es extraño, cada día leo menos y escribo mucho menos... ha llegado el punto de que ni siquiera leo, tan solo vivo y vivo con mayor intensidad...
Saturday, September 15, 2007
poesías
Dignidad
Les vi mientras manejaba rumbo hacia mi centro de trabajo. Me puse a pensar en sus vidas. ¿Serían sencillas? ¿Cuántos hijos tendrían? ¿Delincuentes? ¿Micro-Empresarios? La verdad es que parecían vivir en una sencillez envidiable. Me hubiera gustado saber cómo viven. ¿Tendrían casa? ¿Familia? Muchas cosas mas pensaba cuando sonó el móvil y todo aquel paisaje natural de seres humano se quedó en mi cámara. Luego, de hablar con un cliente, les vi pasar y allí les tomé otras foto. Esta era de perfil... Me gustó, parecían sentirse bien...
Friday, September 14, 2007
La policía
Averigüe que había estado en otro lugar. En las afueras de la ciudad. Me dijeron que era de esos que conocen la muerte. Ya ha visto a varios compañeros de servicio sucumbir bajo las huestes del mal o de la insurrección. También me han contado que muchos de sus conocidos han sido despedidos o dados de baja por el bajo sueldo que cargan. Es difícil ser un policía en mi país. Este hombre que tiene el rostro amical, es uno de esos que cree en la justicia. Lo supe cuando me vino a visitar y me pidió mi nombre y apellido y documentos. Se los di y se fue, medio sonriendo, pero, mirando a un lado y al otro por si alguien viene al acecho...
Lince, septiembre del 2007
Pan
Sanitario
Santo lugar para leer... Dentro del torbellino de movimiento y ajetreo normal en un mundo que no sabe parar, parar para sentir, leer, meditar, vivir de verdad...
Eran las dos de la tarde cuando el estómago me dijo ya. Me levanté y cogí el libro e hice lo natural del cuerpo y de la mente, disfruté.
Las cosas que uno tiene que pasar, son como el baño en que uno acostumbra leer. Todo pasa, como la vida y la muerte, el día y la noche, hasta llegar a la nada, al mar en este caso sanitario...
Un viejo amigo me dijo que la vida es como el sanitario. Le dije que no era para tanto, la vida no apesta tanto... Mi amigo me dijo que todo era mierda, mierda, mierda... Y así siguió como el eco de un abismo. Sus ojos no eran ojos sino el retrete de un baño, y su boca destilaba un aroma de excremento… Lo dejé y fui al baño a sentarme para leer un buen libro...
Lince, Septiembre del 2007
Thursday, September 13, 2007
Libros sobre ruedas...
Le vi hace años. No supe quién era. Ni él sabía quién era yo. Me le acerqué y me dijo qué quería... Un libro. Me mostró varios y le compré unos cuantos. Tan solo viene los jueves como el día de ayer. Sus libros los vende a menos de un euro... Una colección del Diccionario Filosófico de Voltaire, edición del año 1909, Iberia, me la vendió en diez euros. Un regalo por cierto. Esa colección se vende en librerías de prestigio en mi país, en no menos de trescientos cincuenta euros. Es una joya. El regalo del ángel, el ángel del papel… Me pregunto, este humilde hombre, ¿de dónde encuentra estas joyas de libros? Paseo por diferentes lugares de la gran ciudad pero nunca he visto joyas como aquella. Conseguí un ensayo de varios escritores, filósofos y artistas en general, austriacos, alemanes, judío italianos, etc. Ellos compilaron sus mensajes en un libro en el año de 1943 y lo editaron en Méjico. Este hombre que vende sus libros en carretilla, me vendió aquellas voces, aquella joya de papel, en dos euros y medio. El libro me esperaba...
Wednesday, September 12, 2007
Leyendo en cualquier parte
Una postura extraña mientras espero que el vendedor venga. Estiro las patas y me pongo a leer. En esos momentos leía a Coetzee, sus "Costas Extrañas". Un libro de ensayos muy interesante que uno lo lee y siente que el que le escribe está a su lado. Un idioma sencillo y gravitante para quien gusta de los autores de quien escribe el autor. Tuve una gran suerte de tener este libro que en mi país está a un precio inalcanzable para mis bolsillos. Pero, en otro país, estaba a más de la tercera parte de su precio, y aquí está. En mis manos. Cómodos. Forrados en Vinifán. Dicen que el baño es cómodo también, es verdad, puedo estar más de una hora sentado, leyendo. Siempre que entro, lo hago con tres libros que aún no he leído. Me agrada pues me olvido del tiempo y del lugar en que me encuentro. Un tiempo dejé varios libros. Lo malo de ello es que los libros se humedecen. Además que quedan con olores del ambiente. Una vez estaba leyendo una novela muy entretenida, y, sin darme cuenta, la pasé hasta terminarlo. Fueron seis horas... El cielo ya amanecía y los gallos cacareaban. Las aves cantaban y yo con un libro en mis manos, satisfecho y lleno de imágenes imborrables, aunque, en estos tiempos, ya lo he olvidado todo...
