Wednesday, September 12, 2007

Leyendo en cualquier parte


Una postura extraña mientras espero que el vendedor venga. Estiro las patas y me pongo a leer. En esos momentos leía a Coetzee, sus "Costas Extrañas". Un libro de ensayos muy interesante que uno lo lee y siente que el que le escribe está a su lado. Un idioma sencillo y gravitante para quien gusta de los autores de quien escribe el autor. Tuve una gran suerte de tener este libro que en mi país está a un precio inalcanzable para mis bolsillos. Pero, en otro país, estaba a más de la tercera parte de su precio, y aquí está. En mis manos. Cómodos. Forrados en Vinifán. Dicen que el baño es cómodo también, es verdad, puedo estar más de una hora sentado, leyendo. Siempre que entro, lo hago con tres libros que aún no he leído. Me agrada pues me olvido del tiempo y del lugar en que me encuentro. Un tiempo dejé varios libros. Lo malo de ello es que los libros se humedecen. Además que quedan con olores del ambiente. Una vez estaba leyendo una novela muy entretenida, y, sin darme cuenta, la pasé hasta terminarlo. Fueron seis horas... El cielo ya amanecía y los gallos cacareaban. Las aves cantaban y yo con un libro en mis manos, satisfecho y lleno de imágenes imborrables, aunque, en estos tiempos, ya lo he olvidado todo...

La sed es importante. Tengo sed de la verdad. Lentamente mi vida se hace mas y mas simple y sencilla. La gente es buena o mala, no importa, siempre hay una salida a todo. Voy a morir y no me llevaré mas que sentimientos, y, ese hálito que es la espada que limpia toda la oscuridad de esta existencia... Cuando muera, es seguro que el día vendrá y la noche también. Todo seguirá su rutina. Todo seguirá igual, menos yo que habré realizado en sentido de esta existencia... Conciencia de la eternidad...


San Juan de Miraflores, Septiembre del 2007

Bibliómanos...


Los libros son su medio de vida. Los vende. Algo que no podría hacer. Los libros tienen alma, y por ello, no tienen precio. Todo libro que tengo en mis manos, queda guardado en un espacio de la Biblioteca de mi cuarto. Les pongo talco especial entre hoja y hoja, y un absolvedor de agua, pues en este lugar de la Tierra, hay mucha humedad. Día a día, mejor dicho, noche a noche, las saco de su espacio y les doy una abanicada, una leída en cualquiera de sus partes. Las muevo de lugar y espero a encontrar mas espacio de mi Biblioteca.

No los he contado, pero allí están. Hay poesía, entrevistas, novelas, cuentos, ensayos, historia, libros de viajes, libros del mundo, etcétera. Una noche la pasé moviéndolas de un lugar a otro. Me gusta hacerlo. De pronto, encontré una cucaracha. La maté de un manotazo. Vi cómo movía sus patitas, sus antenas, y ese liquido crema desde el centro de su caparazón. No es sangre, no sé lo que es. Allí estaba el insecto... y yo, al otro lado, con los libros y la mano llena de ese líquido crema, parecido a los ajos molidos. Cogí un cartón y lo eché a la basura. Continué limpiando, moviendo los libros hasta que amaneció. Fue extraño. Parecía que el tiempo se hubiera detenido desde que tomé el primer libro. Me mudé de ropa y me di un duchazo para irme al trabajo...

Y así la pasé en este día medio soleado, medio gris, pero, día después de todo. Hablé con mi hermano y mi hermana. Los escuché u sentí que debía dejarlos y seguir con mi soledad y mis libros. Además, debía ir a visitar al librero. Le decía una larga cuenta de libros adquiridos... Y así le encontré, lleno de alegría. Venía un Bibliómano más a sus fauces...


Lima, Septiembre del 2007

Tuesday, September 11, 2007

Horderlin

Sentado frente a la vida
tomaba mi café con leche
mientras un libro negro
con imágenes amadas
esperaban al lector nocturno...

