Monday, April 20, 2009

te los digo todo


he conversado con toda mi familia y les he dicho que estoy loco, tanto o mas que ellos... rieron a mas no poder y gritaron al unisono: ¡borracho!. era verdad, el alcohol nació a mi lado y bebo día a día, y, noche a noche. allí donde la oscuridad existe, busco descanso. sueño cosas bellas, quizá por ello bebo demasiado. no todo es color o sin color, las cosas son mas ligeras y la risa abirda mi alma, siento que deslizo estos pies y mis pensamientos son como aves en el cielo, mirándoles navegar sobre olas de aire... ya con mas calma he salido a la calle y he buscado algo para beber... una señora de ojos hermosos me ha dado una sonrisa y eso ha aligerado mi dolor. no quiero beber, pensé. quise hablar con la señora y ella me tomó de la mano y sin decir palabra, me llevó a su casa. entramos y estaba poblada de gatos de todos los colores. todos me miraron y sentí que debía quedarme para siempre. el tiempo es como una planta que mira al sol y duerme con la noche... el tiempo, cosa extraña que apacigua estos tiempos tan extraños y bellos, pero no entedibles, sobre todo para una persona perdida como yo que se coge de cualquier cosa que huela a ternura...

Sunday, April 19, 2009

golpes

me dijeron la verdad y esta dolió mucho. salí de aquel lugar y no supe hacia dónde ir. un auto pasó casi arañando mi alma. me dio risa y sonreí. las luces de las calles empezaron a aumentar. es de noche, pensé, y todo parecía volverse mejor para soñar... di un paso y luego otro, miré si había gente delante de mí y seguí avanzando. un auto me atropelló y salí volando como espuma. cuando desperté estaba echado en una cama blanca, rodeado de gente que al igual que yo, estaba desvariando. quise mover mis piernas pero dolían mucho. algo ha pasado, y muy feo. una señora me alcanzó un vaso de agua y me la puso en la boca. ¿está mejor?, preguntó. le dije que no lo sabía. le pregunté cuánto tiempo estaba así. respondió que mas de dos meses y que recién hablaba. dos mese, pensé y cerré los ojos para recordar algo, cualquier cosa. vi mi cuerpo entrando a la casa de mi padre. este me miraba y decía que me valla. salía con lágrimas en los ojos y corrí duro hasta llegar a la casa de mi madre. esta me dijo que no sea tonto. no lo soy, respondí, pero duele mucho, y le conté todo a mi madre... ella bajó la cabeza y dijo cosas que me dolieron mas que el dolor mío... qué feo es recordar, escarbar cosas dentro de la conciencia. desperté y me di cuenta que las luces de aquel lugar se apagaban. juré salir lo mas pronto de aquel lugar y volver a mi dulce tarea de escribir y escribir. pasaron los meses y un buen día, salí andando con dos muletas. no había recibido una sola visita pero siempre pedía libros para leer y papel para escribir. terminé una novela de mas de quinientas paginas y le llamé: "El acusado". lo había mandado a la misma editorial y estos dijeron que lo iba a editar. no sé por qué no me puse contento, mas bien, triste y muy solo. me mandaron el dinero por los derechos y eso me alcanzó para tomar un cuarto y comprarme una PC. llegué al cuarto y seguí escribiendo, esta vez no sería de algo terrible. quise escribir acerca de los chanchos, los animales en general, me parecieron mas humanos que las personas...

Sunday, April 12, 2009

El Latido en el Microsegundo

El Latido en el Microsegundo

Me desperté abrumado en mitad de la noche. Esas cosas de los sueños y los miedos alargan la sed, ya sea de verdad o de mentira; da igual. Me senté frente a la ventana más grande de la casa, en la oscuridad, y aún palpitaba como un pez fuera del agua, atrapado en el recuerdo de un sueño inmortal.