La sed es importante. Tengo sed de la verdad. Lentamente mi vida se hace mas y mas simple y sencilla. La gente es buena o mala, no importa, siempre hay una salida a todo. Voy a morir y no me llevaré mas que sentimientos, y, ese hálito que es la espada que limpia toda la oscuridad de esta existencia... Cuando muera, es seguro que el día vendrá y la noche también. Todo seguirá su rutina. Todo seguirá igual, menos yo que habré realizado en sentido de esta existencia... Conciencia de la eternidad...
San Juan de Miraflores, Septiembre del 2007
Bibliómanos...
Los libros son su medio de vida. Los vende. Algo que no podría hacer. Los libros tienen alma, y por ello, no tienen precio. Todo libro que tengo en mis manos, queda guardado en un espacio de la Biblioteca de mi cuarto. Les pongo talco especial entre hoja y hoja, y un absolvedor de agua, pues en este lugar de la Tierra, hay mucha humedad. Día a día, mejor dicho, noche a noche, las saco de su espacio y les doy una abanicada, una leída en cualquiera de sus partes. Las muevo de lugar y espero a encontrar mas espacio de mi Biblioteca.
No los he contado, pero allí están. Hay poesía, entrevistas, novelas, cuentos, ensayos, historia, libros de viajes, libros del mundo, etcétera. Una noche la pasé moviéndolas de un lugar a otro. Me gusta hacerlo. De pronto, encontré una cucaracha. La maté de un manotazo. Vi cómo movía sus patitas, sus antenas, y ese liquido crema desde el centro de su caparazón. No es sangre, no sé lo que es. Allí estaba el insecto... y yo, al otro lado, con los libros y la mano llena de ese líquido crema, parecido a los ajos molidos. Cogí un cartón y lo eché a la basura. Continué limpiando, moviendo los libros hasta que amaneció. Fue extraño. Parecía que el tiempo se hubiera detenido desde que tomé el primer libro. Me mudé de ropa y me di un duchazo para irme al trabajo...
Y así la pasé en este día medio soleado, medio gris, pero, día después de todo. Hablé con mi hermano y mi hermana. Los escuché u sentí que debía dejarlos y seguir con mi soledad y mis libros. Además, debía ir a visitar al librero. Le decía una larga cuenta de libros adquiridos... Y así le encontré, lleno de alegría. Venía un Bibliómano más a sus fauces...
Lima, Septiembre del 2007
Tuesday, September 11, 2007
Horderlin
tomaba mi café con leche
mientras un libro negro
con imágenes amadas
esperaban al lector nocturno...
Terminé ese pan,
ese vaso con café y leche
y supe mi destino de cuerpo satisfecho
Ungí mis ojos en el libro negro
y la voz del poeta
embarró mi alma
de letras inocentes,
inmaduras,
crespas como las olas
y supe que le amaba...
Esos cantos se hacían flores,
ambientes de colores y formas
Era el cielo en mis ojos
Era Horderlin
quien estaba frente a mí…
con sus letras siempre vivas,
lúgubres sótanos de letras negras
y esa locura bella
llamada poesía...
Murió loco
cuidando la madera
de un Cristo de esquina comercial
Murió y allí
empezó a vivir
como una estrella
que brilla
oscureciendo la luz
que toca nuestras almas
por esa belleza
llamada poesía...
Le hice un cuadro,
un poema mas o menos...
Le hice mi maestro
aunque no tenía clases...
Y ya en mi cuarto
le di las buenas noches
como esos búhos juzgadores
que no cesan de besar
el aire negro
de una noche luminosa
bajo el yugo
de la poesía...
San Isidro, Septiembre de 2007
¿Aló?