Terminé ese pan,
ese vaso con café y leche
y supe mi destino de cuerpo satisfecho

Ungí mis ojos en el libro negro
y la voz del poeta
embarró mi alma
de letras inocentes,
inmaduras,
crespas como las olas
y supe que le amaba...

Esos cantos se hacían flores,
ambientes de colores y formas
Era el cielo en mis ojos
Era Horderlin
quien estaba frente a mí…
con sus letras siempre vivas,
lúgubres sótanos de letras negras
y esa locura bella
llamada poesía...

Murió loco
cuidando la madera
de un Cristo de esquina comercial

Murió y allí
empezó a vivir
como una estrella
que brilla
oscureciendo la luz
que toca nuestras almas
por esa belleza
llamada poesía...

Le hice un cuadro,
un poema mas o menos...

Le hice mi maestro
aunque no tenía clases...

Y ya en mi cuarto
le di las buenas noches
como esos búhos juzgadores
que no cesan de besar
el aire negro
de una noche luminosa
bajo el yugo
de la poesía...


San Isidro, Septiembre de 2007

¿Aló?




Acabo de llegar y eso es lo que queda de mí. El mundo ha hecho su parte y mi mente ha sido atropellada, zarandeada, exprimida y mas y mas... Me siento contento de estar vivo, aunque esté tan agotado. Me hubiera gustado no salir a la calle, pero, el trabajo, ese gusano que no cesa de fiscalizarme día y noche. En fin, aún vivo, y de eso escribo como esos monos con sus bananos en las manos.

Me hubiera gustado ver a tanta gente que amo y no puedo. El tiempo, el trabajo, es decir, las excusas sociales, o las cadenas mentales que usamos a diario en este barco social. Creo haber cruzado una de las más pesadas tormentas del mundo. Sí, una de las más pesadas. Un joven me llamó. Necesito un abogado, me dijo por el móvil. Fui a buscarle y le presenté a un conocido de las leyes, un abogado de esos que gustan vestirse bien y ganar lo que comen y visten. Conversaron y luego, los dejé en su mundo de cristal, frágil como una pompa de jabón. Un problema gratuito que gané mientras caminaba por las calles de la gran ciudad... Seguí caminando hasta llegar a una plazoleta. Vi una hermosa pileta del siglo pasado. Hermoso, me dije. Seguí andando hasta llegar a mi centro de trabajo. Subí al auto y seguí laborando… Y así la pasé hasta llegada la noche, solo como una estrella en el frío cielo…

Compré varios libros. Fui a una gran librería, estaba cerrada por inventario. Regresé a mi cuarto, solo, agotado y con ganas de escribir y escribí con gran placer mientras tomaba una cerveza cristal. Me sentí mejor mientras escuchaba jazz. Soy afortunado, pensé. Sonó le teléfono. Me paré y pregunté quién era. Silencio. Más silencio. Colgué. Me senté de nuevo a escribir cuando el teléfono volvió a sonar. Me levanté y cogí el fono. Dije aló. Silencio. Aló, volví a decir pero con mas fuerza. Soy yo, escuché. Era la voz de una mujer, pero no recordaba quién era. Pero, como me sentía un poco solo, decidí conversar con ella...

- ¿Tienes novio?

- No

- Cómo te llamas...

- ...

- ¿Sabes quién soy?

- No

- Entonces... ¿Por qué me has llamado?

- Me sentía sola y llamé a cualquier número...

- ...

-...

- Chau

- Chau...

Colgué y no sé por qué me sentí menos solo y más contento. Miré mi máquina y decidí escribir...



Lima, septiembre de 2007



Monday, September 10, 2007

Uno como tantos...



Su historia es como la de muchos perdedores, como la mía que no tiene estrellas ni galones en mi hombro. Podría decir que apestaba, que tenía ese brillo de locura como los mas grandes poetas de este mundo, pero no, no diré eso, mas bien contaré su historia que me dijo en unos cuantos minutos que le robe al tiempo y que se hizo eterno mientras mis oídos escuchaban a un hombre hecho a golpe de verdad y de dolores gratuitos...