En él, un hombre cualquiera —rostro común, ropa vulgar, estatura pequeña— caminaba cansado. ¿Su nombre? Lo olvidé, como suele ocurrirnos a los que soñamos.
—¿De dónde vienes? —le pregunté.
—Del fondo de todos los tiempos —dijo, y pareció alegrarse, como esos profesores que por fin encuentran a su último alumno.
—Vivo lejos de aquí, pero no en distancia ni en tiempo. Vivo a más de un microsegundo de la vida.
No lo entendí.
—Soy un mercader de hombres y deseo una parte de ti.
—¿Una parte de mí?
—Sí —respondió—. Necesito tu cerebro. Contiene las coordenadas de un cuerpo que está por nacer, destinado a convertirse en un ladrón. No de los que roban cosas para satisfacer anhelos personales, sino algo más.

Mientras pensaba en lo que quería de mí, lo miré fijamente. Sus ojos comenzaron a agrandarse como pecados dentro de una pecera. Su cabello cambió de color, volviéndose rubio y rizado, más corto. Pequeños bigotes, dientes muy blancos. *No fuma*, pensé. Él sonrió al escuchar mis pensamientos.

¿Mi cerebro?

De pronto, me transporté a una especie de sala de operaciones. Estaba rodeado de gente desnuda, con ojos intensos en sus rostros. Todos eran hombres jóvenes, rubios, de facciones idénticas. Quise hablar, pero no pude. Solo escuché la voz del hombre de antes:
—¿Tiene un deseo antes de la operación?
—¿Uno? —pensé, sin poder articular palabra.
—Solo uno —dijo otra voz, que brotaba desde más allá de las luces. Noté entonces que arriba de aquellos seres había más gente, vestida con algo que parecía algodón o espuma, cubriendo sus cuerpos largos y extraños.

¡Quiero conservar mi corazón! —quise gritar, y lo hice con el pensamiento.

Hubo un silencio en aquella sala redonda, pequeña, iluminada por luces suaves pero claras.
—Solo necesitamos su cerebro —dijo la segunda voz, que pertenecía a un hombre alto, apenas una silueta adornada con espuma, ubicado en lo más alto del lugar—. Lo demás es suyo. No somos dioses. Somos hombres de un microsegundo más allá de la vida.

Y, al decirlo, todas las luces se apagaron. Me sentí solo, un punto más en la oscuridad. Podía respirar, y lo hice con suavidad, como remando en un mar negro.

De pronto, escuché voces. Las luces volvieron. Quise abrir los ojos y moverme, pero no pude. Unas manos me tomaron y me llevaron a otro lugar, donde sentí calor y la presencia de muchas personas. El tiempo pasaba. Solo podía respirar y pensar, pero no sentía miedo ni pena. Nada.

El clima cambiaba: frío, calor, manos que me mudaban la ropa… Hasta que, poco a poco, pude ver. Aún no hablaba ni me movía, pero vi que estaba en un sanatorio, solo, en una cama blanca, rodeado de enfermeros y otros pacientes. El olor era normal, pero era un sanatorio.

Una mañana, logré levantar un dedo. Luego la mano. Al final, todo el cuerpo. Empecé a caminar. Una tarde, me vi en un espejo y me quedé helado: frente a mí, un mono me miraba. Un hombre sin frente, con pelos blancos y sin dientes. Un despojo. No podía hablar. No hablé.

Una noche, logré salir a la calle sin que nadie me viera. No pasaba nadie. Oí las olas del mar. Llegué a la orilla y sentí la humedad en mis piernas, mis manos, mis huesos, mi cara… Avancé hasta que el agua me cubrió el pecho, y mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Miré al cielo negro y escuché la voz del hombre alto, tras la bruma de espuma o nubes o lo que fuera, que vive un microsegundo más allá de la vida:
—Tu corazón… solo tienes tu corazón. Lo demás es ilusión. Siente lo que te queda y vive. Vive.

Sé respirar, pensé. Y los hombres de aquel lugar me dejaron para siempre en paz.

Seguí caminando hasta que el mar me cubrió por completo. Ya no respiraba, pero algo más sucedió: todo se volvió negro, y en esa oscuridad, volví a respirar.