Me hubiera gustado ver a tanta gente que amo y no puedo. El tiempo, el trabajo, es decir, las excusas sociales, o las cadenas mentales que usamos a diario en este barco social. Creo haber cruzado una de las más pesadas tormentas del mundo. Sí, una de las más pesadas. Un joven me llamó. Necesito un abogado, me dijo por el móvil. Fui a buscarle y le presenté a un conocido de las leyes, un abogado de esos que gustan vestirse bien y ganar lo que comen y visten. Conversaron y luego, los dejé en su mundo de cristal, frágil como una pompa de jabón. Un problema gratuito que gané mientras caminaba por las calles de la gran ciudad... Seguí caminando hasta llegar a una plazoleta. Vi una hermosa pileta del siglo pasado. Hermoso, me dije. Seguí andando hasta llegar a mi centro de trabajo. Subí al auto y seguí laborando… Y así la pasé hasta llegada la noche, solo como una estrella en el frío cielo…
Compré varios libros. Fui a una gran librería, estaba cerrada por inventario. Regresé a mi cuarto, solo, agotado y con ganas de escribir y escribí con gran placer mientras tomaba una cerveza cristal. Me sentí mejor mientras escuchaba jazz. Soy afortunado, pensé. Sonó le teléfono. Me paré y pregunté quién era. Silencio. Más silencio. Colgué. Me senté de nuevo a escribir cuando el teléfono volvió a sonar. Me levanté y cogí el fono. Dije aló. Silencio. Aló, volví a decir pero con mas fuerza. Soy yo, escuché. Era la voz de una mujer, pero no recordaba quién era. Pero, como me sentía un poco solo, decidí conversar con ella...
- ¿Tienes novio?
- No
- Cómo te llamas...
- ...
- ¿Sabes quién soy?
- No
- Entonces... ¿Por qué me has llamado?
- Me sentía sola y llamé a cualquier número...
- ...
-...
- Chau
- Chau...
Colgué y no sé por qué me sentí menos solo y más contento. Miré mi máquina y decidí escribir...
Lima, septiembre de 2007
Monday, September 10, 2007
Uno como tantos...
"Nací en un barrio lejos de la ciudad. Mis padres fueron como yo, es decir, medio perdidos. Estudié un poco de matemáticas y lenguaje en el colegio de mi pueblo. El viejo cura manoseaba a mi hermana y por eso siempre me gustó ver lo que se hacían entre hombres y mujeres. Llegué a ser un gran mirón, a comer en el plato de los demás hasta que una noche vi que mi hermana se le hinchaba la panza, así como esos globos de payaso. Dicen que fui el dueño de esa pancita. Por eso y por los golpes de mis mayores, escapé del pueblo.
Llegué en un camión de cebolla (será por eso que me dicen desde siempre cebollita), a la gran ciudad. Mucha gente pasaba por mi lado y decían: este chico está fuerte. Me invitaron a cargar sacos de papas y de fruta en el puerto Terminal de la Parada. Si nadie la conoce, es mejor que no la conozcan jamás, es parecido a sus pesadillas. Todo huele a podrido y el sudor se hace barro en mi frente y en mis pies. Nunca usé zapatos y por eso es que uso un palo como pie. Lo perdí cuando apostamos entre los más fuertes quién podía cargar más. Gané, pero tuve la suerte que todo el saco de más de ciento cincuenta kilos cayera sobre mi rodilla. Nunca mas pude cargar una sola piedra ni fruta. Pero, uno a todo se acostumbra. Me llevaron al puerto a cuidar que las ratas no entraran en el galpón de comida. Y allí estuve por muchas noches y días. La verdad es que nunca sé qué día estamos. Cuando me preguntan les digo que no recuerdo. Ríen. Siempre ríen de lo poco que hablo. Una vez hablé y uno de esos me dio un puñetazo. Pero, soy muy hombre aunque tenga pata de palo. Saqué mi garrote de cuidar y matar ratas y se la metí en el centro de la cabeza. Pucha, ¡cuanta mierda ensangrentada había en ese tipejo! Mala suerte patrón. Tuve que entrar al loquero por muchas noches y noches, encerrado en un cuartucho que olía a mierda de gusano. No sé, pero a todo uno se acostumbra. Creo que fue una de esas noches en que Dios se puso fuerte y samaqueó a todo el lugar. Las paredes se cayeron como si fuera su mano abriendo la puerta de mi libertad. Salí y caminé hasta llegar a una casa media abandonada. Entré y vi a muchos como yo. Les saludé y por la primera vez hablé con un ser humano como yo, porque eso me dijo que era yo. Y desde aquel día nos metimos trancas de ron puro. Todos los días éramos felices como cuando niño jugaba con mi hermanita... Pero, todo tiene un tiempo. Mi amigo se lo llevó el podrido de la muerte y quedé más solo que marciano en casa del presidente. Tuve que refugiarme en el ron y desde aquel día, aquí me encuentro. Lejos de todo, sin piedad con mi cuerpo, esperando a que reviente como la panza de mí hermana. Es seguro que salga mierda ensangrentada como la cabeza de ese que me pegó. No lo sé, pero, qué importa cuando uno no sabe si mañana será de día o será de noche...”