"Nací en un barrio lejos de la ciudad. Mis padres fueron como yo, es decir, medio perdidos. Estudié un poco de matemáticas y lenguaje en el colegio de mi pueblo. El viejo cura manoseaba a mi hermana y por eso siempre me gustó ver lo que se hacían entre hombres y mujeres. Llegué a ser un gran mirón, a comer en el plato de los demás hasta que una noche vi que mi hermana se le hinchaba la panza, así como esos globos de payaso. Dicen que fui el dueño de esa pancita. Por eso y por los golpes de mis mayores, escapé del pueblo.

Llegué en un camión de cebolla (será por eso que me dicen desde siempre cebollita), a la gran ciudad. Mucha gente pasaba por mi lado y decían: este chico está fuerte. Me invitaron a cargar sacos de papas y de fruta en el puerto Terminal de la Parada. Si nadie la conoce, es mejor que no la conozcan jamás, es parecido a sus pesadillas. Todo huele a podrido y el sudor se hace barro en mi frente y en mis pies. Nunca usé zapatos y por eso es que uso un palo como pie. Lo perdí cuando apostamos entre los más fuertes quién podía cargar más. Gané, pero tuve la suerte que todo el saco de más de ciento cincuenta kilos cayera sobre mi rodilla. Nunca mas pude cargar una sola piedra ni fruta. Pero, uno a todo se acostumbra. Me llevaron al puerto a cuidar que las ratas no entraran en el galpón de comida. Y allí estuve por muchas noches y días. La verdad es que nunca sé qué día estamos. Cuando me preguntan les digo que no recuerdo. Ríen. Siempre ríen de lo poco que hablo. Una vez hablé y uno de esos me dio un puñetazo. Pero, soy muy hombre aunque tenga pata de palo. Saqué mi garrote de cuidar y matar ratas y se la metí en el centro de la cabeza. Pucha, ¡cuanta mierda ensangrentada había en ese tipejo! Mala suerte patrón. Tuve que entrar al loquero por muchas noches y noches, encerrado en un cuartucho que olía a mierda de gusano. No sé, pero a todo uno se acostumbra. Creo que fue una de esas noches en que Dios se puso fuerte y samaqueó a todo el lugar. Las paredes se cayeron como si fuera su mano abriendo la puerta de mi libertad. Salí y caminé hasta llegar a una casa media abandonada. Entré y vi a muchos como yo. Les saludé y por la primera vez hablé con un ser humano como yo, porque eso me dijo que era yo. Y desde aquel día nos metimos trancas de ron puro. Todos los días éramos felices como cuando niño jugaba con mi hermanita... Pero, todo tiene un tiempo. Mi amigo se lo llevó el podrido de la muerte y quedé más solo que marciano en casa del presidente. Tuve que refugiarme en el ron y desde aquel día, aquí me encuentro. Lejos de todo, sin piedad con mi cuerpo, esperando a que reviente como la panza de mí hermana. Es seguro que salga mierda ensangrentada como la cabeza de ese que me pegó. No lo sé, pero, qué importa cuando uno no sabe si mañana será de día o será de noche...”

Le escuché y le di unas monedas. Se fue con una sonrisa extraña, como de hombre en las puertas de la muerte...



Miraflores, Septiembre del 2007

Angeles del mundo...


¡Oh Dios!

Quiera el día brillar como ojos de alegría
Y la noche esconderse tras los muros del cálido tiempo...

He visto un ángel perdido
tras el ruido de calles de concreto en el firmamento

Y ya frente a frente

La he sellado en mi mente
como santa de mi alma...

Una vez le dije a mi madre
que las cosas no son de nadie,
son de quien las necesita...

Esta imagen perdida
es un canto a la vida,
a la alegría,
a eso que tengo dentro mío
y que grita mil veces

¡Te quiero alegría!