Friday, April 10, 2009

Cuentos


La mujer que no puede llorar

La vi a lo lejos, mas allá de los sueños, mas allá... La vi dentro de un aliento, sentada a mi lado, frente a mis ojos a mas de una eternidad. Le hice un regalo, luego otro y ella se puso a reír... ¿Me amas?, preguntó. Le dije la verdad, la absoluta verdad, le dije que no, que no lo sabía... Cerró sus ojos y me puse a llorar. Quería verla llorar, pero, no sabía llorar. Lo supe luego de unos momentos en que el tiempo brillaba delante de un mar de preguntas que flotaban por sus largos y sedosos cabellos. El tiempo siguió su largo camino, dejando una estella de respuestas a cada paso que daba. El espacio se llenó de estrellas y todas ellas con el rostro de la mujer que no puede llorar. Y cuando llegaba el Sol de un buen día, sabía que vendría la noche y vería mejor las estrellas, y a la mujer de tantas preguntas, a la mujer que no sabe llorar... Me quité todas mis ropas y con la luz de mi vida, empecé a cantar la misma melodía, aliento tras aliento, vida tras vida, día a día...


El hombre que aún espera que comience su vida

Era un hombre de alma grande y de cuerpo pequeño. Sus manos llenas de trabajo y llenas de heridas por tantos sueños rotos a pedazos frente al cristal del instante, subía la escalera de la Paz. Ya en la cima de todas las cimas, el hombre que espera una vida, vio que muchos hombre mas grandes y fuertes y trabajadores que él, recogían de las manos de un Dios, semillas de oro. Se puso en la cola y esperó su turno. Cuando estuvo frente al Dios le pidió una semilla mas. ¿Para qué?, preguntó el Dios. El hombre que espera una vida mas no supo qué responder, no supo qué decir... y al saber esto, devolvió su semilla de oro y con una sonrisa en los labios, besó la tierra donde pisó. Bajó de la cima y en sus pasos, había vida, mucha vida, brillando como estrellas en el mar de sueños y anhelos... Era un hombre de alma grande y cuerpo pequeño. Era un hombre, tan solo un hombre que se cansó de esperar y empezó a vivir de verdad...

Friday, April 03, 2009

edades

tengo la edad de un hombre viejo. miro la gente a mi alrededor y siento que nada le preocupa mas que sus problemas. me hago a un lado al verles cruzar y siento que soy una piedra dentro de un río. miro la televisión y siento que no hay nada que valga la pena ver... cojo un libro y lo rompo en pedazos. sacrilegio. rompo todos los libros que tengo en mi casa y luego rompo la televisión... me siento peor que un loco y me quito la ropa. camino por toda la casa y siento que hay algo mas que hacer. ¡una mujer!, pienso en todas las cosas que hubiera hecho pero me veo y estoy viejo, con mis piernas como gallina, amarillenta con pellejo gastado... lloro sin parar, pues, me siento y estoy muy solo. miro las fotos de mi casa y veo a mi familia. les extraño... me visto y necesito lo mismo de siempre. cojo un lápiz y papel y escribo mi nombre, dirección y luego, poemas, muchos poemas... me siento mejor y mi cuerpo se pone mas duro, mas duro y mas joven que ayer...

Sunday, March 29, 2009

ganar o perder


hice un equipo de fútbol para sentirme agradecido al personal que labora en el negocio de productos naturales... hemos ganado todos los partidos, y por goleada. me hubiese gustado perder esta vez pero aún no se dan las cosas. me gusta mucho en esta etapa de mi vida, ganar como se gana un campeón. las cosas que veo durante cada partido me hacen olvidar los problemas cotidianos. quiera el buen Dios me de dinero y tiempo para mejorar mas y mas...

