Friday, September 14, 2007

Sanitario



Santo lugar para leer... Dentro del torbellino de movimiento y ajetreo normal en un mundo que no sabe parar, parar para sentir, leer, meditar, vivir de verdad...
Eran las dos de la tarde cuando el estómago me dijo ya. Me levanté y cogí el libro e hice lo natural del cuerpo y de la mente, disfruté.
Las cosas que uno tiene que pasar, son como el baño en que uno acostumbra leer. Todo pasa, como la vida y la muerte, el día y la noche, hasta llegar a la nada, al mar en este caso sanitario...
Un viejo amigo me dijo que la vida es como el sanitario. Le dije que no era para tanto, la vida no apesta tanto... Mi amigo me dijo que todo era mierda, mierda, mierda... Y así siguió como el eco de un abismo. Sus ojos no eran ojos sino el retrete de un baño, y su boca destilaba un aroma de excremento… Lo dejé y fui al baño a sentarme para leer un buen libro...

Lince, Septiembre del 2007

Thursday, September 13, 2007

Libros sobre ruedas...


Le vi hace años. No supe quién era. Ni él sabía quién era yo. Me le acerqué y me dijo qué quería... Un libro. Me mostró varios y le compré unos cuantos. Tan solo viene los jueves como el día de ayer. Sus libros los vende a menos de un euro... Una colección del Diccionario Filosófico de Voltaire, edición del año 1909, Iberia, me la vendió en diez euros. Un regalo por cierto. Esa colección se vende en librerías de prestigio en mi país, en no menos de trescientos cincuenta euros. Es una joya. El regalo del ángel, el ángel del papel… Me pregunto, este humilde hombre, ¿de dónde encuentra estas joyas de libros? Paseo por diferentes lugares de la gran ciudad pero nunca he visto joyas como aquella. Conseguí un ensayo de varios escritores, filósofos y artistas en general, austriacos, alemanes, judío italianos, etc. Ellos compilaron sus mensajes en un libro en el año de 1943 y lo editaron en Méjico. Este hombre que vende sus libros en carretilla, me vendió aquellas voces, aquella joya de papel, en dos euros y medio. El libro me esperaba...



Lince, Septiembre del 2007

Wednesday, September 12, 2007

Leyendo en cualquier parte


Una postura extraña mientras espero que el vendedor venga. Estiro las patas y me pongo a leer. En esos momentos leía a Coetzee, sus "Costas Extrañas". Un libro de ensayos muy interesante que uno lo lee y siente que el que le escribe está a su lado. Un idioma sencillo y gravitante para quien gusta de los autores de quien escribe el autor. Tuve una gran suerte de tener este libro que en mi país está a un precio inalcanzable para mis bolsillos. Pero, en otro país, estaba a más de la tercera parte de su precio, y aquí está. En mis manos. Cómodos. Forrados en Vinifán. Dicen que el baño es cómodo también, es verdad, puedo estar más de una hora sentado, leyendo. Siempre que entro, lo hago con tres libros que aún no he leído. Me agrada pues me olvido del tiempo y del lugar en que me encuentro. Un tiempo dejé varios libros. Lo malo de ello es que los libros se humedecen. Además que quedan con olores del ambiente. Una vez estaba leyendo una novela muy entretenida, y, sin darme cuenta, la pasé hasta terminarlo. Fueron seis horas... El cielo ya amanecía y los gallos cacareaban. Las aves cantaban y yo con un libro en mis manos, satisfecho y lleno de imágenes imborrables, aunque, en estos tiempos, ya lo he olvidado todo...

La sed es importante. Tengo sed de la verdad. Lentamente mi vida se hace mas y mas simple y sencilla. La gente es buena o mala, no importa, siempre hay una salida a todo. Voy a morir y no me llevaré mas que sentimientos, y, ese hálito que es la espada que limpia toda la oscuridad de esta existencia... Cuando muera, es seguro que el día vendrá y la noche también. Todo seguirá su rutina. Todo seguirá igual, menos yo que habré realizado en sentido de esta existencia... Conciencia de la eternidad...


San Juan de Miraflores, Septiembre del 2007

Bibliómanos...


Los libros son su medio de vida. Los vende. Algo que no podría hacer. Los libros tienen alma, y por ello, no tienen precio. Todo libro que tengo en mis manos, queda guardado en un espacio de la Biblioteca de mi cuarto. Les pongo talco especial entre hoja y hoja, y un absolvedor de agua, pues en este lugar de la Tierra, hay mucha humedad. Día a día, mejor dicho, noche a noche, las saco de su espacio y les doy una abanicada, una leída en cualquiera de sus partes. Las muevo de lugar y espero a encontrar mas espacio de mi Biblioteca.

No los he contado, pero allí están. Hay poesía, entrevistas, novelas, cuentos, ensayos, historia, libros de viajes, libros del mundo, etcétera. Una noche la pasé moviéndolas de un lugar a otro. Me gusta hacerlo. De pronto, encontré una cucaracha. La maté de un manotazo. Vi cómo movía sus patitas, sus antenas, y ese liquido crema desde el centro de su caparazón. No es sangre, no sé lo que es. Allí estaba el insecto... y yo, al otro lado, con los libros y la mano llena de ese líquido crema, parecido a los ajos molidos. Cogí un cartón y lo eché a la basura. Continué limpiando, moviendo los libros hasta que amaneció. Fue extraño. Parecía que el tiempo se hubiera detenido desde que tomé el primer libro. Me mudé de ropa y me di un duchazo para irme al trabajo...

Y así la pasé en este día medio soleado, medio gris, pero, día después de todo. Hablé con mi hermano y mi hermana. Los escuché u sentí que debía dejarlos y seguir con mi soledad y mis libros. Además, debía ir a visitar al librero. Le decía una larga cuenta de libros adquiridos... Y así le encontré, lleno de alegría. Venía un Bibliómano más a sus fauces...


Lima, Septiembre del 2007

Tuesday, September 11, 2007

Horderlin

Sentado frente a la vida
tomaba mi café con leche
mientras un libro negro
con imágenes amadas
esperaban al lector nocturno...

Terminé ese pan,
ese vaso con café y leche
y supe mi destino de cuerpo satisfecho

Ungí mis ojos en el libro negro
y la voz del poeta
embarró mi alma
de letras inocentes,
inmaduras,
crespas como las olas
y supe que le amaba...

Esos cantos se hacían flores,
ambientes de colores y formas
Era el cielo en mis ojos
Era Horderlin
quien estaba frente a mí…
con sus letras siempre vivas,
lúgubres sótanos de letras negras
y esa locura bella
llamada poesía...

Murió loco
cuidando la madera
de un Cristo de esquina comercial

Murió y allí
empezó a vivir
como una estrella
que brilla
oscureciendo la luz
que toca nuestras almas
por esa belleza
llamada poesía...

Le hice un cuadro,
un poema mas o menos...

Le hice mi maestro
aunque no tenía clases...

Y ya en mi cuarto
le di las buenas noches
como esos búhos juzgadores
que no cesan de besar
el aire negro
de una noche luminosa
bajo el yugo
de la poesía...


San Isidro, Septiembre de 2007

¿Aló?




Acabo de llegar y eso es lo que queda de mí. El mundo ha hecho su parte y mi mente ha sido atropellada, zarandeada, exprimida y mas y mas... Me siento contento de estar vivo, aunque esté tan agotado. Me hubiera gustado no salir a la calle, pero, el trabajo, ese gusano que no cesa de fiscalizarme día y noche. En fin, aún vivo, y de eso escribo como esos monos con sus bananos en las manos.

