Thursday, September 06, 2007

Amigos


Sonrisas que cubren sentimientos
La voz del poeta araña el brillo de un día bello
Todo es perfecto
Todo se hace bien
Es un momento
en que dos cuerpos se hacen hermanos
unidos
como los dedos de una mano...
Uno mas uno no es dos, es amigos...
Todo el brillo es momentos eternos,
tiernos,
cálidos y llenos de alegría
pintada por sonrisas,
sonrisas
sonrisas gratuitas
que llenan un momento sin tiempo...
Lince, Septiembre del 2007

Wednesday, September 05, 2007

Libros y libros y libros... y libros


en mi tienda tengo hojas y letras
tiradas como hojas secas de un árbol
me siento tan lejos de ti
que existe una isla
que flota sobre nubes de oro
que nacen rosas cantarinas
y un enano es el jardinero...
en mi estado hay agua fresca
que sacia toda sed
toda mancha se hace hoja blanca
y el sentimiento escribe sobre ellas...
hay un momento en la noche santa
en que la luna duerme como todo
hasta el silencio se aleja de todo
y un enano de oro nace cada día...
para qué pensar en esta vida
en esta muerte
en esta noche
si cada inicio trae un día nuevo
con luces y colores
con sabores y dolores...
cierto, dijo el enano
cuando todo se hizo
hoja escrita
hoja santa
que me dice tantas cosas
y que lees mientras duermes
mientras vives...
sal y ve frente tuyo
hay un momento que te espera
es para todos tus momentos
que están repletos de vacíos...
sal y empieza a escribirte
sobre la hoja seca
del árbol de la vida...
san isidro, septiembre del 2007

Me conozco



Ese es mi lecho, los libros y la ropa que me ha de cobijar en esta noche llena de humedad y frío. Hay una cama y en ella han quedado marcados tantos sueños e ideas... Unos libros de cabecera, entre ellos Borges, Platón, Sebald, Thomas Pynchon, entre otros... Mi teléfono rojo que no es comunista ni cerrojo, no, es mi fono de casa en horas muy tempranas y muy tardes. Una pared que oculta el mundo de afuera, esos autos, esa gente, esos pájaros y su cantos matutinos y alegres. El piso es alfombrado, de color verde, así como el color de los ojos de un ángel, si es que existen.

Uno de esos lugares en donde acostumbro mirar los libros y revisar una que otra hoja. ¡Cómo me encantaría releer tantos libros que he leído! No hay tiempo. El trabajo, y otras cosas mas, lo impiden. Dentro de este lugar han brotado tantos cuentos... Hay veces que me pongo a leerlos y me digo ¿quién los ha escrito? Por supuesto, uno de mis tantos yos.

En estos tiempos leo a Vila-Matas, me gusta su manera de escribir, descuidada y un maltrato a sí mismo a fuerza de un intento de genio. Me gusta mucho este autor. Cuento con no menos de seis libros de él. También leo a Bukoswki. Mas que sus cuentos y novelas, me gustan sus poemas. Otro autor que me encanta es Carver, es un genio, el mejor de los cuentistas que he leído, junto con Chejov... ¿Kipling? Otro grande. Poe, bueno, el padre de todos los cuentistas. Le tengo un respeto muy grande. Dicen que su traducción del francés al ingles y del ingles al español lo han mejorado. Puede que sí, pero no importa, es un genio mayor.

Hace poco comencé a leer el Ulises de Joyce. Con mucho temor porque muchos que lo han cogido no lo han terminado. En mi caso, recién lo leo y he notado su ironía e intensidad narrativa, aunque no he pasado de unas cuantas páginas. Espero terminar este libro que dicen que pocos lo ha terminado. Siempre le tuve respeto, quizá porque no creí entenderlo. En estos tiempos un libro no necesito entenderlo, me agrada mas sentir la intensidad de su narrativa, así como una nota musical...

Los dejo. Debo descansar. Debo de seguir viviendo entre estos libros y notas que me gustan. Pero ahora, me he conseguido una cámara nueva, digital. Me gusta mucho, pues es esta foto la primera que he tomado.

Respira y no lo olvides. Somos uno.

San Isidro, Septiembre del 2007

Tuesday, September 04, 2007

Ritmo santo

Podría dejarlo todo, irme lejos de todo, estar sentado en una casita en las orillas de un mar calmo. Podría ser libre buscando y buscando lo inevitable. No. No. No es posible vivir si uno encorcetéa su vida en imágenes gratuitas, soñadas, inventadas por aquello que ha brotado de todo el bolsón de nuestra historia personal.