Sunday, March 08, 2009

el cielo rojo


prefiero dormir, le dije a mi hermano. este sacó una navaja y empezó a cortarme en pedazos... sentí como que escribían sobre mi sentir. abrí los ojos y mi hermano lloraba, lleno de sangre... retrocedió y salió de mi cuarto corriendo como si escapara del peor de sus miedos... seguí durmiendo y tuve un sueño precioso. se trataba de una chica muy joven y de hablar extraño, y siempre que se dirigía a mí, cantaba... me miraba como quien espera que cante, pero yo admiraba sus labios y sus manos y aquella voz que hizo sentirme como en el cielo. le pedí si podía amarla para siempre. ella no entendió pero cuando la miré a los ojos supo lo necesario y movió la cabeza negativamente, luego sacó un papel y escribió algo que supongo era su hogar. se dio media vuelta y la vi alejarse en medio de una gran multitud que cuando hablaban, cantaban... estoy en el cielo, pensaba. caminé y caminé por todo ese valle en que sus casas no tenía las puertas cerradas y de sus ventanas salía música clásica. seguí andando hasta que llegué al mar y en la orilla vi nuevamente a la bella muchacha. me miró a los ojos y me pidió la hoja que escribiera antes. se la di y ella cogió el papel y lo lanzó al mar, luego, como si fuera un ángel empezó a caminar por las aguas, siempre cantando una bella melodía seguida por las olas del mar que parecían como arpas mágicas... miré las nubes y lentamente empezaron a volverse rojizas... qué bello, me dije. cerré los ojos y sentí dolor en todos los brazos. desperté y estaba en una cama. caras por todos lados, y un sonido muy fuerte de música estridente. ¿dónde estoy?, le pregunté a una de las caras que eran muy viejas y feas... todos trataron de calmarme y con sus voces pastosas, cantaron... todos cantaron la misma sencilla y bella melodía que escuchara a la bella joven de mis sueños. las luces se encendieron más y vi entrar en medio de esos viejos a una mujer muy joven, vestida de blanco. me llevaron a un hospital y mientras viajaba en la ambulancia pude ver que el cielo se volvía rojo, todo rojo... cerré los ojos y volví a soñar, y soñé mucho, mucho, mucho...

san isidro, marzo de 2009

Tuesday, March 03, 2009

hijo preocupado

mi madre está agotada... se le ve en el rostro. quisiera hacerla feliz, pero, eso no es posible ya que hace mas de cinco años que estoy muerto... mi extraña manera de apreciar a la gente que amo es muy singular. leo. siempre leo y he leído mientras vivía, y en estos estados se me hace todo terriblemente hermoso ver a la gente que se acuerda de este pobre muerto. la primera vez estaba sintiendo cómo un ave se divertía con un gusano cuando un zumbido atrajo mi atención. y vi a mi madre llorando frente a la ventana, sentada en su cama, llena de fotos, y todas era de mí. una bella imagen puesto que jamás mi madre dijo que me amaba. ni siquiera me dio un beso... fui nada, eso es lo que pensaba, y, en estos estados, aún no lo entiendo pero sí que lo puedo sentir constantemente. debe ser que es como pelar las papas bajo la tierra. algo que no se puede entender mas que cuando todo está frente a ti mismo. mi madre está agotada y espero que pueda descansar... la veo subiendo y bajando escaleras a sus mas de noventa años, con sus cabellos negros (pintados), y esos gordos y fuertes brazos barriendo la casa por donde mi cuerpo caminaba antes de que un dolor imposible me arrancara de esa querida casa de mi dulce y dura madre...

Saturday, February 07, 2009

el hombre que embolsa los panes

el hombre que embolsa los panes es un hombre muy serio a pesar de tener no mas de veinte años. el hombre que embolsa los panes sueña y duerme embolsando los panes y panes, de todos los tamaños... uno mas grande que el hombre que embolsa los panes... el hombre que embolsa los panes anhela no ver mas panes pues tiene grandes pesadillas con panes de colores negros así como cuando se queman los panes... el hombre que embolsa los panes es pequeño como una migaja de pan, pero, tiene el alma mas grande que todos los panes del mundo... el hombre que embolsa los panes sabe que embolsa para que algún día haga otra cosa que no sea embolsar los panes y panes... día a día sueña despierto, y sueña cosas hermosas, jugando y riendo por verdes campos y cielos azules y nubes mas blancas que las alas de un ángel... el hombre que embolsa los panes no sabe mas que una sola cosa... el hombre que embolsa los panes quiere ser feliz así como todos los sábados en que mete un gol en el campo de futbol... y lo grita tan fuerte que olvida su vida entera, sus panes queridos, sus sueños fugaces... y su alma enorme vuela lejos, lejos, como todos los días y tardes en que embolsa los panes y panes y panes... sí, es un hombre pequeño de manos pequeñas y con el alma mas grande que todos los panes del mundo...