Le escuché y le di unas monedas. Se fue con una sonrisa extraña, como de hombre en las puertas de la muerte...
Miraflores, Septiembre del 2007
Angeles del mundo...
Quiera el día brillar como ojos de alegría
Y la noche esconderse tras los muros del cálido tiempo...
He visto un ángel perdido
tras el ruido de calles de concreto en el firmamento
Y ya frente a frente
La he sellado en mi mente
como santa de mi alma...
Una vez le dije a mi madre
que las cosas no son de nadie,
son de quien las necesita...
Esta imagen perdida
es un canto a la vida,
a la alegría,
a eso que tengo dentro mío
y que grita mil veces
¡Te quiero alegría!
Magdalena, Septiembre del 2007
Seres celestiales
La vi de lejos
mientras viajaba en mi auto
Quise ayudarla
cogerla como el agua en las manos
mas los autos tras de mí
apuraban toda realidad descolorada
y vacío sentimiento
Seguí manejando
con la imagen en mi historia
La hice botín mío
y allí
picaba en mis amigables manos,
saltaba como si la tierra quemara...
La vi lejos volar,
tan lejos,
hasta perderse en el paraíso perdido...
La vi volar
aunque
mi auto seguía su viaje señalado…
Miraflores, Septiembre del 2007
Sunday, September 09, 2007
Bellas sonrisas
Que bella sonrisa, le dije a mi madre. Ella me miró y luego me pidió que la llevara a comer algo rico. Ya, respondí. Viajamos en el auto hasta llegar a un Restaurante. Bajamos y entramos. Pedimos deliciosos platos. Conversamos. Fui feliz. Hablamos de sus padres (mis abuelos), de la pobreza, de sus escasos estudios, de su alegría por tener tanto en la vida, sobre todo la Paz interior. La escuché por espacio de dos horas, le creí. Pedí la cuenta y pagué. Subimos al auto y sentí que algo hermoso se había cobrado por aquella bella sonrisa, llena de alegría por gratitud al buen Dios. Encendí el auto y fuimos a su casa. Bajamos y le dije que deseaba irme a visitar a unos amigos. Dijo que está bien. La dejé y volvió a sonreirme. Detuve el auto y le dije si podía quedarme en su casa un rato mas. Dijo que bueno. Entré y seguimos conversando de su pasado, de mi padre, de sus hermanas (mis tías), de sus tres matrimonios, de su viudes, de su enfermedad, de su vejez, de la vida...
Las hora seguía y supe que debía dejarla. Le di un beso en la carita y me despedí de ella. Gracias, dijo. De nada, respondí.
San Isidro, Septiembre del 2007
vIVO aRRIBA
Casa que cubres mi cuerpo
Ocultas pasados y futuros
Tienes tanto de mi tras el esqueleto...
Me unes a la historia,
al tiempo,
a esos pecados perdidos,
vividos un instante de caídas y perdidas...
Podría pedirte que no cierres tu puerta
tal como Monseñor Bienvenido
esperando a Jean Valjean
con sus candelabros de plata...
Si tuviera mil vidas
te daría todas menos una, la mía...
Ven y no dejes que nada te saque del lugar
Eres mi madre
Útero de concreto y recuerdos...
Ya te dejo
Eres una socia permanente
y te dejo
como madre de recuerdos y alegrías...
San Isidro, Septiembre del 2007
Piano
Pedrín
Mi casa
Antes de ellos había aire. Tras esta pared que está pegada este retrato había aire. Fue mi madre quien sin estudios pero mucha experiencia, se le ocurrió este detalle hace mas de cuarenta años... Veo a mi madre y es seguro que ella, el perro y yo, algún día dejaremos de estar frente a ella, día a día, noche a noche... Es mi casa y es hermosa como el sueño de una niña sin madre, con un padre escondido tras las barbas del alcohol, soñando con ese retrato que ahora está día a día frente a sus ojos, frente a sus sueños realizados. Tengo que confesarlo, este texto es totalmente romántico y tonto, muy tonto, como todas las cosas tontas que hacemos día a día, noche a noche...
Cuando veas este retrato, piensa que hay ojos que ahora han dejado de ver este retrato, esta mayólica con una dirección, olvidada quizá por muchos que han ido, pero no para aquellos tontos que alguna vez soñaron y cuando los ojos del tiempo se abrieron, se dieron cuenta que era un sueño realmente tonto, así como todas las cosas bellas y lindas que soñamos...
San Isidro, Septiembre del 2007