Leía a Borges y Sabato. Sus Diálogos. Dos hombres solitarios. Dos escritores grandes o pequeños que se escuchan en las librerías o centros de estudios. Hombres buscando lo mismo que tu y yo. La libertad. La paz. Mas que nada, entender el sentido de la vida... Y todo estaba dentro de ellos, aunque ya lo sabían, ya lo había leído, porque mas que escritores eran grandes lectores... Me asombraba de su gran cultura. Y ahora, aquí me encuentro, hablando de dos seres tan solitarios como yo... buscando y buscando y buscando...

Tendría no mas de veinte años cuando escuché por la primera vez acerca de la Paz. La leí y tuve un sueño, y con ese sueño, me uní al camino de los escritores, es decir, de los soñadores... Vi en ese lugar a un hombre de barbas hirsutas, negras y lacias. Su cabello largo, limpio y con ese toque de santidad que le da una sábana... Frente a este hombre vestido todo de blanco se encontraban muchos jóvenes de diferente edad y de sexos diferentes. Le vi mover las manos como si danzara con la vida de los jóvenes. Le escuché hablar con pocas palabras pero todas ciertas. Le vi pararse y acercarse hacia mí. Ya frente a mi, preguntó dos veces: ¿quieres conocer? Callé, no supe qué decir. Sonrió y se dio la vuelta hasta sentarse en una esterilla amarilla. Percibí que estaba en una especie de cabaña, cubierta por esteras. Los jóvenes le miraba, totalmente concentrados. Quise sentarme a sus lados y ver a este hombre santo. Me senté y me fijé en mis vecinos. Todos eran desconocidos, pero cada uno de ellos parecía bailar al ritmo del aliento del hombre santo. Yo también. Fue bello, muy bello estar meciéndose en ese vaivén... De pronto todo comenzó a deshacerse como si fuera arena entre las manos del sueño. Quise levantarme pero no pude. Me fijé en sus ojos y él se clavó en los míos... Luego, desperté y le vi nuevamente, parado frente a mi cama. ¿Quieres conocer?, preguntó. Sí, respondí, y en ese instante vi que su cuerpo empezaba a diluírse como el aire por el viento hasta volverse en una brisa que entraba por mi nariz y salía por mi boca... Desde aquel día, siempre que me veo en el espejo, veo en el fondo de mis retinas, los ojos de aquel hombre de barba hirsuta y negra como la noche...

Aquel día salí a la calle con mis libros en las manos. Tomé un auto hacia mi centro de estudios. Ya era la hora de mis clases y cuando entró en profesor, vi al hombre mirarme nuevamente a los ojos, diciéndome: ¿Quieres conocer?. Asentí, con la cabeza mientras el profesor hablaba y hablaba y hablaba pero yo tan solo sentía el ritmo de su aliento en mi propio aliento...


San Isidro, Septiembre del 2007

hijos no deseados





Recuerdo cuando la mujer con la cual me acostaba, me dijo: no me viene... Pensé en aborto, no la amaba... No le dije nada. Busqué a un amigo y pedí consejo. Tenlo, me dijo. Ciegamente le hice caso. Luego, me arrepentí. Luché mucho con la madre pero ella quiso tenerlo. Lo tuvo y con ello, me tuvo angustiado por años y años. El dinero, el tiempo, la falta de atención, etcétera. Luché conmigo mismo. Pensaba en la libertad, en mi tiempo, en mí, en mí, en mí.... ¡Dios! ¡Qué oscuridad!



El tiempo ha pasado, y han pasado tantas cosas. La niña, porque nació mujer, ahora tiene trece años y me llama con ansiedad. Siempre le digo que no tengo tiempo, y es verdad. Nunca nos hemos visto, pero sí en fotos y en el messenger. Hablamos de todo, pero, aún así, somo desconocidos. Le doy consejos y la evito, y no sé por qué... Debe de ser que temo las responsabilidades a largo plaso, sobre todo cuando han caído de esa forma.



La madre tiene otro hombre y yo estoy solo como un hongo. Solo. Solo. No está mal la palabra solo. Sin embargo, la niña de trece años me llama y me dice que desea verme. ¿Para qué?, le pregunto. Eres mi padre, me dice. Callo la boca, no quisiera herirla. Sobre todo cuando fue un hijo no deseado...