san isidro, febrero de 2009

Thursday, January 08, 2009

supe tanto y nada...


bebí toda mi vida...
sabía dulce y fresca
había tanta gente a mi lado
todos miraban el milagro
con sus bocas sedientas de tanta bondad...

seguí bebiendo el resto de todo
cuando el dolor dijo presente
salí para siempre de la eterna ternura
y supe por siempre
que llorar era el saldo de toda respuesta...

brazos y voces fregaron el piso del cielo
siguió el fuego del mundo...
sabía dulce mi vida
cuando todo el dolor y la muerte
gritó: ¡presente!

poemas de un sentimental

el tiempo pasa siempre
el espacio de Perec es lo más importante
el silencio no es lo mismo que la nada...
hago un alto a todo y siembro semillas de bondad...
el cielo se abre en sus mejores colores
las nubes empiezan a disolverse, lentamente, delicadamente
todo se abre a mi vida
todo es perfección
todo está en su lugar
y en silencio y en bulla suceden las cosas...

Sunday, December 28, 2008

cuentos verdaderos


salía de casa sin mas ropa que la puesta. una pasta dental, un cepillo, una toalla y jabón. tomé un auto, antes dejé una carta a mis padres por haber dejado un futuro seguro para mi vida. mientras mas me alejaba de mi hogar y mi pueblo escuché la canción de un buen amigo. esto me hizo feliz dentro del dolor de las fauces de la soledad. sonreí y le hablé al vecino la buena nueva de la paz en todo el mundo. quería ser un buen siervo de dios. hice todo el intento... hice de todo: errar, acertar, perdonar, amar... vivir... la vida me dio la semilla de la paz dentro de mi alma. la pude cuidar mejor, pero, tan solo hice lo que estaba a mi alcance... ya en la cima de mi vida vi que todo tenía sentido cuando la paz era mi luz; la alegría mis pasos; el amor el aliento que respiraba. en otras palabras, aprendí a vivir en total plenitud... olvidando el momento en que empecé a entregar esta vida en las manos del amor, la paz y la verdad…


San isidro, diciembre de 2008

Friday, December 26, 2008

bullanguera

¡porqué me siento tan mal! hago trizas este instante de belleza sin igual. una madre lactante se posa sobre una mesa y grita a voz de cuello que quiere ligar porque se mueren de hambre. silencio en todo el antro en que respiramos, densamente. me paro y con unas monedas las pongo sobre sus manos llenas de basura, adornadas de un brazalete de oro, mucho oro... ¡gracias maldito gusano!, grita. se baja y con el niño aún en su pecho sale del antro en que existo yo y los demás. un paso, luego otro y otro. se va. se fue. bajo la mirada y sigo pensando en mi vida tan pesada y llena de eterna deudas... debe haber un alto en esta vida que cargo, pero nada. la gente continúa el ciclo que les ha cogido mientras yo sigo pensando en todo y todos... escucho voces lejanas. me paro y pido permiso a todos estos borrachos. salgo a la calle y sigo escuchando esas voces, a pesar de la bulla comercial y motorizada que late sin parar... veo un anciano pegado a una caja de verduras. me le acerco y le pregunto por aquella voz lejana. me mira y sin decir palabra entiendo lo que entiende. sigo andando hasta llegar a un cruce a de autos y gente. veo a una mujer hermosa y llena de oro. ¡qué rica!, pienso en voz alta. me escucha y me ve a los ojos. sus ojos lanzan fuego, queman... se me acerca y me muestra sus dientes amarillos pero no dorados como el oro en su cuello y dedos y brazos. empequeñezco. soy un gusano de costra. salgo de allí como el humo a través del gentío. llego a otra esquina y siento que ya es hora de mirar la hora. las cinco. miro al cielo. azul. azul casi verde. me gusta la pintura del creador y siento que es muy buen pintor, escultor, pensador, jugador... sigo la inercia de la vida y llego a una casa. toco el timbre. sale una manada de mujeres menores de doce años. niñas, muchas niñas. las veo alejarse y puedo escuchar mi nombre: ¡padrecito!... ¿es esta mi casa, mi hogar?... entro y veo a una mujer vestida de verde como el cielo hace un momento. me llama y tiene un niño en los brazos, lactando... le miro a sus ojos, su cuello y recuerdo ese momento en que le daba unas monedas en sus manos sucias y llenas de pesado oro... respiro y tengo ganas de soñar y luego despertar y ser otra persona que no tenga nada que ver con la realidad que cargo sobre las ruedas del tempo...


