es extraño, cada día leo menos y escribo mucho menos... ha llegado el punto de que ni siquiera leo, tan solo vivo y vivo con mayor intensidad...
Thursday, September 06, 2007
Amigos
Wednesday, September 05, 2007
Libros y libros y libros... y libros
Me conozco
Ese es mi lecho, los libros y la ropa que me ha de cobijar en esta noche llena de humedad y frío. Hay una cama y en ella han quedado marcados tantos sueños e ideas... Unos libros de cabecera, entre ellos Borges, Platón, Sebald, Thomas Pynchon, entre otros... Mi teléfono rojo que no es comunista ni cerrojo, no, es mi fono de casa en horas muy tempranas y muy tardes. Una pared que oculta el mundo de afuera, esos autos, esa gente, esos pájaros y su cantos matutinos y alegres. El piso es alfombrado, de color verde, así como el color de los ojos de un ángel, si es que existen.
Uno de esos lugares en donde acostumbro mirar los libros y revisar una que otra hoja. ¡Cómo me encantaría releer tantos libros que he leído! No hay tiempo. El trabajo, y otras cosas mas, lo impiden. Dentro de este lugar han brotado tantos cuentos... Hay veces que me pongo a leerlos y me digo ¿quién los ha escrito? Por supuesto, uno de mis tantos yos.
En estos tiempos leo a Vila-Matas, me gusta su manera de escribir, descuidada y un maltrato a sí mismo a fuerza de un intento de genio. Me gusta mucho este autor. Cuento con no menos de seis libros de él. También leo a Bukoswki. Mas que sus cuentos y novelas, me gustan sus poemas. Otro autor que me encanta es Carver, es un genio, el mejor de los cuentistas que he leído, junto con Chejov... ¿Kipling? Otro grande. Poe, bueno, el padre de todos los cuentistas. Le tengo un respeto muy grande. Dicen que su traducción del francés al ingles y del ingles al español lo han mejorado. Puede que sí, pero no importa, es un genio mayor.
Hace poco comencé a leer el Ulises de Joyce. Con mucho temor porque muchos que lo han cogido no lo han terminado. En mi caso, recién lo leo y he notado su ironía e intensidad narrativa, aunque no he pasado de unas cuantas páginas. Espero terminar este libro que dicen que pocos lo ha terminado. Siempre le tuve respeto, quizá porque no creí entenderlo. En estos tiempos un libro no necesito entenderlo, me agrada mas sentir la intensidad de su narrativa, así como una nota musical...
Los dejo. Debo descansar. Debo de seguir viviendo entre estos libros y notas que me gustan. Pero ahora, me he conseguido una cámara nueva, digital. Me gusta mucho, pues es esta foto la primera que he tomado.
Respira y no lo olvides. Somos uno.
San Isidro, Septiembre del 2007
Tuesday, September 04, 2007
Ritmo santo
Podría dejarlo todo, irme lejos de todo, estar sentado en una casita en las orillas de un mar calmo. Podría ser libre buscando y buscando lo inevitable. No. No. No es posible vivir si uno encorcetéa su vida en imágenes gratuitas, soñadas, inventadas por aquello que ha brotado de todo el bolsón de nuestra historia personal.Leía a Borges y Sabato. Sus Diálogos. Dos hombres solitarios. Dos escritores grandes o pequeños que se escuchan en las librerías o centros de estudios. Hombres buscando lo mismo que tu y yo. La libertad. La paz. Mas que nada, entender el sentido de la vida... Y todo estaba dentro de ellos, aunque ya lo sabían, ya lo había leído, porque mas que escritores eran grandes lectores... Me asombraba de su gran cultura. Y ahora, aquí me encuentro, hablando de dos seres tan solitarios como yo... buscando y buscando y buscando...
Tendría no mas de veinte años cuando escuché por la primera vez acerca de la Paz. La leí y tuve un sueño, y con ese sueño, me uní al camino de los escritores, es decir, de los soñadores... Vi en ese lugar a un hombre de barbas hirsutas, negras y lacias. Su cabello largo, limpio y con ese toque de santidad que le da una sábana... Frente a este hombre vestido todo de blanco se encontraban muchos jóvenes de diferente edad y de sexos diferentes. Le vi mover las manos como si danzara con la vida de los jóvenes. Le escuché hablar con pocas palabras pero todas ciertas. Le vi pararse y acercarse hacia mí. Ya frente a mi, preguntó dos veces: ¿quieres conocer? Callé, no supe qué decir. Sonrió y se dio la vuelta hasta sentarse en una esterilla amarilla. Percibí que estaba en una especie de cabaña, cubierta por esteras. Los jóvenes le miraba, totalmente concentrados. Quise sentarme a sus lados y ver a este hombre santo. Me senté y me fijé en mis vecinos. Todos eran desconocidos, pero cada uno de ellos parecía bailar al ritmo del aliento del hombre santo. Yo también. Fue bello, muy bello estar meciéndose en ese vaivén... De pronto todo comenzó a deshacerse como si fuera arena entre las manos del sueño. Quise levantarme pero no pude. Me fijé en sus ojos y él se clavó en los míos... Luego, desperté y le vi nuevamente, parado frente a mi cama. ¿Quieres conocer?, preguntó. Sí, respondí, y en ese instante vi que su cuerpo empezaba a diluírse como el aire por el viento hasta volverse en una brisa que entraba por mi nariz y salía por mi boca... Desde aquel día, siempre que me veo en el espejo, veo en el fondo de mis retinas, los ojos de aquel hombre de barba hirsuta y negra como la noche...
Aquel día salí a la calle con mis libros en las manos. Tomé un auto hacia mi centro de estudios. Ya era la hora de mis clases y cuando entró en profesor, vi al hombre mirarme nuevamente a los ojos, diciéndome: ¿Quieres conocer?. Asentí, con la cabeza mientras el profesor hablaba y hablaba y hablaba pero yo tan solo sentía el ritmo de su aliento en mi propio aliento...
San Isidro, Septiembre del 2007
hijos no deseados
Monday, September 03, 2007
Tipos buenos
Ya sería la hora de cerrar el taller cuando vino este buen tipo y me pidió un poco de pan. Se lo di pero antes le tomé esta foto, tras las rejas. El estaba afuera en la calle y yo estaba dentro del taller, esperando la hora de salir rumbo a mi casa...Si se fijan bien en su rostro, verán que es un tipo que no gusta de bañarse ni afeitarse, pero, siempre es bien educado. Aficionado a las drogas y a la vida de noche, es un buen tipo...
Me hubiese gustado que sea poeta, ladrón, perro, pero no, no, no, es un buen tipo que gusta comer lo que encuentra en cada lata de basura por las calles y un poco de pan que me pide y que le doy con un sentimiento de pesar, pesar, qué extraña palabra para un hombre dueño de su imagen y de sus sueños... No, es un buen tipo que veo cada noche en que estoy a punto de cerrar el taller, rumbo hacia mi casa con muchas ganas de escribir...
San Isidro, Septiembre del 2007
Camino de vivos y muertos...