La madre me ha llamado. La niña está enferma. Iré a verla aunque viva lejos. Es seguro que algo sentiré. Soy un ser humano y el amor es una puerta abierta en mi vida. La dejaré entrar y veré los ojos de Dios en el fondo de las retina de un hijo no deseado....





San Isidro, Septiembre del 2007

Monday, September 03, 2007

Tipos buenos

Ya sería la hora de cerrar el taller cuando vino este buen tipo y me pidió un poco de pan. Se lo di pero antes le tomé esta foto, tras las rejas. El estaba afuera en la calle y yo estaba dentro del taller, esperando la hora de salir rumbo a mi casa...

Si se fijan bien en su rostro, verán que es un tipo que no gusta de bañarse ni afeitarse, pero, siempre es bien educado. Aficionado a las drogas y a la vida de noche, es un buen tipo...

Me hubiese gustado que sea poeta, ladrón, perro, pero no, no, no, es un buen tipo que gusta comer lo que encuentra en cada lata de basura por las calles y un poco de pan que me pide y que le doy con un sentimiento de pesar, pesar, qué extraña palabra para un hombre dueño de su imagen y de sus sueños... No, es un buen tipo que veo cada noche en que estoy a punto de cerrar el taller, rumbo hacia mi casa con muchas ganas de escribir...


San Isidro, Septiembre del 2007

Camino de vivos y muertos...


Este pedazo de mi mundo es clamoroso. Noche a noche la veo llena de gente que irradia comfort. Me gusta caminar por este sendero, lleno de autos bonitos, gente mas linda y eso nuevo que gusta tanto a mi mente. Regalos, pienso mientras camino derecho hacia la librería con todas las ganas de comprarme mas libros si es que ha llegado una que otra novedad de literatura europea. Me agrada mas que la latino americana. Pero, es mi gusto y no el de ustedes. Les creo cuando ven esta foto que no dice nada, pero, tiene su historia.
Por ese lugar pasó la esposa de mi padre. Pasó de la mano de su hermana y de su padre, y ahora, los tres están muertos, tan muertos como pronto lo estaremos todos. Mi padre cuenta con mas de noventa años y sueña con su esposa, que no es mi madre. La ve caminando por este mismo lugar. Mientras se sienta en una banca que está al lado de este lugar. La ve y habla solito. Todos le miran. Les digo que no digan nada, que delira por su esposa, pero mi padre sigue hablando, hablando hasta que le pido que sigamos caminando hacia la librería...
Conversamos de su esposa, de su pasado y de su vida. Nada, me dije, nada tengo y nada me llevaré... Le escucho y le digo que si desea que lo lleve de vuelta a su casa que no está lejos de este caminito bonito. Vamos, me dice. Lo llevo de vuelta a su casa y me pregunta cuándo volveré. Pronto, respondo. Lo dejo en su casa y vuelvo a pasar por este lugar, bonito y siento que no estoy solo, que hay tanta gente que ha pasado por este lugar que ya tiene historia, pues yo, la estoy fotografiando y dándole mi alma, vida tras de las vidas de los que una vez la tuvieron... Subo a mi auto y me voy.
Los dejo. Mañana les contaré otra cosa...
San Isidro, Septiembre del 2007

Mi barrio

Eso es lo que veo diariamente cuando llego a mi centro de labores. Es un jardincillo, un poste, una vereda, un nuevo negocio al frente, pista, el auto de un vecino, el edificio que tiene toda una historia que otro día les narraré...

Veinte años la veo y ha cambiado mucho. Yo también. Gente que pasa por este lugar es cada vez mas vieja, niños que antes no existían. Me hace pensar que todo es irreal. Pronto no estaré. Habrá otra persona mirando este mismo lugar con su caminito de vereda llena de basurillas y orines de perros callejeros. Sin embargo, me agrada ver este pedazo de mundo, mi mundo, el cual ha sido testigo de mi renacimiento, de esas ganas de apreciar la vida a través del arte, de mis textos, de ese pasado que ocurre día a día. Y cuando es de noche, este poste que está en medio, alumbra mi inspiración para narrar o inventar las locas ideas que brotan de mi ser interior...

Ya casi me siento un ser humano. Soy. Soy. Eso es importante. Pocas cosas me tocan. Y, todo me sorprende, como si tuviera una filmadora dentro de mis ojos. Y allí, tras de todo, está el aliento que hace que viva y aprecie este momento de magia y gratitud por este pedazo de mi mundo...