San isidro, diciembre de 2008

poema muy triste

cabeza duele
manos enhiestos de artríticos huesos
se huele a bondad
a poemas muy tristes...

duele el alma
toneladas de un pasado solitario...
un monte se ve en la cima
una cruz brilla en el cielo
muerte al dios de los muertos...

hay penas inmensas
las cejas se unen en busca de verdades estudiadas...
baja la luz hacia la mar
un viejo grita en su penúltimo aliento
todo el mundo calla por curiosidad
es la vida que se va
es la muerte que se va
es un poema muy triste sin piedad...

san isidro, diciembre del 2008

Thursday, December 25, 2008

enorme amistad

recuerdo ese momento. le vi lleno de canas, grasa y sin lentes... siempre enorme. derrotado era la palabra. le hice pasar a mi casa. hablamos del pasado, del presente, pero no del futuro. ¡éramos tan viejos!. quise contarle tantas cosas, de mis sueños, ilusiones, verdades, etc. pero no, tan solo le escuché su dolor sepultado en vida. pasaron horas y él seguía hablando, hablando, hablando, lentamente y sin parar... llegó la tarde, luego la noche y este seguía hablando. mis ojos se cerraban, estaba entre el sueño y lo real, escogí el sueño y dormí... cuando abrí los ojos mi viejo amigo no estaba. lo llamé por toda la casa pero tan solo escuché el eco de mi voz. recordé ese momento en que entraba a la casa del sueño su rostro se borraba entre imágenes lejanas... unos estaban mis hermanos, siempre sonrientes y llenos de juventud. sí, todo momento fue increíble para mi vida, enorme...

san isidro, diciembre de 2008

Sunday, December 14, 2008

los regalos


tenía ojos nuevos. veía aunque antes también pero no tan bien como ahora. mis ojos nuevos tenía color verde como las germinales plantitas. el centro era un universo o el centro del mismo. mis pestañas eran largas y arqueadas. mis párpados delicados como los labios de una reina. era muy feliz con mis ojos nuevos hasta que llegaron mas regalos y todos eran nuevos... mis manos, mis piernas, mi pecho, mis brazos, mis pelos y vellosidades, mi sexo rodeado de un extraño misterio creativo... era tan feliz hasta que llegaron mas regalos... una pequeña nube bajó hasta mi ser y una voz salió del centro de mi bello pecho y dijo: esta es tu alma, corazón, dios, lo que desees llamarle, pero es lo más que debes escuchar y amar... no seguí escuchándome y cogí la nube, pero esta no se dejó tocar e inmediatamente se metió dentro de mí. algo extraño sucedió... pues al dejar un cachito abierta mi vida, entró otra nube, esta era sombría, rumiaba como vaca y tan solo repetía una palabra... la mía, como un espejo, un eco y siempre inquieta como mis sueños... también entró dentro de mi vida... no quise mas y cerré las puertas de mi vida con cara de sorpresa. de pronto tuve un gigantesco sueño y dormí profundamente. soñé que conocía una parte de mí mismo, pero esta tenía formas diferentes, quizá mas como las flores, o como toda la belleza que anhelaba... desperté y allí estaba el sueño echado a mi lado... me miró y me abrazó sin decir una sola palabra. mis manos, piernas, etc., todas se unieron a sus manos, etc. sentí como que todo era para sentirme mejor... me levanté y escuché miles de voces, infinitas y todas decían cosas diferentes... al final de todas escuché a mi alma, y esta decía: espera y escucha... el ser creado por mis sueños estaba a mi lado y parecía escuchar a mi alma. no sabía que hacer así que me puse a seguir durmiendo... abrí los ojos y no supe si soñaba o no... decidí. decidí y fue, por la primera vez, pues, esta vez, olvidé cómo hacía para ser feliz... tenía todo pero al mismo tiempo no tenía nada... pedí ayuda a mi sueño, pero esta nada, perdida como yo... corrí sin parar hasta llegar a la cima mas alta y en ella suspiré profundamente. miré al cielo y escuché la voz de mi alma, repitiendo: espera y escucha. cerré los ojos pero no dormí ni soñé, esperé y... al fin, te escuché y te vi... estabas allí, leyéndome... fue, una gran alegría...