Magdalena, Septiembre del 2007

Seres celestiales



La vi de lejos
mientras viajaba en mi auto
Quise ayudarla
cogerla como el agua en las manos
mas los autos tras de mí
apuraban toda realidad descolorada
y vacío sentimiento

Seguí manejando
con la imagen en mi historia
La hice botín mío
y allí
picaba en mis amigables manos,
saltaba como si la tierra quemara...

La vi lejos volar,
tan lejos,
hasta perderse en el paraíso perdido...

La vi volar
aunque
mi auto seguía su viaje señalado…


Miraflores, Septiembre del 2007

Sunday, September 09, 2007

Bellas sonrisas



Que bella sonrisa, le dije a mi madre. Ella me miró y luego me pidió que la llevara a comer algo rico. Ya, respondí. Viajamos en el auto hasta llegar a un Restaurante. Bajamos y entramos. Pedimos deliciosos platos. Conversamos. Fui feliz. Hablamos de sus padres (mis abuelos), de la pobreza, de sus escasos estudios, de su alegría por tener tanto en la vida, sobre todo la Paz interior. La escuché por espacio de dos horas, le creí. Pedí la cuenta y pagué. Subimos al auto y sentí que algo hermoso se había cobrado por aquella bella sonrisa, llena de alegría por gratitud al buen Dios. Encendí el auto y fuimos a su casa. Bajamos y le dije que deseaba irme a visitar a unos amigos. Dijo que está bien. La dejé y volvió a sonreirme. Detuve el auto y le dije si podía quedarme en su casa un rato mas. Dijo que bueno. Entré y seguimos conversando de su pasado, de mi padre, de sus hermanas (mis tías), de sus tres matrimonios, de su viudes, de su enfermedad, de su vejez, de la vida...

Las hora seguía y supe que debía dejarla. Le di un beso en la carita y me despedí de ella. Gracias, dijo. De nada, respondí.

San Isidro, Septiembre del 2007

vIVO aRRIBA



Casa que cubres mi cuerpo

Ocultas pasados y futuros

Tienes tanto de mi tras el esqueleto...

Me unes a la historia,

al tiempo,

a esos pecados perdidos,

vividos un instante de caídas y perdidas...

Podría pedirte que no cierres tu puerta

tal como Monseñor Bienvenido

esperando a Jean Valjean

con sus candelabros de plata...

Si tuviera mil vidas

te daría todas menos una, la mía...

Ven y no dejes que nada te saque del lugar

Eres mi madre

Útero de concreto y recuerdos...

Ya te dejo

Eres una socia permanente

y te dejo

como madre de recuerdos y alegrías...

San Isidro, Septiembre del 2007

Piano



Mis dedos son tuyos

el sonido de sueños perdidos


Calco esto por un centavo de papel


Hay dedos que viajan

por recovecos curvilineos


Te amo viejo amigo


Podría mentir y decir

que no existes


Un sueño de niño

escondido tras la puerta de cocina

mirando,

escuchando,

soñando con sus dedos

tocando sus dientes de papel


Graves y dulces

son tu idioma

Y el silencio te guarda


Iremos de viaje

donde la Luna, el Sol

y todas las estrellas

oirán tu canto

cuando me siento

cierro los ojos

y me dejo

total entrega

al Adán del sonido...



San isidro, Septiembre del 2007

Pedrín


Es mi hermano
Un alma de niño
Hombre de carnes
Visión de marinero
Un canto de poeta sin nombre
Día a día tiene esa expresión
No llora mas que de risa
Es un niño disfrazado de hombre
Un sueño de madre encarnado
Lo que ve
sólo lo sabe quien viaja en sus sueños
Lo que sueña
sólo sus personajes le conocen...
Un viajero sin piedad
de mirar lo dejado atrás...
La mano de una madre...
No digo mas de mi hermano
Tan solo que gusta de tocar sus sueños
con pedazos de papel
y con eso ignoto
mas que
por ángeles y dioses...
San Isidro, Septiembre del 2007