San Isidro, Septiembre del 2007


Sustos y alegrías

Iba a mi chamba, como le dicen al trabajo en esta parte del planeta. Tenía en mis manos la camarita de la menor de mis sobrinas. La hora me ganaba y el auto que tengo estaba laborando, es decir, chambeando con el chofer, vendiendo lo que mi pequeña fabrica elabora. Miré mi reloj de plástico y vi la hora. ¡Es tarde!, me dije y alargué la mano. Un auto paró y era un taxista.Pregunté el precio que cobraba por llevarme a mi chamba y acepté lo que me pidió. Subí y le vi un corte en un cachete de la cara del taxista. Era un tipo enorme, demasiado grande para ese auto. Vi que era un tipo bien vivido. Le dije si podía tomarle una foto. Sí, respondió medio sonriente. La otra vez subieron a mi carro dos chicos con una filmadora y me pidieron permiso para que me filmaran.

El tipo siguió hablando y es seguro que habrá pensado que tenía una suerte o un ángel con los amantes de las artes. O fue una gran casualidad. Debe de ser eso. Soy casado, tengo nueve hijos y dos autos mas que lo hago trabajar con los mayores de mis hijos, que son de mi cuarto matrimonio, dijo. Le pedí que me mirara y zas, allí está... Sonriente, preguntándose qué tan loco soy. Algo, algo, algo, le respondo en silencio...

Luego le tomé fotos a sus manos y vi ese muñequito gracioso. Le pregunté si era un regalo. Me respondió que era de su mujer. Que ella los elaboraba, que había un taller en su casa con su cuarta esposa. Les pregunté por las otras. Sonrió y no le dije mas. Hay veces el silencio es sinónimo de sensatez...

Llegamos cuando estábamos hablando de Gabo, de sus obras que no me gustan. Le dije que yo era un gran escritor pero nadie me conoce ni me conocerá. Sonrió y luego me dijo: llegamos. Le pagué y me despedí de este hombre de extraña y peligrosa sonrisa...



San Isidro, Septiembre del 2007




Sunday, September 02, 2007

Mis pies


Y allí estoy, sentando leyendo a Vila-Matas, "Suicidios Ejemplares", de la editorial Anagrama. Hubo un instante en que me tomé esta foto y pensé que sería algo interesante para mi vida.
Espero que quien lea este texto conozca mis pies, un pantalón que quise ponérmelo porque hacía juego con mi chompa de colores y mi camisa celeste y mi chalina del mismo color que mi pantalón pero de lana. Lo que no se ve de esta foto es mi largo calzoncillo negro que es como una malla de licra pero contiene pelusitas, como vellocidades que hace que no me pique las piernas, que también tienen vellocidades, aunque ahora que estoy viejo, no tanto, para qué exagerar...
En este cruel frío, estoy bien arropado, casi como un bebé. Y, como siempre, leo acompañado de una tacita de té muy caliente. Voy a conseguirme una mejor cámara fotográfica, pues esta que tengo es de mi hermana, y no es tan buena. Cuando la obtenga, tomaré parte de mi sentir mas interno. ¡Mis pasos por la vida!
Mi piano que tanto me gusta tocarlo cuando llega la noche y nadie está despierto en casa, tan solo mi sombra y mis notas que salen del viejo piano. Toco a oscuras, como Chopin. También tomaré fotos a mis libros preferidos y a mi perro que diariamente se caga en la puerta de mi cuarto, pero, le quiero tanto como esos calzoncillos negros y largos que calientan mis piernas con pocas vellocidades. Y si ven mejor esta foto que les muestro, verán que uso medias blancas, son forradas y gruesas pero suavecitas para calentar mejor mi pies, ya gastados de tanto andar, con una que otra uña destrozada y unos dedos largos y feos como los dedos de mis manos. Mis zapatillas son muy viejas y tiene casi un hueco en la planta de mis pies. Podría comprarme otras, pero no, ya viene el verano y no necesitaré de eso. En verdad tengo una vida preciosa y llena de todo, todo, todo, todo... Una de ellas es la alegría, es la que mejor me cae, junto con la paz que embellece todo cuanto veo. Lo juro.
San Isidro, Septiembre del 2007