Me hubiera gustado ver a tanta gente que amo y no puedo. El tiempo, el trabajo, es decir, las excusas sociales, o las cadenas mentales que usamos a diario en este barco social. Creo haber cruzado una de las más pesadas tormentas del mundo. Sí, una de las más pesadas. Un joven me llamó. Necesito un abogado, me dijo por el móvil. Fui a buscarle y le presenté a un conocido de las leyes, un abogado de esos que gustan vestirse bien y ganar lo que comen y visten. Conversaron y luego, los dejé en su mundo de cristal, frágil como una pompa de jabón. Un problema gratuito que gané mientras caminaba por las calles de la gran ciudad... Seguí caminando hasta llegar a una plazoleta. Vi una hermosa pileta del siglo pasado. Hermoso, me dije. Seguí andando hasta llegar a mi centro de trabajo. Subí al auto y seguí laborando… Y así la pasé hasta llegada la noche, solo como una estrella en el frío cielo…

Compré varios libros. Fui a una gran librería, estaba cerrada por inventario. Regresé a mi cuarto, solo, agotado y con ganas de escribir y escribí con gran placer mientras tomaba una cerveza cristal. Me sentí mejor mientras escuchaba jazz. Soy afortunado, pensé. Sonó le teléfono. Me paré y pregunté quién era. Silencio. Más silencio. Colgué. Me senté de nuevo a escribir cuando el teléfono volvió a sonar. Me levanté y cogí el fono. Dije aló. Silencio. Aló, volví a decir pero con mas fuerza. Soy yo, escuché. Era la voz de una mujer, pero no recordaba quién era. Pero, como me sentía un poco solo, decidí conversar con ella...

- ¿Tienes novio?

- No

- Cómo te llamas...

- ...

- ¿Sabes quién soy?

- No

- Entonces... ¿Por qué me has llamado?

- Me sentía sola y llamé a cualquier número...

- ...

-...

- Chau

- Chau...

Colgué y no sé por qué me sentí menos solo y más contento. Miré mi máquina y decidí escribir...



Lima, septiembre de 2007



Monday, September 10, 2007

Uno como tantos...



Su historia es como la de muchos perdedores, como la mía que no tiene estrellas ni galones en mi hombro. Podría decir que apestaba, que tenía ese brillo de locura como los mas grandes poetas de este mundo, pero no, no diré eso, mas bien contaré su historia que me dijo en unos cuantos minutos que le robe al tiempo y que se hizo eterno mientras mis oídos escuchaban a un hombre hecho a golpe de verdad y de dolores gratuitos...

"Nací en un barrio lejos de la ciudad. Mis padres fueron como yo, es decir, medio perdidos. Estudié un poco de matemáticas y lenguaje en el colegio de mi pueblo. El viejo cura manoseaba a mi hermana y por eso siempre me gustó ver lo que se hacían entre hombres y mujeres. Llegué a ser un gran mirón, a comer en el plato de los demás hasta que una noche vi que mi hermana se le hinchaba la panza, así como esos globos de payaso. Dicen que fui el dueño de esa pancita. Por eso y por los golpes de mis mayores, escapé del pueblo.

Llegué en un camión de cebolla (será por eso que me dicen desde siempre cebollita), a la gran ciudad. Mucha gente pasaba por mi lado y decían: este chico está fuerte. Me invitaron a cargar sacos de papas y de fruta en el puerto Terminal de la Parada. Si nadie la conoce, es mejor que no la conozcan jamás, es parecido a sus pesadillas. Todo huele a podrido y el sudor se hace barro en mi frente y en mis pies. Nunca usé zapatos y por eso es que uso un palo como pie. Lo perdí cuando apostamos entre los más fuertes quién podía cargar más. Gané, pero tuve la suerte que todo el saco de más de ciento cincuenta kilos cayera sobre mi rodilla. Nunca mas pude cargar una sola piedra ni fruta. Pero, uno a todo se acostumbra. Me llevaron al puerto a cuidar que las ratas no entraran en el galpón de comida. Y allí estuve por muchas noches y días. La verdad es que nunca sé qué día estamos. Cuando me preguntan les digo que no recuerdo. Ríen. Siempre ríen de lo poco que hablo. Una vez hablé y uno de esos me dio un puñetazo. Pero, soy muy hombre aunque tenga pata de palo. Saqué mi garrote de cuidar y matar ratas y se la metí en el centro de la cabeza. Pucha, ¡cuanta mierda ensangrentada había en ese tipejo! Mala suerte patrón. Tuve que entrar al loquero por muchas noches y noches, encerrado en un cuartucho que olía a mierda de gusano. No sé, pero a todo uno se acostumbra. Creo que fue una de esas noches en que Dios se puso fuerte y samaqueó a todo el lugar. Las paredes se cayeron como si fuera su mano abriendo la puerta de mi libertad. Salí y caminé hasta llegar a una casa media abandonada. Entré y vi a muchos como yo. Les saludé y por la primera vez hablé con un ser humano como yo, porque eso me dijo que era yo. Y desde aquel día nos metimos trancas de ron puro. Todos los días éramos felices como cuando niño jugaba con mi hermanita... Pero, todo tiene un tiempo. Mi amigo se lo llevó el podrido de la muerte y quedé más solo que marciano en casa del presidente. Tuve que refugiarme en el ron y desde aquel día, aquí me encuentro. Lejos de todo, sin piedad con mi cuerpo, esperando a que reviente como la panza de mí hermana. Es seguro que salga mierda ensangrentada como la cabeza de ese que me pegó. No lo sé, pero, qué importa cuando uno no sabe si mañana será de día o será de noche...”

Le escuché y le di unas monedas. Se fue con una sonrisa extraña, como de hombre en las puertas de la muerte...



Miraflores, Septiembre del 2007

Angeles del mundo...


¡Oh Dios!

Quiera el día brillar como ojos de alegría
Y la noche esconderse tras los muros del cálido tiempo...

He visto un ángel perdido
tras el ruido de calles de concreto en el firmamento

Y ya frente a frente

La he sellado en mi mente
como santa de mi alma...

Una vez le dije a mi madre
que las cosas no son de nadie,
son de quien las necesita...

Esta imagen perdida
es un canto a la vida,
a la alegría,
a eso que tengo dentro mío
y que grita mil veces

¡Te quiero alegría!


Magdalena, Septiembre del 2007

Seres celestiales



La vi de lejos
mientras viajaba en mi auto
Quise ayudarla
cogerla como el agua en las manos
mas los autos tras de mí
apuraban toda realidad descolorada
y vacío sentimiento

Seguí manejando
con la imagen en mi historia
La hice botín mío
y allí
picaba en mis amigables manos,
saltaba como si la tierra quemara...

La vi lejos volar,
tan lejos,
hasta perderse en el paraíso perdido...

La vi volar
aunque
mi auto seguía su viaje señalado…


Miraflores, Septiembre del 2007

Sunday, September 09, 2007

Bellas sonrisas



Que bella sonrisa, le dije a mi madre. Ella me miró y luego me pidió que la llevara a comer algo rico. Ya, respondí. Viajamos en el auto hasta llegar a un Restaurante. Bajamos y entramos. Pedimos deliciosos platos. Conversamos. Fui feliz. Hablamos de sus padres (mis abuelos), de la pobreza, de sus escasos estudios, de su alegría por tener tanto en la vida, sobre todo la Paz interior. La escuché por espacio de dos horas, le creí. Pedí la cuenta y pagué. Subimos al auto y sentí que algo hermoso se había cobrado por aquella bella sonrisa, llena de alegría por gratitud al buen Dios. Encendí el auto y fuimos a su casa. Bajamos y le dije que deseaba irme a visitar a unos amigos. Dijo que está bien. La dejé y volvió a sonreirme. Detuve el auto y le dije si podía quedarme en su casa un rato mas. Dijo que bueno. Entré y seguimos conversando de su pasado, de mi padre, de sus hermanas (mis tías), de sus tres matrimonios, de su viudes, de su enfermedad, de su vejez, de la vida...

Las hora seguía y supe que debía dejarla. Le di un beso en la carita y me despedí de ella. Gracias, dijo. De nada, respondí.

San Isidro, Septiembre del 2007

vIVO aRRIBA



Casa que cubres mi cuerpo

Ocultas pasados y futuros

Tienes tanto de mi tras el esqueleto...

Me unes a la historia,

al tiempo,

a esos pecados perdidos,

vividos un instante de caídas y perdidas...