Mi barrio
Eso es lo que veo diariamente cuando llego a mi centro de labores. Es un jardincillo, un poste, una vereda, un nuevo negocio al frente, pista, el auto de un vecino, el edificio que tiene toda una historia que otro día les narraré...Veinte años la veo y ha cambiado mucho. Yo también. Gente que pasa por este lugar es cada vez mas vieja, niños que antes no existían. Me hace pensar que todo es irreal. Pronto no estaré. Habrá otra persona mirando este mismo lugar con su caminito de vereda llena de basurillas y orines de perros callejeros. Sin embargo, me agrada ver este pedazo de mundo, mi mundo, el cual ha sido testigo de mi renacimiento, de esas ganas de apreciar la vida a través del arte, de mis textos, de ese pasado que ocurre día a día. Y cuando es de noche, este poste que está en medio, alumbra mi inspiración para narrar o inventar las locas ideas que brotan de mi ser interior...
Ya casi me siento un ser humano. Soy. Soy. Eso es importante. Pocas cosas me tocan. Y, todo me sorprende, como si tuviera una filmadora dentro de mis ojos. Y allí, tras de todo, está el aliento que hace que viva y aprecie este momento de magia y gratitud por este pedazo de mi mundo...
San Isidro, Septiembre del 2007
Sustos y alegrías
Luego le tomé fotos a sus manos y vi ese muñequito gracioso. Le pregunté si era un regalo. Me respondió que era de su mujer. Que ella los elaboraba, que había un taller en su casa con su cuarta esposa. Les pregunté por las otras. Sonrió y no le dije mas. Hay veces el silencio es sinónimo de sensatez...
Sunday, September 02, 2007
Mis pies