Libreros


Le pedí una foto, me dijo que no, que no deseaba tomarse una foto. Lo sentí incómodo y cedí en tomar una parte del librero, aquello que lo mueve de un libro hacia otro. Le compré dos libros. Caros. No importa, me gusta comprar libros, muchos libros y tenerlos frente a mi ojos, leerlos, olerlos... pues cada libro tiene su aroma. Cuando son libros viejos, hay que tenerle respeto. Y si son malhajados, hay cuidarlos como un herido de guerra. Llevarlo a un tratamiento interior. Calmarlo. Y dejarlo al restaurador. Dejarlo y esperar a que vuelva a tus manos. Es lindo esta manía de los libros. Me encanta tener mas y mas, que mi casa esté llena de ellos. Mis padres no existen. Y aunque caminan por toda la casa y escucho sus voces y quejas, no hay nada cuando me encierro en mi cuarto y tomo un libro. Lo abro y leo un poco de él. Es hermoso. Hay vida. Una parte del alma en tantas hojas de papel.
Cuando leí por la primera vez, casi me desmayo. Era Goethe, "El fausto". Terminé en medio de las estrellas. Tuve sueños en medio del universo. Conversaba con los ángeles y querubines y planetas por crearse... ¡Hermanos! Pude ver al Dios de papel si es que era él. Aunque luego, no le pueda recordar, pero cuando abro un libro, le veo. Siento su mirada, su presencia y me echo a dormir con un libro en el pecho. En el corazón ¡Estoy delirando! ¡Y es hermoso!
Un libro significa mucho para uno como yo que pronto estará frente a frente con su vida y su muerte. Es comom una persona que quiso contar su vida, y la puso sobre una hojas de papel. Un libro es un milagro de papel. Y tengo tantos milagros escritos y de tantos idiomas y tipos de letras y tapas y colores y fotos y, y, y...
No lo dudes. Lee o escribe y aprende a amarte a ti mismo. Uno es así. Un libro es como un espejo, todo cuanto se ve es uno mismo, una parte mas de ese universo llamado ser humano...
San Isidro, Setiembre del 2007

Me gusta


Me gusta estar suelto
con penas heridas
hienas lejanas
Y cuando llega la noche
me gusta
leer libros
que compro y compro
sin saber por qué
ni cuando los leeré...
Las noches llenas de magia
me gustan
Las tardes con autos modernos
me gustan
Todo me gusta
cuando siento la paz dentro de mí...
Puede que sea uno que sueñe
pero, como John Lennon,
no es malo ni bueno soñar
y no es malo ni bueno vivir
respirando sin parar
aire de paz
de eso que aligera mis pasos
mientras tomo este té
junto a una tartaleta de cereza
cuando compro libros y libros
que no sé
si algún día leeré...
Puede que sea uno como tu,
que no sabe qué hacer con su vida
que tiene dinero y lo gasta más de la cuenta
pero
¡y qué!
Es tiempo de hacer lo que más nos gusta
mientras somos sinceros
y respiramos,
sintiendo en cada aliento
el regalo de esta vida
mientras sentado en un café
continúo con mi té y tartaleta
leyendo y leyendo
leyendo y leyendo...
San Isidro, Agosto del 2007

Saturday, September 01, 2007

El viaje


Si hay palabras que uno debiera inventar, estás serían gracias por estar vivo de poder escoger, decidir el camino que nos lleva hacia la verdad.
Tuve tantos errores pero desde aquel día en que la vida volvió a mi conciencia pude entender al fin el camino a seguir. Y hoy lo sigo, lento, cayendo, siempre adelante sabiendo que es la conciencia la que me llevará a la meta.
Uno encuentra tanto en sus viajes pero es el amor, el calor a humanidad, a la paz lo que uno espera siempre.
Hace mucho viajé y toqué el otro lado de la orilla. Todo era bello. Sin embargo eso no calmaba mi ansiedad, mi búsqueda a seguir.
Puedo seguir y aunque no hay luz al final del camino sí hay una fuerza que me lleva de la mano, a pesar de mí mismo. Podría decir que viajo lejos, pero no muevo un solo dedo...
Ya en la vida, en aquel centro de la vida, puedo sentir que es la verdad. Todo era verdad. Lejos. Cerca. Uno dentro del otro. Todo es verdad, en constante movimiento, así como el Sol, las estrellas y nuestros corazones...
Ve y no vuelvas sin tu alma. Jamás.
San Isidro, Agosto del 2007

Friday, August 31, 2007

perro



Todas las mañanas hace su caca en la puerta de mi cuarto. Huele terrible. Y, apenas salgo a darme un duchazo, viene en pos de una sobada de panza o de una rascada de columna que tanto le gusta. Tiene no más de ocho meses pero es un buen amigo. Hay veces en que lo hago pasar a mi cuarto pero sus pedos son peores que sus eses, por lo tanto, lo dejo en la puerta, durmiendo, roncando, porque ronca peor que yo. Le pongo una cena con abundante agua y le dejo todas las mañanas, encerrado entre el techo de la casa en que vivo y la reja de salida.