Podría pedirte que no cierres tu puerta

tal como Monseñor Bienvenido

esperando a Jean Valjean

con sus candelabros de plata...

Si tuviera mil vidas

te daría todas menos una, la mía...

Ven y no dejes que nada te saque del lugar

Eres mi madre

Útero de concreto y recuerdos...

Ya te dejo

Eres una socia permanente

y te dejo

como madre de recuerdos y alegrías...

San Isidro, Septiembre del 2007

Piano



Mis dedos son tuyos

el sonido de sueños perdidos


Calco esto por un centavo de papel


Hay dedos que viajan

por recovecos curvilineos


Te amo viejo amigo


Podría mentir y decir

que no existes


Un sueño de niño

escondido tras la puerta de cocina

mirando,

escuchando,

soñando con sus dedos

tocando sus dientes de papel


Graves y dulces

son tu idioma

Y el silencio te guarda


Iremos de viaje

donde la Luna, el Sol

y todas las estrellas

oirán tu canto

cuando me siento

cierro los ojos

y me dejo

total entrega

al Adán del sonido...



San isidro, Septiembre del 2007

Pedrín


Es mi hermano
Un alma de niño
Hombre de carnes
Visión de marinero
Un canto de poeta sin nombre
Día a día tiene esa expresión
No llora mas que de risa
Es un niño disfrazado de hombre
Un sueño de madre encarnado
Lo que ve
sólo lo sabe quien viaja en sus sueños
Lo que sueña
sólo sus personajes le conocen...
Un viajero sin piedad
de mirar lo dejado atrás...
La mano de una madre...
No digo mas de mi hermano
Tan solo que gusta de tocar sus sueños
con pedazos de papel
y con eso ignoto
mas que
por ángeles y dioses...
San Isidro, Septiembre del 2007

Mi casa

Podría parecer tonto este detalle, pero todo detalle tiene su historia, y estas letras y números tienen su historia. Mis hermanas, mis perros, mis amigos han tocado o visto este retrato. Es la dirección de mi casa. Mi madre es la dueña hace mas de cuarenta años. Año a año la he visto cambiarle el color de la pared, pero nunca este retrato. Todo lo de adentro ha cambiado. Mis padre no está ya mas. Mis perros han muerto. Mis hermanas se han ido a otra parte del mundo, y tan sólo mi madre, el perro y yo habitamos esta casa que está siempre en silencio. Noche a noche, cuando regreso del taller veo esta mayólica. Es la dirección de mi casa, pienso. Vivo allí hace años, pero, muchos que la han mirado no están, sólo queda de todo esto, este retrato. Me gusta desde que hace mas de cuarenta años está allí, al costado de la puerta de entrada. Me gusta mirarla y que ella me mire, aunque sea todo decirlo, pero es tonto negarlo.

Antes de ellos había aire. Tras esta pared que está pegada este retrato había aire. Fue mi madre quien sin estudios pero mucha experiencia, se le ocurrió este detalle hace mas de cuarenta años... Veo a mi madre y es seguro que ella, el perro y yo, algún día dejaremos de estar frente a ella, día a día, noche a noche... Es mi casa y es hermosa como el sueño de una niña sin madre, con un padre escondido tras las barbas del alcohol, soñando con ese retrato que ahora está día a día frente a sus ojos, frente a sus sueños realizados. Tengo que confesarlo, este texto es totalmente romántico y tonto, muy tonto, como todas las cosas tontas que hacemos día a día, noche a noche...

Cuando veas este retrato, piensa que hay ojos que ahora han dejado de ver este retrato, esta mayólica con una dirección, olvidada quizá por muchos que han ido, pero no para aquellos tontos que alguna vez soñaron y cuando los ojos del tiempo se abrieron, se dieron cuenta que era un sueño realmente tonto, así como todas las cosas bellas y lindas que soñamos...


San Isidro, Septiembre del 2007

Saturday, September 08, 2007

tres en uno


Madre y hermana
Sangre y carne de mi carne
Alegría cerrada entre cuerpos separados...
Un paso di
mientras miraba lo benigno
Soy hijo de un ser que ya no existe
Mi padre está junto al polvo y la tierra y los ríos
Mi madre aún sufre como llaga encarnada
Sólo esta imagen tengo entre ojos
Tres cuerpos atados a uno solo
Familia, me grita el momento
Familia
Lleva de cuerpos
Ramas brotando en la estación
Un grito perruno se acerca
Y todo vuelve a ser momento por pintar
Escojo la alegría
y el mundo se hace hermoso
como tres flores
llenas de aromas
y formas
que llenan este momento
y solo este
Los demás
aún no tienen cuerpo ni presencia...
Los demás,
soy yo...
San Isidro, Septiembre del 2007

carlos el músico


sí, es así...
lleno de voces
yermas como el acero
el canto de un CD
un timbal que resuena en el pasado
las luces
el público
mirando
mirándote...
hay figuras
imágenes en sonido
fieras escondidas
tras el pasado
y un héroe
palpitando
tras ese taburete
que muestra silencio a color
sin duda
es poeta sin página escrita
loco un poco
músico olvidado quizá...
no lo sé
mas que nada es amigo de los buenos
que en su alma carga
el arte de gozar
del pasado
y sobre todo
del presente
con esa sonrisa que dice tanto en silencio
mientras suena el jazz
el jazz
solo es jazz
que toca las almas
de aquello que viven
y dejan vivir...
Lima, Septiembre del 2007

Friday, September 07, 2007

Seres Humanos

Me gusta ver a la gente trabajando. Esta es la hora de su merienda. Son albañiles. Pavimentan el suelo. Tres hombres con almas iguales, diferentes edades, nombres, seres humanos. Silenciosamente se pararon y siguieron picando el suelo de concreto. Les escuchaba, veía el sudor de sus frentes, espaldas. Iba a preguntarles algo, pero me dije que son seres humanos. Terminarán al atardecer. Se bañarán, mudarán de ropa y cada uno volverá a sus casas. Imagino a uno de ellos, o a dos de ellos subiendo a un Bus del centro de la ciudad. Imagino que se sientan juntos pero no hablan, ya han hablado durante todo el jornal. Miran a la gente subir al Bus. Ven que se les acerca el cobrador. Pagan cada uno, pero siempre en silencio. Recordarán que alguien les tomó una foto mientras merendaban y en ese punto, hablaran de lo que no hablaron mientras estaban sentados, merendando. Luego, llegarán cada uno a su zona y bajarán. Se dirán hasta mañana y caminará uno de ellos hacia su casa. Toca la puerta, se ha olvidado la llave. Abre su hija menor. La coge de los cabellos y le da un beso. Llega su esposa y le da un beso en los labios. ¿Tienes hambre?, preguntará la mujer, pero nuestro amigo le dirá que sí, y, al mismo tiempo, recordará esta foto timaba mientras merendaban como tres seres humanos. Hablará con su muer o no acerca de esto, no lo sé, pero sí se que mañana volverán al trabajo. Llegará el medio día y se tirarán en un piedrón y merendarán, esperando que alguien se les acerque y les tome una foto, solo una, así como tres seres humanos...