Libreros

Me gusta

Saturday, September 01, 2007
El viaje

Friday, August 31, 2007
perro
Todas las mañanas hace su caca en la puerta de mi cuarto. Huele terrible. Y, apenas salgo a darme un duchazo, viene en pos de una sobada de panza o de una rascada de columna que tanto le gusta. Tiene no más de ocho meses pero es un buen amigo. Hay veces en que lo hago pasar a mi cuarto pero sus pedos son peores que sus eses, por lo tanto, lo dejo en la puerta, durmiendo, roncando, porque ronca peor que yo. Le pongo una cena con abundante agua y le dejo todas las mañanas, encerrado entre el techo de la casa en que vivo y la reja de salida.
Pareciera mirar a la gente con pena, pero no es así. Ya ha destruido muchos zapatos míos entre otras cosas peores. Y, extrañamente no le gusta salir a la calle. Odia a la gente extraña o quizá sea que le teme tanto como ellos a él. Si vienes un día a mi casa, verás que es verdad, aunque se te acercará para darte unas lamidas en las manos o pies, y si le das un poco de tu amén, verás lo que te digo...
Aún así, le quiero. Sobre todo cuando llego a casa agotadísimo. Me mira y me lame las manos que tengo que volvérmelas a lavar para cenar porque a este perro le gusta comerse sus propias eses. Y mientras ceno, me mira. Muchas veces me doy la vuelta y ya, ya cenó por mí. Es un buen perrito, le quiero tanto como él a mí. Me gusta sus ojos. Negros como la noche embreada. Y sus cabellos son de una fiera o un tigre mesclado con oso. Le quiero, no hay nada que hacer...
Le observo mucho, sobre todo cuando salimos a pasear por las mañanas, y va y viene de una rama de un árbol hacia otro. Mea. Caga. Vive como tu, como yo. Hay veces en que me pregunto quién vivirá más, quién le recordará... Dicen que este tipo de perro vive por lo menos más de veinte años. Y yo que ya voy por los sesenta, creo que me verá dejar este mundo extraño pero bello como sus ojos negros. Espero que cuando lo haga, este viejo perro esté a mi lado, como ahora en mi cuarto, en que sus pedos me asfixian, pero, uno a todo se acostumbra... a todo, hasta el amor a los animales...
San Isidro, Agosto del 2007
piernas

eso es lo que vi mientras cerraba los ojos con un libro en mi pecho. piernas de personas, en este caso son las piernas de un grupo musical, que en verdad no me agrada, siento que no son ellos mismos, mas bien una versión de Sting en español, pero, esa es mi estúpida versión pues, ¿qué hay nuevo bajo el sol?... me agrada cuando es Borges quien lo escribe. hace poco leía uno de sus Diálogos entre Borges y Sabato. tal para cual, uno oscuro y pesimista, el otro fantástico y gran soñador. me gustó aquel libro de Diálogos.
nunca me había puesto a pensar en las piernas de las personas. unas son gruesas, blancas, débiles, huesudas, lisas, velludas, etc. una gran variedad para la mente. el creador sí que tuvo gruesas ideas al respecto. por mi lado, continúo escribiendo cosas que siento que deberían decirse sin ningún afán de notoriedad, mas bien, el de desaparecer cada vez mas.
eso está pasándome en estos tiempos en que escribo y casi dejo de ser yo mismo, como si fuera una sopa de letras quien dijera, contara estas notas en este Blog tan especial, y al cual le estoy muy agradecido porque me dejan escribir sin preguntarme quién diablos soy, eso no importa, mas bien el que continúe contando historias como la de estas piernas que se muestran como postes, árboles humanos, deshumanizados, con hambre de originalidad. eso es lo que veo y siento, pero las piernas que yo vi en mis visiones fueron muy diferentes. habían como preocupación entre todos, como si tuvieran vida propia. listos a dejar cuanto hacían e hicieran otra cosa como el arrancarse del cuerpo e irse corriendo en búsqueda de su sentido que no sea igual al de los caballos.
he visto piernas mutiladas. también entrepiernas mostrando esos vellos y el útero de una mujer al cual no se le ve nada mas que lo que los ojos quieren ver. amo la vida. amor es una palabra muy corta y justa para alguien como yo que precisa de palabras dulces, miradas tiernas y letras que leer mientras la vida le de ese don de la vista porque es un don, y uno gigantesco. ver como el cielo se hace mas y mas negro, o azul oscuro, y cuando amanece ver toda ese despertar, esos cantos de ángeles antes que de las avecillas. eso, es lo que escucho mientras despierto. y, piernas, piernas cubiertas por ropas que ocultan fuerza, responsabilidad, dureza y eso que no existe idioma aun dicho en la vida y quizá en la muerte. piernas que vi y que ahora las veo aproximándose hacia mi con esos zapatos que me dicen una cosa sencilla pero real: piernas vivas, piernas vivas, piernas....
san isidro, agosto del 2007
Wednesday, August 29, 2007
El último de mis padres

PAPA

Padre
No tengo nada que decir
Pusiste semillas allí
En la tierra de mi madre...
Yo
Yo
Que no sé aún quién soy
Escribo estas notas
que no dicen mucho mas
que esta foto que guardo de ti...
Hace años te vi
Sentado en tu auto blanco
Y ahora tu cabello es poco y blanco
Sin recuerdos ni futuros
me miras
y preguntas siempre:
¿Quién eres?
Te digo el nombre que me diste
y recuerdas
con tus cabellos blancos
y sonríes
mostrando pocos dientes,
poca esperanza,
poco amor a la vida...
Veo esta foto
y me digo
si algún día
podré ser como tu...
Espero que no,
que la vida me enseñe a vivir
y esperar más vida,
más allá de la muerte...
San Isidro, Agosto del 2007
Tuesday, August 28, 2007
No te conozco