Pareciera mirar a la gente con pena, pero no es así. Ya ha destruido muchos zapatos míos entre otras cosas peores. Y, extrañamente no le gusta salir a la calle. Odia a la gente extraña o quizá sea que le teme tanto como ellos a él. Si vienes un día a mi casa, verás que es verdad, aunque se te acercará para darte unas lamidas en las manos o pies, y si le das un poco de tu amén, verás lo que te digo...

Aún así, le quiero. Sobre todo cuando llego a casa agotadísimo. Me mira y me lame las manos que tengo que volvérmelas a lavar para cenar porque a este perro le gusta comerse sus propias eses. Y mientras ceno, me mira. Muchas veces me doy la vuelta y ya, ya cenó por mí. Es un buen perrito, le quiero tanto como él a mí. Me gusta sus ojos. Negros como la noche embreada. Y sus cabellos son de una fiera o un tigre mesclado con oso. Le quiero, no hay nada que hacer...

Le observo mucho, sobre todo cuando salimos a pasear por las mañanas, y va y viene de una rama de un árbol hacia otro. Mea. Caga. Vive como tu, como yo. Hay veces en que me pregunto quién vivirá más, quién le recordará... Dicen que este tipo de perro vive por lo menos más de veinte años. Y yo que ya voy por los sesenta, creo que me verá dejar este mundo extraño pero bello como sus ojos negros. Espero que cuando lo haga, este viejo perro esté a mi lado, como ahora en mi cuarto, en que sus pedos me asfixian, pero, uno a todo se acostumbra... a todo, hasta el amor a los animales...


San Isidro, Agosto del 2007

piernas


eso es lo que vi mientras cerraba los ojos con un libro en mi pecho. piernas de personas, en este caso son las piernas de un grupo musical, que en verdad no me agrada, siento que no son ellos mismos, mas bien una versión de Sting en español, pero, esa es mi estúpida versión pues, ¿qué hay nuevo bajo el sol?... me agrada cuando es Borges quien lo escribe. hace poco leía uno de sus Diálogos entre Borges y Sabato. tal para cual, uno oscuro y pesimista, el otro fantástico y gran soñador. me gustó aquel libro de Diálogos.

nunca me había puesto a pensar en las piernas de las personas. unas son gruesas, blancas, débiles, huesudas, lisas, velludas, etc. una gran variedad para la mente. el creador sí que tuvo gruesas ideas al respecto. por mi lado, continúo escribiendo cosas que siento que deberían decirse sin ningún afán de notoriedad, mas bien, el de desaparecer cada vez mas.

eso está pasándome en estos tiempos en que escribo y casi dejo de ser yo mismo, como si fuera una sopa de letras quien dijera, contara estas notas en este Blog tan especial, y al cual le estoy muy agradecido porque me dejan escribir sin preguntarme quién diablos soy, eso no importa, mas bien el que continúe contando historias como la de estas piernas que se muestran como postes, árboles humanos, deshumanizados, con hambre de originalidad. eso es lo que veo y siento, pero las piernas que yo vi en mis visiones fueron muy diferentes. habían como preocupación entre todos, como si tuvieran vida propia. listos a dejar cuanto hacían e hicieran otra cosa como el arrancarse del cuerpo e irse corriendo en búsqueda de su sentido que no sea igual al de los caballos.

he visto piernas mutiladas. también entrepiernas mostrando esos vellos y el útero de una mujer al cual no se le ve nada mas que lo que los ojos quieren ver. amo la vida. amor es una palabra muy corta y justa para alguien como yo que precisa de palabras dulces, miradas tiernas y letras que leer mientras la vida le de ese don de la vista porque es un don, y uno gigantesco. ver como el cielo se hace mas y mas negro, o azul oscuro, y cuando amanece ver toda ese despertar, esos cantos de ángeles antes que de las avecillas. eso, es lo que escucho mientras despierto. y, piernas, piernas cubiertas por ropas que ocultan fuerza, responsabilidad, dureza y eso que no existe idioma aun dicho en la vida y quizá en la muerte. piernas que vi y que ahora las veo aproximándose hacia mi con esos zapatos que me dicen una cosa sencilla pero real: piernas vivas, piernas vivas, piernas....