Lima, Septiembre del 2007

Guardianes


Les miré a los ojos. Los dos no me dieron pelota, siguieron en lo suyo. Quería acercarme pero ambos siguieron su camino. El tipo siguió limpiando autos y el perro oliéndole los pies. De hambre seguramente. Me acerqué a unas personas que estaban por ese lugar ubicado en un garaje en medio del centro de Lima, y les pregunté por ambos personajes. Me dijeron que era el que cuidaba el garaje y el perro también. ¿Ambos hacen lo mismo? Sí, respondieron. De pronto sentí la mirada de alguien, era el perro que se me acercaba con el pico hacia arriba. Tiene hambre el perro, pensé. Iba a darle unas galletas que tenía en el auto, pero, bastó un silbido del viejo para que el perro desapareciera de mi vista. Iba a seguirle con la mirada pero, ¿para qué?, pensé. Subí al auto y lo encendí. Empecé a salir cuando el perro comenzó a ladrarme, tal como hace los guardianes dentro de un campo de concentración alemán... Aceleré cuando en la puerta estaba el viejo, parado en mitad de la salida del garaje. Le pedí permiso, pero este se me acercó, rodeándome, hasta ponerse a la altura de mi ventana. ¿Qué desea?, pregunté. No me ha pagado la lavada de su auto, respondió. ¿Pero... Quién le ha dicho que lo lave?, le increpé. Me miró a los ojos, luego sonrió y dijo: el perro... Miré al perro que no cesaba de ladrarme y supe que había sido él. Saqué unas monedas y le pagué al viejo, pero al perro le dije gracias, sólo al él...
Lima, Septiembre del 2007

Thursday, September 06, 2007

manos


Podría haber usado cualquier mano, pero, me fue imposible. Los días pasan y la izquierda es mejor que la derecha. Los colores me encantan, sobre todo cuando es una imagen que brota como una flor en mi ser interior. Podría haber sido manco, cojo, loco...¡Dios! Escogí mis manos, el lugar al que me llevan no tiene fin. Me agrada. Puedo ser mientras las dejo escarbar bajo ese cuadernillo que es como mi templo, mi aliento, mi amigo, el puente entre la belleza y lo perescible... Sí, estoy vivo, aunque no lo recuerde. Vivo y es bello, bello, muy bello, bello es todo, todo... Y de eso escribo, con esas manos prestadas y llenas de belleza y magia...
Lince, Septiembre del 2007

Amigos


Sonrisas que cubren sentimientos
La voz del poeta araña el brillo de un día bello
Todo es perfecto
Todo se hace bien
Es un momento
en que dos cuerpos se hacen hermanos
unidos
como los dedos de una mano...
Uno mas uno no es dos, es amigos...
Todo el brillo es momentos eternos,
tiernos,
cálidos y llenos de alegría
pintada por sonrisas,
sonrisas
sonrisas gratuitas
que llenan un momento sin tiempo...
Lince, Septiembre del 2007

Wednesday, September 05, 2007

Libros y libros y libros... y libros


en mi tienda tengo hojas y letras
tiradas como hojas secas de un árbol
me siento tan lejos de ti
que existe una isla
que flota sobre nubes de oro
que nacen rosas cantarinas
y un enano es el jardinero...
en mi estado hay agua fresca
que sacia toda sed
toda mancha se hace hoja blanca
y el sentimiento escribe sobre ellas...
hay un momento en la noche santa
en que la luna duerme como todo
hasta el silencio se aleja de todo
y un enano de oro nace cada día...
para qué pensar en esta vida
en esta muerte
en esta noche
si cada inicio trae un día nuevo
con luces y colores
con sabores y dolores...
cierto, dijo el enano
cuando todo se hizo
hoja escrita
hoja santa
que me dice tantas cosas
y que lees mientras duermes
mientras vives...
sal y ve frente tuyo
hay un momento que te espera
es para todos tus momentos
que están repletos de vacíos...
sal y empieza a escribirte
sobre la hoja seca
del árbol de la vida...
san isidro, septiembre del 2007

Me conozco



Ese es mi lecho, los libros y la ropa que me ha de cobijar en esta noche llena de humedad y frío. Hay una cama y en ella han quedado marcados tantos sueños e ideas... Unos libros de cabecera, entre ellos Borges, Platón, Sebald, Thomas Pynchon, entre otros... Mi teléfono rojo que no es comunista ni cerrojo, no, es mi fono de casa en horas muy tempranas y muy tardes. Una pared que oculta el mundo de afuera, esos autos, esa gente, esos pájaros y su cantos matutinos y alegres. El piso es alfombrado, de color verde, así como el color de los ojos de un ángel, si es que existen.

Uno de esos lugares en donde acostumbro mirar los libros y revisar una que otra hoja. ¡Cómo me encantaría releer tantos libros que he leído! No hay tiempo. El trabajo, y otras cosas mas, lo impiden. Dentro de este lugar han brotado tantos cuentos... Hay veces que me pongo a leerlos y me digo ¿quién los ha escrito? Por supuesto, uno de mis tantos yos.

En estos tiempos leo a Vila-Matas, me gusta su manera de escribir, descuidada y un maltrato a sí mismo a fuerza de un intento de genio. Me gusta mucho este autor. Cuento con no menos de seis libros de él. También leo a Bukoswki. Mas que sus cuentos y novelas, me gustan sus poemas. Otro autor que me encanta es Carver, es un genio, el mejor de los cuentistas que he leído, junto con Chejov... ¿Kipling? Otro grande. Poe, bueno, el padre de todos los cuentistas. Le tengo un respeto muy grande. Dicen que su traducción del francés al ingles y del ingles al español lo han mejorado. Puede que sí, pero no importa, es un genio mayor.

Hace poco comencé a leer el Ulises de Joyce. Con mucho temor porque muchos que lo han cogido no lo han terminado. En mi caso, recién lo leo y he notado su ironía e intensidad narrativa, aunque no he pasado de unas cuantas páginas. Espero terminar este libro que dicen que pocos lo ha terminado. Siempre le tuve respeto, quizá porque no creí entenderlo. En estos tiempos un libro no necesito entenderlo, me agrada mas sentir la intensidad de su narrativa, así como una nota musical...

Los dejo. Debo descansar. Debo de seguir viviendo entre estos libros y notas que me gustan. Pero ahora, me he conseguido una cámara nueva, digital. Me gusta mucho, pues es esta foto la primera que he tomado.

Respira y no lo olvides. Somos uno.

San Isidro, Septiembre del 2007

Tuesday, September 04, 2007

Ritmo santo

Podría dejarlo todo, irme lejos de todo, estar sentado en una casita en las orillas de un mar calmo. Podría ser libre buscando y buscando lo inevitable. No. No. No es posible vivir si uno encorcetéa su vida en imágenes gratuitas, soñadas, inventadas por aquello que ha brotado de todo el bolsón de nuestra historia personal.

Leía a Borges y Sabato. Sus Diálogos. Dos hombres solitarios. Dos escritores grandes o pequeños que se escuchan en las librerías o centros de estudios. Hombres buscando lo mismo que tu y yo. La libertad. La paz. Mas que nada, entender el sentido de la vida... Y todo estaba dentro de ellos, aunque ya lo sabían, ya lo había leído, porque mas que escritores eran grandes lectores... Me asombraba de su gran cultura. Y ahora, aquí me encuentro, hablando de dos seres tan solitarios como yo... buscando y buscando y buscando...

Tendría no mas de veinte años cuando escuché por la primera vez acerca de la Paz. La leí y tuve un sueño, y con ese sueño, me uní al camino de los escritores, es decir, de los soñadores... Vi en ese lugar a un hombre de barbas hirsutas, negras y lacias. Su cabello largo, limpio y con ese toque de santidad que le da una sábana... Frente a este hombre vestido todo de blanco se encontraban muchos jóvenes de diferente edad y de sexos diferentes. Le vi mover las manos como si danzara con la vida de los jóvenes. Le escuché hablar con pocas palabras pero todas ciertas. Le vi pararse y acercarse hacia mí. Ya frente a mi, preguntó dos veces: ¿quieres conocer? Callé, no supe qué decir. Sonrió y se dio la vuelta hasta sentarse en una esterilla amarilla. Percibí que estaba en una especie de cabaña, cubierta por esteras. Los jóvenes le miraba, totalmente concentrados. Quise sentarme a sus lados y ver a este hombre santo. Me senté y me fijé en mis vecinos. Todos eran desconocidos, pero cada uno de ellos parecía bailar al ritmo del aliento del hombre santo. Yo también. Fue bello, muy bello estar meciéndose en ese vaivén... De pronto todo comenzó a deshacerse como si fuera arena entre las manos del sueño. Quise levantarme pero no pude. Me fijé en sus ojos y él se clavó en los míos... Luego, desperté y le vi nuevamente, parado frente a mi cama. ¿Quieres conocer?, preguntó. Sí, respondí, y en ese instante vi que su cuerpo empezaba a diluírse como el aire por el viento hasta volverse en una brisa que entraba por mi nariz y salía por mi boca... Desde aquel día, siempre que me veo en el espejo, veo en el fondo de mis retinas, los ojos de aquel hombre de barba hirsuta y negra como la noche...

