué a casa y vi las luces encendidas y los ladridos de mi perro. entré y saludé a mis padres. mi perro me esperaba, quería jugar. subí a mi cuarto y encendí la TV. cerré los ojos y recordé que era un día domingo, un día mas, un día en que pude encontrarme conmigo pero el miedo me jalo a la misma cotidianidad de los días y las noches en mi cuarto.
san isidro, agosto del 2007