san isidro, agosto del 2007

Wednesday, August 29, 2007

El último de mis padres


Le conocí tarde, estaba sentado en un auto cuando le vi por la primera vez. Estaba besando a una mujer. ¿Quienes serán?, pensaba. Veía perfiles. Cuerpos anhelando chuparse el uno del otro. El tiempo pasaba cuando sentado en un auto vi que del otro auto bajaba mi madre. Mi madre, mamá, mamá... No entendí mucho. Pensaba que todo era un error, un juego de sombras, una mancha grabada en mi vida... Mi madre subió al auto y partió. Estaba contenta, llena de alegría y mis tías a su lado no sabían qué hacer para hablar sin que pudiera yo escuchar.
Llegué a casa y me fui a dormir. Desde aquel día, la magia y el amor a mi madre cambiaron por este señor.
Le volví a ver ya en casa, dueño del cuerpo de mamá y de lo que salió de ambos cuerpos. Dos niñas que fueron mis hermanas pequeñas. Les quise como a nadie. Veía a ese señor y a mamá y no podía quererles. No. No. No. No.
El tiempo siguió su camino y luego, me fui de casa. Busqué la verdad y ella me encontró a mí. Fue bello. Tenía un sendero, un lugar en donde estar. Basta de sombras y misterios. Todo era claro como el día. Mi vida estaba llena de alegría y amor, y recién lo sabía.
Volví a ver a este señor que cuando me miraba a los ojos, decía: Hijo. Le miraba y nunca le dije padre. No. No. No. No.
Le llegué a respetar, admirar, querer, como siempre se hace... a la distancia. Murió una mañana de Junio, lejos de todo. En su viejo continente, junto a mamá, abrazados y jurándose amor eterno. Nunca mas lo volví a ver, pero siempre le sueño y cuando estamos frente a frente, hablamos como lo que somos, viejas sombras tras los ojos sorprendidos de un niño...
Le digo muchas cosas, y esta vez, escucha todo lo que digo, lloro, grito, callo. Es el último de mis padres y cuando veo su foto, le saludo y siento que su sombra está a mi lado...
San Isidro, Agosto del 2007

PAPA



Padre

No tengo nada que decir

Pusiste semillas allí

En la tierra de mi madre...

Yo

Yo

Que no sé aún quién soy

Escribo estas notas

que no dicen mucho mas

que esta foto que guardo de ti...

Hace años te vi

Sentado en tu auto blanco

Y ahora tu cabello es poco y blanco

Sin recuerdos ni futuros

me miras

y preguntas siempre:

¿Quién eres?

Te digo el nombre que me diste

y recuerdas

con tus cabellos blancos

y sonríes

mostrando pocos dientes,

poca esperanza,

poco amor a la vida...

Veo esta foto

y me digo

si algún día

podré ser como tu...

Espero que no,

que la vida me enseñe a vivir

y esperar más vida,

más allá de la muerte...

San Isidro, Agosto del 2007

Tuesday, August 28, 2007

No te conozco


Sonido de piedras
cantos de aves soñando
pueblos sin gente pensante
Hay vida en tus dedos,
uñas afiladas
arañando una imagen...
la mía...
¿Puedo ser tu amigo?
Hay espacio en tu laberinto
en ese sosiego mental
cuando abres la puerta a los muertos vivientes
Uno es poca cosa
cuando pasan los años
Uno es ese que escribe
cuando el tiempo arrastra su presente
¿Puedo conocer tus pensamiento?
¿Habrá un concierto de música clásica para mi alma?
¿Un sueño sin apellido?
La noche oculta mis rostro
Mis ojos solo ven ese lugar al cual miras a lo lejos
Estás sola
en plena carretera
rumbo hacia el futuro,
lejos
donde ni en sueños podré mirarte...
Tengo esta foto
que lo es todo...
Un beso en mis dedos
y una mirada sincera que araña el tiempo...
San Isidro, Agosto del 2007

Inesperado



Y esta foto la tomo un amigo, bastante aburrido en una noche mágica para mí que, por cierto, estaba contento como pocas veces.