Aquel día salí a la calle con mis libros en las manos. Tomé un auto hacia mi centro de estudios. Ya era la hora de mis clases y cuando entró en profesor, vi al hombre mirarme nuevamente a los ojos, diciéndome: ¿Quieres conocer?. Asentí, con la cabeza mientras el profesor hablaba y hablaba y hablaba pero yo tan solo sentía el ritmo de su aliento en mi propio aliento...


San Isidro, Septiembre del 2007

hijos no deseados





Recuerdo cuando la mujer con la cual me acostaba, me dijo: no me viene... Pensé en aborto, no la amaba... No le dije nada. Busqué a un amigo y pedí consejo. Tenlo, me dijo. Ciegamente le hice caso. Luego, me arrepentí. Luché mucho con la madre pero ella quiso tenerlo. Lo tuvo y con ello, me tuvo angustiado por años y años. El dinero, el tiempo, la falta de atención, etcétera. Luché conmigo mismo. Pensaba en la libertad, en mi tiempo, en mí, en mí, en mí.... ¡Dios! ¡Qué oscuridad!



El tiempo ha pasado, y han pasado tantas cosas. La niña, porque nació mujer, ahora tiene trece años y me llama con ansiedad. Siempre le digo que no tengo tiempo, y es verdad. Nunca nos hemos visto, pero sí en fotos y en el messenger. Hablamos de todo, pero, aún así, somo desconocidos. Le doy consejos y la evito, y no sé por qué... Debe de ser que temo las responsabilidades a largo plaso, sobre todo cuando han caído de esa forma.



La madre tiene otro hombre y yo estoy solo como un hongo. Solo. Solo. No está mal la palabra solo. Sin embargo, la niña de trece años me llama y me dice que desea verme. ¿Para qué?, le pregunto. Eres mi padre, me dice. Callo la boca, no quisiera herirla. Sobre todo cuando fue un hijo no deseado...



La madre me ha llamado. La niña está enferma. Iré a verla aunque viva lejos. Es seguro que algo sentiré. Soy un ser humano y el amor es una puerta abierta en mi vida. La dejaré entrar y veré los ojos de Dios en el fondo de las retina de un hijo no deseado....





San Isidro, Septiembre del 2007

Monday, September 03, 2007

Tipos buenos

Ya sería la hora de cerrar el taller cuando vino este buen tipo y me pidió un poco de pan. Se lo di pero antes le tomé esta foto, tras las rejas. El estaba afuera en la calle y yo estaba dentro del taller, esperando la hora de salir rumbo a mi casa...

Si se fijan bien en su rostro, verán que es un tipo que no gusta de bañarse ni afeitarse, pero, siempre es bien educado. Aficionado a las drogas y a la vida de noche, es un buen tipo...

Me hubiese gustado que sea poeta, ladrón, perro, pero no, no, no, es un buen tipo que gusta comer lo que encuentra en cada lata de basura por las calles y un poco de pan que me pide y que le doy con un sentimiento de pesar, pesar, qué extraña palabra para un hombre dueño de su imagen y de sus sueños... No, es un buen tipo que veo cada noche en que estoy a punto de cerrar el taller, rumbo hacia mi casa con muchas ganas de escribir...


San Isidro, Septiembre del 2007

Camino de vivos y muertos...


Este pedazo de mi mundo es clamoroso. Noche a noche la veo llena de gente que irradia comfort. Me gusta caminar por este sendero, lleno de autos bonitos, gente mas linda y eso nuevo que gusta tanto a mi mente. Regalos, pienso mientras camino derecho hacia la librería con todas las ganas de comprarme mas libros si es que ha llegado una que otra novedad de literatura europea. Me agrada mas que la latino americana. Pero, es mi gusto y no el de ustedes. Les creo cuando ven esta foto que no dice nada, pero, tiene su historia.
Por ese lugar pasó la esposa de mi padre. Pasó de la mano de su hermana y de su padre, y ahora, los tres están muertos, tan muertos como pronto lo estaremos todos. Mi padre cuenta con mas de noventa años y sueña con su esposa, que no es mi madre. La ve caminando por este mismo lugar. Mientras se sienta en una banca que está al lado de este lugar. La ve y habla solito. Todos le miran. Les digo que no digan nada, que delira por su esposa, pero mi padre sigue hablando, hablando hasta que le pido que sigamos caminando hacia la librería...
Conversamos de su esposa, de su pasado y de su vida. Nada, me dije, nada tengo y nada me llevaré... Le escucho y le digo que si desea que lo lleve de vuelta a su casa que no está lejos de este caminito bonito. Vamos, me dice. Lo llevo de vuelta a su casa y me pregunta cuándo volveré. Pronto, respondo. Lo dejo en su casa y vuelvo a pasar por este lugar, bonito y siento que no estoy solo, que hay tanta gente que ha pasado por este lugar que ya tiene historia, pues yo, la estoy fotografiando y dándole mi alma, vida tras de las vidas de los que una vez la tuvieron... Subo a mi auto y me voy.
Los dejo. Mañana les contaré otra cosa...
San Isidro, Septiembre del 2007

Mi barrio

Eso es lo que veo diariamente cuando llego a mi centro de labores. Es un jardincillo, un poste, una vereda, un nuevo negocio al frente, pista, el auto de un vecino, el edificio que tiene toda una historia que otro día les narraré...

Veinte años la veo y ha cambiado mucho. Yo también. Gente que pasa por este lugar es cada vez mas vieja, niños que antes no existían. Me hace pensar que todo es irreal. Pronto no estaré. Habrá otra persona mirando este mismo lugar con su caminito de vereda llena de basurillas y orines de perros callejeros. Sin embargo, me agrada ver este pedazo de mundo, mi mundo, el cual ha sido testigo de mi renacimiento, de esas ganas de apreciar la vida a través del arte, de mis textos, de ese pasado que ocurre día a día. Y cuando es de noche, este poste que está en medio, alumbra mi inspiración para narrar o inventar las locas ideas que brotan de mi ser interior...

Ya casi me siento un ser humano. Soy. Soy. Eso es importante. Pocas cosas me tocan. Y, todo me sorprende, como si tuviera una filmadora dentro de mis ojos. Y allí, tras de todo, está el aliento que hace que viva y aprecie este momento de magia y gratitud por este pedazo de mi mundo...


San Isidro, Septiembre del 2007


Sustos y alegrías

Iba a mi chamba, como le dicen al trabajo en esta parte del planeta. Tenía en mis manos la camarita de la menor de mis sobrinas. La hora me ganaba y el auto que tengo estaba laborando, es decir, chambeando con el chofer, vendiendo lo que mi pequeña fabrica elabora. Miré mi reloj de plástico y vi la hora. ¡Es tarde!, me dije y alargué la mano. Un auto paró y era un taxista.Pregunté el precio que cobraba por llevarme a mi chamba y acepté lo que me pidió. Subí y le vi un corte en un cachete de la cara del taxista. Era un tipo enorme, demasiado grande para ese auto. Vi que era un tipo bien vivido. Le dije si podía tomarle una foto. Sí, respondió medio sonriente. La otra vez subieron a mi carro dos chicos con una filmadora y me pidieron permiso para que me filmaran.

El tipo siguió hablando y es seguro que habrá pensado que tenía una suerte o un ángel con los amantes de las artes. O fue una gran casualidad. Debe de ser eso. Soy casado, tengo nueve hijos y dos autos mas que lo hago trabajar con los mayores de mis hijos, que son de mi cuarto matrimonio, dijo. Le pedí que me mirara y zas, allí está... Sonriente, preguntándose qué tan loco soy. Algo, algo, algo, le respondo en silencio...