san isidro, diciembre de 2008

Thursday, December 11, 2008

el sueño

daba vueltas por la cama. a mi lado izquierdo estaba la almohada roja, a mi derecha la azul... sábanas blancas, algo afrancesado para mi gusto pero no para quien arregla mis cosas. estaba oscuro. miré el reloj. las tres menos quince. me levanté y sentí los años tras mi espalda. recordé el último sueño, hermoso como la vida... mi mejor amigo tenía una silla voladora. ¡préstamela!, le grité. con una amplia sonrisa me la dio. la cogí sin decrile gracias y salí a viajar por el mundo. llegué a una bella concha de arena y mar, de gente hermosa y desnuda y sin pásticos sentimientos de pudor, una playa onírica. bajé y me lancé a nadar. vi un pez que con sus grandes aletas me llamaba. fui y este me cogió de la mano hasta hundirme a las produndidades azules de la mar. podía respirar, pues, soñaba... llegamos hasta un espacio lleno de plantas de colores fosforescentes. muchos niños y niñas jugaba en aquella profundidad. me miraron y gritaron: ¡el soñador!... sonreí y les saludé con una mano que brillaba como si fuera una estrella de carne. el pez siguió mostrándome toda aquella belleza hasta llegar a una cueva. entré solo pues éste me dijo que aquel lugar era sólo para mí. al incio era oscuro y estrecho, pero a medida que entraba se hacía ancho y brillante... vi una cama, almohadas rojas y azules, sábanas blancas y limpias... un cuerpo negro lleno de quemaduras ocupaba dicha cama. ¿quién eres?, pregunté. este despertó de su descanso y dijo que era mi peor pesadilla... entiendo, le dije y conversamos acerca del despertar y los preludios de la mañana. me dijo que amaba la música y en ese instante empezó a cantar y a medida que lo hacía le salían burbujas de cristal por la boca, hermosas como campanas navideñas... sonreí y le dije que sembrara semillas de su canto bajo la tierra para así salir de aquel extraño mundo de las pesadillas. gracias, dijo para luego volverse a descansar, esta vez con una bella sonrisa. salí de aquel lugar y vi al pez esperando mi salida. salimos y llegamos a la superficie. mucha gente esperaba mi salida de la mar, todos desnudos, y apenas me vieron, gritaron: ¡el soñador!. sonreí, cogí mi silla voladora, me despedí de aquel pez que lentamente se metamorfoseba en un hombre lleno de arrugas y cabellos balncos y diciéndole adios, viajé a mi casa... empezaba a amanecer y los trinos zumbaban mis oídos. la luz perforaba la magia de mis ensueños. era el día, otro mas, otro mas y no sabía si habría otra noche mas pues, para un soñador tan solo la noche o la oscuridad alimenta su interno universo...