Dicen que la alegría es el estado natural de la cosas. Cuando se recibe un regalo inesperado, bello, anhelado y esperado, uno se siente especial. Ese fue mi caso. Volvía de la calle con cuatro libros imprescindibles. Los consiguió un amigo en Buenos Aires a un precio de cuatro por uno. Una bendición.

La noche me agrada, me llena de magia, de eso que escucho cuando Mahler toca su Décima Sinfonía. Algo en la oscuridad que brilla a escondidas y que toca partes perdidas de mi mismo. Un regalo, inesperado de Mahler para mí. Escucho los gritos de esta noche, es decir, el silencio de los soñadores, es espantoso, mágico. Podría relatar una historia, se me está permitido. Así que...

Un ave se detuvo frente a un espejo cuando, sin saber cómo, entró en un cuarto, el mío precisamente. Se acercó al espejo y le miró, picó, aleteó, encrespó su lomo... Era un juego verlo, inpotente ante su agresiva imagen, sin embargo, a su lado, no lejos del ave, se acercaba un gato, negro como mis visiones. Le vi alargar sus uñas y arquear su lomo, cola y encresparse, listo para un juego sangriento mas. La paloma se miraba de costado entre el espejo. Voló hacia lo alto del cuarto. Olió el peligro, por supuesto. El gato empezó a mirarle con sus ojos negros y sus parabólicos bigotes. Vi todo esto cuando sentí coger el espejo mientras ambos animalillos, me miraron, preguntándose: ¿Adonde se lleva a mi amigo? Sus miradas me hincaron. Me detuve y di la vuelta al espejo. Me miré. Si, era yo. Viejo, enfermo, medio tonto y con mucho frío y sin ganas de trabajar... El perfecto vago. Dejé el espejo a un lado y fui hacia la paloma. Antes saqué al gato negro. Lo encerré en mi baño. Cogí la paloma que no cesaba de picotearme la mano hasta dejarla libre en la salida de mi cuarto, con la ventana abierta. La solté y se fue volando sin decir un gracias ni un hasta luego. Luego fui donde mi gato. Lo solté y este fue corriendo hacia el espejo. Lo miraba, arañaba, gemía y luego, se fue por la ventana de mi cuarto, posiblemente libre pero no tanto pues sabía que volvería por una dádiva mía. Iba a salir al trabajo pero me dije que hoy día no, hoy sería diferente. Sería una paloma, un gato, un vago mirando por la ventana de su cuarto, esperando salvar una vida... Tuve suerte, una cucaracha que estaba patas arriba peleaba on su suerte. La volteé y le vi alejarse por la ventana de mi cuarto, caminar por la pared hasta llegar al piso, para, seguir con su desconocida ruta, pero muy sabida por este bicho. Pensé que se iba a mirar al espejo pero este bicho sabía muy bien lo que deseaba. Quería morir o vivir para siempre, y murió aplastada por los pies de un vecino del costado de mi cuarto. Bajé de mi psio y recogí los restos del insecto y los tiré a la basura. Luego, subí a mi cuarto y fui a mirarme al espejo. No sé por qué, pero vi algo diferente en mí, como un intento de copiar algo digno que viera en ese insecto que ya no poseía la vida... Sonó el teléfono, rompiendo mis pensamientos. Mi jefe. Le dije que iría en un momento, no sé cuantos momentos, pero iría. Salí de casa al cabo de un rato y de tapar todo el espejo con pintura negra, y luego, fui a laborar, como siempre, y mas tranquilo...

San Isidro, Agosto del 2007

Monday, August 27, 2007

mi madre



La veo y no la veo. Bella de alma. Dura en su expresión. Enferma de tanto amor sin medida. La veo día a día y siento que no soy yo quien la mira, sino, el otro, aquel que se busca y se pierde mientras la escucha día a día...

La veo de noche mientras llego temprano, y cuando la encuentro adormecida sentada en la silla de la mesa de diario, siento que no soy yo a quien espera, que es al otro, aquel que aún no llega a su casa ni llegará...

La saludo y le digo gracias en silencio, porque ella habla en ese santo idioma.

La veo subir a su cuarto y siento que el cuerpo le pesa. Los años le cuelgan en los ojos y en su espalda como un cristo subiendo al cadalso. La noche se le hace su hermana esperada, y espero, siempre espero que, algún día, venga el otro, aquel que le dice tantas cosas, en su mismo idioma, el silencio del amor sin medida...

San Isidro, Agosto del 2007