Luego le tomé fotos a sus manos y vi ese muñequito gracioso. Le pregunté si era un regalo. Me respondió que era de su mujer. Que ella los elaboraba, que había un taller en su casa con su cuarta esposa. Les pregunté por las otras. Sonrió y no le dije mas. Hay veces el silencio es sinónimo de sensatez...

Llegamos cuando estábamos hablando de Gabo, de sus obras que no me gustan. Le dije que yo era un gran escritor pero nadie me conoce ni me conocerá. Sonrió y luego me dijo: llegamos. Le pagué y me despedí de este hombre de extraña y peligrosa sonrisa...



San Isidro, Septiembre del 2007




Sunday, September 02, 2007

Mis pies


Y allí estoy, sentando leyendo a Vila-Matas, "Suicidios Ejemplares", de la editorial Anagrama. Hubo un instante en que me tomé esta foto y pensé que sería algo interesante para mi vida.
Espero que quien lea este texto conozca mis pies, un pantalón que quise ponérmelo porque hacía juego con mi chompa de colores y mi camisa celeste y mi chalina del mismo color que mi pantalón pero de lana. Lo que no se ve de esta foto es mi largo calzoncillo negro que es como una malla de licra pero contiene pelusitas, como vellocidades que hace que no me pique las piernas, que también tienen vellocidades, aunque ahora que estoy viejo, no tanto, para qué exagerar...
En este cruel frío, estoy bien arropado, casi como un bebé. Y, como siempre, leo acompañado de una tacita de té muy caliente. Voy a conseguirme una mejor cámara fotográfica, pues esta que tengo es de mi hermana, y no es tan buena. Cuando la obtenga, tomaré parte de mi sentir mas interno. ¡Mis pasos por la vida!
Mi piano que tanto me gusta tocarlo cuando llega la noche y nadie está despierto en casa, tan solo mi sombra y mis notas que salen del viejo piano. Toco a oscuras, como Chopin. También tomaré fotos a mis libros preferidos y a mi perro que diariamente se caga en la puerta de mi cuarto, pero, le quiero tanto como esos calzoncillos negros y largos que calientan mis piernas con pocas vellocidades. Y si ven mejor esta foto que les muestro, verán que uso medias blancas, son forradas y gruesas pero suavecitas para calentar mejor mi pies, ya gastados de tanto andar, con una que otra uña destrozada y unos dedos largos y feos como los dedos de mis manos. Mis zapatillas son muy viejas y tiene casi un hueco en la planta de mis pies. Podría comprarme otras, pero no, ya viene el verano y no necesitaré de eso. En verdad tengo una vida preciosa y llena de todo, todo, todo, todo... Una de ellas es la alegría, es la que mejor me cae, junto con la paz que embellece todo cuanto veo. Lo juro.
San Isidro, Septiembre del 2007

Libreros


Le pedí una foto, me dijo que no, que no deseaba tomarse una foto. Lo sentí incómodo y cedí en tomar una parte del librero, aquello que lo mueve de un libro hacia otro. Le compré dos libros. Caros. No importa, me gusta comprar libros, muchos libros y tenerlos frente a mi ojos, leerlos, olerlos... pues cada libro tiene su aroma. Cuando son libros viejos, hay que tenerle respeto. Y si son malhajados, hay cuidarlos como un herido de guerra. Llevarlo a un tratamiento interior. Calmarlo. Y dejarlo al restaurador. Dejarlo y esperar a que vuelva a tus manos. Es lindo esta manía de los libros. Me encanta tener mas y mas, que mi casa esté llena de ellos. Mis padres no existen. Y aunque caminan por toda la casa y escucho sus voces y quejas, no hay nada cuando me encierro en mi cuarto y tomo un libro. Lo abro y leo un poco de él. Es hermoso. Hay vida. Una parte del alma en tantas hojas de papel.
Cuando leí por la primera vez, casi me desmayo. Era Goethe, "El fausto". Terminé en medio de las estrellas. Tuve sueños en medio del universo. Conversaba con los ángeles y querubines y planetas por crearse... ¡Hermanos! Pude ver al Dios de papel si es que era él. Aunque luego, no le pueda recordar, pero cuando abro un libro, le veo. Siento su mirada, su presencia y me echo a dormir con un libro en el pecho. En el corazón ¡Estoy delirando! ¡Y es hermoso!
Un libro significa mucho para uno como yo que pronto estará frente a frente con su vida y su muerte. Es comom una persona que quiso contar su vida, y la puso sobre una hojas de papel. Un libro es un milagro de papel. Y tengo tantos milagros escritos y de tantos idiomas y tipos de letras y tapas y colores y fotos y, y, y...
No lo dudes. Lee o escribe y aprende a amarte a ti mismo. Uno es así. Un libro es como un espejo, todo cuanto se ve es uno mismo, una parte mas de ese universo llamado ser humano...
San Isidro, Setiembre del 2007

Me gusta


Me gusta estar suelto
con penas heridas
hienas lejanas
Y cuando llega la noche
me gusta
leer libros
que compro y compro
sin saber por qué
ni cuando los leeré...
Las noches llenas de magia
me gustan
Las tardes con autos modernos
me gustan
Todo me gusta
cuando siento la paz dentro de mí...
Puede que sea uno que sueñe
pero, como John Lennon,
no es malo ni bueno soñar
y no es malo ni bueno vivir
respirando sin parar
aire de paz
de eso que aligera mis pasos
mientras tomo este té
junto a una tartaleta de cereza
cuando compro libros y libros
que no sé
si algún día leeré...
Puede que sea uno como tu,
que no sabe qué hacer con su vida
que tiene dinero y lo gasta más de la cuenta
pero
¡y qué!
Es tiempo de hacer lo que más nos gusta
mientras somos sinceros
y respiramos,
sintiendo en cada aliento
el regalo de esta vida
mientras sentado en un café
continúo con mi té y tartaleta
leyendo y leyendo
leyendo y leyendo...
San Isidro, Agosto del 2007

Saturday, September 01, 2007

El viaje


Si hay palabras que uno debiera inventar, estás serían gracias por estar vivo de poder escoger, decidir el camino que nos lleva hacia la verdad.
Tuve tantos errores pero desde aquel día en que la vida volvió a mi conciencia pude entender al fin el camino a seguir. Y hoy lo sigo, lento, cayendo, siempre adelante sabiendo que es la conciencia la que me llevará a la meta.
Uno encuentra tanto en sus viajes pero es el amor, el calor a humanidad, a la paz lo que uno espera siempre.
Hace mucho viajé y toqué el otro lado de la orilla. Todo era bello. Sin embargo eso no calmaba mi ansiedad, mi búsqueda a seguir.
Puedo seguir y aunque no hay luz al final del camino sí hay una fuerza que me lleva de la mano, a pesar de mí mismo. Podría decir que viajo lejos, pero no muevo un solo dedo...
Ya en la vida, en aquel centro de la vida, puedo sentir que es la verdad. Todo era verdad. Lejos. Cerca. Uno dentro del otro. Todo es verdad, en constante movimiento, así como el Sol, las estrellas y nuestros corazones...
Ve y no vuelvas sin tu alma. Jamás.
San Isidro, Agosto del 2007

Friday, August 31, 2007

perro



Todas las mañanas hace su caca en la puerta de mi cuarto. Huele terrible. Y, apenas salgo a darme un duchazo, viene en pos de una sobada de panza o de una rascada de columna que tanto le gusta. Tiene no más de ocho meses pero es un buen amigo. Hay veces en que lo hago pasar a mi cuarto pero sus pedos son peores que sus eses, por lo tanto, lo dejo en la puerta, durmiendo, roncando, porque ronca peor que yo. Le pongo una cena con abundante agua y le dejo todas las mañanas, encerrado entre el techo de la casa en que vivo y la reja de salida.

Pareciera mirar a la gente con pena, pero no es así. Ya ha destruido muchos zapatos míos entre otras cosas peores. Y, extrañamente no le gusta salir a la calle. Odia a la gente extraña o quizá sea que le teme tanto como ellos a él. Si vienes un día a mi casa, verás que es verdad, aunque se te acercará para darte unas lamidas en las manos o pies, y si le das un poco de tu amén, verás lo que te digo...