Mi casa

Podría parecer tonto este detalle, pero todo detalle tiene su historia, y estas letras y números tienen su historia. Mis hermanas, mis perros, mis amigos han tocado o visto este retrato. Es la dirección de mi casa. Mi madre es la dueña hace mas de cuarenta años. Año a año la he visto cambiarle el color de la pared, pero nunca este retrato. Todo lo de adentro ha cambiado. Mis padre no está ya mas. Mis perros han muerto. Mis hermanas se han ido a otra parte del mundo, y tan sólo mi madre, el perro y yo habitamos esta casa que está siempre en silencio. Noche a noche, cuando regreso del taller veo esta mayólica. Es la dirección de mi casa, pienso. Vivo allí hace años, pero, muchos que la han mirado no están, sólo queda de todo esto, este retrato. Me gusta desde que hace mas de cuarenta años está allí, al costado de la puerta de entrada. Me gusta mirarla y que ella me mire, aunque sea todo decirlo, pero es tonto negarlo.

Antes de ellos había aire. Tras esta pared que está pegada este retrato había aire. Fue mi madre quien sin estudios pero mucha experiencia, se le ocurrió este detalle hace mas de cuarenta años... Veo a mi madre y es seguro que ella, el perro y yo, algún día dejaremos de estar frente a ella, día a día, noche a noche... Es mi casa y es hermosa como el sueño de una niña sin madre, con un padre escondido tras las barbas del alcohol, soñando con ese retrato que ahora está día a día frente a sus ojos, frente a sus sueños realizados. Tengo que confesarlo, este texto es totalmente romántico y tonto, muy tonto, como todas las cosas tontas que hacemos día a día, noche a noche...

Cuando veas este retrato, piensa que hay ojos que ahora han dejado de ver este retrato, esta mayólica con una dirección, olvidada quizá por muchos que han ido, pero no para aquellos tontos que alguna vez soñaron y cuando los ojos del tiempo se abrieron, se dieron cuenta que era un sueño realmente tonto, así como todas las cosas bellas y lindas que soñamos...


San Isidro, Septiembre del 2007

Saturday, September 08, 2007

tres en uno


Madre y hermana
Sangre y carne de mi carne
Alegría cerrada entre cuerpos separados...
Un paso di
mientras miraba lo benigno
Soy hijo de un ser que ya no existe
Mi padre está junto al polvo y la tierra y los ríos
Mi madre aún sufre como llaga encarnada
Sólo esta imagen tengo entre ojos
Tres cuerpos atados a uno solo
Familia, me grita el momento
Familia
Lleva de cuerpos
Ramas brotando en la estación
Un grito perruno se acerca
Y todo vuelve a ser momento por pintar
Escojo la alegría
y el mundo se hace hermoso
como tres flores
llenas de aromas
y formas
que llenan este momento
y solo este
Los demás
aún no tienen cuerpo ni presencia...
Los demás,
soy yo...
San Isidro, Septiembre del 2007

carlos el músico


sí, es así...
lleno de voces
yermas como el acero
el canto de un CD
un timbal que resuena en el pasado
las luces
el público
mirando
mirándote...
hay figuras
imágenes en sonido
fieras escondidas
tras el pasado
y un héroe
palpitando
tras ese taburete
que muestra silencio a color
sin duda
es poeta sin página escrita
loco un poco
músico olvidado quizá...
no lo sé
mas que nada es amigo de los buenos
que en su alma carga
el arte de gozar
del pasado
y sobre todo
del presente
con esa sonrisa que dice tanto en silencio
mientras suena el jazz
el jazz
solo es jazz
que toca las almas
de aquello que viven
y dejan vivir...
Lima, Septiembre del 2007