san isidro, diciembre de 2008

Wednesday, December 10, 2008

sombrerías


eran mas de la media noche. mi madre dormía como un lirón, mi perro aullaba cada vez que escuchaba la serena de una ambulancia. todo era normal hasta que alguien tocó la puerta de casa. eran más de la media noche pero sin temor a nada ni nadie bajé y abrí la puerta sin mirar nada. nada, nada, silencio y la luz de un faro lejano y amigo. cerré la puerta y escuché unos pasos que subían las escaleras. no tenía miedo a nada. seguí los pasos de aquello y llegué hasta la casita del perro ubicada en el techo de casa. mi perro aullaba en el piso inferior y yo miraba al fondo de la casita del perro. vi dos puntos brillantes y un humo que brotaba del fondo de la casita, pero no tuve nada de miedo. entré a la casita y encendí con un fósforo el pequeño lugar. vi sombras, pequeñas y con formas extrañas. una de ellas me dijo que cómo no tenía miedo. respondí que no lo tenía porque esto era un cuento. todas las sombras, muy pequeñas rieron sin frenar. salí de la casita y bajé a mi cuarto. abrí mi lecho y me puse a leer un poco. ¿qué lees?, escuché una voz. era una de las pequeñas sombras que estaba a mi lado. le conté que era la correspondencia de Baudelaire. ¡ah!, dijo. seguí leyendo hasta quedar dormido. cuando abrí los ojos aún estaba oscuro. busqué mi libro pero no lo encontré. pensé que se lo habían llevado las sombras. subí hasta el último piso de la casita del perro y sin miedo entré. ¿han visto mi libro?, pregunté. sí, respondieron todos... es mío, les dije. risas, muchas risas... sonreí y salí de aquella casita hasta llegar a mi cuarto. aún estaba oscuro. me tumbé en la cama y dormí... escuché unos cuchicheos pero no quise hacerles caso... siguieron hasta que lentamente se disolvieron con el despertar del un nuevo día... abrí los ojos y vi mi libro al lado de mi cama. lo cogí y seguí con mi lectura.

san isidro, diciembre de 2008

el corredor


me puse mi mejor camisa y salí en busca del amor. las calles estaban llenas de gente hermosa. los autos eran un arco iris de latas. las flores olían a un cielo perdido. mis piernas corrían sin sentir el piso. todo era un sólido cielo cuando una mano detuvo mis pasos. ¿quién eres?, preguntó la inmensa mano. le dije mi nombre y esta me dejó seguir en mi carrera... todo el día corrí. mis ropas mojadas seguían pegadas a la carne, mis sueños esperaban mi cansancio. todo era una realidad a punto de reventar en trozos de ideas... vi al final mi destino. detuve mis pasos y lentamente gateé hasta llegar a esa casa de ventanas iluminadas. toqué la puerta y esta se abrió. entré y escuché una voz hermosa de mujer diciendo que pasara y me diera un baño. entré y fui al baño. en una silla vi ropa nueva de mi misma medida. me bañé y me vestí. salí del baño y vi una mesa servida llena de comida y bebidas. había mucha gente elegante, entre hombres, mujeres y niños. di un paso hacia aquel comedor pero algo dentro de mi me dijo que no, que mejor saliera y siguiera corriendo hacia otro lugar. la puerta estaba abierta y antes de irme les dije adiós. todos respondieron con mis mismas palabras, agitando sus manos. salí y corrí perdiéndome en la profunda oscuridad de la noche... corrí y corrí hasta llegar a un lugar mas hermoso que el anterior. toqué la puerta pero no se abrió. ¡no!, escuché gritos. entré y vi a muchos ancianos tirados en un piso lleno de moho y telaraña. cogí a cada anciano y los puse en sus ruinosas camas. cogí una escoba y barrí toda la casa... el día llegó pero yo seguía limpiando hasta que escuché una voz que me decía: ¿quién eres?. le dije mi nombre y salí sin pensarlo de aquella casa. no dejé de correr hasta llegar a un bosque en donde todos los árboles me preguntaron mi nombre. les repetí mi nombre varias veces. me dejaron entrar y sentí que llegaba a casa... la inmensa mano me cogió del cuello y me puso sobre el pico de uno de los árboles. ¿adónde vas?, preguntó la mano. a casa, le dije. la mano me bajó del pico y me dijo que siguiera buscando. eso hice hasta que llegué a un abismo. grité mi nombre y sentí que ese era mi hogar. salté y sentí que dejaba de ser. sin nombre, ni preguntas ni respuestas... hermoso y profundo como el cielo por la noche...

san isidro, diciembre de 2008

Tuesday, December 09, 2008

el muerto


le vi echado en la calle. parecía un muerto. sus ojos abiertos, su cuerpo sin movimiento, su ropa desarreglada, sus manos cerradas... un muerto, volví a pensar. iba a llamar a la gente pero no, decidí olvidar todo y seguir mi camino hacia casa. mi madre estaba cocinando y mi padre echado en su cama con las manos cerradas, los ojos abiertos como un hombre muerto y sin nadie quien le ayude...

san isidro, diciembre de 2008