Aún así, le quiero. Sobre todo cuando llego a casa agotadísimo. Me mira y me lame las manos que tengo que volvérmelas a lavar para cenar porque a este perro le gusta comerse sus propias eses. Y mientras ceno, me mira. Muchas veces me doy la vuelta y ya, ya cenó por mí. Es un buen perrito, le quiero tanto como él a mí. Me gusta sus ojos. Negros como la noche embreada. Y sus cabellos son de una fiera o un tigre mesclado con oso. Le quiero, no hay nada que hacer...

Le observo mucho, sobre todo cuando salimos a pasear por las mañanas, y va y viene de una rama de un árbol hacia otro. Mea. Caga. Vive como tu, como yo. Hay veces en que me pregunto quién vivirá más, quién le recordará... Dicen que este tipo de perro vive por lo menos más de veinte años. Y yo que ya voy por los sesenta, creo que me verá dejar este mundo extraño pero bello como sus ojos negros. Espero que cuando lo haga, este viejo perro esté a mi lado, como ahora en mi cuarto, en que sus pedos me asfixian, pero, uno a todo se acostumbra... a todo, hasta el amor a los animales...


San Isidro, Agosto del 2007

piernas


eso es lo que vi mientras cerraba los ojos con un libro en mi pecho. piernas de personas, en este caso son las piernas de un grupo musical, que en verdad no me agrada, siento que no son ellos mismos, mas bien una versión de Sting en español, pero, esa es mi estúpida versión pues, ¿qué hay nuevo bajo el sol?... me agrada cuando es Borges quien lo escribe. hace poco leía uno de sus Diálogos entre Borges y Sabato. tal para cual, uno oscuro y pesimista, el otro fantástico y gran soñador. me gustó aquel libro de Diálogos.

nunca me había puesto a pensar en las piernas de las personas. unas son gruesas, blancas, débiles, huesudas, lisas, velludas, etc. una gran variedad para la mente. el creador sí que tuvo gruesas ideas al respecto. por mi lado, continúo escribiendo cosas que siento que deberían decirse sin ningún afán de notoriedad, mas bien, el de desaparecer cada vez mas.

eso está pasándome en estos tiempos en que escribo y casi dejo de ser yo mismo, como si fuera una sopa de letras quien dijera, contara estas notas en este Blog tan especial, y al cual le estoy muy agradecido porque me dejan escribir sin preguntarme quién diablos soy, eso no importa, mas bien el que continúe contando historias como la de estas piernas que se muestran como postes, árboles humanos, deshumanizados, con hambre de originalidad. eso es lo que veo y siento, pero las piernas que yo vi en mis visiones fueron muy diferentes. habían como preocupación entre todos, como si tuvieran vida propia. listos a dejar cuanto hacían e hicieran otra cosa como el arrancarse del cuerpo e irse corriendo en búsqueda de su sentido que no sea igual al de los caballos.

he visto piernas mutiladas. también entrepiernas mostrando esos vellos y el útero de una mujer al cual no se le ve nada mas que lo que los ojos quieren ver. amo la vida. amor es una palabra muy corta y justa para alguien como yo que precisa de palabras dulces, miradas tiernas y letras que leer mientras la vida le de ese don de la vista porque es un don, y uno gigantesco. ver como el cielo se hace mas y mas negro, o azul oscuro, y cuando amanece ver toda ese despertar, esos cantos de ángeles antes que de las avecillas. eso, es lo que escucho mientras despierto. y, piernas, piernas cubiertas por ropas que ocultan fuerza, responsabilidad, dureza y eso que no existe idioma aun dicho en la vida y quizá en la muerte. piernas que vi y que ahora las veo aproximándose hacia mi con esos zapatos que me dicen una cosa sencilla pero real: piernas vivas, piernas vivas, piernas....


san isidro, agosto del 2007

Wednesday, August 29, 2007

El último de mis padres


Le conocí tarde, estaba sentado en un auto cuando le vi por la primera vez. Estaba besando a una mujer. ¿Quienes serán?, pensaba. Veía perfiles. Cuerpos anhelando chuparse el uno del otro. El tiempo pasaba cuando sentado en un auto vi que del otro auto bajaba mi madre. Mi madre, mamá, mamá... No entendí mucho. Pensaba que todo era un error, un juego de sombras, una mancha grabada en mi vida... Mi madre subió al auto y partió. Estaba contenta, llena de alegría y mis tías a su lado no sabían qué hacer para hablar sin que pudiera yo escuchar.
Llegué a casa y me fui a dormir. Desde aquel día, la magia y el amor a mi madre cambiaron por este señor.
Le volví a ver ya en casa, dueño del cuerpo de mamá y de lo que salió de ambos cuerpos. Dos niñas que fueron mis hermanas pequeñas. Les quise como a nadie. Veía a ese señor y a mamá y no podía quererles. No. No. No. No.
El tiempo siguió su camino y luego, me fui de casa. Busqué la verdad y ella me encontró a mí. Fue bello. Tenía un sendero, un lugar en donde estar. Basta de sombras y misterios. Todo era claro como el día. Mi vida estaba llena de alegría y amor, y recién lo sabía.
Volví a ver a este señor que cuando me miraba a los ojos, decía: Hijo. Le miraba y nunca le dije padre. No. No. No. No.
Le llegué a respetar, admirar, querer, como siempre se hace... a la distancia. Murió una mañana de Junio, lejos de todo. En su viejo continente, junto a mamá, abrazados y jurándose amor eterno. Nunca mas lo volví a ver, pero siempre le sueño y cuando estamos frente a frente, hablamos como lo que somos, viejas sombras tras los ojos sorprendidos de un niño...
Le digo muchas cosas, y esta vez, escucha todo lo que digo, lloro, grito, callo. Es el último de mis padres y cuando veo su foto, le saludo y siento que su sombra está a mi lado...
San Isidro, Agosto del 2007

PAPA



Padre

No tengo nada que decir

Pusiste semillas allí

En la tierra de mi madre...

Yo

Yo

Que no sé aún quién soy

Escribo estas notas

que no dicen mucho mas

que esta foto que guardo de ti...

Hace años te vi

Sentado en tu auto blanco

Y ahora tu cabello es poco y blanco

Sin recuerdos ni futuros

me miras

y preguntas siempre:

¿Quién eres?

Te digo el nombre que me diste

y recuerdas

con tus cabellos blancos

y sonríes

mostrando pocos dientes,

poca esperanza,

poco amor a la vida...

Veo esta foto

y me digo

si algún día

podré ser como tu...

Espero que no,

que la vida me enseñe a vivir

y esperar más vida,

más allá de la muerte...

San Isidro, Agosto del 2007

Tuesday, August 28, 2007

No te conozco


Sonido de piedras
cantos de aves soñando
pueblos sin gente pensante
Hay vida en tus dedos,
uñas afiladas
arañando una imagen...
la mía...
¿Puedo ser tu amigo?
Hay espacio en tu laberinto
en ese sosiego mental
cuando abres la puerta a los muertos vivientes
Uno es poca cosa
cuando pasan los años
Uno es ese que escribe
cuando el tiempo arrastra su presente
¿Puedo conocer tus pensamiento?
¿Habrá un concierto de música clásica para mi alma?
¿Un sueño sin apellido?
La noche oculta mis rostro
Mis ojos solo ven ese lugar al cual miras a lo lejos
Estás sola
en plena carretera
rumbo hacia el futuro,
lejos
donde ni en sueños podré mirarte...
Tengo esta foto
que lo es todo...
Un beso en mis dedos
y una mirada sincera que araña el tiempo...
San Isidro, Agosto del 2007

Inesperado



Y esta foto la tomo un amigo, bastante aburrido en una noche mágica para mí que, por cierto, estaba contento como pocas veces.

Dicen que la alegría es el estado natural de la cosas. Cuando se recibe un regalo inesperado, bello, anhelado y esperado, uno se siente especial. Ese fue mi caso. Volvía de la calle con cuatro libros imprescindibles. Los consiguió un amigo en Buenos Aires a un precio de cuatro por uno. Una bendición.