Inesperado

Y esta foto la tomo un amigo, bastante aburrido en una noche mágica para mí que, por cierto, estaba contento como pocas veces.
Dicen que la alegría es el estado natural de la cosas. Cuando se recibe un regalo inesperado, bello, anhelado y esperado, uno se siente especial. Ese fue mi caso. Volvía de la calle con cuatro libros imprescindibles. Los consiguió un amigo en Buenos Aires a un precio de cuatro por uno. Una bendición.
La noche me agrada, me llena de magia, de eso que escucho cuando Mahler toca su Décima Sinfonía. Algo en la oscuridad que brilla a escondidas y que toca partes perdidas de mi mismo. Un regalo, inesperado de Mahler para mí. Escucho los gritos de esta noche, es decir, el silencio de los soñadores, es espantoso, mágico. Podría relatar una historia, se me está permitido. Así que...
Un ave se detuvo frente a un espejo cuando, sin saber cómo, entró en un cuarto, el mío precisamente. Se acercó al espejo y le miró, picó, aleteó, encrespó su lomo... Era un juego verlo, inpotente ante su agresiva imagen, sin embargo, a su lado, no lejos del ave, se acercaba un gato, negro como mis visiones. Le vi alargar sus uñas y arquear su lomo, cola y encresparse, listo para un juego sangriento mas. La paloma se miraba de costado entre el espejo. Voló hacia lo alto del cuarto. Olió el peligro, por supuesto. El gato empezó a mirarle con sus ojos negros y sus parabólicos bigotes. Vi todo esto cuando sentí coger el espejo mientras ambos animalillos, me miraron, preguntándose: ¿Adonde se lleva a mi amigo? Sus miradas me hincaron. Me detuve y di la vuelta al espejo. Me miré. Si, era yo. Viejo, enfermo, medio tonto y con mucho frío y sin ganas de trabajar... El perfecto vago. Dejé el espejo a un lado y fui hacia la paloma. Antes saqué al gato negro. Lo encerré en mi baño. Cogí la paloma que no cesaba de picotearme la mano hasta dejarla libre en la salida de mi cuarto, con la ventana abierta. La solté y se fue volando sin decir un gracias ni un hasta luego. Luego fui donde mi gato. Lo solté y este fue corriendo hacia el espejo. Lo miraba, arañaba, gemía y luego, se fue por la ventana de mi cuarto, posiblemente libre pero no tanto pues sabía que volvería por una dádiva mía. Iba a salir al trabajo pero me dije que hoy día no, hoy sería diferente. Sería una paloma, un gato, un vago mirando por la ventana de su cuarto, esperando salvar una vida... Tuve suerte, una cucaracha que estaba patas arriba peleaba on su suerte. La volteé y le vi alejarse por la ventana de mi cuarto, caminar por la pared hasta llegar al piso, para, seguir con su desconocida ruta, pero muy sabida por este bicho. Pensé que se iba a mirar al espejo pero este bicho sabía muy bien lo que deseaba. Quería morir o vivir para siempre, y murió aplastada por los pies de un vecino del costado de mi cuarto. Bajé de mi psio y recogí los restos del insecto y los tiré a la basura. Luego, subí a mi cuarto y fui a mirarme al espejo. No sé por qué, pero vi algo diferente en mí, como un intento de copiar algo digno que viera en ese insecto que ya no poseía la vida... Sonó el teléfono, rompiendo mis pensamientos. Mi jefe. Le dije que iría en un momento, no sé cuantos momentos, pero iría. Salí de casa al cabo de un rato y de tapar todo el espejo con pintura negra, y luego, fui a laborar, como siempre, y mas tranquilo...
San Isidro, Agosto del 2007
Monday, August 27, 2007
mi madre

La veo y no la veo. Bella de alma. Dura en su expresión. Enferma de tanto amor sin medida. La veo día a día y siento que no soy yo quien la mira, sino, el otro, aquel que se busca y se pierde mientras la escucha día a día...
La veo de noche mientras llego temprano, y cuando la encuentro adormecida sentada en la silla de la mesa de diario, siento que no soy yo a quien espera, que es al otro, aquel que aún no llega a su casa ni llegará...
La saludo y le digo gracias en silencio, porque ella habla en ese santo idioma.
La veo subir a su cuarto y siento que el cuerpo le pesa. Los años le cuelgan en los ojos y en su espalda como un cristo subiendo al cadalso. La noche se le hace su hermana esperada, y espero, siempre espero que, algún día, venga el otro, aquel que le dice tantas cosas, en su mismo idioma, el silencio del amor sin medida...
San Isidro, Agosto del 2007