Friday, September 07, 2007

Seres Humanos

Me gusta ver a la gente trabajando. Esta es la hora de su merienda. Son albañiles. Pavimentan el suelo. Tres hombres con almas iguales, diferentes edades, nombres, seres humanos. Silenciosamente se pararon y siguieron picando el suelo de concreto. Les escuchaba, veía el sudor de sus frentes, espaldas. Iba a preguntarles algo, pero me dije que son seres humanos. Terminarán al atardecer. Se bañarán, mudarán de ropa y cada uno volverá a sus casas. Imagino a uno de ellos, o a dos de ellos subiendo a un Bus del centro de la ciudad. Imagino que se sientan juntos pero no hablan, ya han hablado durante todo el jornal. Miran a la gente subir al Bus. Ven que se les acerca el cobrador. Pagan cada uno, pero siempre en silencio. Recordarán que alguien les tomó una foto mientras merendaban y en ese punto, hablaran de lo que no hablaron mientras estaban sentados, merendando. Luego, llegarán cada uno a su zona y bajarán. Se dirán hasta mañana y caminará uno de ellos hacia su casa. Toca la puerta, se ha olvidado la llave. Abre su hija menor. La coge de los cabellos y le da un beso. Llega su esposa y le da un beso en los labios. ¿Tienes hambre?, preguntará la mujer, pero nuestro amigo le dirá que sí, y, al mismo tiempo, recordará esta foto timaba mientras merendaban como tres seres humanos. Hablará con su muer o no acerca de esto, no lo sé, pero sí se que mañana volverán al trabajo. Llegará el medio día y se tirarán en un piedrón y merendarán, esperando que alguien se les acerque y les tome una foto, solo una, así como tres seres humanos...


Lima, Septiembre del 2007

Guardianes


Les miré a los ojos. Los dos no me dieron pelota, siguieron en lo suyo. Quería acercarme pero ambos siguieron su camino. El tipo siguió limpiando autos y el perro oliéndole los pies. De hambre seguramente. Me acerqué a unas personas que estaban por ese lugar ubicado en un garaje en medio del centro de Lima, y les pregunté por ambos personajes. Me dijeron que era el que cuidaba el garaje y el perro también. ¿Ambos hacen lo mismo? Sí, respondieron. De pronto sentí la mirada de alguien, era el perro que se me acercaba con el pico hacia arriba. Tiene hambre el perro, pensé. Iba a darle unas galletas que tenía en el auto, pero, bastó un silbido del viejo para que el perro desapareciera de mi vista. Iba a seguirle con la mirada pero, ¿para qué?, pensé. Subí al auto y lo encendí. Empecé a salir cuando el perro comenzó a ladrarme, tal como hace los guardianes dentro de un campo de concentración alemán... Aceleré cuando en la puerta estaba el viejo, parado en mitad de la salida del garaje. Le pedí permiso, pero este se me acercó, rodeándome, hasta ponerse a la altura de mi ventana. ¿Qué desea?, pregunté. No me ha pagado la lavada de su auto, respondió. ¿Pero... Quién le ha dicho que lo lave?, le increpé. Me miró a los ojos, luego sonrió y dijo: el perro... Miré al perro que no cesaba de ladrarme y supe que había sido él. Saqué unas monedas y le pagué al viejo, pero al perro le dije gracias, sólo al él...
Lima, Septiembre del 2007

Thursday, September 06, 2007

manos


Podría haber usado cualquier mano, pero, me fue imposible. Los días pasan y la izquierda es mejor que la derecha. Los colores me encantan, sobre todo cuando es una imagen que brota como una flor en mi ser interior. Podría haber sido manco, cojo, loco...¡Dios! Escogí mis manos, el lugar al que me llevan no tiene fin. Me agrada. Puedo ser mientras las dejo escarbar bajo ese cuadernillo que es como mi templo, mi aliento, mi amigo, el puente entre la belleza y lo perescible... Sí, estoy vivo, aunque no lo recuerde. Vivo y es bello, bello, muy bello, bello es todo, todo... Y de eso escribo, con esas manos prestadas y llenas de belleza y magia...
Lince, Septiembre del 2007