La noche me agrada, me llena de magia, de eso que escucho cuando Mahler toca su Décima Sinfonía. Algo en la oscuridad que brilla a escondidas y que toca partes perdidas de mi mismo. Un regalo, inesperado de Mahler para mí. Escucho los gritos de esta noche, es decir, el silencio de los soñadores, es espantoso, mágico. Podría relatar una historia, se me está permitido. Así que...

Un ave se detuvo frente a un espejo cuando, sin saber cómo, entró en un cuarto, el mío precisamente. Se acercó al espejo y le miró, picó, aleteó, encrespó su lomo... Era un juego verlo, inpotente ante su agresiva imagen, sin embargo, a su lado, no lejos del ave, se acercaba un gato, negro como mis visiones. Le vi alargar sus uñas y arquear su lomo, cola y encresparse, listo para un juego sangriento mas. La paloma se miraba de costado entre el espejo. Voló hacia lo alto del cuarto. Olió el peligro, por supuesto. El gato empezó a mirarle con sus ojos negros y sus parabólicos bigotes. Vi todo esto cuando sentí coger el espejo mientras ambos animalillos, me miraron, preguntándose: ¿Adonde se lleva a mi amigo? Sus miradas me hincaron. Me detuve y di la vuelta al espejo. Me miré. Si, era yo. Viejo, enfermo, medio tonto y con mucho frío y sin ganas de trabajar... El perfecto vago. Dejé el espejo a un lado y fui hacia la paloma. Antes saqué al gato negro. Lo encerré en mi baño. Cogí la paloma que no cesaba de picotearme la mano hasta dejarla libre en la salida de mi cuarto, con la ventana abierta. La solté y se fue volando sin decir un gracias ni un hasta luego. Luego fui donde mi gato. Lo solté y este fue corriendo hacia el espejo. Lo miraba, arañaba, gemía y luego, se fue por la ventana de mi cuarto, posiblemente libre pero no tanto pues sabía que volvería por una dádiva mía. Iba a salir al trabajo pero me dije que hoy día no, hoy sería diferente. Sería una paloma, un gato, un vago mirando por la ventana de su cuarto, esperando salvar una vida... Tuve suerte, una cucaracha que estaba patas arriba peleaba on su suerte. La volteé y le vi alejarse por la ventana de mi cuarto, caminar por la pared hasta llegar al piso, para, seguir con su desconocida ruta, pero muy sabida por este bicho. Pensé que se iba a mirar al espejo pero este bicho sabía muy bien lo que deseaba. Quería morir o vivir para siempre, y murió aplastada por los pies de un vecino del costado de mi cuarto. Bajé de mi psio y recogí los restos del insecto y los tiré a la basura. Luego, subí a mi cuarto y fui a mirarme al espejo. No sé por qué, pero vi algo diferente en mí, como un intento de copiar algo digno que viera en ese insecto que ya no poseía la vida... Sonó el teléfono, rompiendo mis pensamientos. Mi jefe. Le dije que iría en un momento, no sé cuantos momentos, pero iría. Salí de casa al cabo de un rato y de tapar todo el espejo con pintura negra, y luego, fui a laborar, como siempre, y mas tranquilo...

San Isidro, Agosto del 2007

Monday, August 27, 2007

mi madre



La veo y no la veo. Bella de alma. Dura en su expresión. Enferma de tanto amor sin medida. La veo día a día y siento que no soy yo quien la mira, sino, el otro, aquel que se busca y se pierde mientras la escucha día a día...

La veo de noche mientras llego temprano, y cuando la encuentro adormecida sentada en la silla de la mesa de diario, siento que no soy yo a quien espera, que es al otro, aquel que aún no llega a su casa ni llegará...

La saludo y le digo gracias en silencio, porque ella habla en ese santo idioma.

La veo subir a su cuarto y siento que el cuerpo le pesa. Los años le cuelgan en los ojos y en su espalda como un cristo subiendo al cadalso. La noche se le hace su hermana esperada, y espero, siempre espero que, algún día, venga el otro, aquel que le dice tantas cosas, en su mismo idioma, el silencio del amor sin medida...

San Isidro, Agosto del 2007

AMIGOS

Nadie podría entender lo que es la amistad, pero es como una mirada abierta, sin disimulo. Un compromiso sin compromiso. Un vaso lleno de agua, transparente, pero, llena el alma.

Un amigo es esta foto. Un muchacho que ve la vida como nadie nunca la ha visto, con sus ojos. Es así, una escuela en donde aprendemos a decir que no, que sí, que puede ser, pero siempre se encuentra esa mirada abierta y llena de sinceridad.

Si algo uno aprende a valorar, es el tiempo, el tiempo que uno pasa con un ser humano que al igual a uno, espera ser escuchado y amado sin compromiso.

Dios hizo el milagro del uno al otro. La amistad es ese regalo que hay que cuidar y venerar cuando el tiempo se lleve toda imagen que ha sellado nuestra alma.


San Isidro, Agosto del 2007

Mis amores...

Desde que las vi nacer, sentí que el amor y la belleza estarían de sus lados. Hijas de mi hermana. Hijas del amor, de dos amigos andando por la vida. Podría hablar de ellas pero no es posible. Ver sus rostros de niñas, sus ojos llenos de inocencia y afecto me hacen sentir que es pura vida adornada de inocencia.

Mi madre no opina lo mismo que yo, es normal. Existen diferencias, algo de que hablar y expresar si es de su gusto o no. Mi madre es un ángel sin alas. Ve el mundo así como una santa, como esos seres que cuidan el reino de Dios. La amo y la admiro mas.

Es necesario que el tiempo pase, pero dejo estas imágenes que muestran el premio que me dio la vida por estar cerca a tanta inocencia, tanta bondad del creador.

Vivo esta vida y no recuerdo mi pasado. Vivo este instante en que la noche congela mis dedos y mi nariz. Ve entonces. Viaja a tu hogar y ruega a Dios que todo se encuentre en Paz, mucha Paz...



San Isidro, Agosto del 2007

Ilusión de un viejo decente



La foto de una amiga de un amigo, es joven y como se ve, bastante expresiva y sonriente de la vida. Chilena, creo. De estos tiempos me gusta mas. No sé por qué la he posteado pero allí está. Cuenta con no mas de veinte años y ya se ofrece al mundo, al mejor estilo de las divas.

En mi caso, ya hombre de mas de la media edad, por no decir cincuenta y cuatro años, no tengo aspiraciones al respecto, pero, ustedes, al igual que yo, pueden imaginar estar en la playa, preguntando al menos su nombre.

Puedo acabar diciendo que la vida me ha llevado al rincón de los hermitaños. En ese lugar no hay mas que soledad, mucha soledad y es saludable para un especimen aburrido como quien les escribe. Vivo en un rincón de este mundo y me gusta la belleza, en especial, la mujer. Esta de la foto, es bella, pero algo sucia de expresión. Podría no haberla puesto, pero recién estoy aprendiendo con esto de colocar fotos en la web.

Hace mucho que soñaba que tenía familia, hijos, dinero, y ese tipo de cosas. Jamás imaginé que sería un fracaso mas para el mundo. Al menos eso me gritan mis amigos y hermanos. Me ven, saludan y sonrién como quien se despide de un perrito domesticado. Les veo y les saludo y salgo a mi hueco, o cueva, aunque es mas bien un bello cuartillo, lleno de libros y DVDs. Me gusta ese rincón del mundo. Encuentro muchas historias que salen de mis visiones y de mis sueños y también de mis observaciones y vivencias personales. Espero que algún día me llegue a la vida un mesenas y pueda ofrecerme dinero para poder publicar todo aquello cuanto he escrito, que es bastante, aunque lo haya hecho en no mas de seis años.

Y bueno, mis queridos lectores. Los dejo. Tengo que buscarme el pan de todos los días. Es bueno tener contacto con la gente, sobre todo cuando se trata de trabajo y de historias que serían interesantes de contar y de escribir...