Amigos


Sonrisas que cubren sentimientos
La voz del poeta araña el brillo de un día bello
Todo es perfecto
Todo se hace bien
Es un momento
en que dos cuerpos se hacen hermanos
unidos
como los dedos de una mano...
Uno mas uno no es dos, es amigos...
Todo el brillo es momentos eternos,
tiernos,
cálidos y llenos de alegría
pintada por sonrisas,
sonrisas
sonrisas gratuitas
que llenan un momento sin tiempo...
Lince, Septiembre del 2007

Wednesday, September 05, 2007

Libros y libros y libros... y libros


en mi tienda tengo hojas y letras
tiradas como hojas secas de un árbol
me siento tan lejos de ti
que existe una isla
que flota sobre nubes de oro
que nacen rosas cantarinas
y un enano es el jardinero...
en mi estado hay agua fresca
que sacia toda sed
toda mancha se hace hoja blanca
y el sentimiento escribe sobre ellas...
hay un momento en la noche santa
en que la luna duerme como todo
hasta el silencio se aleja de todo
y un enano de oro nace cada día...
para qué pensar en esta vida
en esta muerte
en esta noche
si cada inicio trae un día nuevo
con luces y colores
con sabores y dolores...
cierto, dijo el enano
cuando todo se hizo
hoja escrita
hoja santa
que me dice tantas cosas
y que lees mientras duermes
mientras vives...
sal y ve frente tuyo
hay un momento que te espera
es para todos tus momentos
que están repletos de vacíos...
sal y empieza a escribirte
sobre la hoja seca
del árbol de la vida...
san isidro, septiembre del 2007

Me conozco



Ese es mi lecho, los libros y la ropa que me ha de cobijar en esta noche llena de humedad y frío. Hay una cama y en ella han quedado marcados tantos sueños e ideas... Unos libros de cabecera, entre ellos Borges, Platón, Sebald, Thomas Pynchon, entre otros... Mi teléfono rojo que no es comunista ni cerrojo, no, es mi fono de casa en horas muy tempranas y muy tardes. Una pared que oculta el mundo de afuera, esos autos, esa gente, esos pájaros y su cantos matutinos y alegres. El piso es alfombrado, de color verde, así como el color de los ojos de un ángel, si es que existen.

Uno de esos lugares en donde acostumbro mirar los libros y revisar una que otra hoja. ¡Cómo me encantaría releer tantos libros que he leído! No hay tiempo. El trabajo, y otras cosas mas, lo impiden. Dentro de este lugar han brotado tantos cuentos... Hay veces que me pongo a leerlos y me digo ¿quién los ha escrito? Por supuesto, uno de mis tantos yos.

En estos tiempos leo a Vila-Matas, me gusta su manera de escribir, descuidada y un maltrato a sí mismo a fuerza de un intento de genio. Me gusta mucho este autor. Cuento con no menos de seis libros de él. También leo a Bukoswki. Mas que sus cuentos y novelas, me gustan sus poemas. Otro autor que me encanta es Carver, es un genio, el mejor de los cuentistas que he leído, junto con Chejov... ¿Kipling? Otro grande. Poe, bueno, el padre de todos los cuentistas. Le tengo un respeto muy grande. Dicen que su traducción del francés al ingles y del ingles al español lo han mejorado. Puede que sí, pero no importa, es un genio mayor.

Hace poco comencé a leer el Ulises de Joyce. Con mucho temor porque muchos que lo han cogido no lo han terminado. En mi caso, recién lo leo y he notado su ironía e intensidad narrativa, aunque no he pasado de unas cuantas páginas. Espero terminar este libro que dicen que pocos lo ha terminado. Siempre le tuve respeto, quizá porque no creí entenderlo. En estos tiempos un libro no necesito entenderlo, me agrada mas sentir la intensidad de su narrativa, así como una nota musical...

Los dejo. Debo descansar. Debo de seguir viviendo entre estos libros y notas que me gustan. Pero ahora, me he conseguido una cámara nueva, digital. Me gusta mucho, pues es esta foto la primera que he tomado.

Respira y no lo olvides. Somos uno.

San Isidro, Septiembre del 2007